España partida en dos - Razón Pública

España partida en dos

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Camilo Castillo​Este libro intenta explicar las causas de la caída de la República en la España de 1936 y el comienzo de la Guerra Civil. Sus enseñanzas pueden ser fundamentales para Colombia en el proceso de paz.

Camilo Ernesto Castillo Sánchez*

Nota del Director 

Con esta primera entrega de Lectura Publica se inaugura un lugar de reseñas en nuestra revista.

Uno de sus objetivos es presentar libros que puedan servir para reflexionar sobre el país. Pero además buscamos mostrar que los libros académicos no pertenecen a la estratosfera, a ese universo de objetos lejanos cuyo contenido solo es alcanzable para los iniciados en la jerga universitaria. Los libros nacen de inquietudes de la vida cotidiana, de los interrogantes que la rutina les plantea a los autores.

Los libros académicos comparten con otros discursos la necesidad que tienen las personas de darle sentido al tiempo pasado y presente, por tanto, no es errado pensar que son un “discurso más” dentro de las variedades que hay dentro de muchos otros. Por esa razón buscamos introducir este tipo de textos dentro del menú de los lectores, con el fin de crear espacios de curiosidad, crítica y debate. Para que la gente haga sus juicios sobre los textos que se van a presentar en la sección y haga de ellos su “lectura pública.”

Comenzamos por el libro de Julián Casanova, España partida en dos (Editorial Crítica, 2013; 272 páginas)


El director de cine español, Jose Luis Cuerda.
​Foto: Arkangel

La recurrente Guerra Civil

Hace muchos años, en las salas de cine colombianas se exhibió una película llamada La lengua de las mariposas. En ella se contaba la relación que había establecido un viejo maestro con un niño, al que le enseñaba la forma como funciona la naturaleza. Sin embargo, esta relación se rompe por el estallido de la Guerra Civil española, pues los militares detienen al profesor por ser partidario de la República.

En un filme más reciente, Balada triste de trompeta, el director Alex de la Iglesia retoma  el tema de la Guerra Civil de una manera más gótica, si se puede utilizar la palabra. El personaje principal había visto cómo su padre era hecho prisionero por el ejército de Franco y condenado a trabajos forzados, hasta morir durante su confinamiento.

Tiempo después, el protagonista se encuentra con Franco, que a principios de los setenta era un anciano de voz suave y tersa, y sin pensarlo muerde al dictador, en una especie de acto de justicia mínima de las víctimas hacia los victimarios.

A pesar de ser un episodio que ha inspirado a varios directores de cine o novelistas, ¿qué sabemos de la Guerra Civil española? ¿Tuvo alguna incidencia en la vida política de Colombia? ¿Puede decirnos algo hoy la Guerra Civil española en un país que busca el fin de la violencia política?

Tres interpretaciones

En esta lista aparecen los militares, los conservadores y la Iglesia católica. 

El texto escrito por el historiador Julián Casanova, titulado España partida en dos, es la traducción de A short history of the Spanish Civil War, que fue concebido como una introducción al tema para el público angloparlante.

El hecho de ser introductorio no le quita rigor y, por el contrario, presenta diversas hipótesis sobre cómo ocurrieron los acontecimientos de la Guerra Civil española.

La obra está compuesta por una introducción, seis capítulos y un epílogo, junto con un comentario bibliográfico donde el autor presenta los 25 títulos que a su juicio pueden proporcionar un conocimiento profundo sobre ese momento histórico.

Esta obra es importante para reflexionar sobre Colombia porque permite establecer las semejanzas y diferencias con actores sociales que han sido relevantes en la historia española y en la colombiana. En esta lista aparecen los militares, los conservadores y la Iglesia católica.

Además, la llegada del proceso de paz de La Habana es un momento propicio para preguntarse por el tipo de paz que queremos, la cual debe ser opuesta a la impulsada por Franco después de ganar la guerra.

Una de las preguntas más interesantes que hace Casanova es por qué estalló en España una guerra civil. Si uno revisa la situación política de Europa descubre que para 1936, cuando comienza la Guerra Civil en España, los regímenes totalitarios de tipo fascista eran la nota predominante, y en Rusia se había consolidado el poder omnímodo de Stalin. En Europa Occidental solo Francia era una República, e Inglaterra conservó su monarquía parlamentaria.

A pesar del lenguaje militarista del fascismo, su implantación en diversos países no necesitó de ninguna guerra civil; sin embargo, en España, este proceso tuvo una suerte diferente.

Según la primera hipótesis que trata de responder a ese interrogante, España no tuvo una revolución burguesa, su proceso de industrialización fue lento, tenía estructuras agrarias atrasadas y en consecuencia, la llegada de reformas ambiciosas que buscaban modernizar al país despertó la reacción conservadora de aquellos que sintieron peligrar sus privilegios.

La segunda es la versión franquista, todavía muy extendida en ciertos sectores de la dirigencia de España, que culpa del estallido de la guerra a la anarquía que se vivía bajo la República, causada por los desmanes de los “rojos”. Por tanto, las personas de “bien” tuvieron que intervenir para recuperar el paraíso perdido, o, para utilizar comparaciones del agrado de un expresidente colombiano, había que “enlazar” a los elementos que producían el desorden.

