Los funerales de Hugo Chávez, la construcción del mito y el Estado mágico - Razón Pública
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Los funerales de Hugo Chávez, la construcción del mito y el Estado mágico

Escrito por Martha Lucía Márquez
Hugo Chavez mito estado razon Publica

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Martha Marquez RazonPublicaUna mirada original y penetrante a la manera como se construyen los mitos y al modo como Chávez se fue y se sigue convirtiendo en salvador y en héroe, incluso por encima de Bolívar. 

Martha Lucía Márquez 

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Posteriormente, las fuerzas del mal se identifican con el Imperio, cuyas garras se extendían hasta Colombia, gracias a la colaboración de Álvaro Uribe con el país del norte.   Foto: EFE

El Estado, inventor de fantasías

“El Estado es un brujo magnánimo… el petróleo es fantástico y por lo tanto induce a lo fantasioso”.  Con estas palabras de José Ignacio Cabrujas, abría Fernando Coronil su libro El Estado Mágico, donde analizaba la capacidad del poder en Venezuela para crear ficciones, entre ellas que la nación era rica — porque  habitaba un territorio con enormes reservas petroleras — y que a una entidad llamada “Estado” le correspondía administrar y repartir esas riquezas, tal como un mago extrae sorpresas de un sombrero inagotable.

Se situaba así el autor en un línea de investigación que rechaza la cosificación del Estado, es decir, la percepción del mismo como una cosa unitaria, un aparato o un dispositivo, y que en cambio propone entenderlo como el poder ideológico que tiene la capacidad – no sólo de hacerse representar a sí mismo como una cosa- sino de producir fantasías con el fin de legitimarse.

Entre estas ficciones se encuentran los mitos políticos, relatos fabulados de hechos ocurridos normalmente en tiempos inmemoriales, cuyo objetivo es explicar la realidad y movilizar a la población.

Muchos de estos mitos comparten estructuras comunes, como la figura de un héroe salvador, la visión de la historia como una lucha entre el bien y el mal y la necesidad de regresar a la Edad de Oro: la de la unidad primigenia de la comunidad.

En los funerales de Hugo Chávez se expresó ese poder de fabular por parte de los herederos de la revolución bolivariana, quienes pretenden construir una imagen heroica de su líder para insertarlo en el mito que él mismo comenzó a construir y, de paso, legitimar el poder heredado.

La construcción del mito

La construcción del mito comenzó en los años 90 con las primeras entrevistas que concedieron desde la cárcel los miembros del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR –200), grupo al que pertenecía Chávez, presos a raíz de la intentona golpista de 1992.

Posteriormente, el mito empezó a configurarse en los discursos del candidato Chávez, quien resultó elegido Presidente en 1999. El mito fue creciendo gracias a la difusión de libros sobre el movimiento chavista. Más recientemente se hicieron incontables las publicaciones, las películas y los documentales financiados por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

Los militares del MBR–200 afirmaban que era necesario retornar a la Edad de Oro — es decir, a la independencia — con el fin de retomar los ideales de Simón Bolívar y de Simón Rodríguez, dos de los pilares del árbol de las tres raíces que formaba su pensamiento político — el tercero es Ezequiel Zamora — y de esta manera proseguir la gesta de la independencia.

Por esa razón, en su ascenso al poder deciden refundar el Estado y asignarle un nuevo apellido — Bolivariano —  conectándolo así con el pasado heroico: era frecuente oír decir a Chávez que “Bolívar regresa cada 200 años” o que “la espada de Bolívar recorre América”.

También desde esos años iniciales, va construyéndose la idea de la conspiración de las fuerzas del mal, inicialmente encarnadas en las oligarquías venezolanas que traicionaron el proyecto de Bolívar y que incluso podrían haber llegado a envenenarlo — hipótesis fantasiosa, pero útil, que inspiró la exhumación de sus restos en el año 2010 —.

Posteriormente, las fuerzas del mal se identifican con el Imperio, cuyas garras se extendían hasta Colombia, gracias a la colaboración de Álvaro Uribe con el país del norte. A este poder maléfico se le atribuirá el diseño de un plan que conduce al infierno, como calificó el Presidente al neoliberalismo, así como la  corrupción del ejército venezolano, reflejada en la represión del gobierno de Carlos Andrés Pérez para asfixiar el Caracazo, que cobró la vida de mujeres y niños.

En su análisis del mito político, Raoul Girardet observa que  el cuerpo de los niños es la mejor representación de la inocencia: su vulneración simboliza el mayor nivel de corrupción [1].  Pues bien, decía Chávez en su discurso del 4 de febrero de 2001, ya bien instalado en el poder:

“(…) un pueblo sale a la calle a reclamar sus derechos ante el atropello y  ante el “shock” neoliberal  que aplicaron en 1989 cuando imperaba en el mundo la tesis aquella del “no hay más alternativas”: el neoliberalismo o la nada; ¡mentira!  No es el neoliberalismo el camino, ese es el camino sí, pero al infierno…”

 

Hugo Chavez mito estado BolivarNicolás Maduro firmó el decreto 9399, mediante el cual declaraba al difunto Presidente “héroe de la Patria”.
Foto: www.infolatam.com

“Salió un pueblo a reclamar lo suyo y a su manera y entonces a los soldados que somos del pueblo también, por supuesto, nos correspondió agarrar los fusiles de la República para descargarlos contra los pechos inocentes de niños, de hombres y de mujeres desarmados”.

