¿Qué pasó con el voto latino en las elecciones de Estados Unidos? - Razón Pública
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¿Qué pasó con el voto latino en las elecciones de Estados Unidos?

Escrito por Andrea Arango

Población inmigrante en Estados Unidos.

Andrea ArangoMuchos pensaron que serían la fuerza que impediría que Trump llegara a la Casa Blanca. Pero no votaron tanto ni fueron tan anti-Trump como se pensaba. Además los latinos pesan poco en los estados-sorpresa donde se definió realmente la elección.

Andrea Arango Gutiérrez*.


EafitInfluencia minoritaria

El voto latino fue la gran desilusión en las pasadas elecciones presidenciales de Estados Unidos: prometía ser el voto minoritario que serviría para asegurarle la victoria a Hillary Clinton, pero no fue así. Aunque el voto latino fue influyente y muestra una tendencia  ascendente, lo cierto es que el voto decisivo fue el de los blancos sin educación superior de las zonas industriales.

La reconfiguración demográfica de Estados Unidos durante los últimos 4 años parecía presagiar que el voto latino haría la diferencia en estas elecciones. Por ejemplo el estudio de la Alianza para una Nueva Economía Norteamericana sobre “La cara cambiante de la nación” mostró que los 2,1 millones de nuevos norteamericanos latinos habilitados para votar iban a ser decisivos en estas elecciones, sobre todo para garantizar el triunfo de la candidata demócrata.

En la historia reciente de este país el voto minoritario ha sido para el Partido Demócrata, mientras que el voto mayoritario blanco se ha ido con los republicanos. Aún más, era de esperarse el aumento en la participación electoral de los latinos en esta campaña presidencial en particular, en la que Donald J. Trump ganó favorabilidad entre los blancos con su popular propuesta de construir un muro entre Estados Unidos y México y por su abierta discriminación contra los inmigrantes latinos.

Era pues de esperarse que los latinos salieran a votar contra Trump. Y lo hicieron: las encuetas a boca de urna de CNN muestran que el 65 por ciento de los latinos votaron por Hillary, mientras que un 29 por ciento lo hicieron por Trump. Aun así, el voto latino no se manifestó en las magnitudes pronosticadas, y no aumentó en porcentaje comparado con el de las presidenciales de 2012. Así, el Colegio Electoral se configuró mayoritariamente republicano en esta elección y le otorgó la presidencia a Trump a pesar de haber perdido el voto popular.

¿Qué pasó?

Campañas electorales de Donald Trump en Estados Unidos.
Campañas electorales de Donald Trump en Estados Unidos.   
Foto: Matt Johnson

Las explicaciones sobre el triunfo de Trump y sobre la poca incidencia del voto latino se encuentran en la menor participación electoral respecto de la elección pasada y en la configuración demográfica de los estados pendulares.

La campaña en contra del establecimiento por parte de Trump y los escándalos que salpicaron a Hillary, como el de Bengasi, el de sus correos electrónicos y el de la Fundación Clinton, desestimularon la participación política y causaron una sensación de hastío entre la población. En una carrera marcada por el desprestigio y el señalamiento del otro a causa de la carencia de virtudes propias, muchos votantes prefirieron no participar en lugar de elegir al menos peor.

Hillary recibió menos votos que Obama entre los latinos, afroamericanos, asiáticos, jóvenes e independientes. 

La estrategia republicana de mostrar desaciertos y errores en el gobierno de turno tuvo más éxito que la estrategia demócrata de crear entusiasmo alrededor de una agenda menos progresista que la de Obama. De hecho, Hillary pasó más tiempo tratando de desmanchar su nombre, de lucir más carismática y de aumentar la credibilidad, que tratando de movilizar el voto minoritario o de divulgar su agenda. Además los demócratas creyeron que Hillary iba a heredar el voto por Obama y dejaron de lado estados pendulares que habían sido azules (el color del partido demócrata en este país) y que en esta elección se volvieron rojos (el color de los republicanos).

La carrera por el desprestigio produjo dos resultados:

  1. La lealtad partidista, tan crucial en las elecciones estadounidenses, se afectó más en las toldas azules que en las rojas. Según John Dickerson, de CBS News, el 90 por ciento de los votantes registrados como republicanos obedecieron a su afiliación pese a percibir a Trump como un candidato no calificado para ejercer la presidencia, mientras que el 89 por ciento de los registrados demócratas fueron fieles a su partido.
  2. En relación con el voto minoritario, las cifras presentadas por CNN al otro día de las elecciones mostraron que Hillary recibió menos votos que Obama entre los latinos, afroamericanos, asiáticos, jóvenes e independientes. Mientras tanto el voto minoritario por Trump aumentó en comparación con el candidato republicano de 2012, Mitt Romney.   

