Cómo proteger el nombre, la obra y la autenticidad en la era digital
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Derechos de autor: cómo proteger el nombre, la obra y la autenticidad en la era digital

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Aunque el internet facilita el acceso a la información, los cibernautas suelen vulnerar la propiedad intelectual. Estos son los retos de los derechos de autor en la era digital.

Mateo Giraldo B.*

Un mundo de copias 

En la era digital, los derechos de autor se han convertido en un tema de debate y un desafío para la protección de la propiedad intelectual. Con la proliferación de internet y las tecnologías digitales, la facilidad para copiar y distribuir obras creativas ha aumentado exponencialmente. 

La anterior problemática ha planteado varias preguntas sobre la originalidad, el patrimonio y la propiedad de nombres e imágenes en un entorno donde reina el cambio, la apropiación de ideas, imágenes, nombres, palabras y objetos. En este artículo, se explorarán diversos aspectos de los derechos de autor en la era digital y los desafíos que enfrentan los creadores, compositores y usuarios de contenido en línea.

En la era digital, la distinción entre lo original y la copia se ha vuelto cada vez más difusa. Con la facilidad para replicar y distribuir contenido en línea, es común encontrarse con obras que son versiones modificadas o directamente copiadas de originales existentes.  

Este fenómeno plantea interrogantes sobre la protección de la originalidad y la ética detrás de la reproducción no autorizada de obras protegidas por derechos de autor. Si bien la tecnología ha facilitado la creación y difusión de contenido creativo, también ha desafiado el concepto tradicional de propiedad intelectual. Por este motivo, es necesario garantizar la protección adecuada para los creadores originales.

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Derechos de autor

En la era digital, la legislación internacional sobre derechos de autor se basa en tratados y convenciones internacionales, así como en leyes nacionales que desarrollan estas disposiciones. 

Si bien la digitalización puede facilitar el acceso a obras de arte y documentos históricos, hay que reflexionar sobre la preservación, propiedad y control de dichos activos digitales. Los debates sobre la propiedad del patrimonio cultural a menudo involucran a gobiernos, instituciones y comunidades locales. Además, requieren un equilibrio delicado entre el acceso público y la protección de la propiedad intelectual.

Foto: X: Mincultura - El uso comercial de nombres y obras, como Macondo, plantea preguntas sobre la ética, la transparencia y la protección de los derechos de los ciudadanos vivos y no vivos.
Uno de los tratados más importantes en este ámbito es el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, que es administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Este tratado establece estándares mínimos de protección de derechos de autor y garantiza el cuidado automático de obras creativas en los países firmantes, sin necesidad de registro formal.

Otro tratado relevante es el Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor (WCT, por sus siglas en inglés), que aborda las cuestiones relacionadas con los derechos de autor en el entorno digital. El WCT establece las disposiciones sobre la protección de obras en el entorno digital, la gestión de derechos digitales y la responsabilidad de los proveedores de servicios en línea. 

Colombia ha ratificado el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas y el Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor, además de otros acuerdos internacionales relevantes en este ámbito.

Muchos países tienen leyes que abordan cuestiones específicas relacionadas con los derechos de autor en la era digital: la protección de derechos en línea, la piratería digital, la responsabilidad de los proveedores de servicios en línea y la gestión de derechos digitales, son algunos de ellos.  

En Colombia, la protección de los derechos de autor está regulada por la Ley 23 de 1982, también conocida como la Ley de Derechos de Autor. Esta ley establece los principios generales para la protección de obras literarias, científicas, artísticas y de software, así como otros tipos de creaciones intelectuales.

La Ley de Derechos de Autor de Colombia incluye: 

  • Sujeto de protección: la ley protege obras literarias, científicas, artísticas, audiovisuales, fotográficas, de software y otras creaciones intelectuales.
  • Derechos protegidos: los derechos de autor protegen los derechos morales y patrimoniales de los creadores. Los derechos morales incluyen el derecho a la paternidad, a la integridad de la obra y a decidir sobre su divulgación. Los derechos patrimoniales incluyen el derecho de reproducción, distribución, comunicación pública, transformación y explotación comercial de la obra.
  • Duración de la protección: los derechos de autor tienen una duración que abarca toda la vida del autor, más 80 años después de su fallecimiento.
  • Registro: si bien el registro no es obligatorio para la protección de las obras, existe la posibilidad de registrarlas en la Dirección Nacional de Derechos de Autor (DNDA) para facilitar su defensa.
  • Infracciones y sanciones: la ley establece sanciones por la infracción de derechos de autor, que pueden incluir multas, decomiso de productos infractores y penas de prisión en casos graves.

Aunque las leyes de protección de datos y los derechos de autor son áreas legales distintas pero relacionadas, a menudo se superponen en el contexto digital. Ambas tienen como objetivo proteger los intereses de los individuos y fomentar un equilibrio entre los derechos de los titulares de derechos y el acceso a la información.

