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Economía colombiana: crecimiento sin bienestar

Escrito por Lucía Mina
Desigualdad

Desigualdad

Un análisis cuidadoso de las cifras nacionales y departamentales muestra cómo ha crecido nuestra economía al impulso de las industrias extractivas, pero también cómo el crecimiento no se ha traducido en empleos ni mejoras en la vida de las mayorías.

Lucía Mina*

Las estadísticas de crecimiento

El boletín de prensa publicado por el DANE a mediados de octubre pasado revela, como cifra preliminar, un crecimiento de la economía de 4,2 por ciento en 2012. Los sectores que más contribuyen a este crecimiento son:  

– La construcción, con un PIB que aumentó entre 2011 y 2012 en 6,3 por ciento.

– La explotación de minas, con una tasa de 5,9 por ciento.

– Los establecimientos financieros, seguros, actividades inmobiliarias y servicios a las empresas (5,4 por ciento).

– Los servicios sociales, comunales y personales (4,9 por ciento).

El aporte de la industria manufacturera fue negativo (-0,5 por ciento) y la producción de café no logró repuntar durante ese año.

De acuerdo con el informe del DANE, en 2012 la producción del país se concentró en seis departamentos: Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca, Santander, Meta y Cundinamarca, que en conjunto aportaron el 65 por ciento de la producción total.

Esta tasa de crecimiento preliminar en 2012 ubica al país por encima de la media de 3 por ciento, estimada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), aunque por debajo de varios de sus vecinos: Ecuador (5 por ciento), Perú (6,3 por ciento), Panamá (10,7 por ciento), y Venezuela (5,6 por ciento).

De acuerdo con el informe del DANE, en 2012 la producción del país se concentró en seis departamentos: Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca, Santander, Meta y Cundinamarca, que en conjunto aportaron el 65 por ciento de la producción total. Entre ellos, solo en Meta el sector de la minería tiene un peso relevante, pues contribuye con un 57,8 por ciento a su producto interno bruto.

En el Gráfico 1, tomado del Boletín del DANE, se describen los departamentos según crecimiento en el PIB entre 2011 y 2012:

Gráfico 1. Crecimiento del PIB por departamentos en 2012 (preliminar).

PIB por departamentos

 

Importancia de la distribución

Sin embargo, aunque el crecimiento económico es sinónimo de beneficios, es importante evaluar si este patrón de producción es uno de crecimiento con igualdad, en un país que tuvo un índice Gini de 0,508 en 2011, lo que lo ubica muy por encima del promedio latinoamericano en desigualdad.

Para analizar qué tan desigual es la distribución de los beneficios derivados del crecimiento económico podemos apoyarnos en los planteamientos de los economistas Amartya Sen y Angus Deaton.

En ningún departamento con esperanza de vida superior a la media nacional, incluido Bogotá, la producción de 2012 estuvo fuertemente asociada con el sector minero.

En el libro Primero la gente (2007), Sen aborda la relación entre la esperanza de vida de un país y su crecimiento económico, indicando que los aumentos en la primera están asociados con el crecimiento, pero con la mediación de variables intermedias. Estas variables tienen que ver con la amplitud del crecimiento, su carácter participativo, la cantidad de empleo generado y la forma como se invierten los recursos obtenidos.

Así mismo, Deaton analiza la relación entre la renta de un país y la esperanza de vida utilizando la curva de Preston, que describe la relación empírica entre la esperanza de vida al nacer y la renta real per cápita. Para Deaton, a mayor crecimiento más posibilidades de mejorar la salud de la gente, siempre y cuando el crecimiento esté acompañado por una distribución razonable de los beneficios, lo que revela la importancia de la acción colectiva manifiesta en las políticas sociales.

Departamento de Nariño

Pasto, capital del departamento de Nariño.
Foto: 
CAPRA Initiative

PIB y esperanza de vida

En el Gráfico 2 podemos ver una distribución de los departamentos sobre la base de la relación entre la esperanza de vida estimada por el DANE para el período 2005-2010 y el PIB per cápita de 2012. En este, la línea vertical corresponde al PIB per cápita promedio del país, a su derecha se ubican los departamentos con un PIB más alto que esa media, y a la izquierda, los que están por debajo de ella. La línea horizontal delimita el valor promedio de la esperanza de vida del país.

