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La seguridad según los candidatos

Escrito por Román Ortiz

Mano extendida insertando voto en la urna

Relacionado con la paz, la seguridad y la defensa son otro tema central de la campaña. El experto resume, compara y evalúa la conveniencia y factibilidad de las propuestas concretas de los candidatos –y también sus silencios-.

Román D. Ortiz*

Dos visiones contrapuestas

Las propuestas de los candidatos presidenciales  en materia de seguridad pueden entenderse mejor si se sitúan en un espectro con dos extremos.

•  Por un lado, las visiones más optimistas que dan por sentado el éxito de las conversaciones con las FARC y creen que la firma de un acuerdo resolvería por sí misma y en su totalidad los retos de orden público y defensa.

Proponer el regreso a la Seguridad Democrática parece pasar por alto los cambios en las amenazas que han obligado a cambiar la respuesta del Estado. 
•  Por otro lado, las visiones escépticas sobre la conveniencia de las negociaciones, que apuestan por mantener una política de seguridad semejante a la de comienzos de la década pasada, sin considerar los cambios en las amenazas o la posibilidad de una desmovilización de la guerrilla.

Soldado en Vista Hermosa, Meta. 
Foto: Mauricio Moreno

El “optimismo estratégico” del Polo y la Alianza Verde

Dentro del grupo de “optimistas” se situaría la oferta programática de la candidata de la coalición del Polo Democrático y la Unión Patriótica. Aunque con una visión más completa y con más matices, también podrían incluirse las propuestas del candidato de la Alianza Verde.

En el caso de la candidatura de la izquierda, no hay una propuesta explícita en materia de seguridad, o por lo menos un capitulo programático con ese nombre. Más bien, Clara López simplemente promete culminar con éxito las negociaciones con las FARC.

Con este objetivo, la presidente buscaría un cese al fuego antes de llegar a un acuerdo definitivo con la guerrilla. Posteriormente, la consolidación de la paz seria confiada a un “Plan de Emergencia Humanitaria” para los 200 municipios más afectados por el conflicto.

Aunque la candidata del Polo ha reconocido el papel de la fuerza pública para “liberar del temor” a las comunidades rurales, su plan de gobierno confía casi exclusivamente en la posibilidad de reducir la violencia a través de un esfuerzo de desarrollo económico y fortalecimiento institucional. “Esa es –subraya López– una adecuada política de seguridad”.

Así las cosas, la propuesta del Polo enfrenta dos debilidades que le restan credibilidad:

•  no discute el papel que le correspondería a la fuerza pública como instrumento para proteger a los ciudadanos, y

•  presenta como novedad el “Plan de Emergencia Humanitaria”, cuando el gobierno ya adelanta una política de consolidación que a primera vista resulta muy similar.

Enrique Peñalosa también apuesta por el proceso de La Habana. De hecho ha subrayado que continuaría las conversaciones con las FARC y mantendría al equipo negociador. Una vez alcanzado el acuerdo, la construcción de la paz pasaría por integrar a las zonas rurales mediante el impulso al desarrollo económico y el fortalecimiento de la justicia.

Peñalosa complementa su oferta con el énfasis sobre la seguridad ciudadana, lo cual resulta comprensible al recordar que su principal capital político viene de su paso exitoso por la Alcaldía de Bogotá. Para el candidato de la Alianza Verde, la principal amenaza es el crimen organizado. Combatirlo implicaría un paquete de medidas que incluye programas preventivos para evitar que los jóvenes ingresen a la delincuencia, una apuesta por la tecnología para mejorar la vigilancia urbana y un endurecimiento del castigo a los delincuentes.

De este modo, el plan de gobierno de los verdes trata de responder al mismo tiempo a las preocupaciones de seguridad del campo y de las ciudades. Sin embargo, se pueden señalar  dos carencias:

•  no hay mayores aportes referentes a la negociación con la guerrilla, y

•  se echa de menos una propuesta más detallada sobre seguridad ciudadana.


El candidato Zuluaga propone fortalecer la seguridad
con un aumento en el número de policías.
​Foto: Ronald Dueñas

Las propuestas de regreso a la Seguridad Democrática

Justo en el otro lado del espectro, las ofertas políticas de la candidata conservadora, Martha Lucia Ramírez y su homólogo del Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, parten de una visión mucho más escéptica sobre el proceso de negociación.

En principio Ramírez, exministra de Defensa, no rechaza la posibilidad de proseguir las conversaciones con las FARC; pero solo si la guerrilla acepta una serie de compromisos, como renunciar al reclutamiento de menores y a los ataques contra la población civil. Si las FARC aceptan estas condiciones, daría un plazo de cuatro meses para que las conversaciones lleguen a un acuerdo.

Paralelamente, la candidata conservadora promete una vuelta a la Seguridad Democrática que según ella ha sido abandonada. Su plan de gobierno incluye iniciativas bandera de la estrategia impulsada por el presidente Uribe, entre las cuales figura reactivar el programa  “Soldados de mi pueblo” y realizar consejos diarios de seguridad en los departamentos. Ramírez  también apuesta por la inversión en tecnología para mejorar la seguridad urbana.

