¡Hasta pronto! Luis Javier - Razón Pública
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¡Hasta pronto! Luis Javier

Escrito por Judith Sarmiento Granada

Que haya paz en la tumba de Luis Javier Mejía, el amigo, el colaborador de Razón Publica, el mentor y motor de la comunidad colombiana en Nueva York.

Judith Sarmiento Granada*

“Razón Pública perdió al mejor de sus testigos en Estados Unidos”, me escribió Hernando Gómez Buendía —director de la revista— cuando le informé que había muerto Luis Javier Mejía Maya. Yo, que lo conocí desde que estaba en el colegio y él ya empezando su carrera universitaria, digo, con la más profunda tristeza: perdí a uno de mis mejores amigos.

El paso de los años y con ellos la separación de los caminos —el de Javier en Estados Unidos desde hace más de 40 años y el mío en Colombia, en los medios de comunicación— no le hicieron mella al cariño que siempre nos profesamos; nuestros reencuentros virtuales en medio de la pandemia transcurrían como si nunca nos hubiéramos dejado de ver. Ahora que lo pienso…y, sobre todo, ahora que lo siento, concluyo que esa es la verdadera amistad.

Durante los meses del confinamiento más estricto, adoptamos la costumbre de reunirnos a través de Internet para hablar de lo divino y lo humano, para desbaratar y volver a armar el mundo, para tratar de hallar explicaciones a tantos sucesos enrevesados y absurdos que nos está tocando vivir. Y es que Luis Javier era, para esa tarea, el mejor compañero que uno podía encontrar: serio, pero no adusto, profundo y documentado, pero no doctoral, sencillo y preciso en sus análisis, pero además divertido y gracioso.

Durante los meses del confinamiento más estricto, adoptamos la costumbre de reunirnos a través de Internet para hablar de lo divino y lo humano, para desbaratar y volver a armar el mundo

Retomando lo expresado por Hernando, debo decir que, aunque lo estudié en la universidad, nunca había entendido el galimatías del sistema electoral de Estados Unidos; fue gracias a Luis Javier que empecé a comprender eso de los colegios electorales que tanta controversia y dolores de cabeza le han causado a la democracia norteamericana.

Aunque llevara tanto tiempo fuera del país, nunca perdió el contacto con nuestra realidad, permanecía informado sobre lo que ocurría en Colombia. Para citar un ejemplo, frente a los hallazgos que hizo la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, comentó:

“En el material que estoy trabajando sobre la guerra fría en el Tercer Mundo, un gran logro de Estados Unidos y de las derechas, fue convencer a los pobres de que todo lo que mejore sus vidas y proteja sus derechos, es comunismo y debe ser rechazado; y sólo los comunistas cometen crímenes de lesa humanidad. Aquí ha sido una de las acusaciones de los republicanos extremistas contra los demócratas: ¡Que quieren volver comunista al pais!!!!… es increible el papel de la propaganda” Me pregunto, cómo podremos hacer que las masas entiendan que los crímenes contra la humanidad son cometidos por extremistas de derecha y de izquierda”. 

Le he pedido permiso al espíritu de Luis Javier para compartir estas notas con los lectores de Razón Pública y siento que me lo ha otorgado, pues al fin y al cabo eran deducciones que seguramente iban a servir de fundamento a alguno de sus próximos escritos para esta casa periodística.

Una de tantas tertulias de los últimos meses la dedicamos a analizar la entrevista que el sociólogo portugués Boaventura De Sousa Santos le concedió al diario argentino Página/12. Después de leerla y releerla, Luis Javier me hizo llegar este comentario:

“Admiro mucho este tipo de trabajo. Es muy estimulane mentalmente. Pero… pero… los teóricos sociales y políticos no enfatizan la necesidad de organizaciones estables de base y de paciencia para impulsar nuevas formas sociales de vivir.  Hay mucha tolerancia de los teóricos ante la improvisacion y el repentismo. A mí me parece que estas cosas pueden ser bellas y emocionantes, pero no tienen impacto duradero si no hay esa organización que digo.

Un movimiento no tiene raíces. Una convocatoria por las redes sociales puede crear una manifestación inmediatamente, pero no es fácil mantener el momentum. Una protesta ocasional puede hacer que los políticos prometan algo, pero no los hace sentir obligados a cumplir su promesa.

En la lucha por los derechos civiles de los negros ganaron más los pastores protestantes movilizando sus comunidades y uniendo esfuerzos, que las guerrillas negras urbanas. Yo creo que esa experiencia inspiró a Marta Harnecker a escribir su Manual de Organizacion de un Partido Popular. Es una tarea generacional que ningún político de izquierda quiere emprender porque no le permite lucirse ya mismo.

En resumidas cuentas, lo que quiero decirte es que no soy optimista con respecto a los cambios que no tienen respaldo en una organización de base”.

La asiduidad de nuestros encuentros durante los que terminaron siendo sus útltimos meses de vida, me permitieron además descubrir al Luis Javier enamorado de la vida. Apenas ocho días antes de morir, a raíz de un video que compartí con él acerca de una pianista francesa que cumplió 106 años, me escribió:

«¡Mi ideal de vida!… Cada día hay buenos ejemplos de larga vida; estoy muy optimista sobre las posibilidades de doblar la que tengo, aunque soy consciente de que no viviré en un mundo fácil»

Pero La Parca tenía otros planes. Se lo llevó antes de lo que él quería; pero estoy segura de que en la madeja que tejió para él — y la cual cortó tan pronto— abundaron más los hilos dorados que los hilos negros: Luis Javier fue un hombre feliz…y quienes disfrutamos de su amistad tendremos que agradecer a esa Parca que le haya dado el premio de irse de esta vida sin largos padecimientos.

¡Que puedas desentrañar las bases de la organización política en el más allá, querido amigo del alma!

Febrero 22 de 2021

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