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Balances 2009: Las comunicaciones: sucesos que no ocurrieron y progresos que no se ven

Escrito por Germán Rey

German ReyEl tercer canal de televisión enredado en la puja de intereses privados y el satélite geoestacionario que no fue son el balance oficial de un año donde el internet, el celular y la televisión por cable aceleraron su revolución silenciosa en un país donde no hay quién defienda el interés del público.

Germán Rey*

Los dos acontecimientos más importantes de las comunicaciones colombianas en el 2009, en realidad nunca sucedieron: la concesión del nuevo canal privado de televisión y la licitación del satélite geoestacionario. Pero es bien interesante hacerle el seguimiento a estas crónicas de unas muertes anunciadas.

El reparto político de la TV

Las concesiones de televisión tienen una tradición que no parece cambiar. Desde la época del sistema mixto han provocado verdaderas orgías de intereses y presiones, por una parte, y asignaciones políticas, por otra.

Todo ha cambiado pero nada ha cambiado. No existen programadoras sino canales, no hay Consejo Nacional de Televisión sino Comisión Nacional de Televisión (CNTV), no hay franjas ni espacios, sino parrillas de programación. Pero aunque el paisaje televisivo es muy diferente al de hace unos años, las prácticas políticas que rodean las asignaciones de las frecuencias permanecen absurdamente estables. En el pasado los noticieros de televisión se asignaban a dedo a los diferentes partidos políticos, o mejor, a los representantes del "delfinazgo". Álvaro Gómez, Turbay Ayala, los López, Pastrana y hasta Diego Betancur, tuvieron noticiero. Pero con la ley de televisión, el panorama cambió para permanecer igual. Los delfines políticos fueron reemplazados por las grandes empresas, entre otras cosas porque la política comenzó a transcurrir por la economía.

Caracol y RCN: de dos programadoras a dos canales

Hoy, a un canal mixto que naufraga en el anacronismo, lo acompañan los dos grandes canales privados de televisión: Caracol y RCN. Durante años, las decisiones de la CNTV les han permitido vivir con bastante holgura. Es verdad que las dos empresas hicieron importantes inversiones para pagar la frecuencia, instalar y mantener la red de transmisión y diseñar y poner en marcha experiencias privadas de televisión de las que no se tenía precedentes en Colombia.

Pasar de programadoras a canales significó un esfuerzo que aún está por evaluarse, no sólo económico sino sobre todo de la imaginación, que parece haber sido más exitoso en lo primero que en lo segundo. Porque durante décadas, RCN y Caracol fueron dos de las programadoras más fuertes e importantes del país, con el mayor número de espacios asignados y con una muy buena experiencia tanto en la ficción, como en la producción de información. Sin duda, una parte de la historia de la televisión colombiana tiene que ver con ellas y es posible inclusive que su período más brillante haya tenido lugar durante su época como programadoras – no en su época como canales.

Un dato confirmaría esta hipótesis atrevida. Hace poco, la revista Semana hizo una evaluación de los principales programas en los cincuenta años de la televisión colombiana. El 99% de los programas escogidos se hicieron antes de la existencia de los canales privados de televisión. Y prácticamente desde "Betty, la fea", no ha habido un éxito tan rotundo y masivo en la televisión colombiana. Porque los tiempos en que las audiencias planeaban sus días y sus noches de acuerdo al avance de las telenovelas ha finalizado. Eso ya no existe sino en la nostalgia o en los museos.

El duopolio y su preocupación

La creación de los dos canales privados generó lo que muchos califican como un perfecto "duopolio". Las dos grandes empresas devoran la mayor parte de la torta publicitaria, no sólo de televisión que hasta el momento es la más grande, sino en general de todos los medios, incluidos los de prensa, radiales e internet; pero también tienen los mayores índices de audiencia y un significativo peso en las exportaciones colombianas de telenovelas.

Por eso, la licitación de un nuevo canal privado les ha mortificado el sueño que tenían relativamente asegurado. Otro competidor significaría una disminución de los porcentajes publicitarios y por lo tanto del flujo mayor de sus ingresos, además de un cambio en su imagen, una disminución de los ratings de audiencia y hasta una modificación de las reglas de juego de la programación.

Para la Comisión Nacional de Televisión, el ingreso de un tercer canal es entre otras cosas, una necesidad para su propia supervivencia. Al organismo se le agotan las arcas mientras se aumentan sus necesidades.

Dos nuevos competidores

Y mientras tanto se oyen pasos de animal grande por los lados de las comunicaciones digitales y on-line:

– El año 2009 quedará registrado a nivel mundial como el año de la debacle más o menos definitiva de la prensa escrita. O por lo menos del modelo de la prensa escrita que tiene varios siglos a las espaldas. Grandes periódicos sucumben, otros se llenan de deudas y algunos, inclusive desaparecen. Ya hay ciudades en los Estados Unidos que no tienen periódico, una realidad que no preveían ni los más acertados investigadores de prospectiva, otros fusionan aceleradamente sus redacciones escritas con las digitales y algunos venden edificios que habían acabado de construir durante los tiempos de las vacas gordas.

