
Medio Oriente 2025: Entropía geopolítica
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En 2025 Medio Oriente será un escenario sumamente fluido tras la inesperada transformación geopolítica que desataron la caída de Assad en Siria y los golpes militares que Israel asestó a Irán y sus proxis. Gran incógnita: Trump y la región.
El pasado año 2024 en el Medio Oriente, que comenzó en octubre 7 de 2023 con la masacre de Hamás en Israel, se caracterizó por las guerras contra Israel en varios frentes, orientadas desde Teherán con el objetivo explícito de aniquilar el Estado Judío. Además de la guerra en Gaza con las desastrosas consecuencias humanitarias y cien rehenes israelíes aún en cautiverio, Israel enfrentó a Hezbollah en Líbano, a los houties en Yemen, a milicias shiitas de Irak y hasta al mismo Irán, que en dos ocasiones, abril y octubre de 2024, atacó a Israel directamente desde su territorio. En todos los frentes Israel demostró un excepcional poder militar y superior inteligencia, claves para su supervivencia en la región.
La guerra en Gaza continúa, con Hamás significativamente diezmado, su cúpula eliminada y el resto de la organización tratando de salvar algo en la negociación de los rehenes. En los otros frentes la situación está más despejada. El accionar militar de Israel asestó un golpe letal a Hezbollah, organización que quedó muy reducida con su histórico líder Hassan Nasrallah muerto por Israel junto con gran cantidad de comandantes y miles de militantes. Su otrora temible disuasión quedó hecha polvo. Tanto es así, que aceptó un cese al fuego, en términos casi dictados por Israel, a pesar de haber declarado públicamente que no lo haría hasta tanto no terminara la guerra en Gaza. Irán, por su lado, sufrió dos ataques retaliatorios de Israel, cuyo verdadero alcance los Ayatolas no han admitido, pero fue severo.
Finalmente, en diciembre, el llamado “eje de resistencia”, creado por Irán para destruir a Israel y subvertir a las monarquías del Golfo, se quebró con la inesperada caída del sanguinario régimen de Bashar al Assad en Siria, hecho que representa la mayor transformación geopolítica de la región en años.
El 2025 en Medio Oriente será en buena parte moldeado por lo que ocurra en Siria.
La reacción de Irán, tras “lamer las heridas” de sus múltiples derrotas en 2024, constituye otro gran interrogante. ¿Correrá Teherán hacia La Bomba, lo que arriesga un operativo militar en su contra, o buscará una nueva negociación que ponga fin, así sea temporal, a sus ambiciones nucleares y regionales?
Y la gran incógnita que se posa sobre el planeta todo: ¿Qué hará Trump en la región?
Siria marcará la pauta
En Siria gobierna una coalición liderada por Hayat al Sham, otrora franquicia de Al Qaeda, la cual tiene la monumental tarea de construir un Estado de cero. Un Estado que concentre el monopolio de la fuerza y cobije a los diversos grupos étnicos y religiosos que quedaron incluidos al interior de las fronteras sirias determinadas por el acuerdo Sykes-Picot hace 109 años, esa repartija que hicieron Francia e Inglaterra de la región. Una mayoría árabe sunita, drusos, kurdos, cristianos y alauitas, esta última una rama del islam shiita a la cual pertenece el derrocado dictador, conforma el caleidoscopio de este país, en el cual desde su independencia en 1946 no se ha podido instaurar una distribución de poder equitativa e incluyente. Por el contrario, durante el último medio siglo el país fue gobernado con mano de hierro por los Assad privilegiando a su propia etnia.
Las primeras movidas por parte del líder de facto Ahmad al-Sharaa, antes conocido con el alias de guerra de Mohamed al Golani, tienen una fachada de buenas intenciones frente a unos retos descomunales. El país está en ruinas, millones de desplazados internos y la gran mayoría de la población viviendo en pobreza extrema. Al Sharaa se ha reunido con líderes drusos, kurdos y cristianos y ha lanzado lo que llama el “diálogo nacional”, con el que aspira a comenzar un proceso de reconstrucción del país y eventualmente, años quizás, promulgar una constitución. El éxito de este proceso es incierto por, decir lo menos, pero goza del beneficio de la duda de propios y extraños.
Siria necesita plata, mucha plata, y quienes la den pedirán algo a cambio. Turquía, Qatar, Emiratos y Arabia Saudita arrancan en el partidor como los vecinos que ayudarían a la reconstrucción del país. Sobresale también el desfile de líderes occidentales interesados en invertir en Siria para evitar que el país vuelva a caer en el caos y facilitar el regreso de refugiados. De igual manera, evitar a toda costa que Siria vuelva a caer en las garras del Irán cuyos designios no han desaparecido a pesar de la estruendosa derrota de su política siria y, finalmente, evitar un resurgimiento del Estado Islámico que aún tiene presencia en zonas desérticas al este del país.
