
La viga en el ojo: Abuso sexual y acoso laboral en los medios de comunicación
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Una mirada a las denuncias de abuso y acoso en el periodismo colombiano que revela un problema estructural de género y ética, y exige soluciones urgentes que vayan más allá de simples protocolos.
Quienes piensan que los tiempos difíciles de los medios de comunicación ya han pasado deben estar atentos a la aparición de otros posiblemente más complejos. Y lo interesante es que las nubes que se ciernen sobre ellos no son hechos esporádicos, sino parte integral de algunas tempestades más turbulentas.
La transformación del sentido social de la información, las fisuras abiertas por la implosión del modelo tradicional del negocio mediático, los cambios en las exigencias ciudadanas de responsabilidad y accountability del periodismo, la irrupción de las tecnologías y el quiebre de las identidades de las audiencias son algunos de ellos. Como lo son también el papel de la comunicación en democracias que se replantean y en las que se rompen los equilibrios de los poderes clásicos que pensó Montesquieu, la proliferación de otros modos de producción y circulación social de contenidos y el auge de la desinformación.
Las caras del “Me Too” en los medios
En los últimos días uno de los acontecimientos más relevantes ha sido la avalancha de denuncias públicas sobre el abuso sexual y el acaso laboral que ha vivido desde hace años un grupo importante de mujeres periodistas en los ambientes mediáticos. Con lo que se parte de la constatación de que los problemas no son del momento, sino que vienen de mucho atrás.
Quizá nunca como ahora los medios han sido sometidos a la crítica, escudriñados sus intereses y observados atentamente sus mecanismos internos de actuación.
En primer lugar, crece el escepticismo frente a su naturaleza de cuarto poder y se exigen las credenciales que los habían convertido en fiscalizadores de los comportamientos públicos y hasta privados de los otros, llámense autoridades, instituciones o ciudadanos del común.
Había en el pasado una suerte de aceptación no discutida que con frecuencia los convertía en intocables. Los viejos dogmas empiezan a tambalear. Las ideas sobre el periodismo de calidad o de servicio público, con todo lo que eso significa, se acentúan para subrayar que los medios no tienen patentes de corso o que libertades como la de expresión son en ocasiones un escudo para evitar la investigación, la seriedad de los argumentos y la ecuanimidad de sus afirmaciones.
Mirar dentro de los medios o el tamaño de la viga
La preocupación sobre el acoso y los abusos contra las mujeres en los entornos mediáticos públicos y privados es fundamental y proviene tanto de las grandes cuestiones que se han asentado en las sociedades contemporáneas, gracias a la transformación del pensamiento, las actitudes y las luchas de las mujeres y otros sectores de la sociedad, como también de la estructura y el funcionamiento de las propias empresas de medios y de la naturaleza particular del oficio informativo.
El debate que se ha dado en el país en estos días ha recogido las denuncias de las mujeres, sus descripciones sobre las formas que toma su abuso en los medios, el papel que tienen las empresas mediáticas no siempre proactivas frente a los atropellos, las posibles explicaciones sobre el crecimiento del problema y algunas ideas para la orientación de sus soluciones prácticas.
Algunos elementos para la discusión
El universo de las entidades y empresas de medios en Colombia es sobre todo femenino.
Si se revisan las plantas de personal de los medios, la población de estudiantes de las numerosas facultades de comunicación y periodismo y la composición de los medios nativos digitales estudiados por la Fundación Gabo en “El Hormiguero”, así se confirma.
Sin embargo, cuando se observa con más cuidado ese universo se encuentran características que llaman la atención:
- Es notoria la ausencia de mujeres en los cargos de dirección de los medios en comparación con los hombres.
- Se ha aumentado, sin embargo, la participación de mujeres en cargos claves y de decisión dentro de la estructura laboral de los medios.
- Desde hace años se han dado aportes invaluables de mujeres al desarrollo de los medios y el periodismo colombianos, cuya memoria aún está por estudiarse y reconocerse más ampliamente.
- Hay una feminización de géneros, secciones o tipo de información al interior del funcionamiento de los medios que conviene analizar con mayor detalle.
- Hay pocos estudios sobre las carreras profesionales dentro de los medios y las posibilidades y barreras que inciden en ellas en el caso de las mujeres.
- Ha sido muy interesante el reconocimiento de las mujeres en el campo de la información que se puede constatar en premios, distinciones, becas.
- No se tiene suficiente información sobre la influencia que han tenido estas distinciones en el reconocimiento y el desarrollo de las trayectorias de las mujeres en los medios colombianos, todo ello comparado con el predominio de los hombres en los ascensos y en su ubicación en cargos de decisión importantes.
- Se ha constatado una precarización económica y laboral del oficio que es, sin duda, un elemento de fragilidad y deterioro de la profesión y de debilitamiento del ambiente organizacional.
- No se conocen estudios de clima laboral que lleven a cabo seguimientos, análisis comparativos y propuesta de políticas y prácticas de mejoramiento.
- En los medios nativos digitales crece de manera muy importante el papel de las mujeres como creadoras, motores del emprendimiento, directivas y estímulo de innovación periodística.
