Maduro al frente de Venezuela: cuando ganar es perder un poco - Razón Pública
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Maduro al frente de Venezuela: cuando ganar es perder un poco

Escrito por Andrés Molano
Andres Molano 2012

Andres Molano 2012Lectura perceptiva y preocupante sobre la encrucijada de un sistema político donde los desafíos abundan y las oportunidades son más bien escasas.

Andrés Molano Rojas*

 
2013-17-4- VenezuelaFoto. http://www.flickr.com

 

País polarizado

Como fruto del resultado apretado de los comicios – y sin obstar la solución de compromiso consistente en el recuento, cuando menos parcial, de los sufragios- siguen estando en vilo tanto la suerte del chavismo como los chances de la oposición y la estabilidad institucional de Venezuela — sobre la cual se ciernen las amenazas de una conflicto social agravado, de volatilidad política y, eventualmente, de episodios de violencia.

No es noticia decir que Venezuela es un país polarizado. Parte de la estrategia chavista durante 14 años consistió precisamente en exacerbar distintos clivajes — no sólo ideológicos y de clase, sino étnicos y de otros tipos — que en su lógica sólo podían resolverse mediante el proyecto totalizante de la Revolución Bolivariana.

Lo novedoso es el sentido en el que esa polarización se ha manifestado ahora. Un sentido que el oficialismo no había anticipado y que la oposición tendrá que asimilar si aspira a capitalizar los resultados obtenidos: los venezolanos ya no quieren una prolongación indefinida del chavismo — al menos no bajo la alternativa representada por Nicolás Maduro —, pero tampoco quieren una vuelta al pasado, ni renunciar a lo que muchos de ellos consideran “avances sociales” bajo el gobierno de Chávez.

 

 
2013-17-4- Venezuela1Foto. http://publimetro.pe

Heredero debilitado

No cabe duda de que el gran perdedor de la jornada del 14 de abril fue Nicolás Maduro. Su victoria estuvo lejos de la contundencia prevista inicialmente, pese a contar con todo a su favor:

  • su unción como heredero por el propio comandante-presidente;
  • el despliegue del aparato y del presupuesto estatal;
  • el luto popular por la muerte de Chávez;
  • la mistificación de su legado;
  • la ventaja de haber estado en campaña desde diciembre del año pasado.

No obstante lo anterior, el caudal electoral del chavismo se mostró erosionado, y la oposición captó varios cientos de miles de votos adicionales.

Como consecuencia de su estrecha ventaja sobre Capriles, la jerarquía de Maduro dentro del chavismo es bastante precaria. No podrá actuar como líder incontestado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y tendrá que transar con otras facciones del chavismo, lo cual reducirá sustancialmente su margen de maniobra.

En ese sentido, uno de los principales desafíos de Maduro provendrá de su propio partido. Tendrá que defender y consolidar constantemente su propia posición en la cúpula del chavismo, donde además, podrían llegar a exacerbarse el faccionalismo y las tendencias centrífugas.

 

 
2013-17-4- Venezuela2Foto http://www.laprensa.hn

Investidura en entredicho

Tan apretada victoria tiene otras implicaciones, agravadas por la improvisación y la indecisión mostrada por Maduro en un momento crítico frente a la solicitud del recuento de los sufragios.

De haber mantenido la posición declarada en su discurso de victoria, habría abierto un margen para reducir la polarización y refrendar su liderazgo dentro del PSUV. Ello además habría evitado el tener que recurrir al “espaldarazo” de UNASUR para validar los resultados, habría evitado el desgaste y la tensión post–electoral, y a la larga habría blindado su investidura contra la sospecha de fraude.

Sospecha que, por otro lado, sólo había sido insinuada por la oposición, a la que le sigue bastando por ahora con afirmar la legitimidad de su reclamo — el recuento voto a voto — frente a la apresurada confirmación del resultado por parte del Consejo Nacional Electoral, el sorpresivo cambio de posición de Maduro, y el que a la postre será un interminable proceso de verificación cuyo balance final se irá diluyendo al pasar de los días.

