
Retos económicos de Colombia frente a la guerra comercial internacional
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La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha generado un clima de incertidumbre y volatilidad en las tasas de cambio que impacta diversos sectores productivos nacionales. Por ello es imprescindible explorar las repercusiones de estos conflictos en la economía colombiana y las estrategias que podrían mitigar sus efectos.
En el complejo escenario económico internacional actual, Colombia enfrenta desafíos significativos que afectan su capacidad exportadora y sus relaciones comerciales. La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha generado un clima de incertidumbre y volatilidad en las tasas de cambio que impacta diversos sectores productivos nacionales.
Por tal razón es imprescindible explorar las repercusiones de estos conflictos en la economía colombiana y las estrategias que podrían mitigar sus efectos, como la diversificación de mercados y el fortalecimiento de alianzas internacionales y locales.
Las implicaciones de la guerra comercial para Colombia
El escenario en que seguimos abocados es un escenario de guerra comercial. Los aranceles impuestos por Estados Unidos, así como las posibles restricciones en el Canal de Panamá, añaden obstáculos a la exportación de bienes colombianos, lo que crea un entorno competitivo desfavorable en varios aspectos:
- Volatilidad de la tasa de cambio: Toda guerra siempre genera incertidumbre al alza. En el fondo esa incertidumbre se traduce en volatilidad de la tasa de cambio. Por eso el desafío que enfrenta nuestro país y seguirá enfrentando es un desafío de una tasa de cambio más volátil. Asunto que afecta, entre otros, al sector productivo.
- Pérdida de valor de las exportaciones: El haber recibido un arancel del 10% afecta por lo menos el 30% de las exportaciones. Es el caso de los sectores floricultor, textil, manufacturas e insumos químicos. Esto puede generar una disminución del valor exportado de Colombia hacia los Estados Unidos de América.
- Desventaja frente a los competidores locales en Estados Unidos: Los aranceles generan también una desventaja con competidores locales en el caso del mercado norteamericano. Así las cosas, lo que sigue a continuación es un escenario incierto en donde estamos en el marco de una guerra entre los gigantes que se han venido imponiendo aranceles de doble vía con retaliaciones que naturalmente afectan las cadenas de valor también.
- Pérdida de competitividad: Las decisiones y el conflicto entre Estados Unidos y China pueden terminar elevando aranceles, como sucede hoy, sobre productos tecnológicos provenientes de China. Lo cual puede alterar las cadenas de valor en algunos sectores y afectar la competitividad del país.
Por el otro lado, lo que estamos viendo hoy en el Canal de Panamá podría significar restricciones al tránsito de mercancías, congestión y mayores costos logísticos, lo que que puede afectar exportaciones de flores y de banano.
Medidas y acciones posibles para reducir las amenazas
Para tratar de mitigar el impacto de una disminución del valor exportado en los productos exportados es necesario partir de un monitoreo permanente de las exportaciones clave del país y hacer un acompañamiento de facilitación del comercio a esas exportaciones.
Es importante evaluar las cadenas de suministro e identificar los productos que puedan verse afectados bien sea por un riesgo de escasez o de un alza en los precios, para encontrar alternativas.
Otro aspecto que se debe tener en cuenta son los efectos indirectos de la guerra entre Estados Unidos y China sobre Colombia, en especial en el desvío de productos chinos que antes llegaban a Estados Unidos y que ahora llegarían a Colombia. Esto podría afectar la producción local. Es el caso del sector de confecciones.
Aunque en algunos sectores industriales, también es posible aprovechar las oportunidades de algunos productos que siguen siendo más competitivos comparativamente con los que pueden estar llegando de China. La imposición de aranceles entre Estados Unidos y China puede ser una gran oportunidad para exportar productos colombianos hacia Estados Unidos, muy especialmente en sectores textil, manufactura y algunos insumos químicos.
Adicionalmente, es importante implementar estrategias para diversificar la canasta de mercados de vocación exportadora:
- Unión Europea: Hacer un esfuerzo mayor con la Unión Europea, donde hay todavía posibilidades de abrir o incrementar mercados.
- China: China es hoy un socio clave, es el segundo socio comercial y de inversión. En nuestro país hay oportunidades de inversión en infraestructuras vial, portuaria, aeroportuaria, red férrea, energía, minería. Todavía hay allí una gran oportunidad para crecer y a la vez, buscar un mayor acceso de los productos colombianos al mercado chino.
- Oriente próximo: allí hay un potencial gigante. Por ejemplo, en el mes de febrero Colombia participó en Gulfood 2025, la feria de alimentos y bebidas más influyente del Medio Oriente, donde se abrieron posibilidades para el comercio agroalimentario.
- Israel: Recuperar la relación con Israel, que es un mercado interesante.
- Países de Asia: Y abrir mercados en otros países de Asia puede ser esta una oportunidad para firmar acuerdos de libre comercio con quienes no hemos avanzado de manera efectiva. Verbigracia, Japón, Indonesia, India, entre otros.