Aunque los latinos siguen prefiriendo candidatos demócratas, Trump obtuvo más votos latinos que el candidato republicano Mitt Romney en 2012. Esto pudo haber sido por dos razones:

  • Por el poco entusiasmo que produjo Hillary comparado con el entusiasmo por Obama con su política de inmigración; y
  • Por el rechazo de los latinos ─con tradiciones católicas─ a las políticas progresistas de Obama, como la aprobación del matrimonio entre parejas del mismo sexo, la legislación en torno a baños transgénero y la financiación pública de entidades que practican el aborto como Planned Parenthood.

Los estados decisivos

Ahora bien, en relación con la demografía, el voto latino fue influyente pero no decisivo. Su influencia se sintió en estados con alta población latina como Nueva York, California (donde el Partido Demócrata contaba con la victoria), Colorado y Nevada (estados pendulares y donde esta vez ganó Hillary).

Lo significativo de la influencia del voto latino se vio en el aumento del apoyo demócrata en Texas que, a pesar de seguir siendo rojo, parece cada vez más cerca de cerrar la brecha entre partidos, lo que podría llevar a un gran cambio en el futuro: convertir a Texas, el bastión ideológico del Partido Republicano, en un estado pendular.

Pero en los estados decisivos de esta elección el peso más grande no lo tuvieron los latinos sino los blancos. El voto que le dio la presidencia a Trump fue el de los cuatro estados pendulares que habían sido considerados, hasta ahora, parte de la “muralla azul” que le dio el triunfó Barak Obama en 2008 y 2012: Pensilvania, Ohio, Michigan y Wisconsin.

La población de estos estados industriales, altamente afectados por la globalización y los cambios en el mercado global, es blanca y, en su mayoría, sin educación superior. Esta es la población objetivo del discurso resentido y melancólico de Trump, y Hillary no ofreció nada para ella.

Trump obtuvo más votos latinos que el candidato republicano Mitt Romney en 2012.

Otro estado que le dio la victoria a Obama y esta vez se la concedió a Trump fue Florida. Se trata de un estado singular porque no tiene las condiciones de los estados pendulares previamente mencionados ya que no es industrial y tiene una alta población latina. Sin embargo los latinos de Florida votan distinto de como votan los latinos en el resto del país,  y los de Miami suelen ser marcadamente republicanos. Esta vez el peso estuvo en los cubanos que, por sus privilegios producto del embargo, han rechazado la política de Obama hacia la isla.

Asimismo, no toda la población de Florida es latina, pues allí vive una gran cantidad de jubilados blancos en las áreas rurales que también se han alineado con los republicanos. En un artículo de The Guardian que explica lo sucedido en Florida su muestra que el voto latino de Florida, en su mayoría, apoyó a Hillary, y que, fueron las áreas rurales las que decidieron la elección.

Al igual que lo sucedido en el Brexit, la confrontación política en Estados Unidos parece ser entre el país urbano progresista y cosmopolita, y el país rural blanco y tradicional que quiere frenar el poder creciente de las minorías.

Voto latino en veremos

Campañas de la candidata demócrata Hillary Clinton en Estados Unidos.
Campañas de la candidata demócrata Hillary Clinton en Estados Unidos. 
Foto: Wikimedia Commons

Por último, es posible que la amenaza del voto latino y su incidencia en las elecciones, aunada a la sorpresa nacional por la cantidad de votos tempranos de esta población, pudieran haber animado a las poblaciones blancas de Pensilvania, Ohio, Michigan, Wisconsin y Florida a salir a votar para contrarrestar a los latinos.

También, la reacción de intimidación al voto por parte de Trump cuando denunció supuestas irregularidades electorales por las tempranas filas de latinos en Nevada y la incitación a que sus seguidores salieran a proteger las urnas de las minorías pudieron haber hecho que muchos latinos se abstuvieran de votar.

Aunque no fue la fuerza decisiva en estas elecciones, el voto latino está en aumento y, según la tendencia, cada vez va a ser más influyente. A menos, claro está, que el nuevo presidente comience a deportar masivamente a los inmigrantes latinos y construya el muro en la frontera con México.

 

Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad EAFIT. Las opiniones expresadas son responsabilidad de la autora.

** Politóloga de la Universidad de Antioquia, magíster en Ciencia Política de San Diego State University, profesora de la Universidad de Antioquia y consultora política del Centro de Análisis Político de la Universidad EAFIT. andrea.arangog@udea.edu.co

  

 

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