Vulnerabilidad y crisis en el Museo Nacional | Razón Pública 2024
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Vulnerabilidad y crisis en el Museo Nacional

Escrito por Catalina Ruíz Díaz

El ministro de Cultura le pide la renuncia al director del Museo Nacional, William López. ¿Qué hay detrás de semejante decisión?

Catalina Ruiz*

La punta del iceberg 

La crisis que atraviesa el Museo Nacional ha llegado a un punto álgido y se ha hecho popular, casi a modo de chisme, a raíz de la renuncia de su director William López, la extinción de la Asociación de Amigos del Museo, y las manifestaciones anónimas por el malestar de los contratistas.

Pero esta no es una crisis eventual ni aislada de la museología latinoamericana, y tampoco es una crisis reciente, de modo que analizarla desde un punto de vista menos coyuntural puede ayudar a comprender mejor las difíciles condiciones en las que se hace museología y gestión cultural en nuestro continente.

Mi perspectiva particular es la de alguien que está fuera y ve las cosas desde lejos, por lo cual, esta no es una nota periodística sino de opinión. Llevo seis años viviendo en México y he trabajado casi toda mi vida con exposiciones y museos. Por más de diez años trabajé de forma intensa y entregada en el Museo Nacional, y puedo decir que fue mi escuela y mi casa, que soy museóloga hecha en el oficio. 

Conozco a los personajes de esta historia, me conduelo con las personas que son víctimas de esta crisis en carne propia, y deseo con vehemencia que el cambio de dirección pueda solventar de manera estructural la situación.

Cambio de dirección del Museo Nacional

La punta del iceberg es la noticia de que el ministro, Juan David Correa, le pidió a William López su renuncia de la dirección del Museo. Al parecer, el detonante fue un error administrativo en la documentación de la convocatoria para la nueva ESAL (Entidad sin Ánimo de Lucro) que entrará a reemplazar la desaparecida Asociación de Amigos. Error que pasó sin que nadie se percatara y que se magnificó, según López, cuando la entidad que estaba llevando la delantera en la selección se declaró autoinhabilitada. 

la sostenibilidad y viabilidad de los museos públicos latinoamericanos en pleno siglo XXI, crecientemente neoliberal, es en sí una situación crítica que exige modelos totalmente nuevos, creo que aún no imaginados.

Foto: Museo Nacional - El Museo Nacional es vulnerable debido a que depende de un tercero privado que ejecuta grandes cantidades de dinero, por lo cual, los empleados, investigadores, mediadores y otras personas son las más afectadas.

La gravedad del asunto radica en que sin la ESAL ejecutando recursos, administrando contrataciones y gestionando pagos, el Museo no puede mucho más que hibernar, es decir, mantenerse abierto sostenido apenas por la colección permanente y la buena voluntad de contratistas sin contratos. 

Al depender de una forma tan directa de un tercero privado que ejecute presupuestos de miles de millones, la vulnerabilidad en la que está el museo es absoluta. Y con museo no me refiero al panóptico, grandioso contenedor que todo lo ha sobrevivido, ni tampoco hablo solamente de la colección; el museo también es su gente.

De modo que los dolientes inmediatos de esta vulnerabilidad son los empleados, investigadores, mediadores, secretarias, y una larga lista de personas que sostienen el Museo y que, en su mayoría, dependen de contratos de prestación de servicios (Hay algunos cargos que están directamente contratados, y con contrato laboral, por el Ministerio de Cultura). 

López es la cara de esta crisis, sin embargo, el anterior director, Daniel Castro tuvo que enfrentar su crisis propia que desde los gobiernos de Santos y Duque ya manifestaba una notable precarización para los contratistas. En el Área educativa, labor que es de total entrega para el público e implica cumplir horario y trabajar horas extra (cosas que no están contempladas en un contrato de prestación de servicios) la realidad es extenuante.

Recuerdo que cuando empecé como guía en 2003, la jefa de la división educativa, Amada Pérez trabajó todo un año sin poder recibir salario. Un ejemplo de una crisis distinta, pero que evidencia al menos veinte años de precarización laboral, y de generaciones de personas empleadas sosteniendo el museo con el cuerpo. 

