Las condiciones del teletrabajo durante la pandemia - Razón Pública
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Las condiciones del teletrabajo durante la pandemia

Diana-Marcela-Jimenez
Daniel-Hawkins

El teletrabajo ha salvado muchos puestos, pero ha traído nuevos problemas que recaen sobre los trabajadores y no sobre sus empleadores. Aquí están los resultados de las últimas encuestas.

Diana Marcela Jiménez Restrepo*
Daniel Hawkins**

La mejor opción

El aislamiento preventivo obligatorio ha paralizado la actividad económica y ha disparado las tasas de desempleo. Por eso el “trabajo en casa” se perfila como la medida más efectiva del gobierno para contener el contagio de la COVID-19.

Esta forma de trabajo facilita la continuidad de muchas actividades productivas y garantiza los ingresos del trabajador; no cabe duda de que, sin esta figura, las cifras del mercado laboral colombiano serían aún más alarmantes de lo que han sido hasta ahora.

Confecámaras encuestó a más de nueve mil empresas a principios de abril y encontró que:
• un 12,4% de ellas redujeron su planta de personal,
• otro 11,7% utilizó la figura de vacaciones anticipadas, y
• un 10,9% promovió el trabajo desde casa para mantener sus actividades económicas y no despedir a sus empleados.

Por cuenta de los trabajadores

Pero no todo ha sido tan bueno como pensábamos.

La encuesta de la Escuela Nacional Sindical (ENS) sobre las condiciones de trabajo en casa durante la pandemia indica que las y los trabajadores —no las empresas que los contratan— son quienes cargan con el llamado “solidario” que cada día formula el presidente Duque para enfrentar “entre todos” la pandemia.

Son los trabajadores quienes cargan con el estrés de combinar sus vidas en el hogar con las exigencias laborales, y son ellos quienes asumen el grueso de los costos mentales y materiales que exige esta modalidad de trabajo. Por su parte, las empresas solo cumplen con lo que deben responder: salarios.

Otra “flexibilización laboral”

Amparados en la Ley 1221 de 2008 y el Decreto 884 de 2012, el Ministerio de Trabajo, el de Salud y el Departamento Administrativo de la Función Pública expidieron las circulares 0018 y 0021 de marzo de 2020, circulares que responsabilizan a las “entidades públicas y privadas…del diseño de las medidas necesarias y específicas para continuar con su operación y mitigar el contagio del COVID-19”.

La respuesta inmediata de muchas empresas y entidades públicas fue extender el trabajo en casa. Los empleados empezaron a llevar a cabo sus tareas en sus residencias, pero sin las condiciones de protección que se adoptaban en los lugares oficiales de trabajo.

Durante el estado de emergencia, quienes trabajan desde sus casas no cuentan con la cobertura de salud y de seguridad social. Tampoco hay una definición clara de los riesgos laborales en casa, ni son precisas las responsabilidades del empleador; por tanto, estas personas se encuentran en el limbo frente al riesgo de accidentes o enfermedades de trabajo.

Los empresarios han visto que el teletrabajo les puede permitir la reducción de costos operativos y el aumento de la productividad de sus trabajadores. La pandemia ha sido una ocasión apropiada para que el sector empresarial vire hacia modalidades de trabajo más flexibles y móviles.

Es posible que millones de puestos de trabajo pasen definitivamente de las oficinas a los hogares debido a la presión de los gremios.

Foto: Teletrabajo Colombia - La pandemia aceleró el paso de muchos empleos presenciales a en casa y aumentó las cargas laborales.

Cuántos son y cómo están

Para 2018, un estudio comisionado por el MinTIC reveló que había 122,278 teletrabajadores en el país. Esta cifra representa un aumento de más del 400% del número estimado dos años atrás. Es más: según las cuentas de Fasecolda y las ARL, este año el número de personas que trabajan desde sus casas estaría entre dos y tres millones. Un crecimiento casi exponencial.

No se puede minimizar la importancia de los impactos de la relación laboral en las relaciones personales y familiares de esta modalidad de trabajo. Los trabajadores que “temporalmente” están trabajando en casa no tienen la protección legal para desconectarse de sus ocupaciones laborales en sus tiempos libres, debido a que la línea que divide el trabajo del ocio desde el hogar es muy delgada.

La encuesta sobre condiciones de trabajo en casa de la ENS registró que antes de la declaración de la emergencia, el 75% de los encuestados respondieron que mantenían una relación positiva entre lo laboral y lo familiar.

