¿Por qué la industria no es una de las locomotoras del presidente Santos? - Razón Pública
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¿Por qué la industria no es una de las locomotoras del presidente Santos?

Escrito por Gabriel Misas
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Gabriel MisasMientras nos recomendaban abandonar una política industrial activa, las economías desarrolladas siguieron impulsando sectores manufactureros sofisticados, estimulados en gran medida por la demanda pública. Colombia ha dejado desmantelar su industria y obedientemente ha regresado a la extracción de recursos naturales.

Gabriel Misas*

Sin política industrial…y sin industria

Desde mediados de la década de 1970, el discurso dominante en la teoría económica dio lugar a un nuevo referencial –una matriz teórica-ideológica– para determinar la bondad de una política económica. Para este enfoque, la única política aceptable era aquella que tenía como propósito exclusivo eliminar las barreras que limitaban el libre juego de los mecanismos de mercado, es decir, el funcionamiento del sistema de precios.

Por lo tanto, bajo esta óptica, no había espacio para una política de desarrollo productivo. Como señalaba un alto funcionario colombiano, desde la cumbre de su ignorancia y de su soberbia, “la mejor política industrial es aquella que no existe”. Bajo el Consenso de Washington y hasta hace muy poco, esta idea efectivamente hizo carrera en los países en desarrollo, y tuvo como consecuencia el deterioro del tejido productivo en gran parte de estos países.

Lo anterior puede observarse tanto en la menor participación de la industria manufacturera colombiana dentro del PIB como en la reducción e incluso la desaparición de ramas industriales de mayor complejidad tecnológica, especialmente en los últimos diez años, como se hace evidente en el Cuadro siguiente.

PRODUCTO MANUFACTURERO GLOBAL DE COLOMBIA
Peso relativo de las distintas ramas productivas
(% )

01-imagen-misas-01
Fuente: Katz, Jorge (2000). Cambios estructurales y productividad en la industria latinoamericana, 1970-1976, Revista de la CEPAL, N° 71. Agosto, cuadro N° 5, Pág. 77.

Para 2005 cálculos del autor con base en la Muestra Anual Manufacturera publicada por el DANE.

Más papistas que el Papa

Por el contrario, en los países desarrollados no tuvo lugar un abandono tan radical de la política de desarrollo productivo, aunque también fueron sometidos a políticas de ajuste estructural:

  • De una parte, en países como Estados Unidos o Francia, el complejo militar-industrial tiene un gran peso en la economía y abarca una amplia gama de ramas industriales , más allá de la producción de armas propiamente dichas: por ejemplo, la aviónica, la electrónica, las telecomunicaciones, la metalurgia, los nuevos materiales.
  • De otra parte, regiones como los Länder alemanes o ciudades como Barcelona, Lisboa, Dublín o Nueva York han desarrollado políticas activas en el campo productivo para enfrentar el deterioro de sus sectores manufactureros, para desarrollar nuevas ramas industriales y atraer a potenciales inversionistas. El portafolio de las herramientas utilizadas ha sido muy amplio, incluyendo entre otros la adecuación de espacios desafectados para nuevas instalaciones industriales, la formación profesional, centros de investigación y desarrollo, y subsidios para el mantenimiento de los niveles de empleo.

En la práctica el discurso neoliberal de rechazo a políticas activas de desarrollo productivo paradójicamente ha tenido menos eco en los países desarrollados que en los países en desarrollo.

Por diversas razones, que no es del caso ampliar en este corto análisis, los policy makers de los países en desarrollo lo adoptaron de manera acrítica y dogmática, con resultados muy negativos, como lo ha mostrado la CEPAL en distintos documentos.

Con pésimos resultados

En síntesis, la transformación de la industria manufacturera colombiana a raíz de la apertura gradual ha dado lugar a:

  1. Disminución del empleo en el sector manufacturero;
  2. Estancamiento en la remuneración real de los trabajadores;
  3. Precarización de las relaciones laborales;
  4. Fuertes procesos de desintegración vertical;
  5. Caídas en el ritmo de crecimiento de la industria metalmecánica, las industrias intensivas en mano de obra.
  6. Rápida expansión de las industrias transformadoras de recursos naturales, caracterizadas por empresas de mayor tamaño, de carácter oligopólico, que utilizan tecnologías de punta, tienen niveles elevados de productividad y una marcada tendencia a aumentar sus exportaciones.
  7. El mercado interno pierde importancia para las empresas transformadoras de recursos naturales.
  8. Drásticos cambios organizacionales dentro de las empresas líderes: la tercerización, el outsourcing y la subcontratación están a la orden del día.

Un discurso alternativo

La formulación de una política de desarrollo productivo eficaz requiere, de una parte, la construcción de un discurso sólido y coherente sobre la necesidad e importancia del desarrollo manufacturero centrado en la innovación y dedicado, principalmente, a la producción de bienes de mediana y alta tecnología.

Ese discurso debe permitir que los actores involucrados comprendan sus propios intereses y puedan acordar sus estrategias con los demás actores. El propósito del discurso, en el fondo, debe ser el de servir de catalizador para la construcción de un bloque socio-político que impulse la política planteada.

Desafortunadamente, nada indica que los policy makers colombianos tengan en mente prácticas de desarrollo productivo enfocadas a desarrollar ventajas construidas, pues seguimos apuntando a las ventajas heredadas.

* Profesor titular. Universidad Nacional de Colombia

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