La tercera explicación es la que propone Casanova, al considerar que para ese momento la situación de España no era excepcional, pues la violencia campeaba en toda Europa. La diferencia de España en relación con el resto del continente es que el

Ejército falló en su intento por adueñarse del poder, dividió al país en dos, y eso permitió la llegada de armas a personas que nunca antes habían tenido acceso a ellas, lo que generó un estallido de violencia inusitado en las zonas donde fracasó la conjura militar.


Milicianos españoles vestidos con prendas clericales,
sacadas de una iglesia saqueada durante la Guerra
Civil Española.
Foto: Wikimedia Commons

La paz incivil

Con el fin de comprender la posible relación de la Guerra Civil española y el conflicto colombiano quiero resaltar la participación de la Iglesia en la guerra y lo que Casanova llama “la paz incivil”.

La participación de la Iglesia católica fue muy activa a lo largo de la guerra. Para muchos miembros de la Iglesia lo que ocurría en España era una nueva cruzada en defensa del catolicismo, por tanto, los obispos y los sacerdotes debían actuar al lado del caudillo y del Ejército.

La consecuencia fue que acabaron por legitimar el levantamiento de Franco en las diferentes comunidades católicas del mundo, pues la República fue representada como la amenaza secular para España, y Franco, el elegido para terminar de una buena vez el peligro “rojo”. Incluso varios sacerdotes acabaron por prestar sus servicios como combatientes en el Ejército.

Franco pudo ganar la guerra gracias al apoyo de las potencias fascistas de Alemania e Italia, que le aportaron armas, dinero, logística y batallones. La República, por el contario, no recibió apoyo ni de Francia ni de Inglaterra; al contrario, estas  potencias se hicieron las de la vista gorda ante el incumplimiento por parte de alemanes e italianos del pacto de no intervención en el conflicto español.

La dictadura significó el establecimiento de la “paz incivil”, es decir, la paz de los vencedores sobre los vencidos. La idea del caudillo fue volver uniforme a toda España, por eso barrió el recuerdo del gobierno anterior, ordenó fusilar a los opositores (muchos de los cuales quedaron enterrados en fosas comunes, sin que sus familiares pudieran despedirlos), volvió la delación una costumbre, y el miedo a ser ajusticiados confinó a muchos al silencio, y a otros al exilio.

Este pacto de sangre permitió que la dictadura durara hasta la muerte de Franco. Las armas, no el derecho, fue lo que pacificó España.

La Guerra Civil y Colombia

Son pocos los estudios que se han hecho en Colombia sobre el impacto de la Guerra Civil española sobre la política nacional. Los únicos trabajos que conozco al respecto son un artículo de César Ayala y el libro de José Hernández García, que son recientes.

La diferencia de España es que el Ejército falló en su intento por adueñarse del poder

Esto no deja de extrañar, pues los conservadores colombianos vieron ciertas semejanzas entre lo que ocurría en España con la situación de Colombia, donde los liberales, que desde 1930 gobernaban el país, eran los importadores de la secularización y la democracia de masas, las cuales destruían poco a poco a la “genuina” Colombia católica e hispánica.

El comportamiento de los eclesiásticos durante la Guerra Civil española fue imitado por algunos de sus pares colombianos, que utilizaron el mismo lenguaje de cruzada contra los gobiernos liberales de los años treinta, tildaron de socialistas y ateos los intentos de separar la Iglesia y el Estado y sabotearon las reformas que buscaron sacar la religión de las aulas de clase, entre otras.

Por último, si en Colombia no queremos caer en la “paz incivil” es necesario que el Estado y las demás partes involucradas garanticen que toda la sociedad pueda conocer lo que sucedió en el conflicto.

Que no se imponga de forma exclusiva la verdad del más fuerte, que todas las voces puedan hablar del horror vivido durante el conflicto, que haya monumentos o recordatorios de lo sucedido en le guerra para no olvidar que el horror puede desatarse en cualquier momento, que los archivos de los militares, la guerrilla y los paramilitares sean públicos para podernos hacer una idea propia y crítica del conflicto, que el derecho sea no un instrumento de represión, sino para establecer la verdad y reconciliarse con las víctimas a través de la reparación de las mismas.

Si no logramos conseguir esto, no podremos cicatrizar las heridas de tantos años de lucha. España, a pesar de sus logros democráticos, no ha podido cerrar del todo los rezagos que dejó la Guerra Civil, de allí que sea necesario aprender de esta experiencia para finalizar, de la mejor manera posible, nuestro ciclo de violencia política.

 

*Licenciado en Filosofía y letras de la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Abogado y Especialista en Derecho Constitucional de la Universidad Nacional de Colombia. Candidato a doctor en Derecho por la Universidad del Rosario. Profesor de Teoría del Derecho de la Universidad del Rosario.

 

Acerca del autor

Camilo Castillo
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Licenciado en Filosofía y letras de la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Abogado y Especialista en Derecho Constitucional de la Universidad Nacional de Colombia. Candidato a doctor en Derecho por la Universidad del Rosario. Profesor de Teoría del Derecho de la Universidad del Rosario.
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Camilo Castillo

Licenciado en Filosofía y letras de la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Abogado y Especialista en Derecho Constitucional de la Universidad Nacional de Colombia. Candidato a doctor en Derecho por la Universidad del Rosario. Profesor de Teoría del Derecho de la Universidad del Rosario. @cecastillos

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