Morir en la arena: la más reciente novela de Leonardo Padura
Foto: Wikimedia Commons: Jorge Mejía peralta

Morir en la arena: la más reciente novela de Leonardo Padura

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En esta novela continúa el diálogo con la realidad de su país, sin maquillarlo y sin conceptualizarlo, solo narrándolo a través de sus personajes que recorren más de cincuenta años de la historia cubana del siglo XX y parte del XXI.

Yaguas asadas, yuca hervida con mojo, dulce de coco y un buen ron. Todo servido en la mesita construida por el abuelo Quintín a la sombra del árbol de mango filipino. Alrededor se teje la vida de una familia cubana interpelada por los acontecimientos políticos de su tiempo. 

El cubano Leonardo Padura lanza su más reciente novela: Morir en la arena, que llegará en el mes de noviembre a Colombia publicada por Tusquets Editores, y que en una edición especial en Tinta Club del libro ya podemos conseguir. 

Conocido por novelas como El hombre que amaba los perros, La novela de mi vida, Ir a la Habana y la serie de novelas policíacas protagonizadas por el detective Mario Conde, Padura ha sido ganador de premios como Princesa de Asturias de las letras en 2015, Café Gijón y el Premio de las Islas 2000, entre otros.

En esta, su más reciente novela, continúa el diálogo con la realidad de su país, sin maquillarlo y sin conceptualizarlo, solo narrándolo a través de sus personajes que recorren más de cincuenta años de la historia cubana del siglo XX y parte del XXI.

Una familia cubana atravesada por la historia

Un relato que comienza con los hechos que precedieron a la revolución de 1959 y va hasta el año 2022. Atraviesan la cotidianidad y la vida de la isla los acontecimientos políticos del mundo, que de manera soberbia se entrelazan con las vidas de los protagonistas. Una manera eficaz de repasar la historia cubana. 

El tiempo en la novela tiene la forma del envejecimiento, que se revela en los cuerpos, pero también en la casa, en la casita y en la misma Cuba. Envejecen los que lucharon, los que creyeron, los que se fueron. Nadie se salva de ese transcurrir. 

Es un viaje por el tiempo. Empieza con la Cuba de la revolución, la de los abuelos militantes de Nora. Continúa con la construcción de la Nación socialista de los años setenta, donde miles de jóvenes trabajan en la Zafra de los diez millones de toneladas de azúcar. 

En un pasar de páginas estamos en los años ochenta. Los personajes señalan con vehemencia como “gusanos” a quienes huyen en el éxodo de Mariel, para luego ellos mismos vivir de las remesas de sus hijos que se fueron al exterior. 

Es la Cuba de los pioneros frente a la de las Mipymes privadas y la pospandemia.  

La historia de una casa familiar desde su construcción y las vidas de quienes la habitaron es la base de esta historia. A primera vista una fórmula repetida, pero lo que hace especial esta historia es su capacidad para articular de manera genial la historia del país. 

Rodolfo y Eugenio (Geni), nacidos de los mismos padres y en la misma casa, son la antítesis el uno del otro. Seres puros en su naturaleza bondadosa o perversa, en cada uno de ellos habita el germen del otro. 

Los dos son hijos de la revolución política más importante de América Latina en el Siglo XX y pagan duro el precio de haber sido elegidos para aspirar a ser el Hombre Nuevo.

¿Quién pudo encarnar a ese Hombre Nuevo del socialismo cubano? ¿Tal vez Pelayo Arango colgado del asta de una bandera? ¿O es Rodolfo ofreciendo su vida y su salud mental en la guerra de Angola? ¿Tal vez Geni en su misión laboral internacionalista en Alemania? ¿El ingeniero atómico Pablo Reyes? Un joven afro, hijo de campesinos que jamás habría imaginado estudiar en la Unión Soviética, ¿O un monstruoso Fermín gritando que en su casa no se aceptan ladrones ni homosexuales? 

Padura nos invita a controvertir a ese Hombre Nuevo, que no incluía a las mujeres y que no logró acabar con el machismo en Cuba, lo que en parte lleva a la gran tragedia de esta obra. 

Incluso ni el propio Padura logra escapar a ello. Se nota un tufillo de varón cubano en su escritura. La descripción de las escenas sexuales es masculinista. Al leerlas es fácil saber que quien las escribe es un hombre, heterosexual, cisgénero, maduro y latinoamericano. Esta tendencia se encuentra en varios escritores de su época y en su personaje más recordado: Mario Conde.

Foto: Planeta de Libros

La Cuba que resiste entre muros y cansancio

Algunos pueden verla como la historia de un crimen, un parricidio, tema que ha ocupado a la humanidad desde los griegos hasta hoy.  

Otros, como una notable historia de amor que esperó toda la vida para consumarse. En eso y en otros apartes es hermoso ver el coqueteo de Padura con García Márquez, infaltable cuando se habla de Cuba. 

Una historia de muros. Muchos muros atraviesan esta historia. El que divide una casa, una familia y determina destinos trágicos que habrían podido ser distintos. El de la prisión de Geni.

Otro es el muro ideológico y político que encierra a un país pequeño con todo en contra. Uno que dividía aquella humanidad de la Guerra fría, que cae a pedazos. 

Separan la Habana de Berlín 8.000 kilómetros, sin embargo, se sintieron como vecinos en noviembre de 1989. En ningún lugar del mundo se sufrió tanto la caída del muro de Berlín como en la isla caribeña.

Es esta una novela de divergencias. Una cuba socialista, atea y agnóstica que convive con la Cuba de la santería y la religión yoruba. 

Cuba, un país heroico, admirable, terco, necio y transformador. Una perla extraña que se atrevió a soñar en grande y que se fue sofocando en la soledad de su grandeza y en la mezquindad de los que la observaban sorprendidos por su inusitada fuerza. 

El texto transmite muchas emociones, sin duda el cansancio de sus personajes. El miedo constante porque cualquiera podía ser delatado, acusado, repudiado o cancelado. También una profunda admiración, mezclada con sorpresa frente a unos personajes que resisten para sostener una revolución que los fue aislando. 

Desfilan a lo largo de la lectura autores como García Márquez, Milán Kundera, Lezama Lima, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Guillermo Infante Cabrera, George Orwell, Jorge Luis Borges y William Styron, entre otros.

Es un relato de amistades parecidas a los antiguos electrodomésticos soviéticos que llegaban a la isla. Prácticamente indestructibles y que desafiaban la obsolescencia. 

Esa es la Cuba que describe Padura en su última novela. Un lugar que resiste al cambio, pero que no pudo burlar el cansancio ni el desgaste. 

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Acerca del autor

Cristina Rojas Tello
crojas@razonpublica.org | + posts

*Antropóloga. magíster en Estudios de Género de la Universidad Nacional, autora en Editorial Planeta.

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Cristina Rojas Tello

*Antropóloga. magíster en Estudios de Género de la Universidad Nacional, autora en Editorial Planeta.

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