Sin duda, la propuesta de la candidata conservadora se beneficia de su paso por la cartera de Defensa. Sin embargo, el supuesto abandono de la Seguridad Democrática resulta un punto de partida erróneo.

La actual política de Seguridad y Defensa para la Prosperidad se construyó sobre los avances de las dos administraciones anteriores, pero añadió las innovaciones imprescindibles para enfrentar un escenario estratégico cambiante. En ese sentido, proponer el regreso a la Seguridad Democrática parece pasar por alto los cambios en las amenazas que han obligado a cambiar la respuesta del Estado.

Santos parte con ventaja en tanto sus propuestas se apoyan en los éxitos del equipo que lidera el ministro de Defensa. 

También con la consigna de recuperar la Seguridad Democrática, Oscar Iván Zuluaga presenta una extensa oferta programática. Su punto de partida es una crítica del modelo de negociación con las FARC. De hecho, Zuluaga condiciona la continuación de las conversaciones a que la guerrilla acepte cesar de inmediato en sus actividades criminales.

Al mismo tiempo plantea una lista de medidas de seguridad que pueden agruparse bajo tres categorías. Primero, promesas de mejoras en temas como seguridad fronteriza o lucha contra el narcotráfico que no van acompañadas de explicaciones concretas sobre cómo se alcanzarían estos objetivos. Segundo, una amplia gama de medidas de seguridad ciudadana que incluye aumentar el número de policías e intervenciones urbanísticas para crear espacios seguros. Tercero, propuestas para mejorar las condiciones salariales, de bienestar y seguridad jurídica de la fuerza pública.

Aun siendo una oferta muy detallada, el plan de gobierno del candidato del Centro Democrático choca con dos tipos de dificultades.

•  Propone algunas medidas que ya están siendo adelantadas por la administración Santos (sería el caso de la protección jurídica de los uniformados, para lo cual el Ministerio de Defensa creó el Sistema de Defensa Técnica y Especializada de los Miembros de la Fuerza Pública).

•  Algunas propuestas parecen imposibles de cumplir dentro del marco institucional existente. Así, la promesa de aprobar un Estatuto Antiterrorista resulta muy difícil  de cumplir si se recuerda que la Corte Constitucional ya rechazó una norma similar en 2004.

La oferta programática de Santos

Entre el optimismo de unos y el escepticismo de otros, se sitúan las propuestas del presidente y candidato de la Unidad Nacional, Juan Manuel Santos. Como resulta lógico para un gobierno que adelanta diálogos con la guerrilla, Santos insiste en que la negociación podrá poner fin definitivo al conflicto. Pero a esto se añaden un plan de gobierno en materia de seguridad y defensa.

Santos parte con ventaja en tanto sus propuestas se apoyan en los éxitos del equipo que lidera el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón. Los grupos terroristas han sido debilitados radicalmente, la mayoría de las bandas criminales ha sido desmantelada y la fuerza pública ha ampliado sustancialmente sus capacidades. Todo esto aumenta la credibilidad de la oferta del presidente-candidato.

En lo relativo a la seguridad ciudadana, su programa incluye la creación grupos especiales para combatir los delitos de mayor impacto (como decir el robo de celulares), incorporar 25.000 nuevos policías y crear otros 16 comandos de policía metropolitana para llevar a un total de 32 el número de ciudades  con este modelo de cobertura policial integral. Además prevé actualizar el Código de Convivencia Ciudadana.

Paralelamente, la oferta programática incluye un esfuerzo para fortalecer las Fuerzas Militares en tres aspectos claves. Primero, continuar la modernización de sus capacidades. Segundo, mejorar el capital humano con inversiones en educación y bienestar. Tercero, aumentar el énfasis sobre misiones como la seguridad fronteriza y la cooperación internacional. Todo esto hace el programa de seguridad de Santos la opción más completa y sólida para el próximo cuatrienio.

Temas pendientes

Más allá de las ofertas de los distintos candidatos, algunas de las propuestas planteadas a lo largo de la campaña demandarían una discusión más profunda. Así, varios candidatos han prometido cambios en la organización del sector de defensa y seguridad. Santos, en particular, ha hablado de un Ministerio de Seguridad Ciudadana. Aquí, el punto clave es el cuándo, el cómo y la forma concreta de una idea que implicaría reconfigurar todo el sector.

También se echa de menos un debate más profundo sobre el futuro de los presupuestos de defensa y sus fuentes de financiamiento. Todos los candidatos han prometido más seguridad y mejores servicios sociales. Ambos objetivos son perfectamente compatibles.

Sin embargo, esta tensión, tan común en las democracias, entre inversión en seguridad y gasto social debería dar lugar a una discusión informada y técnicamente sólida que sirva al propósito de informar al público y poner los pilares de un consenso para el futuro. 

 

* Profesor de estudios estratégicos e internacionales, consultor en temas de seguridad y defensa.

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