El orden de la desobediencia - Razón Pública
Inicio TemasLectura Pública El orden de la desobediencia

El orden de la desobediencia

Escrito por Camilo Castillo

Mauricio García Villegas, en firma y conferencia de su libro “El orden de la libertad”.

Camilo CastilloUn trabajo que indaga sobre las razones por las cuales los ciudadanos latinoamericanos incumplen las normas establecidas por el Estado y sobre porqué el Estado tiene tan poca credibilidad entre la sociedad.

Camilo Castillo*

El orden de la libertad.

García Villegas, Mauricio. (2017)

Fondo de Cultura Económica. Bogotá.

Un tema concurrente

La convivencia social es cada vez más difícil y la legitimidad del Estado en el momento de imponer leyes está erosionada. Estas son consecuencias directas de la desobediencia a las normas en América Latina.

El autor de este libro ha dedicado varias obras a buscar las razones de este comportamiento –arraigado en nuestra sociedad-, y en esta obra desarrolla toda su respuesta. De esta manera  el libro aboga por una defensa progresista del orden que supere el escepticismo de la izquierda pero no caiga en la veneración de la fuerza como lo hace la derecha.

Pero este libro tiene un tono diferente de los anteriores. Aunque se ocupa de un asunto académico importante, no corresponde del todo a los escritos académicos; es un ensayo más literario que busca explicar un fenómeno social sin hacer uso de términos técnicos y rígidos. Además, el autor entremezcla narraciones personales con análisis académicos sobre las causas y consecuencias del incumplimiento de normas en Colombia con proyecciones hacia Latinoamérica. El escrito está compuesto de dos partes:

  • La primera dedicada a dar cuenta, de manera general, de las razones culturales por las cuales se incumplen las reglas. Allí el autor hace también una descripción de los “tipos de incumplidores de reglas” que hay en el país.
  • La segunda parte está dedicada a analizar el problema de las instituciones y la cultura ciudadana, donde incluye el problema de la precariedad del Estado para hacer presencia en el territorio nacional junto con las dificultades de imponer sanciones a los infractores.

Herencias sagradas

Catedral de México legado de la conquista española.
Catedral de México legado de la conquista española.
Foto: Wikimedia Commons

El autor considera que la cultura del incumplimiento de reglas es una herencia de los tiempos coloniales.  Su argumento se basa en que la dificultad de domesticar la vida social en nuestros países a través del derecho proviene de las pretensiones de hidalguía de los conquistadores españoles; estos últimos obedecían más a la lógica de los guerreros y a los ideales caballerescos que a las leyes emanadas de la metrópoli.

El libro aboga por una defensa progresista del orden que supere el escepticismo de la izquierda pero no caiga en la veneración de la fuerza como lo hace la derecha. 

La iglesia católica también ha sido responsable. Su lema “odia al pecado, pero ama al pecador”, animaba el incumplimiento de las reglas en la medida en que el pecador siempre conseguía la absolución si recibía el perdón sacerdotal.

Identificadas estas dos causas el autor señala que existen tres tipos de incumplidores:

  • el vivo que incumple porque esa conducta le trae algún beneficio;
  • el arrogante que no quiere cumplir porque se siente por encima de la ley,
  • y el taimado que aparenta cumplir, aunque su intención sea no hacerlo, y cada vez que tiene la oportunidad, incumple las normas.

Los vacíos del Estado

La segunda parte del libro, y a mi juicio la más interesante, deja de lado las actitudes individuales hacia el derecho, y se centra en los problemas colectivos como la falta de confianza que genera el Estado y su regulación entre los ciudadanos.

La falta de confianza se debe a la ausencia del Estado y de sus servicios en gran parte del territorio nacional. El vacío del Estado es notorio en el crecimiento desorganizado de las poblaciones, fruto de la colonización y de la expansión de la frontera agraria. El caos urbanístico ha sido una constante en nuestra historia, ya que las personas construían como podían y no había autoridad alguna que guiara el esfuerzo de los pobladores.