– Aunque la televisión colombiana seguirá teniendo por algunos años más rentabilidades importantes, ya se empiezan a ver algunos signos de fractura. Uno de ellos, la competencia de la televisión por cable y la entrada al negocio de capitales gigantescos como el de Carlos Slim y Telmex. Con la diferencia que mientras la televisión es un medio electrónico de los 50, el cable es sólo una parte de una oferta digital que tenderá a ampliarse y a diversificar su oferta de productos. En el futuro próximo, buena parte de la oferta televisiva ya no pasará tanto por el aparato de televisión o por el modelo de programación de canal, sino por la multioferta, el computador y la construcción de menús televisivos de acuerdo a las demandas de las audiencias.

Este cambio también le trastorna el sueño a la CNTV. Durante el 2009 resonaron las controversias del órgano rector de la televisión con el gobierno y el Ministerio de Comunicaciones que ha tratado por todos los medios, aunque infructuosamente, de integrar la televisión a las nuevas tecnologías. Hasta el momento el gobierno no ha podido hacer cambios legislativos de la CNTV.

Las otras audiencias

Los desafíos de la CNTV se están  multiplicando. En primer lugar, el apagón digital y el advenimiento de la televisión digital, son una realidad que traerá modificaciones sustanciales del panorama televisivo. En segundo lugar, el paisaje comunicativo nacional y regional se está poblando de otros actores que probablemente harán que en unos años tiendan a disminuir las audiencias de los canales privados o que por lo menos tengan que compartirlas con otros. Y en tercer lugar, la Comisión tiene responsabilidades adquiridas con las televisiones públicas, desde Señal Colombia y el canal institucional hasta los canales regionales.

El tercer canal: una papa caliente  

En este panorama todos están en peligro y todos tienen sus propios miedos y estrategias. El gobierno apoya la creación de un tercer canal pero tiene recelos frente a su adjudicación. La Organización Cisneros tiene el corazón muy cerca de Chávez, PRISA está un poco más al centro que PLANETA y esta empresa, hoy mayoritaria en la Casa Editorial El Tiempo, es reconocida por sus claros devaneos hacia la derecha. Y para acabar de complicar el panorama, todo sucede en medio de una de las contiendas electorales más complejas y difíciles. A estas alturas, el gobierno tiene mayoría en una Comisión que hace muchos años dejó de ser el ente independiente que creó la Constitución.

La Comisión, por su parte, tiene una verdadera papa caliente en sus manos. Debe hacer una licitación con la que se comprometió en el 2008, no hizo en el 2009 y promete hacer en el 2010. Ha cambiado las reglas del juego, ha visto aumentar las presiones hasta límites insoportables y ha recibido críticas desde todos los flancos: del gobierno, la contraloría, la procuraduría, la comunidad y los proponentes. Sus estudios no han sido los más fiables, ni sus proyecciones las más rigurosas.

El más reciente calor de la papa ha venido de congresistas que han pedido aplazar la licitación hasta después de elecciones, de PRISA que se retiró, de la organización Cisneros que arrecia sus críticas y de interesados como el periódico El Tiempo que en un editorial del 14 de diciembre pide que se respeten los cronogramas aprobados y que no haya más atrasos. Además critican a otros grupos de comunicación "que hace rato perdieron el decoro frente al tercer canal". Los proponentes también enfilan sus baterías. Entre ellos se descalifican, lanzan mandobles y buscan ganar en los medios lo que deben hacer en la licitación. Inclusive muestran los riesgos de un negocio sin claridad en aspectos fundamentales, a tal punto que el abogado representante de la Organización Cisneros señaló hace unos días que "es como si usted está comprando un carro y le dicen: no sabes si va a tener llantas. No sabemos si es de gasolina o diesel. No sabemos si el motor funciona. Y nos dicen: espérense que se lo venda, deme la plata y yo después le digo si se puede arreglar o no". ¡Toda una lección de "confianza inversionista"!. El asunto se ha agravado tanto que la Comisión acaba de cambiar nuevamente la fecha de entrega de propuestas para comienzos del año entrante, mientras la tratan de vincular con los negocios turbios de DMG.

El duopolio, por su parte, contrata abogados renombrados para hacer sucumbir el proceso que encuentra lleno de anormalidades, critica los precios de la licitación por bajos, afirma que la subasta no debe tener los límites que impone la Comisión y hace todo lo posible por echar a pique o por lo menos, postergar, la aparición de un competidor, ¡como una muestra más de la condición rentística tan cara a algunos capitalistas colombianos!

Y el público indefenso

Y finalmente, la comunidad asiste asombrada, aburrida o apática a semejante zafarrancho, que finalmente pagará, con su audiencia y con sus compras. En todo el debate los que menos se escuchan son los argumentos sociales o estrictamente televisivos. En el fondo y en la superficie, éste ha sido un debate que ha dejado nuevamente desnudo al emperador o a los emperadores. Porque se mantiene la batalla de los intereses económicos y nunca se menciona el sentido público de la televisión, o porque salen a relucir los propósitos políticos que han vuelto a los medios, como se lee en el Informe sobre la Democracia en América Latina del PNUD, unos nuevos "poderes fácticos".

