María Corina Machado y el uso simbólico que le está dando a su medalla del Nobel de Paz
Foto: flickr: The White House

María Corina Machado y el uso simbólico que le está dando a su medalla del Nobel de Paz

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La entrega de la medalla a Trump tiene un mensaje claro y directo: es necesario que Estados Unidos apoye la transición del gobierno venezolano. Se presenta como un recurso político que usó la opositora venezolana para cambiar el curso de los acontecimientos que se están dando en Venezuela después de la captura de Maduro.

La Nobel de la Paz de 2025, María Corina Machado, visitó a mediados de enero de 2026 la Casa Blanca. Su intención fue entregarle de manera personal al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la medalla que recibió como parte del Premio Nobel en diciembre pasado. Este hecho simbólico, aunque provocó de inmediato un rechazo generalizado, debe leerse como un acto político con el que la líder opositora venezolana le dijo al gobierno norteamericano que no se le olvide que la principal razón de la invasión a su país fue la defensa de la libertad y la democracia, y no, como lo están dejando ver, un tema meramente económico cuyo objetivo es la recuperación de inversiones y el mejoramiento de la seguridad energética norteamericana.

La entrega del Nobel a María Corina

El 10 de octubre de 2025 el Comité Noruego del Nobel anunció que el Premio Nobel de la Paz se le entregaría ese año a la jefa de la oposición venezolana, María Corina Machado. La razón: “su incansable trabajo de promoción de los derechos democráticos para el pueblo de Venezuela, y por su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”. Es decir, se le otorgó no por aportar a la finalización de una guerra o ayudar a consolidar la paz en un territorio, como normalmente se ha hecho, sino por la defensa férrea que ha realizado Machado de la democracia en este país suramericano.

El Comité quiso en esta ocasión, en medio de una amenaza de invasión del Ejército norteamericano a Venezuela, apoyar a la oposición política en este país. Y dado que en los últimos años la oposición ha estado en cabeza de María Corina, le entregó el Nobel a ella, resaltando que, como líder política, ha buscado defender desde hace muchos años los derechos electorales de la sociedad venezolana. Ha sido una mujer que se enfrentó al líder Hugo Chávez, y luego de su muerte, en 2013, continuó con su incansable labor, permaneciendo en el país y haciendo frente al régimen de Nicolás Maduro.

En este sentido, el Nobel de la Paz se designó en 2025 como un reconocimiento político, como un premio que se le entrega a todo un conjunto de hombres y mujeres que por varias décadas han tratado de defender los valores democráticos en Venezuela. Además, como el premio a una gran empresa política donde todos sus miembros, la mayoría en la cárcel, intentan transitar pacíficamente de una dictadura a una sociedad libre y democrática. En pocas palabras, el Comité Noruego del Nobel premió a la oposición venezolana por defender los valores de la democracia y señaló al gobierno de Nicolás Maduro de dictador y la necesidad de su salida del Gobierno.

La captura de Nicolás Maduro y el mantenimiento del régimen

Como sabemos, el año 2026 se despertó con la noticia de que las fuerzas estadounidenses entraron a Caracas el 3 de enero y sacaron al presidente Nicolás Maduro del país. En una operación militar que llevaba planteándose varios meses, el Ejército norteamericano entró a Venezuela, bombardeó objetivos militares, asesinó 55 militares que resguardaban al presidente, y tomó prisioneros a este y a su esposa, Cilia Flores, para finalmente llevarlo a Nueva York y procesarlo por narcotráfico y otros delitos.

Este histórico momento fue narrado el mismo día por el presidente Donald Trump y su equipo de trabajo. Allí se informó al mundo que en la noche del 3 de enero las fuerzas especiales estadounidenses habían entrado al territorio venezolano, capturado a Maduro y a Flores, y que serían presentados ante la justicia en el tribunal federal de Nueva York. Además, se informó que a partir de ese mismo día se entraría a un período de transición liderado por la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien, según Trump, cuenta con la legitimidad y el poder para hacer la transición.

Sorprendió en esta intervención que, ante la pregunta a Trump por si se le impondría al pueblo venezolano la figura de María Corina Machado como presidenta, este respondió que no. Pues, según su criterio, no tenía el apoyo popular. Puso en un plano muy bajo a la lideresa opositora. También resaltó en su intervención la importancia económica del país. Justificó la intervención militar en la recuperación de las grandes inversiones que los norteamericanos habían hecho en las empresas petroleras y que a partir de este momento buscaría el acceso de empresas estadounidenses a las reservas petroleras venezolanas.

En síntesis, quedó claro para el mundo que el interés del gobierno Trump era económico y no político. Que detrás de la invasión y la captura de Nicolás Maduro estaba la recuperación de las inversiones previas y la seguridad energética de Estados Unidos. De allí que haya dejado a las personas más cercanas al régimen venezolano en el poder: a la vicepresidenta, Delcy Rodríguez; al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez; al ministro del Interior, Diosdado Cabello, y al jefe de los militares, Padrino López. Puso en un segundo o tercer lugar el cambio de régimen y habló muy poco de nuevas elecciones, de fortalecer la institucionalidad democrática o de entregar el poder a la oposición.

