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El porqué de las decisiones de Maduro

Escrito por Martha Lucía Márquez
Martha Lucia Márquez

Martha Lucia MárquezExplicación clarificadora sobre los cambios en el contexto internacional y sobre la situación interna de Venezuela, que están detrás del viraje de Maduro respecto de Colombia. ¿Qué podría pasar con el chavismo?

Martha Lucia Márquez Restrepo*

 

Reunión del Presidente Santos con el fallecido Presidente venezolano, Hugo Chávez.

De la diplomacia a la confrontación

Aunque se habían dado varios roces diplomáticos entre Colombia y Venezuela desde que Nicolás Maduro llegó a la presidencia, su reciente decisión de cerrar indefinidamente la frontera entre los dos países marca un punto de inflexión en el curso de las relaciones binacionales.  

Durante los últimos años se habían presentado diferencias que fueron resueltas por la vía diplomática, como la entrevista de Santos con Henrique Capriles tras su derrota en las elecciones presidenciales de Venezuela, o como el uso de un avión de la Presidencia de Colombia para sacar de Caracas al expresidente español Felipe González, quien colaboraba con la defensa de Leopoldo López.

Sin embargo las declaraciones y acciones reciente de Maduro desconocen totalmente lo acordado entre Santos y Hugo Chávez en la reunión en la Quinta de San Pedro Alejandrino en 2010, cuando las relaciones diplomáticas habían sido restablecidas.   

En aquel encuentro (facilitado por el propio Maduro en calidad de canciller) se acordó que las relaciones se basarían en un diálogo transparente, directo y respetuoso, en la prioridad de la negociación, en dejar de lado la diplomacia de micrófono y en cumplir estrictamente el principio del derecho internacional, respetando la soberanía y no injerencia de un Estado en los asuntos internos del otro.

Pero nada está más lejos de esas declaraciones que la decisión del presidente venezolano de cerrar la frontera o sus acusaciones a Santos de ser mentiroso, de inventar la crisis y de estar “haciéndose el de la vista gorda” frente a una conspiración para asesinarlo que se estaría urdiendo en Bogotá.

Tampoco nada más contrario al respeto del derecho internacional que las expulsiones masivas de extranjeros, tipificadas como violación a los derechos humanos en la Convención Interamericana de Derechos Humanos. Aunque en septiembre de 2012 Venezuela objetó esta Convención para negar la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, esto no la exime de respetar los derechos allí consagrados.

Las declaraciones y acciones reciente de Maduro desconocen totalmente lo acordado entre Santos y Hugo Chávez

En la Declaración de Principios del 10 de agosto de 2010, Santos y Chávez acordaron  una serie de mecanismos para profundizar el diálogo y la cooperación en diferentes áreas. Específicamente se establecieron cinco mesas temáticas binacionales para atender asuntos relacionados respectivamente con la política y la seguridad; el comercio y las finanzas; los temas sociales y fronterizos; la infraestructura; y el transporte y las telecomunicaciones.

Estas mesas se han reunido en cuatro ocasiones, la última el 31 de Julio de 2014 en Cartagena, pero en la crisis actual han sido desconocidas como espacios donde se hubieran debido y podido resolver los problemas de contrabando, violencia y pobreza que supuestamente motivaron el cierre de la frontera.

Razones externas, razones internas

El Presidente venezolano Nicolás Maduro.
El Presidente venezolano Nicolás Maduro. 
Foto: Gobierno Bolivariano de Venezuela

¿Por qué decide Nicolás Maduro dar este viraje tan radical en sus relaciones con Colombia, cuando podría usar las instituciones binacionales para resolver los problemas de la frontera, o incluso continuar con la política de “discretas” y continuas deportaciones de colombianos que desde 2012 había dejado un saldo de más de 7000 expulsados de Venezuela?

La explicación de este tipo de cambios en la política exterior de un Estado suele encontrarse en el plano “sistémico” es decir, en la forma como ese Estados se posiciona en el sistema internacional, o en el plano interno esto es, en el carácter de su gobierno, su estabilidad y cohesión, y su situación económica, entre otras razones.

En el caso de Venezuela, el análisis sugiere que la causa fue de carácter doméstico, puesto que los cambios recientes en la región harían recomendable que este país adoptase una política exterior de cooperación y no de confrontación –como la que ha establecido desde agosto con Colombia y desde el primer semestre del año con Guyana-.  

Pérdida de presencia internacional

En efecto. Venezuela ha perdido presencia regional por cuenta del mayor activismo de Estados Unidos, que se ha recuperado con mayor rapidez que China y la Unión Europea tras la crisis económica de 2008. Una muestra de esto ha sido el restablecimiento de sus relaciones con Cuba.

A lo anterior  se suma el menor poder de la “petro-diplomacia” venezolana a raíz de la caída de los precios del petróleo, que ya en 2014 la obligaron a rebajar en cerca de 30 por ciento el financiamiento que venía dando a los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) a través de Petrocaribe.