Imagino que la mixtura del modelo “Asociación de Amigos Ministerio de Cultura” podría haber resuelto los problemas burocráticos que sobrevienen a aquellas instancias de cultura que dependen de entidades más robustas o centralizadas para sostener al Museo. En Guadalajara, he podido ver el anquilosamiento de museos estatales cuyas agendas son excesivamente lentas gracias a que sus flujos (de decisión y presupuesto) dependen de intrincados procesos de validación de las entidades públicas que los detentan.

Lamentablemente no estamos solos, la sostenibilidad y viabilidad de los museos públicos latinoamericanos en pleno siglo XXI, crecientemente neoliberal, es en sí una situación crítica que exige modelos totalmente nuevos, creo que aún no imaginados. 

Cambios urgentes e importantes en las entidades museológicas

Pensemos ahora que el Museo Nacional tiene una misión enorme como institución rectora de la Red de Museos del Ministerio de Cultura compuesta por el Museo Casa Natal del General Santander (Villa del Rosario), Casa Museo Rafael Núñez (Cartagena), Museo Juan del Corral (Santafé de Antioquia), Casa Museo Antonio Nariño (Villa de Leyva), Casa Museo Alfonso López Pumarejo (Honda), Museo Nacional Guillermo Valencia y Casa Museo Guillermo León Valencia (Popayán), Museo La Gran Convención y Museo Antón García de Bonilla (Ocaña).

De modo que a la crisis de la ESAL se suma también una segunda crisis de fondo que es la necesaria transformación del museo como entidad museológica. En una nación en constante transformación, el museo que la representa necesita estar acorde con los tiempos. El modelo centralizado y jerárquico ya no obedece a la realidad social e histórica de los museos que están el resto del territorio. 

el gran reto que recibe la nueva dirección es atender lo urgente, de un modo tan ágil y cuidadoso que no colapse lo importante

El programa de la Ley de museos y sus derivados, línea central del trabajo de López, constituye ese esfuerzo. A través del Proyecto de territorialización se pretende descentralizar la estructura y convertirla en un verdadero modelo de red de museos (semejante al modelo mexicano), con el propósito de fortalecer las buenas prácticas en museología, museografía, infraestructura tecnológica, comunicaciones, conservación arquitectónica y educación, con el fin de una “mejora con incidencia territorial” como lo nombra el MNC. 

Así mismo, para el Museo Nacional se pretende transformar las curadurías “de autor” en curadurías basadas en investigaciones académicas y de grupos territorializados y, en últimas, convertir el Museo en un centro de investigación activo y legitimado. Son necesarias todas iniciativas deseables y coherentes con la museología más reciente, que además favorecerían un empujón necesario para la renovación de las instituciones. 

Para desarrollar lo anterior, López conformó un grupo en estrecha colaboración con la Maestría en Museología de la Universidad Nacional, es decir, con el espacio académico que ha liderado una necesaria profesionalización del campo.  

En términos ideales, tanto la Ley de museos como el proyecto de territorialización diseñan un futuro museológico de primer nivel para el país. Sin embargo, presenta la clásica dicotomía entre lo importante y lo urgente. Es un sector lleno de gente apasionada por lo que hace sosteniendo la precarización. 

Lo urgente suele ser que la humedad del edificio no se trague la colección que se abre al público, que haya exposiciones, mediación y actividades. Lo urgente es reconocer a las personas que sostienen las instituciones, incluso a pesar de no estar profesionalizadas, que exista y se bien administre un flujo presupuestal para contrataciones y, en últimas, que el museo subsista.

Lo importante es generar una transformación más amplia, una estructura mayor que permita la sostenibilidad de la profesionalización, nuevos modelos económicos y de financiación, la validación del campo y las instituciones para la captación de fondos. 

Ahora, el gran reto que recibe la nueva dirección es atender lo urgente, de un modo tan ágil y cuidadoso que no colapse lo importante; esto en pro de la supervivencia digna de nuestros territorios museológicos.

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1 Comentario

Luz Guillermina Sinning abril 24, 2024 - 7:50 pm

Muy bueno el artículo. Ójala se supere la crisis y que el Museo Nacional sea dirigido de manera profesional y no de coyuntura política y sesgada. Lamento la salida de Willian López.

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