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Zika y aborto: ¿qué sabemos?

Escrito por Diana Alejandra Alfonso

El mosquito Aedes Aegypti, vector epidemiológico de varias enfermedades tropicales como el zika.

Diana AlfonsoEn medio de la alarma y el alud de información no comprobada, es bueno precisar lo que se sabe y lo que no se sabe. ¿Es el virus un peligro para la vida de las gestantes o de sus hijos? ¿Justifica el aborto? ¿Qué pueden hacer las embarazadas y los médicos?

Diana Alejandra Alfonso*

Zika y embarazo

A pocos meses de cumplirse el décimo aniversario de la despenalización del aborto en Colombia, el tema vuelve a cobrar vigencia en medio de la epidemia por el virus Zika. En este caso, el debate moral y la controversia aparecen ante el riesgo de malformaciones congénitas no letales en hijos de gestantes expuestas al virus.

La información que circula al respecto es tan abundante, variada y controversial que ha dado pie a toda clase de reacciones. Y sin embargo es muy poco lo que se sabe a ciencia cierta sobre el comportamiento del Zika en las gestantes y en sus hijos.  

En diciembre pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta que encendió las alarmas entre la población de mujeres en edad fértil, al identificar un aumento en el número de casos de recién nacidos con microcefalia en los territorios de Brasil donde se había confirmado la circulación virológica del Zika. Aunque se encontró presencia del virus en cuatro de estos casos- lo cual por supuesto apunta hacia la transmisión intrauterina de madre a hijo- los demás eventos sospechosos siguen en estudio y hasta el momento no  se puede hablar de una relación causal.

La OMS recomendó que se declare emergencia de salud pública de importancia internacional por la epidemia de Zika, lo cual significa que las medidas preventivas deben reforzarse y que se deben aumentar la vigilancia y la investigación para determinar si existe una relación de causalidad.

Por su parte el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), en su reporte semanal de morbilidad y mortalidad del 22 de enero, afirma que si bien las embarazadas pueden ser víctimas del Zika en cualquier momento, no hay evidencia de que sean más susceptibles a la infección o de que la enfermedad las afecte con más severidad que al resto de la población.

La OMS y el CDC aseguran que hasta el 80 por ciento de los infectados podrían ser asintomáticos. Sin embargo no se recomienda el estudio en embarazadas asintomáticas, pese a que no se conoce si estos fetos tienen los mismos riesgos de desarrollar microcefalia u otras enfermedades congénitas.

Por lo demás, siguiendo el modelo de otras infecciones virales capaces de lesionar al embrión o al feto, puede decirse que las consecuencias son más severas si la infección ocurre más temprano – aunque algunas secuelas pueden detectarse incluso durante los primeros años de vida-.

La microcefalia

Bebé con microcefalia comparado con un bebé con un tamaño de cabeza estándar.
Bebé con microcefalia comparado con un bebé con un tamaño de cabeza estándar. 
Foto: Wikimedia Commons

Más que una enfermedad, la microcefalia es un signo clínico consistente en que la persona tiene una cabeza más pequeña que la correspondiente a los parámetros considerados normales para su edad y sexo, como resultado de un desarrollo insuficiente del cráneo y/o del cerebro.

La microcefalia puede ser causada por una gran variedad de factores, entre los cuales se cuentan alteraciones genéticas, infecciones virales, bacterianas o parasitarias, exposición a sustancias, desnutrición materna y pobre oxigenación cerebral. Mientras que algunos pocos niños pueden tener inteligencia y desarrollo normales, otros infantes podrían presentar uno o varios de estos síntomas: convulsiones, retraso psicomotor, deficiencias en la coordinación, hiperactividad o retraso mental. Pero considerada en sí misma, la microcefalia no es incompatible con la vida

Toda paciente con sospecha de infección por Zika debe ser manejada como un embarazo de alto riesgo.

Por otro lado, y aunque la microcefalia y las calcificaciones intracraneales han sido los hallazgos ecográficos más asociados con el Zika, se desconoce la gama total de posibles consecuencias. Por tanto, por directiva del Instituto Nacional de Salud (INS), la vigilancia en Colombia se ha extendido a casos de defectos congénitos del sistema nervioso central como anencefalia, encefalocele, microcefalia, hidrocefalia, holoprosencefalia, espina bífida y síndrome de Arnold Chiari.

Zika y gestantes en Colombia

En octubre de 2015 se confirmó la introducción y circulación autóctona del Zika en territorio colombiano. Desde entonces, según el boletín epidemiológico del INS de la semana epidemiológica número 5 de 2016, se han notificado 5.013 casos de mujeres embarazadas infectadas. Entre estos casos, 459 han sido confirmados en laboratorio, 3.921 fueron confirmados por clínica y 633 son casos sospechosos.

