Donald Trump: ¿a la Casa Blanca y a la cárcel? | Razón Pública 2024
Foto: Facebook Donald Trump

Donald Trump: ¿a la Casa Blanca y a la cárcel?

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El caso de Donald Trump es una anomalía en la historia de la política de Estado Unidos, pues podría ser el primer presidente electo que cumple una pena restrictiva de la libertad. ¿Qué tan probable es este escenario?

Cristian Felipe Rojas*

Un hecho sin precedentes

Donald Trump es el primer expresidente estadounidense en ser declarado culpable en un juicio penal. Además, es el candidato presidencial que lidera la contienda electoral de noviembre, pese a que podría ser condenado a partir del 20 de enero del próximo año. Esta situación es totalmente atípica en la historia de Estados Unidos. Por ello, las consecuencias jurídicas y políticas de este escenario son difíciles de predecir.  

Las preguntas jurídicas son muchas: ¿puede realmente ir a la cárcel? ¿Cuánto tiempo puede extenderse una condena por 34 delitos? ¿Puede indultarse a sí mismo si llega a ser presidente? ¿Puede ser convicto y candidato?

Las preguntas políticas no son menores: ¿está en capacidad de cumplir con sus funciones presidenciales desde la cárcel o en detención domiciliaria? ¿Podría perder la nominación republicana? ¿Este escenario lo favorece en la intención de voto?

El escenario judicial

El expresidente no fue procesado por su relación extramatrimonial con la actriz de pornografía, Stormy Daniels, porque en Estado Unidos no hay delito de infidelidad conyugal. Tampoco se le acusó de haberle pagado por su silencio para evitar una afectación de su imagen en medio de la campaña electoral. 

El resultado del juicio en Nueva York no inhabilita a Trump para ser presidente.

Los 34 delitos consisten en documentos o registros falsificados con los cuales mintió a las autoridades para hacer pasar esos pagos como honorarios de su abogado Michael Cohen, ahora principal testigo en su contra.

El resultado del juicio en Nueva York no inhabilita a Trump para ser presidente. No existe en la constitución ni en la ley estadunidense una norma que le impida a un imputado o a un condenado ser candidato presidencial y asumir el cargo en caso de ganar las elecciones. Lo más probable es que los abogados defensores apelen la decisión. Pero el nombre de Donald Trump puede llegar a las boletas electorales de todos los Estados de la Unión el próximo 20 de noviembre incluso si este recurso no es efectivo. 

Es importante resaltar que todavía no se ha establecido una pena. El jurado declaró culpable a Trump de los 34 delitos de los que se la acusaba, pero quien debe determinar la condena es el juez Merchán, el cual dará a conocer su decisión el próximo 11 de julio. 

Como se trata de un juicio en Nueva York de nivel estatal, se aplica la ley de ese Estado. Según esta, los delitos son graves, pero son Clase E, es decir, los menos graves entre los graves. La pena puede ir desde la multa hasta la cárcel, pasando por la detención domiciliaria. 

No hay antecedentes históricos de estas circunstancias y no fueron previstas por los legisladores porque se trata de una auténtica anomalía en una tradición institucional de más de 200 años.

Foto: Architect of the capitol Abre la posibilidad de un juicio político en el Congreso, un impeachment, con el que los demócratas intenten destituirlo si llega a ser elegido presidente.

Si Trump es condenado con una pena restrictiva de la libertad, puede darse de forma concurrente o consecutiva. Dicho de otra manera, las 34 condenas con un máximo de cuatro años previstos por la ley para un delito de esa naturaleza se podrían cumplir simultáneamente o la sentencia puede establecer una acumulación de los años de cada delito en una sumatoria de 136 años con la pena máxima. Pero, para un caso como este, el estado neoyorquino establece que no se pueden exceder los 20 años en total.

