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Organizaciones ciudadanas que luchan contra la pandemia

Escrito por Giuliana Brayan Álvarez
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Las organizaciones ciudadanas y sociales están al borde del cierre. La reinvención es necesaria para continuar su labor social.

Giuliana Brayan Álvarez*

Algunos encuentros

El 22 de mayo de 2020, junto a la Corporación Manos Visibles llevamos a cabo una serie de conversaciones con aproximadamente 20 organizaciones del Pacífico colombiano, Cartagena, Medellín y Bogotá.

El objetivo fue conocer los rostros de estos colectivos y organizaciones que de una u otra forma habían llegado a nuestros oídos y, que, sin duda, nos interesaba saber su estado en medio de la pandemia.

Fueron jornadas en las cuales viajamos virtualmente de Quibdó a Tumaco, luego paramos en Medellín y terminamos en Cartagena. Gracias a las conversaciones conocemos la situación de estas organizaciones en medio de la pandemia y pudimos identificar aquellas necesidades prioritarias para que los colectivos puedan continuar su trabajo.

Las iniciativas en el Pacífico

Llegamos primero a Jóvenes Creadores del Chocó, una organización dedicada a combatir la delincuencia urbana y darles nuevas oportunidades a los jóvenes a través de la danza afro urbana.

Empezamos nuestra conversación con la alegría de viejos conocidos que debían adelantar cuaderno; sin embargo, muy rápido llegamos a la dolorosa situación de este grupo en medio de la pandemia. Jóvenes Creadores del Chocó ha perdido visibilidad por la falta de conectividad, lo que los ha llevado a un nuevo escenario donde, como organización, no se sienten acompañados.

El grupo ha tenido que dejar la danza a un lado para poder dedicar sus esfuerzos a acompañar psicosocialmente a más de 300 niñas, niños y jóvenes. Además, proveen alimento a algunos de ellos. Lamentablemente, durante la cuarentena, uno de sus bailarines fue asesinado. A pesar de esta turbia realidad, el grupo se mantiene con la convicción de que deben moverse para no dejarse vencer.

Pacific Dance en Tumaco es un grupo similar. Para ellos, la pandemia fue la oportunidad para potencializar los talentos de sus miembros desde el baile y, además, desde la música.

Seguimos avanzando y a medida que el número de conversaciones aumentaba seguíamos encontrando una lista extensa de dificultades y obstáculos, pero una fuerza impresionante que comenzaba con un “pero no importa, igual nosotros seguimos avanzando y haciendo desde…”.

Fue así como llegamos a una movilización literaria infantil llamada el Círculo de Lectura Mariposas de Amor. Esta iniciativa ciudadana crea espacios para estimular la lectura en más de 150 niñas y niños de Buenaventura. Por el mismo camino, encontramos la Biblioteca de Imbilí en Tumaco, que ha ideado concursos y juegos que se han dado a conocer con fuerza en sus redes sociales.

La Escuela de Robótica del Chocó empezó a dotar al personal médico de Quibdó con material de bioseguridad fabricado en su laboratorio.

Foto: Cortesía Escuela de Robótica del Chocó - El equipo de la Escuela de Robótica del Chocó, creando material de bioseguridad para el personal médico.

Proyectos liderados por mujeres

Luego de conversar con las primeras organizaciones, tuvimos dudas sobre si todos nos responderían de esa forma activa y esperanzada. Días después de nuestro primer encuentro, hablamos con Cimarrón Producciones, una organización de mujeres negras que producen cine en Bogotá.

Aunque ya se sabía que la pandemia estaba dejando heridas en estos grupos independientes, en nuestra conversación con Cimarrón nos encontramos con un sentimiento alentador: “en medio de todo, se puede decir que para Cimarrón este ha sido el mejor momento”.

En el momento, no supimos si la afirmación era real o eran simples palabras optimistas. Sin embargo, posteriormente descubrimos que se referían a que este era el único momento en el que podían parar, pensar y reinventarse con lo que tienen a la mano.

El Colectivo de Mujeres Wiwas, hoy en día está llevando a cabo el Raices Fest Virtual después de tantos esfuerzos. El colectivo no dio su brazo a torcer a pesar de la pandemia y está llevando a cabo el festival como todos los años.

No podemos olvidar la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico (UTRASD) en Medellín, el primer sindicato de empleadas domésticas del país. Esta organización está velando porque, en medio de la crisis, cada una de las empleadas cuenten con un apoyo y acompañamiento para que sus derechos no se vulneren bajo la excusa del virus.

Por su parte, el grupo Asesorarte en Buenaventura es un grupo de madres de niñas, niños y jóvenes con diferentes discapacidades, que se levantan todos los días para acompañarse y lograr atención médica y alimentación para sus hijas e hijos en medio de esta nueva realidad.

Un trabajo titánico

Después de un mes de conversaciones, fue hora de consolidar la información recibida, y aunque parecía un trabajo descomunal, debíamos condensar toda esa experiencia. Así, aquellos que no estuvieron en este recorrido virtual del Pacífico y su diáspora podrían entender que hoy, en medio de todo, nuestras y nuestros líderes y sus organizaciones no se quedan atrás, sino que se reinventan.

En pocas palabras, nuestra tarea era hacerle justicia al trabajo que hoy encabezan Ana Bolena Rodríguez, Katherine García, Diana Cortés, Henny Cuesta, Jimmy García, María Isabel Hurtado, Maité Rosales, Juliana Acevedo, Diana Sofía González, Taide Cano, María Angéliza Franco, Erika Cruz, María Roa, Harold Tenorio, Lesdy Marlody Rodríguez, Saimosn Reyes, y otros y otras más que se tomaron el tiempo de parar sus labores por contarnos su lucha actual y por qué hoy no se han vencido.

Este ha sido el recuento de algunas de las historias. A pesar de las lágrimas que trajeron estos diálogos, nos encontramos con heroínas y héroes del común que no se dejan vencer por el cansancio y siguen dándolo todo por el servicio. Estas y estos líderes no se han rendido, por el contrario, se han reinventado en medio de la crisis.

Después de los diálogos que entablamos, nos queda claro que estas organizaciones:
1. Han reafirmado su compromiso con la comunidad.
2. Han tenido que aclarar los obstáculos que se les han atravesado, así como las herramientas que quieren y pueden conseguir, comprobando la eficacia de los instrumentos que están a la mano.
3. Han aprendido a abrazar el término “proyecto piloto”; son conscientes de que en este escenario de pandemia hay varios retos y que por ello las pruebas de implementación son necesarias para pasar a otro nivel.
4. Saben que no pueden permitirse descanso en el uso de las redes sociales. En este momento, son sus mejores aliados y deben ingeniarse cualquier método creativo para darse a conocer.
5. Reconocen que juntos son más fuertes. En grupo, pueden ser y hacer más. Con el apoyo de los otros, saben que pueden pedir ayuda y persuadir a sus comunidades para que se embarquen en esta nueva aventura.
El camino no es fácil, pero al final es única y exclusivamente para pasar del discurso a la acción.

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