La caída de Assad fue potenciada por el éxito militar de Israel tras diezmar a Hezbollah en Líbano y haber destruido en los últimos meses bases militares iraníes y fábricas de construcción de misiles y armas químicas en Siria. Israel ha indicado que no permitirá amenaza alguna a su seguridad desde Siria, ya sea por los nuevos gobernantes o por grupos armados que un poder centralizado no pueda controlar. Al día de la huida de Assad a Rusia, Israel, en una operación aérea masiva, destruyó toda la infraestructura militar del antiguo ejército de Assad: cazas, navíos de guerra, bases militares, puertos, misiles, armas químicas, piezas de artillería, etc. Además, ocupó la zona desmilitarizada y los puestos que tenía el Ejército sirio desde el armisticio de 1974. Las nuevas autoridades han manifestado que no tienen intención alguna de entrar en conflicto con Israel y que respetarán los términos del armisticio.
Rusia aparece como otro derrotado, aunque abandonó a Assad a último momento tratando de que las nuevas autoridades permitan la continuidad de su base naval en Tartús.
Por ahora los intereses de Turquía, ganador geopolítico de la caída de Assad, en la región kurda del norte de Siria e Israel en el sur no colisionan, pero en algún momento, por la “mala sangre” imperante entre los gobernantes, podrían estas dos potencias regionales llegar a una situación delicada.
Cada cosa que pase en Siria en 2025 tendrá inmediatos efectos en sus vecinos, Irak, Irán, Jordania, Líbano, Turquía, Israel y allende la región.

Israel-Palestina
La masacre del 7 de octubre de 2023 terminó por constituirse en una colosal calamidad para el pueblo palestino. Si bien acumuló apoyos por parte de gobiernos y entes multilaterales, su situación hoy en Gaza y Cisjordania es ordenes de magnitud peor que antes de octubre 7. Históricamente, la utilización de la violencia palestina contra Israel, primero por parte de la OLP y después por Hamás y otros ha sido nefasto para los intereses el pueblo palestino.
La guerra en Gaza empezada por Hamás contra Israel, que en el momento de escribir estas líneas aún no concluye, pudo haberse acabado hace meses si Hamás hubiera liberado a los rehenes y depuesto las armas. Ni lo uno ni lo otro, pues los proxis de Irán están dispuestos a sacrificar a sus poblaciones, ya sean palestinos, libaneses, sirios o yemenitas, para adelantar los designios geopolíticos de su patrón. Hamás, a un altísimo costo para la población palestina, alargó la guerra para desgastar a Israel y afectar su imagen internacional.
Este 2025 la guerra debe terminar, posiblemente en las primeras semanas. Seguirá un incierto proceso de reconstrucción y estabilización de la crisis humanitaria en la franja. Israel mantendrá presencia militar en Gaza por un período indeterminado hasta que se establezca algún mecanismo de gobierno sin Hamás.
La cuestión palestina logró ubicarse al tope de la agenda de la región tras el 7/10, pero eventos posteriores la relegaron una vez más. Aun así, como lo demostró el 7/10, en cualquier momento podría volver a agitar las aguas regionales.
El 7/10 dejó una vez más en evidencia la catástrofe del liderazgo palestino y la división entre Fatah y Hamás que se ahonda aún más, a pesar de la “foto de unidad” que se tomaron en China. Durante la guerra en Gaza la Autoridad Palestina presidida por Mahmud Abbas ha sido absolutamente irrelevante, mientras que Abbas, 89, no da señales de cuándo va a dejar el poder. Llama sin embargo la atención que en las últimas semanas las fuerzas de seguridad de la Autoridad han llevado a cabo fuertes operativos contra Hamás en Cisjordania y han acusado a esta organización de ser un peón de Irán y usar a los población como escudos humanos ¿Señal de algo por venir?
Una vez acabe la guerra habrá también en Israel una fuerte agitación política y social, y la necesidad de esclarecer la hecatombe de octubre 7 y reconstruir la maltrecha imagen internacional del país. Asoma un panorama político incierto. Sin embargo, para Israel tras haber hecho gala de su poderío militar y sus capacidades tecnológicas, se abren oportunidades reales de participar en un gran realineamiento regional tomando como punto de partida los acuerdos de Abraham.
La llegada de Trump al poder no augura que el conflicto palestino-israelí esté entre las prioridades de Washington; sin embargo, dadas ciertas circunstancias, podría, a partir de la propuesta de paz de su anterior período, la cual visionaba un Estado Palestino independiente al lado de Israel, buscar un gran acuerdo que incluya a los saudíes, los países del Golfo, Egipto, Israel y –por qué no– Líbano y Turquía, que abriese también un horizonte político para los palestinos. Para un presidente que quiere pasar a la historia y quizá ganar un Nobel, este sería un logró de primer orden, no inminente, pero no descartable.
La gran paradoja es que el pogrom del finado Yayha Sinwar el 7/10 terminó liquidando al eje de resistencia iraní y transformando la geopolítica regional.