- Alianza Pacífico: Fortalecer la Alianza del Pacífico, que está muy debilitada.
- América Latina: Puede ser una oportunidad para lograr, ahora sí, el trabajo integrado con Mercosur, alianza Pacífico, y de esta manera aprovechar mucho más los mercados de América latina.
Simultáneamente, a nivel local, es necesario fortalecer la capacidad competitiva de las pymes para que tengan vocación exportadora. También es necesario promover el surgimiento de nuevos actores de exportación en nuestro país, con innovación, con tecnología, con inserción en la cuarta revolución industrial. Simultáneamente, fortalecer los servicios basados en conocimiento con vocación exportadora, tales como los servicios financieros y los servicios de diseño en ingeniería y arquitectura. Y en general, también empresas de startups de tecnología.

La importancia de las negociaciones bilaterales con Estados Unidos
Avanzar también en la negociación bilateral con Estados Unidos de manera pragmática, tratando de lograr exclusiones de ese arancel del 10%. Esto se puede lograr si se trabaja en conjunto con el sector privado colombiano y el norteamericano.
Por tanto, los entes gremiales del sector productivo colombiano deben trabajar en lograr una agenda conjunta de cara a la relación con Estados Unidos. Adicionalmente, es necesario diseñar una estrategia de apoyo a los afectados por el impacto de estas medidas.
En las negociaciones con el gobierno norteamericano es importante tener una buena dosis de pragmatismo frente a los irritantes. Hay temas que afectan especialmente a Estados Unidos, como son los asuntos con el sector automotriz y las nuevas regulaciones que planea implementar Colombia a partir del mes de mayo, que obligarían a que los vehículos cumplan estándares de las Naciones Unidas en lugar de aceptar las certificaciones estadounidenses.
En eso hay que tener cuidado y, con una buena dosis de pragmatismo, tratar de no exacerbar la discusión, como está sucediendo en este momento. En carta reciente el gobierno americano expresó su preocupación por la norma y llegó a considerarla una forma de comercio desleal.
Asimismo, es imperativo lograr un sano equilibrio en la relación Colombia-China versus la relación Colombia-Estados Unidos. Debe ser un ejemplo de una negociación inteligente y profundamente pragmática.
Un punto adicional, y que poco se menciona en el contexto comercial, es el de los efectos que puede producir la certificación de la lucha contra las drogas que debe expedir el gobierno americano el próximo 15 de septiembre.
El incremento de la producción de coca, así como los problemas migratorios en el tapón del Darién, podría afectar la relación con los Estados Unidos de América en este momento y dar lugar a una descertificación, con la posible imposición de sanciones comerciales y a la inversión.
Esto, sin embargo, implica tener un plan de acción inmediato que debería arrancar por el nombramiento de un ministro de Comercio en propiedad.
En resumen, Colombia tiene la oportunidad de aprovechar la coyuntura actual para abrir otros mercados y fortalecer sus lazos con diversas economías globales. Al mejorar su posición competitiva mediante el fortalecimiento del sector productivo, el país puede avanzar hacia un desarrollo sostenible y una integración exitosa en la cuarta revolución industrial. Sin embargo, para alcanzar estos objetivos, es imprescindible adoptar una actitud pragmática en las negociaciones bilaterales con Estados Unidos y fomentar un trabajo conjunto entre el Gobierno, el sector productivo y los gremios.
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Acerca del autor
José Manuel Restrepo
* Economista y académico, especialista en Finanzas, magíster en Economía y doctor en Dirección de Instituciones de Educación Superior. Rector de la Universidad del Rosario, el CESA y de la Universidad EIA. Dos veces ministro de Estado.
2 comentarios




Colombia tiene que vivir la industrialización que nunca ha tenido, para ello sería necesario implementar una política similar a la que implementó Estados Unidos entre 1820 y la primera guerra mundial para lograr industrializarse, recordemos que Colombia pasó del feudalismo directamente a la oligarquía neoliberal y no ha podido desarrollar su industria. Por otro lado es bueno hacer alianzas pero con países que tengan algo de moral, por ahí se mencionan en el artículo al menos dos que no tienen moral!
Qué de interesante le ve al mercado de Israel con apenas 9.325.597 habitantes? por qué no mejor establecer relaciones con países arícanos como por ejemplo Nigeria con 237.527.782 habitantes (pobres pero que también consumen). El autor propone seguir arrodillados ante los gringos y esa más bien es la oportunidad de levantarse. Qué significa «un sano equilibrio en la relación Colombia-China», frente a la orden de Trump de no negociar con China? Obedecer la orden para no hacer enojar al patrón? Es momento de tomar decisiones autónomas, es la oportunidad de librarnos del yugo, de levantarnos y sacudirnos el polvo de las rodillas. Costará, pero no hay alternativa. No se puede estar bien con Dios y con el diablo al mismo tiempo.