El legado de Biden: desilusión y frustración | Razón Pública 2025
Foto: Wikimedia Commons

El legado de Biden: desilusión y frustración

Compartir:

La responsabilidad del fracaso no recae únicamente en el expresidente Biden, sino también en sus copartidarios. El liderazgo de Biden, cuestionado desde muchos frentes, fue respaldado por su partido, que trató de disimular que durante cuatro años Estados Unidos estuvo gobernado por un hombre de dudosas facultades.

La trayectoria

El día en que Donald Trump asumió como el 47.° presidente de Estados Unidos, Joe Biden publicó en su cuenta de X una foto junto a su esposa Jill en el jardín de la Casa Blanca. Ambos sonrientes, acompañaron la imagen con el texto: “Una selfie más para el camino. Te amamos, América”. Sin embargo, el verdadero mensaje parecía ser: “Nos vamos contentos. Trump es ahora su problema, no el nuestro”.

El octogenario expresidente ya no tiene más que hacer sino escribir sus memorias. Habiendo renunciado a reelegirse, las contiendas políticas que vienen no lo desvelan. Dejó un país que para la mayoría de ciudadanos no iba por buen camino y eso allanó la senda para el triunfo de la oposición, pero, más que por los datos discutibles de su gestión, fue por la percepción constante de falta de un liderazgo sólido. Esa debilidad ha sumido a su partido en una crisis que se prolongará durante los próximos años.  

A pesar de todo, Biden se retira satisfecho tras una extensa carrera política que inició como concejal del condado de New Castle, Delaware, con apenas 500 000 habitantes, y culminó al liderar una Nación de más de trescientos millones de personas, con la economía y las fuerzas militares más poderosas del mundo. Durante su trayectoria, también acumuló 36 años en el Senado, donde presidió el influyente Comité de Relaciones Exteriores, y sirvió como vicepresidente durante la administración de Barack Obama.

Esta larga lista de logros llegó a su fin el primero de octubre de 2024, durante el debate presidencial con Trump, cuando quedó claro para todos que ya no estaba en condiciones de continuar en la vida pública. Sin embargo, retirarse a los 82 años, en la cima, no puede considerarse un fracaso. El expresidente disfrutará de las comodidades propias de su posición, un patrimonio valorado en millones de dólares y la satisfacción de haber indultado –incluso preventivamente– a varios miembros de su familia, empezando por su problemático hijo Hunter.

En lo personal, profesional y familiar, Biden puede sentirse contento, pero en el ámbito político su legado es sombrío. Los agradecimientos que ha recibido de su círculo cercano difícilmente se replicarán entre sus correligionarios. Serán los demócratas de hoy y del futuro, no Biden, quienes deberán lidiar con las consecuencias: cuatro años más de Trump y un Partido Republicano significativamente fortalecido.

Ausencia de liderazgo en tiempos difíciles

Matt Wuerker, caricaturista y ganador del Premio Pulitzer, capturó recientemente el sentimiento colectivo de los liberales en una viñeta que adapta el icónico cuadro El grito, de Edvard Munch. En la primera imagen, un ciudadano enérgico y con una camiseta que dice “resistir” reacciona a la elección de Trump en 2016 tras la salida triunfal de Barack Obama. En la segunda, el mismo personaje aparece en 2024, sentado al borde del puente, viendo videos de gatos en su teléfono, con un cigarrillo, una botella de alcohol y una expresión de desánimo.

La caricatura ilustra perfectamente el cambio: de la combativa resistencia de hace ocho años a la apatía y la frustración demócrata hoy ante la ausencia de liderazgo. Según una encuesta reciente de CNN, el 61 % de los estadounidenses considera que Biden fracasó como presidente. En contraste, el 65 % valoró como exitosa la Presidencia de Obama, cifra que ascendió al 68 % en el caso de Bill Clinton.