Las preguntas sobre un autoindulto presidencial o sobre una posesión desde la cárcel no tienen respuesta ni en las normas ni en la jurisprudencia, y tampoco en la costumbre, tan importante para el sistema jurídico estadounidense. No hay antecedentes históricos de estas circunstancias y no fueron previstas por los legisladores porque se trata de una auténtica anomalía en una tradición institucional de más de 200 años. Por las mismas razones, es muy difícil prever cómo podría ejercer sus funciones si llega a encontrarse una situación de confinamiento, pero las limitaciones serían evidentes.

El escenario político

El juicio de los tribunales no puede sacar a Trump de la contienda, pero sí puede abrir la posibilidad de un juicio político en el Congreso, un impeachment con el que los demócratas intenten destituirlo si llega a ser elegido presidente. En ese caso, el desafío sería enorme porque exige una mayoría opositora tanto en la Cámara como en el Senado, lo cual es improbable. Adicionalmente, los anteriores intentos contra Bill Clinton y contra el propio Trump no hicieron más que mejorar su imagen con un costoso desgaste para sus opositores.

La pregunta principal es si la declaración de culpabilidad y la consecuente condena le convienen electoralmente. En las eco chambers de la derecha estadounidense hay gran entusiasmo asumiendo que sí, que el jurado de Nueva York le dio a Trump un nuevo impulso que se vio reflejado en la avalancha de donaciones a su campaña durante la misma tarde en que la noticia de sus 34 delitos acaparaba los medios de comunicación. Pero esas donaciones y respaldos pueden venir de los ya convencidos, no de nuevos apoyos entre los indecisos. 

En las burbujas liberales, parece que el resultado del juicio fue un golpe duro a las aspiraciones de Trump. En este sentido, es elocuente un meme compartido por Elon Musk en su red social X, en el que se ve a demócratas y republicanos usando a su favor la misma foto de un Donald Trump convicto. 

En realidad, lo importante es la lectura que hagan los indecisos de estados clave como Michigan, Pennsylvania o Arizona. Esto dependerá de las estrategias de comunicación de ambos partidos.  

Trump seguiría su marcha triunfal

Trump seguirá siendo el candidato del Partido Republicano que no se arriesgará a exponer divisiones a menos de seis meses de las elecciones. El expresidente será recibido con fervor en la Convención Nacional de Milwaukee el 15 de julio donde lo ungirán como candidato oficial, independientemente de lo que decida el juez Merchán cuatro días antes. 

Los delegados conservadores ni siquiera tienen que convencerse de que es inocente de infidelidad o corrupción, basta con el desprecio por Biden y su bancada. Hace tiempo que incluso los más tradicionales aceptaron apoyar a Trump, quien no ha sido el mejor padre de familia ni un ejemplo de moral cristiana. 

En definitiva, el caso de Stormy Daniels no parece ser un gran obstáculo para Trump. De todo lo que ha sido acusado y en medio de tantos procesos abiertos ante la justicia, este es de los que menos impacto podía tener en términos judiciales y políticos. Sumado a eso, los demás procesos no parecen avanzar. Un tribunal de apelaciones de Georgia acaba de suspender indefinidamente el juicio en su contra por supuesta subversión electoral, e intentos anteriores como sacarlo de la boleta en Colorado ya fracasaron. 

Si los demócratas quieren derrotar a Trump tendrán que hacerlo por la vía tradicional electoral, pero allí su principal problema no es el expresidente, es su presidente-candidato Joe Biden que no convence a los electores. Hoy la ponderación de encuestas de “Real Clear Politics” o “270 to Win” siguen mostrando una ventaja republicana en los swing states, con un resultado de 312 votos electorales para Trump y 226 para Biden. 

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Cristian Felipe Rojas

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Cristian Felipe Rojas

*Jefe del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana. Politólogo de la Universidad del Rosario. Magíster en Filosofía Aplicada de la Universidad de los Andes (Chile). Candidato a Doctor en Estudios Políticos de la Universidad Nacional de Colombia.

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