La otra razón para explicar la falta de cumplimiento de las reglas es la muy poca eficacia del Estado para castigar a los infractores. En otras palabras, las personas no tienen la expectativa de ser sancionadas por no acatar las prescripciones del Estado, sino todo lo contrario, es muy probable que el Estado no haga respetar sus normas. Además el desconocedor de normas puede recibir una gratificación social al no ser "descubierto" por los órganos sancionadores estatales.

Fallas estructurales

Colonización española.
Colonización española. 
Foto: Wikimedia Commons

A pesar de este diagnóstico, que es una viva radiografía de la realidad social de nuestros países en muchos puntos -por lo cual invito a leerlo y debatirlo-, creo que el libro tiene una serie de argumentos que lucen más como conjeturas y harían parte del repertorio de la “fracasomanía” de la que hablaba Albert O Hirschman, tan propia de los investigadores latinoamericanos.

Ejemplo de lo anterior es la excesiva importancia que el autor le da a la cultura española en nuestros países. De acuerdo con su exposición, las sociedades latinoamericanas parecen estar condenadas al incumplimiento de las leyes debido a la herencia española y su forma de ver el mundo, lo cual al mismo tiempo difiere con el mundo anglosajón, que tuvo una forma diferente de colonizar y que puede considerarse la raíz del éxito de Estados Unidos como nación predominante.

La cultura del incumplimiento de reglas es una herencia de los tiempos coloniales.  

Sobre la bondad de las conquistas hechas por los ingleses, cabe resaltar que no se trata de un asunto pacífico. Las colonias caribeñas inglesas como Jamaica y Trinidad y Tobago no tienen un nivel de desarrollo superior al de los países que en el pasado eran colonias de España. La India, que también perteneció al imperio británico, no tiene el mismo grado de desarrollo que  Estados Unidos.  Lo propio ocurre con Nigeria y demás colonias británicas en el continente africano como Suráfrica y su odioso régimen del apartheid.

Tampoco veo el nexo entre la confesión católica y el incumplimiento de reglas, pues el argumento del paso de lo personal a lo social no está suficientemente desarrollado en el texto. Si esa hipótesis fuera cierta se debería poder extrapolar a otros países o regiones de mayoría católica.

Por ejemplo Francia, que a pesar de tener una tradición protestante, tiene una mayoría católica y no es un país paradigmático en el incumplimiento de reglas; lo mismo sucede en Baviera en Alemania donde la iglesia católica también es dominante, pero obedecen las reglas a pesar de contar con la opción de la confesión.

Debo aclarar que no defiendo a ultranza el papel de la iglesia católica en la vida política y social de Colombia sino que considero que este tipo de análisis requieren una agudeza que no observo en el texto, y por eso afirmo que se queda en el ámbito de la conjetura.  

Por último -y pienso que esto concierne más al editor que al autor-, en una parte del libro se habla del “General” Aureliano Buendía en Cien Años de Soledad y no del Coronel. Es un error menor pero vale aclarar que según el relato de García Márquez, Aureliano Buendía nunca quiso subir de rango, a pesar de que le fue ofrecido el ascenso, y se quedó como un eterno coronel de las guerras civiles en Colombia.  ¿Incumplimiento de las directrices del Estado en desventaja aparente del infractor?  

A pesar de apartarme de estas tesis y algunas otras que no desarrollo en este texto, recomiendo la lectura del libro, ya que trata de una aproximación novedosa al problema del cumplimiento de reglas, y muestra, con sobrada solvencia, la distancia que hay entre el derecho en los libros y el derecho en la vida práctica.

*Licenciado en Filosofía y letras de la Universidad Santo Tomás de Bogotá, abogado y especialista en Derecho Constitucional de la Universidad Nacional de Colombia,  candidato a doctor en Derecho y profesor de Teoría del Derecho de la Universidad del Rosario.

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies

Cuando ayudas a Razón Pública


· Apoyas el análisis independiente
· Apoyas el debate con argumentos
· Apoyas la explicación de las noticias
 
Apoya a tu Revista

DONA A RAZÓN PÚBLICA