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Estado, derecho y transformación política

Escrito por Diana Molina y Sebastián García

Derecho Constitucional.

Diana Isabel Molina

Sebastian Garcia

En diálogo con los grandes debates y cambios políticos de América Latina durante el siglo XXI, este libro se ocupa de las posibilidades – y dificultades- de transformar la política y los gobiernos utilizando el derecho como herramienta.

Diana Molina Rodríguez* – Sebastián García Caicedo**

 

El derecho y el estado, portada

El derecho y el Estado. Procesos políticos y constituyentes en nuestra América
Beatriz Rajland y Mauro Benente (coordinadores)
CLACSO – FISYP
2016

Un siglo de cambios

Como ya sabemos de algún modo gracias a la información fugaz y fragmentada de los medios de comunicación, una serie de transformaciones políticas vienen sucediendo en la América Latina del siglo XXI.

Liderazgos políticos gestados al calor de los movimientos sociales, gobiernos que se resisten a los proyectos neoliberales y al flujo indiscriminado de capitales, nuevas voces que anuncian el renacimiento de las banderas libertarias, y emprendimientos políticos hacia el “socialismo del siglo XXI” son algunos de los elementos que dominan el nuevo panorama y alimentan el debate hasta llegar a enfrentamientos tan intensos como el que  por estos días ocurre en Venezuela.

Estos enfrentamientos han girado alrededor de temas como la extracción minero-energética, la soberanía alimentaria y ambiental, el acceso a la tierra, la educación pública, el derecho a la salud y a los medicamentos, los derechos ambientales o la igualdad de género.

  Igualmente han surgido discusiones sobre asuntos que en apariencia no volverían a darse tras la caída de la Unión Soviética. Tal es el caso del aislamiento económico, político y social de Cuba o de las dictaduras militares que padecieron mucho países de América Latina durante las décadas de 1970 y 1980, con el apoyo de Estados Unidos y cuando la izquierda fue reprimida mediante la tortura, la muerte o la desaparición de sus simpatizantes.

Una agenda distinta

Pero la agenda política de Colombia ha girado alrededor de otros asuntos (la paz, las reformas constitucionales…) y por eso quizás no hemos tenido la oportunidad –especialmente en las facultades de derecho– de reflexionar según reglas académicas acerca del papel del derecho y el Estado en toda esta situación.Los colombianos hemos tenido noticias furtivas sobre la lucha por el agua y el gas en Bolivia, sobre la inestabilidad política que se tradujo en la destitución de varios presidentes de Ecuador entre 1997 y 2005, o sobre las grandes “misiones sociales” del chavismo en Venezuela para hacer efectivos los derechos sociales, económicos y culturales.

Hablamos de nuevas racionalidades que piensen en los sujetos excluidos por el constitucionalismo liberal.

Estas discusiones pasan por tópicos cruciales, como el modelo de derecho liberal y sus  limitaciones en cuanto al reconocimiento y protección de derechos, las funciones del derecho en el neoliberalismo, la cultura jurídica que le sigue rindiendo culto a la ley y la pregunta de si el derecho puede o no tener posibilidades subversivas o emancipatorias.

Se trata de discusiones que necesitan un diálogo interdisciplinar entre la historia, la sociología, la ciencia política y la filosofía. Hay que establecer una relación mucho más descarnada entre el derecho y la realidad. Y como parte de esa realidad deben reconocerse el papel destacado de los movimientos sociales latinoamericanos, la crisis de los Estados-nación ante las exigencias de la globalización, los efectos del colonialismo y la lucha de clases. Todo esto desborda el mero texto de las leyes.

El libro

Socialismo del Siglo XXI contribuyó al constitucionalismo latinoamericano, que es crítico.
Socialismo del Siglo XXI contribuyó al constitucionalismo latinoamericano, que es crítico. 
Foto: Wikipedia

Por estas razones, y porque necesitamos construir dentro de la academia colombiana una visión crítica sobre las nuevas racionalidades gubernamentales en América Latina, recomendamos el libro El derecho y el Estado. Procesos políticos y constituyentes en nuestra América.

Este libro fue coordinado por Beatriz Rajland y Mauro Benente, pero fue escrito a varias manos por autores de diversos países latinoamericanos: Marco Navas Alvear, Carlos Rivera Lugo, Alma Guadalupe Melgarito Rocha, Antonio Carlos Wolkmer, Lucas Machado Fagundes, Alysson Leandro Mascaro, Silvio Luiz de Almeida, Blanca Estela, Melgarito Rocha, Víctor Manuel Moncayo, Sonia Boueiri Bassil, María Di Bernardo, Gina Chávez V., Oscar Vega Camacho, Daniel Sandoval Cervantes, Daniel Cieza, José Orler y Freddy Ordóñez Gómez.