El liderazgo fuerte era imprescindible para los demócratas, especialmente ahora en un contexto de transición en el que los conservadores dominan el gobierno federal, 27 estados, la Cámara, el Senado y la Corte Suprema. Además, han ganado influencia en redes sociales y medios de comunicación, y ahora cuentan con la simpatía –o el respaldo– de las grandes empresas tecnológicas y sus multimillonarios dueños.

Biden no supo retirarse a tiempo para ceder el control de su partido a liderazgos más jóvenes. Kamala Harris tampoco logró ser la líder que esperaban sus colegas y las bases sociales, pese a una campaña que superó los 1 000 millones de dólares. Como resultado, el Partido Demócrata atraviesa uno de sus peores momentos, sin un relevo claro a la vista. 

Foto: Wikimedia Commons

Según una encuesta realizada por USA Today y la Universidad de Suffolk entre el 7 y el 11 de enero de este año, el 30 % de los consultados afirman no saber quién es el líder de los demócratas y el 19 % dicen que nadie lo es. Kamala Harris es el nombre con más menciones y apenas alcanza el 10 %, mientras figuras que se consideraban prometedoras, como el gobernador de California Gavin Newsom –afectado por los incendios de Los Ángeles– y la congresista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez, no superan el 3 %.

Mientras tanto, los republicanos ya preparan la sucesión de Trump con figuras como el vicepresidente J. D. Vance y el gobernador de Florida, Ron DeSantis, quienes, con apenas 40 y 46 años, respectivamente, representan una nueva generación de líderes conservadores con la capacidad de convocar a las distintas facciones de su partido.

El futuro 

¿Quién liderará entonces a los demócratas en la próxima contienda de las elecciones de mitad de mandato de 2026? Si el partido pretende recuperar alguna de las dos cámaras del Congreso, deberá reorganizarse, dejar atrás el legado de Biden y proyectar una imagen sólida frente a unos republicanos que no se mostraban tan entusiasmados desde la era de Reagan. Sin embargo, esa posibilidad dependerá también del desempeño y la popularidad de Trump en sus primeros años de mandato y de cómo esto influya en el recuerdo de los estadounidenses sobre lo ocurrido entre 2020 y 2024.

La recuperación no será fácil. La responsabilidad del fracaso no recae únicamente en el expresidente Biden, sino también en sus copartidarios, quienes intentaron sostener su debilitado liderazgo al presentarlo como un estadista competente frente al apodo de “Sleepy Joe” que le adjudicaba Trump. El liderazgo de Biden, cuestionado desde muchos frentes, fue respaldado por Harris y otros miembros del partido, quienes trataron de disimular que durante cuatro años Estados Unidos estuvo gobernado por un hombre de dudosas facultades. Mientras tanto, el partido se debilitaba y los republicanos consolidaban su camino hacia el éxito.

Le recomendamos: ¿Qué significa la posesión de Trump?

Acerca del autor

Cristian Rojas González
crojas@razonpublica.com.co | + posts

*Jefe del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana. Politólogo de la Universidad del Rosario. Magíster en Filosofía Aplicada de la Universidad de los Andes (Chile). Candidato a Doctor en Estudios Políticos de la Universidad Nacional de Colombia.

0 comentarios

Cristian Rojas González

Escrito por:

Cristian Rojas González

*Jefe del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana. Politólogo de la Universidad del Rosario. Magíster en Filosofía Aplicada de la Universidad de los Andes (Chile). Candidato a Doctor en Estudios Políticos de la Universidad Nacional de Colombia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

últimos artículos

la Economía Europea en el 2022
Internacional

Lo que está pasando con la economía europea

Intervención por parte de la policía española en contra del referéndum de independencia en Cataluña
Internacional

Cataluña: crónica de un conflicto anunciado

Internacional

Estados Unidos: los enredos del sistema electoral

Internacional

Venezuela en 2015 con el viento en contra

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.

Click to listen highlighted text!