La protección de datos personales puede ser relevante en casos donde la divulgación de información personal está relacionada con la creación o difusión de obras protegidas por derechos de autor. Por ejemplo, en el caso de obras creativas en línea, como blogs, vídeos o redes sociales, es importante respetar la privacidad de las personas mencionadas o representadas en ellas.

La apropiación de un nombre

En la era digital, el concepto de propiedad de un nombre ha adquirido nuevas dimensiones con la aparición de las redes sociales y la influencia de las personas o usuarios en línea. 

Los ciudadanos, las instituciones y las empresas a menudo luchan por proteger el uso de sus nombres y sus obras en plataformas digitales, ya sea para evitar la suplantación de identidad, proteger su reputación, mantener el control sobre su imagen pública y los derechos monetarios respectivos. 

Los derechos de autor pueden desempeñar un papel crucial en la protección de los nombres y la identidad en línea, aunque la aplicación efectiva de estos derechos puede ser complicada en un entorno en constante evolución.

En la era digital, la promoción y el uso de nombres con la única finalidad de vender se ha vuelto omnipresente. Es común ver cómo nombres de artistas, científicos, políticos o intelectuales son utilizados para designar instituciones educativas o culturales. 

Sin embargo, en un mundo de monetización y capitalización obscena, la apropiación de los nombres se ha convertido en un fenómeno común al momento de nombrar restaurantes, comercios, bares, casinos, ropa, entre otros. Lo anterior con el objetivo de aumentar la publicidad y las ganancias. Por ejemplo, apelativos como “Macondo” o “Escobar” se han empleado hasta el cansancio. 

En pocas palabras, la conexión entre nombres y ventas es evidente en el mundo en línea. Por ejemplo, los influencers y diversas empresas promocionan muchos productos con nombres ajenos y sin pagar ningún tipo de regalía. No obstante, esta problemática puede plantear varias incógnitas sobre la ética, la protección de los derechos de los ciudadanos vivos y no vivos, los flujos monetarios adyacentes y la descontextualización de los sentidos originales de una obra. 

Un punto ciego es que, si los interesados en respetar un nombre no emprenden acciones manifiestas, es posible que ninguna entidad vele por sus derechos. Por este motivo, recae sobre el ciudadano la responsabilidad de estar atento a posibles usos no autorizados de sus derechos de autor en línea. 

El uso de un nombre en la era digital plantea diferentes polémicas debido a la interacción poco regulada entre los cibernautas. Con la facilidad para crear y compartir contenido, es fundamental para los ciudadanos (creadores, artistas, inventores o intelectuales) proteger sus nombres y obras. En este sentido, no hay que olvidar los interrogantes éticos y legales sobre la comercialización y la explotación de una imagen pública.

Patrimonio material e inmaterial 

Uno de los desafíos sociopolíticos y socio-jurídicos más complejos del siglo XXI es determinar quién tiene derecho de utilizar un nombre o una imagen en un entorno global y descentralizado. Las leyes de derechos de autor varían según la jurisdicción y todavía son difíciles de aplicar en el contexto digital. 

en un mundo de monetización y capitalización obscena, la apropiación de los nombres se ha convertido en un fenómeno común al momento de nombrar restaurantes, comercios, bares, casinos, ropa, entre otros.

De igual forma, la naturaleza colaborativa de internet hace que sea difícil rastrear la propiedad y el origen de un contenido específico. Esto puede llevar a disputas legales sobre la propiedad de nombres e imágenes en línea, especialmente en casos donde las partes reclaman derechos sobre el mismo contenido.

El patrimonio cultural y artístico, material e inmaterial, también se ve afectado por los derechos de autor en la era digital. La digitalización de obras históricas y culturales hace que nos preguntemos sobre quién tiene derecho a acceder, utilizar y distribuir estos recursos. 

Si bien la digitalización puede facilitar el acceso a obras de arte y documentos históricos, hay que reflexionar sobre la preservación, propiedad y control de dichos activos digitales. Los debates sobre la propiedad del patrimonio cultural a menudo involucran a gobiernos, instituciones y comunidades locales. Además, requieren un equilibrio delicado entre el acceso público y la protección de la propiedad intelectual.

En síntesis, la reflexión sobre los derechos de autor en la era digital plantea una serie de desafíos relacionados con la originalidad, el patrimonio, la identidad y la comercialización desaforada en línea. 

Si bien la tecnología ha facilitado la creación y difusión de contenido creativo, ha generado nuevas preocupaciones sobre la protección de la propiedad intelectual y la ética en el uso de nombres e imágenes en un entorno digital. Abordar dichos desafíos requiere un enfoque multidisciplinar que equilibre la protección de los derechos de autor con la promoción de la creatividad, la innovación y el acceso abierto a la cultura y el conocimiento en línea.

Lea en Razón Pública: El planeta vivo: la Tierra y los orígenes de su biodiversidad

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Mateo Giraldo B.

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Mateo Giraldo B.

*Investigador de la cultura con énfasis en acontecimientos emblemáticos de la historia y en la relación entre estética, ética y política.

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