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Las FARC sin Jojoy

Escrito por Luis Eduardo Celis

Luis Eduardo CelisLa trayectoria de la guerrilla muestra que no va a ceder por el hecho de haber perdido a su máximo jefe militar. La esencia de las FARC es la de resistir.

Luis Eduardo Celis*

Golpe dentro del golpe

Jojoy_1Esta semana las FARC recibieron el más duro golpe de toda su historia: la muerte del ‘Mono Jojoy', integrante del Secretariado Nacional, considerado además su jefe militar y el responsable de la estructura más importante, el Bloque Oriental.

No hay duda que es un logro importante para el Estado, que se propuso desde 2004 (cuando comenzó el Plan Patriota), eliminar a este emblemático jefe subversivo, quien ascendió desde su condición de guerrillero raso hasta la máxima jerarquía del Secretariado.

Las FARC atraviesan el momento más crítico de su historia. Desde 2002 han sido duramente golpeadas por una acción militar sostenida. Las cifras muestran que de 22 mil hombres y 85 estructuras al comienzo del gobierno de Álvaro Uribe, hoy pueden estar en diez mil combatientes y 70 estructuras.

Tambaleantes pero ahí

Sea lo que fuere, aunque hoy están debilitadas y a la defensiva,  como ha sido evidente en las últimas semanas, han logrado mantener una acción sostenida de confrontación a la fuerza pública.

Aunque con la muerte de Jojoy el gobierno les ha asestado un significativo golpe simbólico, mediático y organizativo, hace bien el Presidente al afirmar que no es hora de triunfalismos. Ni el Bloque Oriental, con sus quince frentes y las cuatro compañías móviles que operan en el Meta, Guaviare y Vichada se van a desmoronar, ni las FARC van a desaparecer del escenario nacional.

Tras la muerte de Jojoy vendrá un proceso de ajustes tanto en el Bloque Oriental como en el Secretariado Nacional, empezando por el ‘ascenso' de Pastor Alape o de Bertulfo Álvarez, listos para reemplazar a quienes desaparecieran por cualquier circunstancia, como es el caso que acaba de ocurrir.

La ley de la resistencia

Las FARC son una organización construida en medio de las adversidades y las rudezas propias de toda confrontación militar. Nació enfrentando un colosal operativo en Marquetalia en los lejanos años 60, y en su esencia está impregnada la condición de resistir.

Son vanos los llamados a la rendición o los cálculos que asumen que cada golpe propinado (así sea tan contundente como la baja de Jojoy), conducirá a su desmoronamiento definitivo. Nada de eso. Por el contrario, las FARC asimilarán este golpe y continuarán en su estrategia de confrontación violenta.

Ahora bien, a las FARC se les puede derrotar militarmente. Por supuesto que sí. Pero no en el corto plazo, pues todavía poseen capacidad de adaptación, mantienen vínculos sociales, cuentan con abundantes recursos del narcotráfico y se consideran portadoras de una causa justa.

Aunque la inmensa mayoría de la sociedad los repudie, es difícil hacer cábalas sobre su futuro. Si después de ocho años de dura confrontación militar siguen actuando en 12 departamentos y todavía tienen presencia en 200 municipios, hay evidencia para sostener la tesis de que su derrota no está a la vuelta de la esquina, ni que estamos cerca de un escenario en el que su acción se torne irrelevante.

Sin condiciones… y con condiciones

Las FARC han manifestado en reiteradas ocasiones que quieren una salida dialogada a este largo conflicto armado. Lo dijo su comandante ‘Alfonso Cano' en julio de este año, luego del triunfo electoral de Juan Manuel Santos. Lo dice un comunicado del Bloque Sur, conocido hace unos días, que expresa de manera textual: "El Bloque Sur una vez más reitera ante la opinión pública nacional e internacional la disposición de las FARC- EP para conversar con el actual Gobierno y encontrarle una salida política al conflicto social y armado que vive el país, pero sin ningún tipo de condicionamiento".

El punto crucial es que el gobierno está dispuesto a buscar una salida política pero con condiciones: cese del secuestro (y por ende liberación de los secuestrados), no enrolamiento de menores, respeto al Derecho Internacional Humanitario y a la población civil. Estas exigencias son comprensibles frente a una guerrilla desprestigiada al máximo y una opinión pública que no le cree desde que perdió la oportunidad de oro de lograr un buen acuerdo político con el presidente Andrés Pastrana.

La peor diligencia…

En resumidas cuentas, con la eliminación del ‘Mono Jojoy' el presidente Santos se anotó un contundente triunfo, justo al comienzo de su gobierno. Pero el tema no ha quedado resuelto.

Lo mejor es seguir trabajando en buscarle salidas a este largo conflicto. Quizá se logre algo mediante una combinación sutil entre presión militar y eventuales procesos políticos de diálogo. No es una tarea fácil, sobre todo porque, consecuentes con su espíritu guerrero, las FARC no querrán dar su brazo a torcer. Pero, como dice el refrán popular, ‘la peor diligencia es la que no se hace".

* Coordinador del Programa de Política Pública de Paz de la Corporación Nuevo Arco Iris.

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