Las tareas urgentes para salvar la Ciénaga Grande de Santa Marta - Razón Pública
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Las tareas urgentes para salvar la Ciénaga Grande de Santa Marta

Escrito por Sandra Vilardy

Ciénaga Grande de Santa Marta

Sandra Vilardy En 2016 se hicieron más evidentes que nunca los daños que hemos causado a este ecosistema vital para Colombia, pero las muchas medidas del gobierno no han tocado los temas de fondo. ¿Qué se debe cambiar para una buena gestión de la Ciénaga? 

Sandra Vilardy*

Muchas acciones

Todo indica que la Ciénaga Grande de Santa Marta se le salió de las manos a las entidades competentes. El drama del año pasado por las mortandades de peces, la muerte de manglar, el deterioro de la calidad del agua y las repercusiones de todo esto sobre la economía y la seguridad alimentaria de los pescadores de la Ciénaga solo la pudo aliviar, en parte, el gran volumen de agua que entró al sistema gracias al huracán Matthew a comienzos de octubre.

Mientras tanto, las acciones institucionales siguen siendo anuncios de planes y proyectos insuficientes para enfrentar una compleja situación social y ecológica que requiere una actuación decidida basada en el conocimiento y no en la improvisación.

No se puede desconocer que el interés del ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, en asumir el liderazgo para atender la situación de la Ciénaga Grande se ha hecho evidente en sus múltiples viajes a Santa Marta y sus reuniones con los diversos actores implicados. Desde julio del año pasado el Ministerio ha realizado varios anuncios:

  • Adopción de un cronograma preliminar que servirá como hoja de ruta para determinar la viabilidad de la doble calzada Barraquilla-Ciénaga (11 de julio de 2016),
  • “Inversiones por 23 mil millones de pesos para iniciar urgentemente los procesos que permitan aumentar el volumen de agua dulce al complejo lagunar de la Ciénaga Grande de Santa Marta” (2 de julio de 2016),
  • Solicitud de declaración de la calamidad pública en la Ciénaga Grande, luego de la mortandad de peces en el complejo de Pajarales, que según expertos superó las 200 toneladas (9 de agosto de 2016),
  • Creación de un Comité de Coordinación y Gestión para la recuperación integral de la Ciénaga y la firma de convenios con el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), la Corporación Autónoma del Magdalena (Corpamag) y la Universidad del Magdalena para iniciar las acciones de intervención (13 de octubre de 2016),
  • 18.700 millones de pesos más, que se suman a los 23.400 millones que se venían invirtiendo desde 2015 para la recuperación de la Ciénaga Grande de Santa Marta (14 de octubre de 2016),
  • Instalación de la mesa de control ambiental para la vigilancia de delitos ambientales, en la que se informó sobre 42 procesos judiciales relacionados con el desvío y represamiento de ríos, con apoyo de la Fiscalía, la Procuraduría y el Ejército (15 de octubre de 2016),
  • Desarrollo de un proyecto piloto de monitoreo de la calidad del agua en tiempo real para prevenir las mortandades de peces (30 de noviembre 2016).

La situación de la Ciénaga Grande también atrajo el interés de la Comisión de Ordenamiento territorial del Senado de la Republica, la cual convocó un debate de control político en octubre de 2016 para analizar, entre otras cosas, la mortandad de peces y la efectividad de la contratación de los dragados de los caños, después de haber invertido más de 160.000 millones de pesos en 14 contratos durante los últimos siete años.

Haciendo más de lo mismo es imposible recuperar la Ciénaga Grande de Santa Marta.

A pesar del impulso del ministro Murillo, todavía no son evidentes las acciones para el mejoramiento de la Ciénaga, como lo aseguraron pescadores, líderes comunales e indígenas de la región, en la sesión de la subcomisión de seguimiento de la Comisión de Ordenamiento Territorial que se realizó el pasado 9 de febrero en Puebloviejo, en donde algunos senadores se declararon insatisfechos con los avances de las acciones emprendidas por las entidades responsables.

Igualmente, estamos a la espera del concepto de la Misión de Asesoramiento de la Convención Ramsar, que ya fue entregado al gobierno colombiano. Sin lugar a dudas este concepto puede orientar con claridad las acciones que seguirán.