Cambios laborales y perspectiva de género
En la transformación de los medios y el periodismo han tenido un papel muy importante las variaciones del poder interno, los cambios en las salas de redacción, las variaciones en los modos de llevar a cabo el oficio (prácticas, rutinas, integración de lenguajes, etc.), el tipo de relaciones internas de los medios como de sus conexiones externas (fuentes, cubrimiento, aparición de secciones sofisticadas de datos, trabajo virtual, etc.), procesos de toma de decisiones y formas de construcción de la agenda informativa. Todo ello influye en las relaciones cotidianas entre hombres y mujeres. Es fundamental reconocer los nuevos ámbitos laborales en que se dan mayor presencia y aporte de las mujeres en las empresas de medios.

Desnaturalización de lo femenino y práctica profesional en los medios
Un tercer elemento de la problemática es la feminización de ciertos lugares de la práctica profesional en los medios. Hay una naturalización de lo femenino en cargos, prácticas, sistemas de decisión, manejo de la autoridad, formas de reconocimiento y de desaprobación, que tienen importancia en la valoración y en la actuación de las mujeres en los medios.
Hay procesos de feminización internos que vinculan lo femenino con ciertas imágenes de la belleza, algunos estereotipos denigrantes de la mujer, la banalidad, lo superficial, cue influye en las políticas de género dentro de los medios y en un cierto tipo de periodismo.
Entre el protocolo, la ética, el diálogo y la crítica: porque Habermas sigue vivo
Más que un asunto de protocolos, la solución del problema del abuso es un problema de comprensiones, reconocimiento, modelos de trabajo, formas de relación.
Con cierta frecuencia los medios, como sucede en otras instituciones, escriben protocolos. Pero ellos, que son necesarios y ayudan mucho, deberían ser el resultado del diálogo dentro de las empresas, de conversaciones que deben ser consideradas parte decisiva de la vida laboral en los medios, del intercambio con experiencias nacionales e internacionales que estén innovando en el tema y de la atención de los intereses gremiales
No podemos volver a los protocolos actas de lo legal en que somos especialistas los colombianos, sino experiencias realistas que escuchen y valoren sistemáticamente las voces de las personas, particularmente de las mujeres, y propongan caminos de resolución de los problemas, afirmando el respeto, la dignidad y el encuentro de caminos de desarrollo personal y colectivo de las mujeres.
Lo que también nos dice la palabra de las mujeres abusadas
En las narraciones que se han escuchado por estos días de mujeres abusadas y acosadas en los medios de comunicación se constata que el movimiento no se ha producido simplemente por una extensión del Me Too que toca a las puertas de las redacciones como lo ha hecho en las de otras áreas de la sociedad, o por una suerte de conspiración que busca deslegitimar la fiscalización que ejercen los medios de los gobiernos y otros poderes.
En las palabras de las mujeres abusadas se insinúan temas y actitudes que trascienden hacia problemas que se deben reflexionar y superar en los medios de comunicación y en las otras instancias donde se desenvuelve hoy la vida humana: el desprecio por otros seres humanos, las presiones arbitrarias de los poderes internos de las organizaciones en las vidas de los llamados “subalternos”, la falsa idea de que las carreras profesionales y el ámbito del trabajo son cotos de caza para el supuesto ascenso social y el prestigio, la conversión de los ámbitos cotidianos en lugar de la aplicación arbitraria de la discriminación y la ofensa, la idea de que hay privilegios injustos que vienen incorporados a la pertenencia a una institución.
Todo ello sucede precisamente en un momento en que los medios colombianos nos han recordado las vidas de dos grandes ancianos sabios. De Lucy Nieto de Samper, que honró por 102 años lo mejor del periodismo con una dignidad intachable y un sentido profundo del país, y de Jurgen Habermas, fallecido a sus vitales 96 años y uno de los grandes filósofos de nuestros tiempos, que precisamente tuvo entre sus campos de reflexión la deliberación como el reconocimiento recíproco de los ciudadanos y ciudadanas como iguales y la relación entre derechos humanos la dignidad de las personas.
No podemos quejarnos de los excelentes ejemplos que tenemos para pensar con lucidez, riesgo y consecuencias temas como este.
Le recomendamos: ¿Puede la sociedad romper el pacto de silencio ante el acoso sexual?
Acerca del autor
Germán Rey
*Profesor e investigador en comunicación y cultura, fue defensor del lector del periódico El Tiempo.
3 comentarios





¡Gracias por compartir este artículo! Es realmente revelador en cuanto al abuso y el acoso en la industria de los medios. Me interesa mucho saber cómo las empresas de medios pueden cambiar su cultura laboral para proteger mejor a sus empleados. ¿Qué opinas sobre el papel de la audiencia en la promoción de estos cambios? ¿Podemos usar el poder de las redes sociales para dar voz a las personas afectadas? ¡Me encantaría conocer tu opinión! space waves game
Hacer protocolos está bien. Pero creo que es mejor definir y sobre todo llevar a cabo proyectos de cultura organizacional más integrales con perspectiva de género y que incidan en temas claves de la vida empresarial como la participación, las políticas de promoción y ascenso, comunicación, etc. Las rendiciones de cuenta deberían ser
habituales en los medios y un buen mecanismo para su interacción con las audiencias. Muchas gracias por su comentario.
Excelente artículo. No pueden permanecer creyendo que el poder todo lo puede!