Todos ellos ofrecen perspectivas enriquecedoras que resultan de sus experiencias propias y de su manera particular de comprender los dilemas socio-jurídicos que aquejan a nuestra América, como la llaman ellos mismos.

Este es un libro disciplinado y riguroso en cuanto a sus recursos académicos. Es enriquecedor por sus diagnósticos coyunturales, aunque no apresurados, y por su documentación de algunos procesos constituyentes importantes en Bolivia, Venezuela, Ecuador y Colombia.

También es un libro crítico, pues se ubica en la otra orilla del derecho, y es muy ilustrativo para adentrarse en un debate con argumentos sobre las tensiones y los retos que enfrentan los Estados latinoamericanos.

Preguntas y discusiones

Una de las preguntas que inquietan al lector al revisar el texto es la que acertadamente plantea Mauro Benente con respecto a la posibilidad de pensar en la propuesta de un derecho para América Latina que funcione bajo una racionalidad diferente de la actual.

Se trataría de otras racionalidades que respondan adecuadamente al momento  que viven muchos países donde se propone una refundación del Estado. Hablamos de nuevas racionalidades que piensen en los sujetos excluidos por el constitucionalismo liberal –como sería el caso del campesinado colombiano en la Constitución de 1991– y que den prioridad en su agenda a temas como la gobernabilidad, la reforma de las instituciones y el desarrollo humano.

El derecho moderno es un derecho camuflado, escondido tras la propuesta de la neutralidad.

Los autores advierten que estas reformas, así como los modelos constitucionales en transición, intentan llevarse a cabo en medio de una lucha antisistema que se libra, en muchas ocasiones, con las mismas herramientas del sistema. Con todo, estas intenciones de reformas constitucionales representan la lucha que se da desde el derecho por retomar políticas públicas redistributivas y, en ese sentido, este tipo de reformas pueden pensarse también como reformas estructurales del Estado.

¿Qué tipo de advertencias teóricas hacen los autores del libro sobre el derecho moderno al que se enfrenta el nuevo constitucionalismo latinoamericano? Sus análisis al respecto son numerosos y profundos. Se inspiran en planteamientos de la teoría marxista, posmarxista y posestructuralista. Entre otras cosas, advierten que el derecho moderno es un derecho camuflado, escondido tras la propuesta de la neutralidad, la igualdad y la universalidad de derechos para todos. En este sentido, el derecho moderno sigue siendo muy arbitrario en la interpretación que hace de la norma jurídica y miente en temas como la validez de la norma, el consentimiento y la voluntad general y el bien común.

Y esto sucede porque sirve para seguir ocultando el hecho de que los intereses de una porción muy pequeña de la sociedad se protegen por encima de los derechos del resto. Parecería que la universalidad de los derechos y su garantía para la totalidad de la población se diluyen cuando este se presta para servir a Estados neoliberales represivos que solo saben intensificar la vigilancia y promover la guerra. Como dice uno de los autores del libro: “El Derecho moderno solo conoce dos dioses: el de las mercancías y el de las ametralladoras”.

Bajo estas circunstancias hay que saludar la creatividad del constitucionalismo latinoamericano, que trata de avanzar de la mano del engañoso derecho moderno. Aun así,  se trata de un constitucionalismo vivo, cambiante y dinámico que defiende el pluralismo jurídico, que transforma la justicia liberal en una búsqueda del buen vivir y que trata de anteponer la vida y el bien común al derecho y al Estado.

Se trata de un constitucionalismo que piensa en temas como la estructura del Estado y la división de poderes, la participación y el poder ciudadano, los mecanismos de participación democráticos no liberales y la incorporación innovadora de los derechos económicos sociales y culturales como derechos fundamentales, así como su garantía a través de políticas públicas.

Además, después de estudiado este libro, debe reconocerse que se trata de un constitucionalismo chocante, instigador y molesto para la lógica liberal de las constituciones burguesas. Este constitucionalismo se busca a sí mismo y le apuesta a la innovación social, política y económica, lo cual, aunque no implica un remplazo definitivo, sí provoca un desplazamiento de la ideología jurídica neoliberal imponente, violenta y desgastada.

Y todo esto, según lo expuesto en el libro por Víctor Manuel Moncayo, es más que necesario en Colombia para superar el conflicto que ha permitido que los únicos derechos que se hagan efectivos sean la angustia, el dolor y la muerte.

 

* Abogada, docente e investigadora, magíster en Filosofía de la Universidad del Valle y miembro del grupo de investigación La Minga.

** Estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nariño, miembro del semillero de investigación Ernesto Vela Angulo.

 

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