Un mal modelo de gestión

Ciénaga de Santa Marta.
Ciénaga de Santa Marta.  
Foto: Ministerio de Ambiente

Las crisis que ha vivido la Ciénaga Grande de Santa Marta, incluida la actual, se han profundizado debido a la incapacidad de las instituciones para entender el funcionamiento socio-ecológico de este gran territorio de humedales, y para diseñar una respuesta adecuada. Algunas pruebas de esto son:

  • El fracaso para anticipar o percibir los problemas a tiempo, como sucedió hace 60 años con la construcción de la carretera Ciénaga – Barranquilla y como sucede hoy con los diseños descontextualizados de la vía de la prosperidad. En estos casos fue evidente la falta de conocimiento científico en el momento de tomar decisiones o incorporarlas en los diseños de los proyectos de infraestructura.
  • La tendencia a resolver los problemas con soluciones insuficientes que no apuntan a eliminar las causas sino a tratar las consecuencias, como en el caso del mantenimiento hidráulico y los dragados multimillonarios, cuya eficacia ha sido muy reducida. Se han invertido cientos de miles de millones de pesos en dragados que no han logrado evitar las mortandades de peces ni el deterioro de la calidad del agua y del bosque de manglar.
  • Las instituciones no han logrado controlar los comportamientos de ciertos grupos minoritarios que intentan beneficiarse a expensas del resto de los habitantes, especialmente en lo que tiene que ver con el uso y apropiación del agua que debería llegarle a la Ciénaga y la transformación de los humedales para usos agropecuarios o industriales. Esta situación es evidente en las denuncias de desvíos de ríos y represamiento ilegal del agua de los ríos que bajan de la Sierra Nevada y alimentan a la Ciénaga Grande.

Se necesitan innovaciones institucionales

Ciénaga de Santa Marta.
Ciénaga de Santa Marta.  
Foto: Ministerio de Ambiente

Está claro que haciendo más de lo mismo es imposible recuperar la Ciénaga Grande de Santa Marta. Las acciones para ayudar a la Ciénaga Grande deben partir de un proceso de innovación institucional basado en la comprensión integral del sistema donde se identifiquen los procesos que están siendo afectados y se ayude a corregir las causas del deterioro en lugar de paliar los efectos del mismo.

Esto exige revisar el enfoque y comprender que el de La Ciénaga es un territorio anfibio, de humedales. Pero es obvio que la mayoría de los proyectos de desarrollo e infraestructura omiten esta realidad porque la consideran inconveniente.

La diversidad de humedales de la Ciénaga es una gran oportunidad para pensar de manera diferente el uso y apropiación del territorio, para retomar la memoria de las culturas anfibias ribereñas y para revalorar el papel regulador de los territorios del agua en épocas en las que debemos adaptarnos a los efectos del cambio climático.

Es inaceptable seguir haciendo contrataciones multimillonarias de dragados de caños.

Otra acción necesaria es liberar el agua que está represada, desviada de sus ríos o bloqueada por diques, y que le hace falta a la Ciénaga para su correcto funcionamiento. Necesitamos ejercer una defensa estratégica del agua como bien de uso público con el concurso de la Fiscalía, la Policía e incluso el Ejército para llegar a liberar el “agua secuestrada”. Es insuficiente el sistema de dragado de algunos de los caños y es necesario reformar la gestión hidráulica de la Ciénaga y asumirla de una manera sistémica.

Para poder hacer estas innovaciones se necesita avanzar en la gestión y administración de los datos que existen sobre el funcionamiento de la Ciénaga de una manera más eficiente, transparente y moderna, para tomar decisiones con la mejor información disponible. Es inaceptable seguir haciendo contrataciones multimillonarias de dragados de caños sobre la base de datos hidrológicos de comienzos de la década de 1990.

Además, hay que asegurar la inclusión social de las comunidades que no solo han sido víctimas de deterioro ambiental sino también de la violencia en esta región. ¿Cómo diseñar innovaciones institucionales que además de responder al reto ecológico también ayuden a garantizar la paz territorial?

La única manera de hacer esto es crear espacios permanentes de diálogo y construcción para salir de la práctica tradicional de los últimos 15 años. Hay que lograr nuevos acuerdos y compromisos institucionales basados en principios fundamentales como la protección de la relación de las comunidades con la Ciénaga, el papel de la Ciénaga en la biodiversidad y la adaptación al cambio climático.

Por todo esto se necesita una nueva configuración institucional que permita la articulación, el seguimiento y la gestión de la Ciénaga grande de Santa Marta.

 

* Bióloga marina, doctora en Ecología y Medio Ambiente, decana de la Facultad de Ciencias Básicas de la Universidad del Magdalena.

 

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