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Vivienda social: el déficit eterno

Escrito por Alejandro Florián
Alejandro Florian vivienda social Santos

Un decreto avivó la pugna entre el gobierno nacional y la alcaldía  en torno al botín político que representa la vivienda social en Bogotá.  Mirada transversal de un experto a una política que no ha logrado reducir el déficit habitacional. 

La vivienda es política

Como se trata de un  bien escaso, la vivienda social se ha convertido en una mercancía de alto valor económico y últimamente también de alto valor político, para bien o  para mal.

  Alejandro Florian vivienda social SantosDifícil encontrar una campaña presidencial que no haya convocado o recibido apoyos del sector, como también difícil imaginar un gobierno sin agenda para la construcción.   Foto: Presidencia 

Como tema de campaña, la vivienda fue decisiva en algunas elecciones presidenciales del pasado. Promesas de distinta índole sobre el acceso a la vivienda han servido para motivar votantes en las elecciones al congreso, las alcaldías, los concejos municipales y hasta las juntas administradoras locales.

Difícil encontrar una campaña presidencial que no haya convocado o recibido apoyos del sector, como también difícil imaginar un gobierno sin agenda para la construcción.

En resumen, la vivienda social es un tema político y quienes ejercen roles políticos en nuestra sociedad,  hacen política con el tema,  tanto para alcanzar el poder como para reproducirlo: lo hacen a través  de  sus discursos y mediante sus decisiones sobre lo que hacen o dejan de hacer con los recursos públicos que administran y con las normas que regulan una necesidad estratégica.

El déficit eterno

Pero al Estado y a la sociedad colombianos les ha quedado grande configurar una política  de vivienda equitativa, suficiente y adecuada, tanto para la población que carece de ella, como para los millones de familias que se han visto obligadas a acudir a medios informales para proveerse de una vivienda por sus propios medios.

Belisario Betancur  va a cumplir 90 años. Cuando fue presidente, en 1982, la población de Colombia rondaba los 28 millones y desde el gobierno intentó resolver el problema del déficit cuantitativo y cualitativo de la vivienda.  Se avanzó, pero no pudo resolverlo.

Hoy ya somos 46,5 millones de habitantes, 75 por ciento de los cuales habitamos en zonas urbanas, que se ven obligadas a acoger a una población desplazada siempre creciente, que ha exacerbado la complejidad de los problemas urbanos y habitacionales.

De conformidad con las cifras oficiales, la producción de  vivienda social,  digna y accesible a la población de menores ingresos ha sido insuficiente, por lo cual la gran mayoría de la demanda insatisfecha ha ido pasando por la vía de la informalidad a engrosar las cifras de déficit cualitativo de vivienda del presente, que ya afecta al 36 por ciento de los hogares colombianos.

 
Alejandro Florian vivienda social Petro

Bogotá cuenta con un gran arsenal de recursos para  contrarrestar la presunta malicia que advierte la administración distrital.  
Foto: Ministerio de Vivienda 

Las deficiencias cualitativas de la vivienda — considerando únicamente los atributos de la casa constituyen hoy el mayor componente del déficit convencional de vivienda, que  sumado a las deficiencias en el entorno derivadas de la inadecuada localización de los asentamientos informales — por ausencia o deficiencia del ordenamiento territorial —han agravado la vulnerabilidad frente a riesgos y desastres.

Desde la reciente emergencia invernal, 400.000 viviendas quedaron afectadas, lo cual ha conllevado altos costos fiscales: los de la contingencia misma, los acumulados de temporadas anteriores y los que tendrán que seguir asumiendo municipios, departamentos y la Nación, atendiendo emergencias por deslizamientos, inundaciones, regularización y mejoramiento de barrios de origen informal.

Ante semejante panorama no deja de causar extrañeza la poca atención que se dedica en el debate sobre las políticas y presupuestos que  en todos los niveles de gobierno han de orientarse a superar el déficit cualitativo de vivienda, teniendo en cuenta sus impactos sociales, ambientales y fiscales.

Nadie duda de la importancia del sector formal de la construcción: merece el tratamiento privilegiado que hoy recibe y el lugar que ocupa en la agenda pública.  Pero no se justifica el desdén al tratar el tema del déficit cualitativo, dadas las oportunidades que allí existen para estimular la actividad económica e impulsar la prosperidad con equidad.

Cambios normativos

Colombia ha avanzado en el camino de expedir leyes con enfoque social para atender las necesidades de vivienda. Entre otras cabe mencionar la ley de “Reforma Urbana” de 1989 que, junto con la 388 de 1997,  significó un paso importantes para regularizar  el ordenamiento territorial y dotar de instrumentos al Estado para hacer realidad la función social de la propiedad.

  Alejandro Florian vivienda social ministroAl Estado y a la sociedad les ha quedado grande configurar una política  de vivienda equitativa, suficiente y adecuada.  
Foto: Presidencia 

Aun hoy, cuando ya vamos para la segunda generación de planes de ordenamiento territorial, los instrumentos de la ley 388 han sido muy poco utilizados.  Se han introducido varios ajustes con el propósito de hacerlos aplicables, como al parecer es la intención del  decreto 0075 de  2013.

No debe dejar de mencionarse que desde la expedición de las leyes 09/89 y 388/97, han sido nulas las acciones para desarrollar competencias y habilidades en los funcionarios municipales encargados de aplicarlas.  En temas tan complejos no basta con expedir la norma: se necesita personal calificado y dedicado de manera intensiva a hacer cumplir las normas y a realizar los  programas respectivos.

¿Segregación por decreto?

Para el caso de Bogotá, resulta particularmente difícil pronosticar si el decreto 0075 va a agravar la segregacion socio–espacial que padecemos, pues no se conocen aun los detalles de los proyectos concretos.

Por otra parte podría afirmarse que Bogotá cuenta con un gran arsenal de recursos para  contrarrestar la presunta malicia que advierte la administración distrital.

En todo caso, la producción de vivienda social depende de una adecuada política  coordinada desde el Estado, cuyos diagnósticos y planes de acción  orienten y articulen los diferentes actores y recursos que intervienen en la cadena de producción, tanto de vivienda nueva, como de mejoramiento de barrios y de vivienda usada.

Una buena política debe observar los principios de coordinación, concurrencia y subsidiaridad, que no son optativos para los servidores públicos.  Es un deber encontrar los mecanismos que permitan limar las diferencias entre la Nación y el Distrito.

*   Director de Hábitat para la Humanidad Colombia.

 

Alejandro-Florian

Alejandro Florián *

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hoy ya somos 46,5 millones de habitantes, 75 por ciento de los cuales habitamos en zonas urbanas. 

 

 Las cifras de déficit cualitativo de vivienda: el 36 por ciento de los hogares colombianos no tiene una casa digna.

 

 Desde la reciente emergencia invernal, 400.000 viviendas quedaron afectadas, lo cual ha conllevado altos costos fiscales.

 

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