
Un “sin sabor amargo”
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El fútbol colombiano está entrando a un momento sin igual. Los fichajes de talla internacional para la liga local y algún favoritismo para ganar la Copa América nos tiene soñando con grandes gestas de los equipos que amamos. Pero si miramos más allá de los cracks y la Copa veremos la cuestionada opacidad detrás del negocio del fútbol.
La llegada de Falcao a Millonarios es una de las mejores noticias para el fútbol colombiano en años. El Tigre, goleador histórico de la Selección Colombia, se suma a otros nombres destacados de una generación de futbolistas que fueron figuras en las mejores ligas del mundo y que vuelven a aportar su experiencia y calidad en los clubes que los vieron nacer.
Para quienes disfrutamos del juego es placentero ir a los estadios a ver a Adrían Ramos, Hugo Rodallega, Carlos Darwin Quintero, Dairo Moreno, Carlos Bacca, Edwin Cardona, entre otros.
De igual manera, sobran los motivos para ilusionarnos con la Selección Colombia en la Copa América. El equipo de Lorenzo lleva 9 partidos ganados en línea, siendo esta la mejor racha victoriosa en la historia. Además, con orden y destellos de buen fútbol la selección va acumulando una de sus mayores marcas sin perder partidos, 24, a tres de igualar la mejor marca del equipo nacional.
El buen momento del fútbol colombiano se debe disfrutar sin perder de vista que no muy lejos hay grandes amenazas. El crecimiento de la Liga y Selección masculina eclipsan las denuncias de corrupción, malos manejos y amaño de partidos.
La Superintendencia de Industria y Comercio -SIC- abrió una investigación en contra de la Federación Colombiana de Fútbol, a la Dimayor y a casi todos los clubes por prácticas anticompetitivas y discriminatorias en contra de las jugadoras de la liga practicada por mujeres.
La SIC tiene pruebas de que los máximos poderes del fútbol acordaron por debajo de la mesa poner un tope máximo de 4 millones de salario a todas las jugadoras, independientemente de su experiencia o calidad.
También habían acordado no suscribir contratos de más de 3 meses con las jugadoras e impedirles obtener ingresos extra por la explotación individual de su marca, teniendo que hacerlo a través de los equipos, quienes se quedan con parte de la tajada. Claro está, esas condiciones no se las imponen a los hombres. ¿Tendrá la superintendente Rusinque la valentía para sancionar a los responsables?
Para colmo, se ha conocido que la cúpula del fútbol rechazó casi 4.000 millones que el Gobierno había destinado para realizar dos torneos de mujeres en 2024, uno por semestre como sucede con el torneo de hombres.
La negativa a recibir mayor financiación estatal pasa por el temor de que una vez los recursos públicos entren al juego los entes de control podrían vigilar su ejecución: el ‘coco’ para los dirigentes que llevan décadas manejando el fútbol a su antojo desde la sombra. Miedo que existía incluso cuando gobernaba Duque.
Paradójicamente en medio de estas jugadas para desincentivar y detener la profesionalización del fútbol practicado por mujeres, Colombia será la sede de la Copa Mundial Sub 20 femenina de la FIFA. Torneo del que poco se habla.
El fútbol practicado por hombres tampoco se escapa de cuestionamientos. Con la proliferación de empresas de apuestas la Liga terminó en manos de una de ellas y las hinchadas, porque poco lo cuestiona la gran prensa deportiva, no dejamos de tener dudas sobre el arreglo de partidos para favorecer al negocio del ‘azar’.
De hecho, para acallar los rumores sobre partidos amañados el presidente de la Federación, Ramón Jesurún, afirmó hace pocos meses que nunca antes habíamos tenido árbitros tan bien calificados. Pero esta semana se supo que la Comisión Arbitral expulsó a 15 jueces que al parecer, porque nadie lo confirma, estaban involucrados en apuestas y corrupción.
No sorprende que el intocable Jesurún hubiese querido maquillar esta realidad hace unos meses. Este dirigente está acostumbrado a guardar silencio ante los escándalos y seguir como si nada pasara. En 2020 fue sancionado por la SIC y el Tribunal Administrativo de Cundinamarca por la creación de un cartel para la reventa ilegal de boletas de partidos de la Selección.
Aunque algunos de los cómplices de ese cartel terminaron en la cárcel y otro está investigado en Estados Unidos por el Fifa Gate, al poderoso dirigente le archivaron las investigaciones en la Fiscalía. ¡Qué sorpresa!
El retorno de los jugadores históricos y las anheladas victorias internacionales de la Selección se deben respaldar con gestiones transparentes y que fortalezcan al deporte. De lo contrario, como diría el poco elocuente ex futbolista ‘Totono’ Grisales, terminaremos el partido con “un sin sabor amargo”.
Acerca del autor
Carlos Acero Castellanos
*Abogado y Magister en Derecho Internacional de la Universidad de los Andes. Twitter: @CarlosAceroC
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Excelente artículo