
(Des) planeación territorial
Compartir:
El DNP desarrolló el MGA, Metodología General Ajustada, como una aplicación informática para la formulación, estructuración, evaluación y registro de proyectos de inversión pública, en particular, para las entidades territoriales. Sin embargo, su aplicación no parece estar siendo útil para estas, que sienten que la interferencia del gobierno nacional es excesiva, y la estandarización de los bienes y productos que se pueden financiar con la inversión pública le resta pertinencia y desconoce la realidad de cada entidad territorial.
Los departamentos y municipios cada día reciben más capacitaciones y «kits de planeación» que recursos de inversión para el desarrollo de su territorio. A la ya marcada supeditación histórica por parte del Gobierno Nacional, ahora se le suman las orientaciones y herramientas de planeación provistas por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y que reducen el desarrollo del territorio a una visión de lista de catálogo de productos de la MGA.
La historia comenzó en plena pandemia, cuando los expertos del DNP llenaron las agendas de los municipios y departamentos con un sinfín de capacitaciones para “mejorar su capacidad de planeación y seguimiento” y con la puesta en marcha del KPT. Este Kit de Planeación Territorial trajo más desorientación que soluciones a los procesos administrativos y de planeación de las entidades territoriales.
El primer traumatismo fue la llamada “homologación de productos”. Un proceso basado en traducir el lenguaje del desarrollo territorial a la simpleza de un catálogo. Es decir, los recién posesionados alcaldes y gobernadores se vieron avocados a prestar más atención a las generalidades de un catálogo homogéneo y reduccionista que a las necesidades de su territorio.
Por ejemplo, si dentro del ejercicio de participación ciudadana se evidencia la necesidad de construir una “hamaca” para el paso peatonal de la comunidad, este no se puede ver reflejado en las metas del plan de desarrollo porque esa palabra no existe en dicho catálogo. Esa desnaturalización del territorio hace que se pierda la apropiación de la comunidad sobre sus necesidades particulares – que al final es lo que importa-.
La visión reduccionista y miope para asumir la planeación y el desarrollo del territorio fue ganando adeptos en los entornos locales con profesionales de todas las carreras que, con solamente ver unos cuantos videos del DNP, se autoproclaman expertos en planeación. En realidad, no son expertos, solamente son operadores que permearon los procesos de seguimiento de las administraciones municipales y departamentales que, sin darse cuenta, terminaron entregándole la poca autonomía territorial a las orientaciones y recomendaciones del DNP.
Lo anterior, allana el camino para dos escenarios que van en contravía de las mediciones y seguimiento adecuados para un plan de desarrollo territorial. Por un lado, se puede presentar que municipios y departamentos con un gran esfuerzo de inversión tengan un avance y cumplimiento aceptable o mediocre; es decir, no reflejaría la realidad del municipio o departamento. También, puede pasar lo contrario, municipios o departamentos que se limitan al catálogo y cumplen satisfactoriamente su plan de desarrollo, pero sin avance significativo en el desarrollo de su territorio.
Así mismo, esta nueva etapa ayudó a los nuevos expertos locales a hacer (o, mejor dicho, replicar) planes de desarrollo desde el escritorio en varios municipios, al mismo tiempo y con las mismas soluciones (productos de catalogo). Si no fuera por la indelicadeza o despiste de no cambiar o ajustar ni siquiera el nombre del municipio, no hubiéramos caído en cuenta de que en Norte de Santander una misma consultoría hizo el mismo plan de desarrollo para cinco municipios totalmente diferentes en sus programas de gobierno y necesidades.
Como toda visión simplista tiende a perfeccionarse y sofisticarse, el KPT evolucionó al SisPT (Sistema de Planeación Territorial). Y, aunque el DNP cayó en cuenta de los errores de su primera versión, no hubo muchos cambios sustanciales en el proceso de estandarización de los planes de desarrollo. Lo más relevante, fue el debilitamiento del seguimiento de los indicadores de resultados o de impacto en los municipios y departamentos. Al respecto, y a manera de ejemplo, la plataforma no tiene incluidas las variables de cobertura, continuidad y calidad de la prestación de los servicios públicos domiciliarios, que son indicadores básicos para medir el desarrollo de cualquier población y territorio.
Y, mientras tanto, entre tantas orientaciones, plataformas y ocurrencias del DNP, la mayoría de los municipios y departamentos siguen supeditados a los recursos y lineamientos de la Nación para transformar el desarrollo de su territorio.
Acerca del autor

Jorge Miguel Cristo González
Economista, Mg. en Derecho Económico. Asesor en planeación y presupuesto
0 comentarios