Foto: X: The Nobel Prize

La estrategia política de María Corina Machado

Ante la subvaloración de la oposición en Venezuela, el descuido de los valores democráticos y la permanencia de la mayoría de los mandos antiguos del chavismo y el régimen de Nicolás Maduro, la estrategia de la nobel de la Paz fue visitar directamente al gobierno de Donald Trump y presionarlo con la entrega de la medalla del Nobel. Le dijo en su propia casa que no se le olvide que la principal razón por la que el mundo apoyó, de mala gana, la invasión a Venezuela y la captura y judicialización del presidente Nicolás Maduro, fue la defensa de la democracia.

Y lo hizo María Corina de manera simbólica. Le entregó, en sus propias manos, la medalla que un mes atrás le había dado el Comité Noruego del Nobel. La entrega del objeto a Trump tiene un mensaje claro y directo: es necesario que Estados Unidos apoye la transición del gobierno venezolano, no puede permitirse que a Venezuela lo gobiernen una mujer y unos líderes que hacen parte de un sistema corrupto donde se ha torturado, perseguido y buscado acabar con la democracia. Incluso le dijo que si el interés era económico, no podía confiar las grandes inversiones internacionales al actual gobierno venezolano.

Finalmente, insistió en la necesidad de realizar elecciones libres y verificables rápidamente. Que en pocas semanas se convoque a unas elecciones a la Presidencia. Esto, convencida la Nobel de la Paz de que en unas elecciones cercanas obtendrá una victoria amplia y definitiva. De esta manera, se justificará la invasión, se darán señales al mundo de que lo importante en el uso de la fuerza es la defensa de la libertad y la democracia. Y que vale la pena el uso de las armas, siempre y cuando se tengan fines loables y consensuados entre las sociedades.

En este sentido, la entrega de la medalla que se le otorgó a Machado se presenta como un recurso político que usó la opositora venezolana para cambiar el curso de los acontecimientos que se están dando en Venezuela después de la captura de Maduro. El gobierno de Trump parece haber desestimado lo político, y la oposición en Venezuela ha puesto lo económico y las inversiones petroleras en un primer plano. Y con el traspaso de la medalla quiere que se logre generar una presión para que se piense en las elecciones democráticas y en el camino más adecuado para que la oposición logre el tránsito de un gobierno a otro.

Las aclaraciones frente al símbolo y los retos de la oposición venezolana

Dado el escándalo que provocó la entrega de la medalla de María Corina a Trump, el Instituto Nobel Noruego aclaró de inmediato que este galardón “no puede revocarse, compartirse ni transferirse a otros”. Es decir que, si bien se puede regalar la medalla o entregarla a otra persona, el Premio Nobel es de la persona u organización a la que se le concedió, que en ningún caso es una transferencia del premio. También, que el Nobel se entrega por una trayectoria, un pasado y no por los actos futuros.

Es decir, el Instituto Nobel permitió indirectamente a su galardonada que diera la medalla como un obsequio, el cual funcionaría, en este caso, como un símbolo político para que un presidente haga giros en su priorización de acciones en Venezuela. Le dijo a Trump que era un regalo como muestra de “gratitud por su extraordinario liderazgo para promover la paz”. Pero realmente lo que le dijo es que es urgente que realice un giro en el camino que está tomando en Venezuela. Que ponga la defensa de la democracia en el primer plano, aunque en el fondo los intereses sean económicos y dirigidos a recuperar la riqueza minero-energética norteamericana.

Quiere finalmente María Corina usar la medalla del Nobel de la Paz como un instrumento que permita comenzar el camino real de la transición. Que se permita realizar elecciones libres, donde la oposición pueda luchar con los votos por el poder y se logre acabar con el comunismo del siglo XXI que propuso el chavismo que, aun con Delcy Rodríguez, se mantiene en el poder. Objetivo que, como se ven las cosas, no será fácil de lograr: primero, porque no sabemos cuánto durará el período de “estabilización” planeado por Marco Rubio, donde los líderes del régimen venezolano aún están en el poder y querrán permanecer en él. Segundo, porque de cumplirse el objetivo económico de tener seguridad en las inversiones minero-energéticas, el tema político continuará manteniendose en un segundo plano y ayudará a que se olvide la transición democrática. Y tercero, porque no conocemos realmente el poder que tiene la oposición en Venezuela y que, tal vez, la victoria que se advierte sea difícil de lograr en las urnas.

Le recomendamos: Después de Maduro: el vacío

* Este artículo es resultado de las dinámicas académicas del Grupo de Investigación Hegemonía, Guerras y Conflicto del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia.

Acerca del autor

German Dario Valencia
gvalencia@razonpublica.org.co | + posts

*Profesor del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia. Integrante de ISEGORÍA, plataforma digital de seguimiento al proceso de paz con el ELN. Contacto: german.valencia@udea.edu.co

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*Profesor del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia. Integrante de ISEGORÍA, plataforma digital de seguimiento al proceso de paz con el ELN. Contacto: german.valencia@udea.edu.co

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