No obstante, durante el periodo de confinamiento, para el 66% de los teletrabajadores aumentaron las responsabilidades laborales. Solo el 10% manifestó que habían disminuido. De hecho, el 62% declaran que aumentó el número de reuniones con sus grupos de trabajo, así como la duración de estas, según el 55% de las respuestas.

Primero la salud

El aumento de la carga laboral es un mecanismo de control sobre el trabajador, que además interrumpe sus tareas personales u hogareñas. Este es un tema preocupante, pue las continuas videollamadas para reuniones de trabajo pueden causar problemas de salud, como decir aumento en los niveles de estrés, irritabilidad, insomnio y nivel de angustia.

Por eso urge garantizarles a las y los trabajadores que tuvieron que continuar trabajando virtualmente desde sus casas:
• el derecho a la desconectividad para prevenir daños en la salud mental y
el derecho a oponerse a cumplir tareas adicionales en horarios no laborales.

Mas productividad en condiciones más malas

Un sondeo previo en seis países de la región concluyó que el 62,2% de la gente es más productiva desde el hogar.

El 87% de los encuestados por la ENS manifestaron haber cumplido con las responsabilidades de su trabajo. En cuanto a la productividad,
• un 49% declaró ser más productivo,
• un 25% consideró que no hubo cambió alguno,
• el 26% restante estimó que su productividad había disminuido.
Pero este aumento de la productividad contrasta con la calidad del ambiente y los espacios disponibles para realizar tareas laborales en casa:
• El 53% de los encuestados cuenta con un espacio adecuado,
• un 33% dijo que el ambiente era poco adecuado, y
• el 28% adicional respondió que el espacio era inapropiado.
En términos de la dotación del equipo:
• el 63% manifestó no contar con una silla adecuada para trabajar,
• el 41% no tiene un escritorio de trabajo,
• el 28% respondió que la velocidad de su conexión a internet no es suficiente,
• mientras que el 64% dijo que no contaba con audífonos ni micrófono.

La poca inversión de los empleadores para adecuar los sitios de trabajo de sus empleados ha hecho que sean estos quienes asumen los costos necesarios para seguir desarrollando sus trabajos.

El 96% de los encuestados no ha recibido ninguna compensación para cubrir los gastos adicionales relacionados con el trabajo en casa. El 77% mencionó que utilizaron recursos propios para dotar sus casas con los elementos necesarios. Solo el 3% de los empleadores había cubierto toda la dotación, y al restante 20% sus empleadores cubrieron una parte de estos gastos.

En cuanto a la salud y el bienestar del trabajador, las cifras no mejoran. Tan solo el 14% de quienes respondieron manifestó haber recibido algún kit de bioseguridad de parte de sus empleadores.

Foto: Presidencia de Colombia - El trabajo en oficinas se hace complicado por las medidas de bioseguridad requeridas.

Los costos psicosociales

Más allá de los costos materiales, hay que prestar atención a los impactos psicosociales de los cambios inesperados en la organización del trabajo:
• El 95% de los encuestados dijo que una ventaja de trabajar desde casa es no tener que exponerse a los riesgos de la calle.
• El 53% respondió haber sentido, algunas veces, alegría y motivación durante este periodo.
• Un 55% dijo haberse sentido agotado en varias ocasiones mientras otro 37% en algunas ocasiones.
Con respecto a otros efectos negativos, se resaltan la frecuencia del estrés (48% de los encuestados) y la ansiedad (41%). El 35% dijo haber sufrido depresión algunas veces y el 16% muchas veces. Solo el 18% afirmó que durante este periodo no se había sentido deprimido.
Para lidiar con las anteriores emociones, el 4% manifestó haber aumentado su consumo de sustancias psicoactivas, mientras que la gran mayoría respondió que nunca lo ha hecho. El 8% dijo que había empezado o aumentado el consumo de medicamentos para la ansiedad o la depresión, mientras que el 89% respondió que nunca ha consumido este tipo de medicinas.

Es apenas lógico que la pandemia, la crisis sanitaria, económica y social lleve al aumento de la ansiedad, el miedo y hasta al pánico colectivo. Sin embargo, las numerosas transformaciones y factores de estrés relacionados con el traslado temporal del trabajo al hogar pueden agudizar estas consecuencias psicosociales. Si las empresas y el Gobierno no cuentan con asesoría profesional durante esta época de teletrabajo y políticas de prevención, agravarán los efectos negativos que afectarán más la salud pública.

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