Esto último ha puesto en aprietos a las economías de Guyana, Jamaica y Nicaragua, que llegaron a obtener un financiamiento anual en la venta de petróleo cercano al 5 por ciento del PIB. Aprovechando esa situación, Estados Unidos promovió en enero de 2015 la primera cumbre de seguridad energética del Caribe, a la cual asistieron varios países del ALBA que quieren romper la dependencia económica y política respecto de Venezuela.

En este contexto, puede entenderse el acercamiento de Cuba a Estados Unidos, pues la isla no podría funcionar sin los 100.000 barriles diarios que Venezuela le vende con un financiamiento del 40 por ciento a un plazo de 25 años y con una tasa de interés del 1 por ciento.

Tampoco le sería fácil a Cuba sobrevivir sin las remesas que recibe por cuenta de los servicios sobrefacturados de los médicos y otros profesionales que trabajan allí y que representan alrededor del 30 por ciento del PIB cubano.

Una muestra de la pérdida de poder regional de Venezuela fue la reciente votación en la OEA con la que Colombia pretendía impulsar una reunión de ministros de relaciones exteriores. Muchos medios de comunicación destacaron la derrota de la iniciativa colombiana pero olvidaron señalar que seis países del ALBA votaron por Colombia: Guyana, Guatemala, Jamaica, El Salvador, Santa Lucía y Bahamas, y que solo dos naciones de dicha alianza, Haití y Nicaragua, votaron en contra de la posición colombiana.

Las razones internas

El político venezolano Leopoldo López, Coordinador Nacional del partido Voluntad Popular.
El político venezolano Leopoldo López, Coordinador Nacional del partido Voluntad
Popular.
Foto: Globovisión

Bajo las circunstancias antedichas, es más probable que la inflexión de la política exterior de Maduro sea una respuesta a la situación interna de Venezuela.

Acudiendo a la situación de la frontera, Maduro pretendería explicar una crisis que en términos del International Crisis Group, tiene rasgos y dimensiones similares a las que sufren los países después de grandes catástrofes naturales como los terremotos. No es casualidad que esta ONG titulara un informe sobre este país: Venezuela Unnatural Disaster (Venezuela, un desastre artificial).

También cabe pensar que Maduro podría buscar un conflicto que le permita declarar el estado de excepción en todo el territorio y suspender las elecciones del 6 de diciembre. A favor de esta hipótesis podrían aducirse las cuatro violaciones del espacio aéreo colombiano que se han producido en las últimas semanas. La última de ellas fue el viernes 18 de septiembre por parte de quince miembros de la Guardia Nacional.

De Argentina, 1983 a Venezuela, 2015

Esta estrategia, que algunos llaman “cortina de humo”, es bien conocida y usada con frecuencia.

Que el gobierno de Maduro acuda a ella antes de las elecciones para la Asamblea Nacional y cuando las encuestas vaticinan el triunfo de la oposición, tiene una gran similitud con el proceder de la dictadura militar argentina en 1982, cuando esta propició la Guerra de las Malvinas para distraer la presión por el retorno a la democracia.

Cabe pensar que Maduro podría buscar un conflicto que le permita declarar el estado de excepción en todo el territorio y suspender las elecciones del 6 de diciembre

– Tanto Argentina como Venezuela atravesaban una crisis económica. Entre 1979 y 1982 Argentina tuvo un decrecimiento anual del 1,3 por ciento, una inflación de 141 por ciento y un déficit fiscal descontrolado. Para finales de 2015, por cuenta de caída de los precios del petróleo, Venezuela puede alcanzar un déficit de 24 por ciento del PIB, lo que puede llevar a una suspensión de pagos. Previsiblemente la inflación se acercará al 200 por ciento y la economía se contraerá en un 7 por ciento.

– En ambos países la legitimidad del poder estaba en tela de juicio: en Argentina la de una  dictadura militar, y en Venezuela la de un régimen que desde 2002 ha venido aumentando sus prácticas autoritarias y que la semana pasada condenó en un proceso aparentemente sin garantías a Leopoldo López y a dos estudiantes acusados de instigar a la protesta.

– Ambos países sufrían de cierto aislamiento internacional. En el caso argentino, el presidente Carter, elegido en 1977 con su  discurso de derechos humanos, comenzó a poner en duda las dictaduras del continente. En el caso venezolano se puede ver lo que el intelectual otrora cercano al chavismo, Heinz Dietrich, denomina una “profunda orfandad”: las voces críticas que diversos países han asumido frente al régimen chavista.

En el caso argentino la conjunción de esos tres factores, sumada a la derrota en la guerra, precipitó una transición democrática que llevó al poder a Raúl Alfonsín en 1983. Ese proceso fue una transición pactada que se extendió por más de un año, y que sentó en la mesa de negociación a los militares y los civiles demócratas.

Hay que ver si en el caso venezolano la conjunción de los mismos factores favorecerá un proceso de las mismas caractaerísticas. Las transición pactada que se produce cuando un gobierno está debilitado (transición por extracción) es un proceso que toma su tiempo y que en Venezuela podría tener como hitos importantes las próximas elecciones parlamentarias y la convocatoria de una revocatoria el próximo año, cuando Maduro complete la mitad de su período de gobierno.

 

* Directora de la Maestría en Estudios Latinoamericanos y de la Maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana de Bogotá.

 

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