No obstante haber conseguido el espaldarazo por parte de los gobiernos más cercanos al chavismo, el triunfo de Maduro queda también en entredicho en el plano internacional por esas mismas razones:

  • El gobierno de Colombia envió un mensaje ambiguo, de felicitación al nuevo presidente, pero donde también se saludaba la iniciativa del recuento;
  • Aunque España haya reconocido la victoria de Maduro tras la certificación del Tribunal Supremo de Justicia, también manifestó que “tomaba nota” de la solicitud de Capriles y acabó enviando al presidente de las Cortes a la ceremonia de posesión;
  • La intervención de la OEA no deja de tener un peso simbólico importante, al igual que las reservas expresadas por la Unión Europea;
  • Y de contera, la intervención de UNASUR fue mucho menos complaciente de lo que Maduro y los suyos hubieran deseado;
 

 
2013-17-4- Venezuela3Foto. www.infobae.com

Capitalizar sobre la duda

En ese contexto, la estrategia de la oposición parece encaminarse a capitalizar la sombra de duda sobre la legitimidad de su investidura, que el propio Maduro ha dejado oscurecer aún más.

Consciente de que lo peor que podría hacer es propiciar una crisis política violenta — “la trampa” a la que aludió Capriles al cancelar las movilizaciones inicialmente convocadas, y que corrían el riesgo de derivar en enfrentamientos de imprevisibles consecuencias —, la oposición aprovechará lo ocurrido (y en especial la negativa al recuento de votos, a pesar de la auditoría parcial que se realice posteriormente) para estigmatizar el mandato de Maduro, mientras deja que el desgaste de su liderazgo corra por cuenta del difícil escenario que vive Venezuela en materia económica y de seguridad ciudadana, y de los enfrentamientos y fisuras internas del propio chavismo.

La oposición en realidad no aspiraría, entonces, a obtener la reversión de los resultados electorales. De hecho, no está claro que dicho recuento pudiera eventualmente favorecer efectivamente sus reclamos.

La oposición derivará más réditos de las circunstancias en las cuales el recuento llegó a ser aceptado, pues podría persistir en desconocer la investidura de Maduro mientras va construyendo un discurso con un potencial político nada desdeñable y de cara al futuro mediato.

Calendario en contra del chavismo

Ese futuro mediato está determinado por el calendario electoral venezolano y por la previsión constitucional existente en materia de revocatoria presidencial:

  • Por un lado, en 2015 habrá elecciones legislativas en Venezuela. La oposición debe ahora encauzar sus energías hacia la búsqueda de una mayoría en la Asamblea Nacional para provocar así una situación de “gobierno dividido” en contra de Maduro;
  • Además, debe considerar la oportunidad que se abre para impulsar una revocatoria contra Maduro en 2016; una iniciativa que pudiera llegar a contar con el apoyo de algunos sectores del chavismo, deseosos de sacar a Maduro de la escena política.;

Sorpresas te da la vida

Naturalmente, la evolución política venezolana podría verse afectada por distintos tipos de externalidades, “factores x” por ahora imposibles de anticipar, por cisnes negros o por el efecto del aleteo de una mariposa aparentemente irrelevante.

O por las propias competencias idiosincrásicas de Maduro para el liderazgo y para consolidar su posición aprovechando los recursos de los que aún dispone y dispondrá como presidente —a pesar de que hasta ahora haya demostrado carecer de ellas.

 

 
2013-17-4- Venezuela4Foto. http://www.laprensa.hn

El repertorio del gobierno se verá limitado por la coyuntura económica venezolana y por la perspectiva de una baja en el precio del petróleo — como consecuencia de la ampliación de la oferta debido al retorno masivo de la producción iraquí al mercado mundial—, de la contracción de las economías emergentes — China en primer lugar—, de la masificación de formas alternativas de explotación — fracking, entre otras — y del uso de otras fuentes de energía.

Es previsible que Maduro se vea obligado a adoptar medidas de choque, muchas de las cuales podrían ser interpretadas como una traición al legado que dice encarnar o como una desviación de la doctrina chavista. Ello erosionaría aún más la gobernabilidad y haría más endebles los resortes sobre los cuales Maduro sostiene su posición dentro del chavismo.

 

* Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, catedrático de la Academia Diplomática San Carlos, director académico del Observatorio de Política y Estrategia en América Latina del Instituto de Ciencia Política “Hernán Echavarría Olózaga”. Las opiniones contenidas en este documento son de carácter personal y no comprometen a institución alguna.

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