El 2009 termina con dardos lanzados desde todas las trincheras. Lo que no sabe es cómo el nuevo canal aportará a que tengamos una televisión de más calidad, con una infraestructura industrial más sólida, pero sobre todo, más democrática y relacionada con las demandas y las necesidades del país. Con telenovelas que salgan de su marasmo creativo y sus rasgos "traquetos", con noticieros que sobrepasen sus arrebatos emocionales y sobre todo su hondo desconocimiento del país, con programas de opinión que trasciendan la penumbra de la noche y la oscuridad de sus enfoques y sus sesgos. Eso no lo supimos en el 2009 y es posible que tampoco lo sepamos en el 2010, inclusive si llega a haber licitación.

Seguimos sin el satélite

Pero si por la tierra estamos mal, por el cielo estamos peor. Hace años Colombia ha querido colocar un satélite en su privilegiada órbita geoestacionaria, pero hasta ahora no ha podido. En este caso el hazmerreir licitatorio lo hizo el Ministerio de Comunicaciones. Los proponentes fueron claudicando uno tras otro (aunque no eran más que tres), hasta que solo quedó la oferta rusa, que finalmente fue rechazada por la propia instancia gubernamental.

El celular y internet se están tomando a Colombia

Pero mientras los dueños de los medios se engarzan en esas peleas domésticas que buscan mantener un poder que se les resquebraja progresivamente entre sus manos, está ocurriendo en Colombia una transformación fundamental a través de las nuevas tecnologías de la información.

– En un dato reciente del DANE, se mostró que en sólo cinco años Bogotá pasó de un 30% a un 91% de usuarios de telefonía móvil, lo que quiere decir que esta invención – por la que pasan voces, músicas, datos, internet, videos- gastó sólo un lustro para llegar a una cobertura universal, mientras que la televisión necesitó por lo menos 30 años para afirmarse como el medio más visto por los colombianos.

– En el informe de Conectividad de Noviembre de 2009, de la Comisión de Regulación de Comunicaciones, se afirma que la cantidad de conexiones a internet en Colombia se acercó a los tres millones de usuarios en el primer trimestre del año. El total de suscriptores fijos y móviles del servicio de acceso a Internet aumentó 8% en el tercer trimestre del año. Los accesos dedicados fijos aumentaron un 2,9%, mientras que los accesos móviles por internet se incrementaron un 45,2%. Se estima que el total de usuarios residenciales de internet fijo, conmutado y dedicado en Colombia a septiembre de 2009 es de 7. 663.634. El total de usuarios de internet fijo en Colombia es de 20.788.818, es decir, un 46,2% de penetración. En Colombia, 1.111 municipios  cuentan con al menos una conexión de acceso a internet, lo que representa una cobertura de 99,1%. Si bien subsiste aún una gran brecha digital, internet y las nuevas tecnologías siguieron afirmándose durante el 2009 y son un claro signo del futuro.

Los verdaderos avances

Además del crecimiento continuado de la telefonía móvil y el internet,    obviamente durante el 2009 pasaron muchas cosas interesantes en las comunicaciones. El Ministerio de Cultura ha producido las políticas de "comunicación para la inclusión", de "cultura digital", de cine y el plan Nacional Audiovisual. La cinematografía nacional continúa su desarrollo que la ha llevado en los últimos años  a incrementar el número de largometrajes, el apoyo a la realización de documentales y la formación de jóvenes creadores. Sin embargo durante el 2009 bajó el número de asistentes a las películas nacionales, pero éstas ganaron más reconocimientos y premios que en otros años. La encuesta de consumo cultural del DANE muestra la importancia de la televisión, la radio y la creciente importancia de internet y las nuevas tecnologías. Los videojuegos ocupan un lugar fundamental en el consumo de los niños y los jóvenes, y las telenovelas ingresaron con honores a las salas del venerable Museo Nacional, un suceso que analizaré en un próximo número de Razón Pública.

Lo que viene

El 2010 se iniciará lleno de tensiones por la asignación del tercer canal, que si no se disminuyen harán colapsar la posibilidad de aumentar la oferta, aunque probablemente no la diversificará. El proceso de elecciones pondrá a prueba nuevamente el equilibrio informativo, aunque muy seguramente no se superará una vieja y nociva costumbre nacional: la de comprar favores del futuro con pauta en el presente. Veremos si el satélite se queda en tierra mientras que la publicidad probablemente seguirá afectando los balances de todos los medios de comunicación, puesto que las previsiones de crecimiento económico son pesimistas. Pero lo que se puede afirmar sin dudas es que el futuro de las nuevas tecnologías está asegurado. Lo que está por ver es si ellas fortalecerán una democracia debilitada.

* Doctor en psicología, Director del Programa de Estudios de Periodismo de la Universidad Javeriana, profesor de varias universidades, autor de numerosas publicaciones y uno de los expertos más reconocidos de América Latina en materia de comunicación y cultura.  

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