
Posibles acciones desde el sistema financiero frente al sismo en Colombia
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El efecto económico de un sismo es similar al de una guerra. Puede entenderse como:
- Una contracción de la oferta de bienes y servicios. Bienes como viviendas y carros son destruidos; la posibilidad de prestar servicios también se afecta. El taxi donde se prestaba el servicio quedó destruido; las peluquerías no tienen el establecimiento para ofrecer el servicio. Las capacidades de producción de bienes se limitan. Las fábricas que antes daban empleo no tienen un espacio donde operar.
- El efecto sobre la demanda varía según el tipo de bien y el ingreso disponible. Mientras existan liquidez e ingresos, aumentará la demanda por algunos bienes y servicios, como materiales de construcción, medicamentos, servicios médicos, etc. También se produce una sustitución de la demanda: por ejemplo, ante la falta de gas y energía, las personas tendrán dificultades para cocinar y buscarán alimentos enlatados. Por otro lado, algunos bienes y servicios tendrán una menor demanda. Un embolador del centro de Manizales no tendrá a quién venderle sus servicios. En la medida en que las personas se queden sin ingresos y liquidez —por ejemplo, en el caso de una fábrica que dejó de operar y dejó de pagar salarios a sus trabajadores—, la demanda se reducirá.
En este contexto, la velocidad de la recuperación dependerá, en buena medida, de la capacidad de los hogares, las empresas, el Estado y los gobiernos territoriales para movilizar recursos. La destrucción de activos y la interrupción de actividades productivas generan necesidades inmediatas de liquidez, mientras que la pérdida de ingresos reduce la capacidad de financiar la reconstrucción con recursos propios. El sistema financiero no puede reconstruir directamente una vivienda, una fábrica o una carretera, pero sí puede evitar que la falta temporal de liquidez impida que se reconstruyan. En este sentido, puede ayudar a movilizar recursos y reducir la duración y profundidad de los efectos económicos del sismo.
A continuación, posibles acciones:
- Retiro anticipado de depósitos a término (CDT). Permitir, de manera excepcional y temporal, el retiro anticipado de CDT pertenecientes a personas afectadas por el desastre, sin penalidad.
- Liquidez para las entidades financieras. Las entidades financieras afectadas por el retiro de sus depósitos a plazo podrían acceder a mecanismos de liquidez por parte del banco central, sustituyendo los retiros anticipados de sus CDT.
- Acceso excepcional a recursos pensionales. Los damnificados podrían acceder a una porción de sus recursos pensionales, con condiciones y reglas de repago.
- Seguros (vivienda, vehículos, vida y otros): el pago de las pólizas demora un tiempo. Se podría pagar un 30 % de la póliza de manera inmediata, con un papeleo mínimo. El saldo se pagaría cuando el procedimiento surta efecto. Deberían establecerse procedimientos acelerados para agilizar la recepción, evaluación y pago de reclamaciones.
- Alivio temporal de obligaciones vigentes. Las deudas de los damnificados podrían tener dos meses de gracia y condiciones de reestructuración, sin afectar el historial crediticio del deudor. En estas condiciones, los indicadores de riesgo de las entidades podrían flexibilizarse.
- Líneas especiales de crédito. Promover líneas especiales de financiación para la reconstrucción y recuperación de actividades productivas desde la banca pública y multilateral. Como lo sucedido en COVID, se otorgaron líneas a bajas tasas, con garantías, etc.
- Crédito para la recuperación de bienes y servicios públicos Los gobiernos nacionales, departamentales y municipales son los llamados a reconstruir la infraestructura pública (carreteras, hospitales, servicios públicos domiciliarios). Los créditos podrían darse con garantía de la Nación, con el objeto de acceder a tasas similares a las de la deuda soberana y el pago podría darse en un horizonte de largo plazo.
- Scoring de crédito. La evaluación para otorgar un crédito por parte de una entidad financiera debería considerar la información disponible antes del desastre. Si un comercio que generaba rentabilidad quedó destruido, su patrimonio posiblemente también. Para recuperarse requiere reconstruir su local y capacidades productivas. El scoring tradicional, al no encontrar patrimonio suficiente, probablemente no otorgaría el crédito. Pero si la evaluación deja de lado el patrimonio después del sismo y se basa en los flujos históricos, podría llegar a otra conclusión.
- Tratamiento prudencial de las entidades financieras. Reconocer la naturaleza extraordinaria del evento, con lo cual se podrían flexibilizar los indicadores prudenciales de las entidades financieras para los créditos de las áreas afectadas.
- Información y acompañamiento. Desde actores de interés (supervisor, gremios, entidades) se podría desarrollar una estrategia de comunicación para que los afectados puedan realizar el trámite de forma rápida, incluyendo identificar si cuentan con una póliza y conocer la documentación requerida para iniciar el proceso de pago.
- El sector real también tiene un rol. En la medida de lo posible, las empresas podrían otorgar mayores plazos de pago a sus clientes afectados y pagar anticipadamente a sus proveedores damnificados.
Conclusiones.
Algunas de estas medidas requieren modificaciones normativas o contractuales, lo que constituye un reto importante. La estabilidad jurídica implica mantener las reglas de juego y algunas medidas podrían afectar a determinados actores, como los fondos de pensiones. Sin embargo, en el agregado, pareciera mejor actuar que no hacerlo.
Dada la excepcionalidad del evento, el tratamiento no debería ser el tradicional. Situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales. Durante el COVID, una opción era encerrarse y esperar a que las cosas estuvieran mejor con el costo de sufrimiento de muchos hogares. Los hogares de menores ingresos son los mas impactados por estos choques. Una actuación progresiva, focalizada y temporal no solo puede ser económicamente conveniente; es simplemente lo moralmente correcto.
El sector financiero podría optar por business as usual, pero una recuperación acelerada es conveniente para todos, incluso para los mismos bancos, porque si sus clientes no se recuperan, tampoco lo hará su cartera.
Las opiniones aquí expresadas surgieron de conversaciones con varios colegas, en especial Daniel Schydlowsky. Estas opiniones son de carácter personal y no comprometen ninguna posición institucional.
Acerca del autor

Juan Camilo Guerrero
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