Para oponerse a la fuerzas del mal, el mito construye una organización secreta que encarna la salvación. Se trata del MBR–200, creado justamente 200 años después del nacimiento de Bolívar. Como es común en las teorías conspirativas de los mitos políticos, se trata de una organización secreta que tiene ritos de iniciación, uno de los cuales es el famoso juramento del Samán del Güere, que pronunciaba el iniciado antes del brindis para celebrar su admisión.

Decía el juramento:  "Juro por el Dios de mis padres, juro por mi Patria, juro por mi honor, que no daré tranquilidad a mi alma, ni descanso a mi brazo, hasta no ver rotas las cadenas que oprimen a mi pueblo por voluntad de los poderosos. ¡Elección popular, tierras y hombres libres,  horror a la oligarquía!"

La heroización de Hugo Chávez

El mito también requiere de héroes. Aunque los héroes de los mitos políticos pueden seguir varios modelos — entre ellos el de anciano ilustre como Cincinato en Roma, o el de hombre de ley como Solón en Atenas, o el de profeta, como Moisés —  a Venezuela, un país con una larga tradición de guerreros en el poder, le correspondía un héroe como Alejandro que dominara la naturaleza y las multitudes.  El primer héroe de ese mito es por supuesto Simón Bolívar, protagonista de los mitos fundacionales de la Nación y del Estado venezolano.

 

Hugo Chavez mito estado IndependenciaLos militares del MBR–200 afirmaban que era necesario retornar a la Edad de Oro — es decir, a la independencia — con el fin de retomar los ideales de Simón Bolívar y de Simón Rodríguez.
Foto: De Bolivar a Chávez: videotecaalternativa.net

Desde el 5 de marzo pasado se asiste a la construcción en directo de otra figura heroica. Ese día, Nicolás Maduro firmó el decreto 9399, mediante el cual declaraba al difunto Presidente “héroe de la Patria” y se ordenaban siete días de duelo nacional para conmemorar su vida y obra.

En la ceremonia de Estado que tuvo lugar el 8 de marzo, los rasgos del personaje empezaron a dibujarse en las palabras de Maduro y de Elías Jaua: a diferencia de Bolívar, Chávez no fue derrotado, sino que murió en el poder.  Dijo el entonces canciller “(…) no lo obligaron a renunciar ni nos obligaron a renunciarlo como querían hacerlo el 10 de enero, no le pudieron ganar una elección presidencial, no lo pudieron tumbar militarmente”.

Por su parte Maduro señaló que a diferencia de Bolívar,  a quien “las fuerzas no le dieron”, Chávez pudo realizar su proyecto de “cohesionar América”. Pero también insinuó Jaua que Chávez fue incluso superior a Bolívar, pues “(…) logró dejarnos el valor de la lealtad, ese que no pudo tener Bolívar”, seguramente aludiendo a los enfrentamientos de Bolívar con los hombres de su ejército, entre ellos Páez, o al hecho de que en algunos casos se puso del lado de los neogranadinos por encima de los venezolanos.

La permanencia de este mito no tendrá que ver con la verdad del relato — pues todo mito es fabulación y ficción — sino con el poder, en particular con la permanencia de los seguidores de la Revolución Bolivariana en la Presidencia. Sólo desde el poder podrán fijar el mito estableciendo rituales, como seguramente será la conmemoración de la vida y obra de Hugo Chávez el día de su nacimiento o de su muerte, y otras fechas del calendario revolucionario, como el 4 de febrero.

Deberán erigir lugares de memoria, como ya lo es desde el 15 de marzo el antiguo Museo Militar, rebautizado Museo de la Revolución, que probablemente albergará los restos del fallecido Presidente.  También deberán seguir produciendo los innumerables documentales, películas y publicaciones, patrocinados por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

Si en algún momento la oposición llega a tomarse el poder, le corresponderá librar una enconada “batalla por la memoria” para borrar o bajarle el perfil al mito, como tuvo que hacerlo la dictadura argentina que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955.

Los militares tuvieron que rebautizar provincias y calles, porque muchas aludían al líder y a su esposa.  Recogieron las cartillas de lectura, donde los niños aprendían a leer “Evita me ama” e incluso secuestraron el cadáver de Evita — que se encontraba en la sede de la Confederación General del Trabajo — para enterrarlo clandestinamente en Italia.

El cadáver de Chávez no será el primero en pasearse de un lado a otro en las luchas por la memoria que también son las luchas del poder por imponer sus ficciones.

* Filósofa. MA en Estudios políticos. MA en Desarrollo económico en América. Actualmente desarrolla su investigación doctoral sobre los relatos de nación de Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez. Profesora e investigadora. Universidad Javeriana, Bogotá.

Hugo Chavez mito estado razonPublicaFoto: Globovisión / Archivo  

 

 

 Muchos de estos mitos comparten estructuras comunes, como la figura de un héroe salvador, la visión de la historia como una lucha entre el bien y el mal y la necesidad de regresar a la Edad de Oro: la de la unidad primigenia de la comunidad. 

 

 Maduro señaló que a diferencia de Bolívar,  a quien “las fuerzas no le dieron”, Chávez pudo realizar su proyecto de “cohesionar América”. Pero también insinuó Jaua que Chávez fue incluso superior a Bolívar.

 

La permanencia de este mito no tendrá que ver con la verdad del relato — pues todo mito es fabulación y ficción — sino con el poder, en particular con la permanencia de los seguidores de la Revolución Bolivariana en la Presidencia. 

 

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