Así, departamentos con un valor superior (inferior) a esa media se encuentran por encima (por debajo) de la misma. En el Gráfico 2 se aprecia que la relación entre las dos variables no es necesariamente concluyente en que más crecimiento signifique más bienestar, expresado en una mayor esperanza de vida.

Cuando el PIB per cápita es bajo, su relación con la esperanza de vida es importante. Ese es el caso de algunos departamentos en el cuadrante III: Nariño, grupo Amazonía (que incluye Amazonas, Guañía, Guaviare, Vaupés y Vichada), Cauca, Chocó y Caquetá, en los cuales se aprecian niveles bajos de PIB per cápita y esperanzas de vida entre 5 y 6 años por debajo de la media nacional.

De hecho, Chocó en una década aumentó el aporte del sector de minas y canteras a su PIB de 4,5 por ciento (2001) a 44,2 por ciento (2011), pero esto se vio acompañado de un aumento de poco más de dos años en su esperanza de vida.

Gráfico 2. Distribución de los departamentos según PIB per cápita y esperanza de vida 2012.

per Capita

A pesar de tener un PIB per cápita alto, se aprecian departamentos con esperanzas de vida tanto altas (cuadrante II) —Bogotá, Santander y Boyacá—, como bajas, en departamentos distribuidos en los cuadrantes III y IV.

Entre los departamentos con alto PIB per cápita y baja esperanza de vida aparecen algunos con una participación significativa del sector minero: Casanare, Arauca, Meta y Cesar. En ningún departamento con esperanza de vida superior a la media nacional, incluido Bogotá, la producción de 2012 estuvo fuertemente asociada con el sector minero, sino más bien con   sectores como comercio, restaurantes y hoteles, industria manufacturera, y servicios, comunales, sociales y personales.

Finalmente, para los departamentos ubicados en el cuadrante III, donde tanto el PIB per cápita como la esperanza de vida se ubican por debajo de sus promedios nacionales, se aprecia una gran variabilidad. Se tienen departamentos como Córdoba y Magdalena, relativamente pobres con logros importantes en su esperanza de vida, al lado de Valle y Antioquia, con condiciones similares en su situación sanitaria pero con un PIB per cápita muy cercano a la media nacional.

Durante la primera década del siglo XXI se pudo percibir que entre los primeros cinco departamentos en los cuales el aumento en el PIB ha sido proporcional al de la esperanza de vida figuran varios con los mayores niveles de desarrollo: Antioquia, Risaralda, Quindío y Valle, acompañados por el grupo de Amazonía. En la misma década, el aumento de la esperanza de vida, proporcional al cambio en el PIB per cápita en los departamentos con vocación minera es inferior a la alcanzada por otros con menor PIB. En un lapso de 10 años, Casanare, Arauca, Meta y Cesar, solo aumentan su esperanza de vida entre 1,2 y 1,8 años.

Arauca

Saravena, Arauca.
Foto: 
KyleEJohnson

¿Prosperidad para todos?

No obstante la importancia del sector minero como “locomotora” del crecimiento económico, la participación de este sector en la generación de empleo es prácticamente nula: 1,04 por ciento para el trimestre junio-agosto de 2012, lo cual implica un impacto  negativo sobre la distribución del ingreso y la riqueza.

Ese aporte contrasta con el generado por comercio, hoteles y restaurantes (26,9 por ciento), servicios comunales, sociales y personales (19,2 por ciento), agricultura, pesca, ganadería, caza y silvicultura (17,7 por ciento), e industria manufacturera, a pesar de la continua pérdida de importancia de esta (12,4 por ciento).

Los departamentos donde se concentra la minería muestran un bajo nivel de bienestar, expresado en la esperanza de vida. Ese nivel, además de ser bajo, ha venido creciendo muy lentamente.

¿Qué hacer entonces para lograr que los frutos del crecimiento se distribuyan equitativamente? Aquí juega un papel primordial el gasto social y en particular la redistribución mediante el uso adecuado de las regalías, regulado por el Acto Legislativo 05 de 2011. La evaluación del impacto de esta medida debe estar en el centro de las  discusiones futuras sobre este asunto.

 

M.A. en Economía y Estudios Sociales de la Universidad de Manchester, consultora independiente y docente en Política Social en la Universidad Javeriana y la Universidad Externado de Colombia.

 

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