La Nueva Regeneración - Razón Pública

La Nueva Regeneración

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De las muchas frases y mensajes que expresó el presidente Abelardo de la Espriella en su discurso de posesión, quizás la que mejor sintetiza su proyecto político no sea la de la Patria Milagro, sino la de que en su gobierno buscará una Nueva Regeneración. Es una clara alusión a la Regeneración conservadora liderada por otro presidente caribeño, Rafael Núñez en el siglo XIX, que le puso fin al periodo liberal del Olimpo Radical. A un mes de iniciado su gobierno ya se pueden vislumbrar algunos elementos de esta Regeneración del siglo XXI, pero también diferencias con su referente decimonónico. Veamos algunos aspectos relacionados con el derecho a la vida, la religión y la descentralización.  

La Regeneración del siglo XIX revivió la pena de muerte en Colombia, la cual había sido abolida por la Constitución de Rio Negro de 1863 en el marco del Olimpo Radical. Si bien el gobierno de De la Espriella no ha propuesto formalmente implementar la pena de muerte (aunque de seguro muchos de los partidos, movimientos, líderes y bases que lo acompañan estarían encantados de que sí), tanto en el lenguaje como en las acciones, el gobierno está desplegando un culto a la muerte en lo que se refiere a combatir la delincuencia. 

Muestra de lo anterior fue la grotesca escena del presidente caminando orgulloso por entre los cuerpos envueltos en bolsas para cadáveres, de 23 presuntos integrantes de las disidencias de las FARC y dos menores de edad. Solamente en ciertos círculos periodísticos y analistas generó algo de revuelo la escena (nuevamente amigable lector, siempre que vea algo así, imagínese que hubiesen dicho muchos medios y analistas si el que hubiese hecho eso fuese el expresidente Petro). Aunque sí generó un fuerte llamado de atención al presidente por la parte de la Defensora del Pueblo, Iris Marín. Pero recordemos que esta pena de muerte informal que se está instalando simbólica y discursivamente, viene reforzada por la reciente política de EE.UU en contra de lo que llaman el narcoterrorismo. En agosto se cumplió un año del inicio de los ataques a lanchas en el Caribe y el Pacífico que en un año han dejado 227 muertos.

Un punto relacionado con el anterior tiene que ver con el porte de armas. Curiosamente la Regeneración del siglo XIX prohibió el libre porte de armas, que el Olimpo Radical había permitido con la Constitución de Rio Negro. Núñez y Caro sabían porqué hacían esto. Si lo que buscaban era orden, necesitan consolidar uno de los monopolios básicos del Estado – el monopolio de las armas-, por lo tanto, una muy buena idea era restringir el libre porte y comercio de armas. Pero este buen consejo de su coterráneo no parece haberlo escuchado nuestro actual presidente.

Otro aspecto es el papel de la religión. La Regeneración del siglo XIX convirtió a Colombia en un Estado prácticamente confesional y los Concordatos ratificaron el papel hegemónico de la religión Católica Apostólica Romana. Si bien en la actualidad en Colombia el catolicismo ha perdido el monopolio de la creencia en el dios judeocristiano ante el avance de otras corrientes religiosas cristianas, en un acto inédito en el marco de una posición presidencial, De la Espriella invitó a representantes de distintas congregaciones católicas, cristianas y judías a realizar oraciones y discursos ante el Congreso. Aunque una tutela ordenó al presidente De la Espriella a disculparse por vulnerar la neutralidad religiosa en su posesión, luego de disculparse, el presidente cerró su alocución con un retador Viva Cristo Rey. Pero no solo son los gestos del presidente. El poner en el Ministerio de Educación primero a Vivian Morales y luego a Ilva Myriam Hoyos, ya apuntan para donde va la cosa. 

Si la religión fue uno de los dos grandes motivos de lucha entre liberales y conservadores en el siglo XIX, el otro fue el modelo de ordenamiento territorial. La Regeneración volvió a Colombia un Estado centralista en contravía del federalismo extremo del Olimpo Radical. Un aspecto que hasta los mismos liberales de inicios de siglo XX tuvieron que reconocer, es que la centralización política implementada por los conservadores durante la Regeneración y luego en la Hegemonía Conservadora, había logrado darle cierto grado de estabilidad al país. Por ese motivo el liberalismo no retomó la bandera del federalismo durante buena parte del siglo XX, concentrándose en otras luchas, como la reforma agraria o los derechos laborales.

Por su parte, De la Espriella sí insiste en profundizar la descentralización. Esto en principio no está mal, pues así lo contempla la Constitución de 1991. Pero, más que pensar en los diseños institucionales adecuados para federalizar el país y descentralizarlo, todo apunta a que profundizar la descentralización significará simplemente darle más poder a las elites regionales que lo apoyaron. Descentralizar de esta manera un Estado débil como el nuestro, lo que puede generar es que el Estado en lo local se vuelva un botín de captura aún más fácil para las elites regionales. Si ya lo es en nuestro modelo unitario, imagínese eso mismo en este federalismo informal: más autonomía, burocracia y recursos para las elites regionales, con poco control del Estado central.    

La Regeneración libertaría de De la Espriella tiene aires de familia con la Regeneración conservadora del siglo XIX, pero no son iguales. Si algo tenía el conservatismo era coherencia ideológica, cosa que no tiene el libertarismo de derecha. Mientras el conservatismo buscó a su manera fortalecer el Estado centralizando el poder, el libertarismo de derecha puede terminar debilitando: reduciendo el tamaño del Estado desmontando agencias, debilitando en vez de fortaleciendo el monopolio de las armas al flexibilizar su tenencia, federalizando informalmente un Estado débil, que hará aún más fácil capturar el Estado en lo local para las elites regionales, etc. La oposición debe prepararse en el Congreso para hacer los controles políticos respectivos, y, en el mediano plazo alistarse para las próximas elecciones locales, con el propósito de enfrentar esta peculiar Regeneración 2.0.         

Acerca del autor

Armando José Mercado
Armandomercado@razonpublica.org.co | + posts

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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Armando José Mercado

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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