Otras fallas regionales
Sudán
La llamada guerra olvidada, que ya completa casi dos años, ha sido escenario de atrocidades, entre las que sobresalen la violación masiva de mujeres, los asesinatos, las masacres, la quema de aldeas y el desplazamiento de más de un tercio de la población. Fue uno de los últimos coletazos de la primavera árabe que condujo al derrocamiento en 2019 del dictador Omar al-Bashir, quien detentó el poder durante tres décadas. Sin embargo, al igual que en otros casos de la primavera, la democracia duró poco. Dos años después, el Ejército sudanés tomó el control, cuando debía entregar el poder a un gobierno civil, y cerró los espacios a las fuerzas políticas.
La guerra civil estalló como resultado de la presencia de un grupo paramilitar, las Fuerzas de Despliegue Rápido (FDR), creadas por al-Bashir y responsables del genocidio en Darfur. Este grupo no se integró al Ejército sudanés y mantuvo una línea de comando separada. Las negociaciones entre ambas fuerzas para crear un solo ejército nacional fracasaron, y en abril de 2023 comenzó este nuevo capítulo de violencia desatada en el país.
Al Igual que las guerras civiles en Siria, Yemen y Libia producto de la primavera árabe, los contendientes en Sudán cuentan con el apoyo de potencias y países regionales, lo que dificulta más aún detener la barbarie: Turquía, Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Egipto, Rusia –a través del grupo Wagner– son algunos de los pescadores en río revuelto que apoyan a uno y otro lado en esta trágica guerra civil sin solución a la vista.
Líbano
Tras la decapitación de Hezbollah y el quiebre del “eje de resistencia” iraní, Líbano recibe su segunda (o tercera o cuarta) oportunidad sobre la tierra. El país del cedro sumido en la suma de todas las crisis, a causa principalmente de haber sido prisionero de Hezbollah e Irán durante cuatro décadas, puede comenzar el penoso proceso de reconstrucción nacional, para lo cual cuenta con gran apoyo de Occidente y países del Golfo. Ya autoridades institucionales le han puesto el “macho” a Irán, que está desesperado por reconstruir a Hezbollah.
El primer síntoma es positivo y es resultado de la derrota de Hezbollah: el parlamento libanés, tras dos años de parálisis, finalmente eligió presidente al cristiano maronita general Joseph Aoun, quien en su primera declaración como mandatario anunció que el monopolio de las armas debe estar en manos del Estado. Amanecerá y veremos.
Yemen
Yemen será otro protagonista en el quehacer regional ante la agresividad de los Houties que han paralizado la navegación hacia el canal de Suez y el mar Rojo bloqueando el estrecho de Mandeb, además de seguir atacando a Israel. Este grupo, cuyo nombre deriva del jefe de la tribu, Abdul-Malik al-Houthi, obtuvo su prominencia durante la primavera árabe tras la caída del dictador Ali Abdulá Saleh, cuando en medio del caos reinante se tomó la capital Sana y casi un tercio del país a lo largo de la costa con el mar Rojo. Los houties lograron sobrevivir a una intensa campaña aérea comenzada en 2015 por los saudíes y los Emiratos, para quienes la presencia de un proxi iraní en su “patio trasero” constituye una amenaza existencial.
Más de cuatrocientos proyectiles han lanzado los Houties desde Yemen a Israel y decenas a embarcaciones que surcan el mar rojo. La trágica paradoja de un país sumido en la más grave crisis humanitaria, con su población sufriendo hambrunas y epidemias, sin acceso a servicios básicos, que cuenta con los más sofisticados misiles balísticos para atacar a un país a 2 mil kilómetros de distancia. En los últimos días han arreciado los ataques a los Houties por parte de Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña, preludio quizás a la llegada de Trump. De ser neutralizados o cooptados los Houties, se abriría una oportunidad para Yemen a la vez que respirarían tranquilos los saudíes y emiratíes víctimas de ataques de los Houties en el pasado
Palabras finales
La nueva situación creada en el Medio Oriente tras las guerras del pasado año presenta oportunidades que podrían abrir una era de paz y convivencia, sin embargo, siendo el Medio Oriente la región que es, en cualquier lugar y en cualquier momento puede estallar una inesperada crisis mayor que a todos sorprenda.
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Acerca del autor
Marcos Peckel
*Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario. Director Comunidad Judía de Colombia.
3 comentarios




Gracias por la descripción detallada del panorama en el Medio Oriente. Ds escuche las palabras de cierre del artículo y la sensatez predomine entre los pueblos de la tierra y llegue un tiempo de paz para reconstruir los destrozos causados por delirios expansionistas desde el 7/10. Am Israel Jai
Excelente artículo informativo y de opinión que nos muestra la posibilidad de tener una nueva situación en Oriente Medio en beneficio de todos los países implicados .
Gracias por el artículo. Pero para mí hay tres cosas difíciles de olvidar: 1) El asesinato del nieto de una prima el 7 de octubre de 2023 por el gravísimo «delito» de estar en el Festival Nova. 2) El bombazo en la AMIA en pleno centro de Buenos Aires en los años 90 en el que 86 argentinos fueron asesinados. 3) La bilis contra los judíos desarramada en innumerables tuits y declaraciones públicas por parte de Petro y que ha ayudado a difundir otro odio en un país combinación de múltiples formas del odio.