Hasta el momento no ha habido reporte de muertes maternas ni de malformaciones congénitas asociadas con el Zika. En la primera semana de febrero algunos medios  reportaron un aborto voluntario por parte de una cartagenera con un embarazo de 32 semanas y diagnóstico fetal de microcefalia. Pero el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, aseguró que no en este caso no se había comprobado relación con el Zika.

El CDC recomienda que las mujeres con evidencia de infección por Zika por laboratorio sean remitidas al especialista y les realicen valoraciones ecográficas mensuales del feto para vigilar su crecimiento y anatomía. Esta indicación fue replicada por el Ministerio de Salud y Protección Social y la Federación Colombiana de Ginecología y Obstetricia, indicando que toda paciente con sospecha de infección por Zika debe ser manejada como un embarazo de alto riesgo.

El derecho de la mujer embarazada

En Colombia, la Sentencia C-355 de 2006 despenalizó el aborto en situaciones extremas y en estos casos garantizó la interrupción voluntaria del embarazo de manera segura y oportuna. La Corte argumentó que prohibir el aborto en estas situaciones violaba los derechos a la vida, a la integridad y a la igualdad de las mujeres, quienes de otra manera se veían abocadas al aborto clandestino con graves riesgos de salud y detrimento de su dignidad.

Según la Corte la interrupción voluntaria del embarazo es permisible “(I) Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud de la mujer, certificada por un médico; (II) Cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico; y, (III) Cuando el embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado no consentidas, o de incesto”.

Por eso es inexacto sostener a priori que con motivo del Zika – o de cualquier otra condición que afecte a la madre o al feto- se esté haciendo una promoción de los abortos.  Aunque la microcefalia no sea de por sí incompatible con la vida, tras una adecuada valoración médica sí pueden darse casos de alteraciones congénitas donde se cumplan las condiciones de la Sentencia C-355, y es la madre quien de manera autónoma  puede optar por el aborto si considera que está en riesgo su salud (incluyendo su bienestar mental).

La falta de información no puede ser un obstáculo o un sesgo para la toma de decisiones autónomas. 

Por lo demás en Colombia no hay límite de edad gestacional para la interrupción voluntaria del embarazo.  Pero aún entonces – y tanto en el caso del Zika como en otros escenarios- en procedimientos en edades gestacionales avanzadas surgen consideraciones sobre el aumento de riesgos para la madre, la viabilidad fetal y los derechos neonatales ante la posibilidad de nacer con vida.

Prudencia

No hay límite de edad gestacional para la interrupción del embarazo, derecho confirmado por la Corte Constitucional en el año 2006 aplicable a casos especiales de embarazo.
No hay límite de edad gestacional para la interrupción del embarazo, derecho
confirmado por la Corte Constitucional en el año 2006 aplicable a casos especiales de
embarazo.
Foto: Panamerican Health Organization – PAHO

A medida que aumentan los casos notificados aumenta el número de embarazadas que buscan asesoría respecto del Zika, aunque sean asintomáticas y tengan controles ecográficos normales. Ya sea por temor, por sospecha o por un reporte positivo de laboratorio, son muchas las variables para tener en cuenta a la hora de determinar la pertinencia del aborto en cada caso.

Al mismo tiempo, la información sobre la epidemia se ha desbordado: medios, autoridades, asociaciones nacionales, extranjeros, expertos, empíricos e incluso desprevenidos transeúntes han hecho públicas sus opiniones y especulaciones al respecto.

Sin embargo, hasta la quinta semana epidemiológica de este año solo el cinco por ciento de los casos notificados o reportados al INS que pudieran tratarse de enfermedades como Dengue o Chikunguña, han sido confirmados por laboratorio como Zika. Esto no significa que las recomendaciones de las autoridades sanitarias nacionales e internacionales resulten desproporcionadas, pues ante un riesgo cierto debe primar el principio de precaución.

Por eso la OMS, a la vez que solicita a los países de América Latina que permitan el aborto en aquellas pacientes cuyos hijos presenten microcefalia, pide prudencia y reconoce que la mayoría de mujeres que viven en zonas afectadas por el Zika tendrán hijos normales.

Con el Zika en el embarazo es pertinente evitar generalizaciones y tener en cuenta que la información existente aún es limitada, no existe vacuna ni tratamiento distinto del manejo de los síntomas ni hay disponibilidad de pruebas institucionales.

En este contexto, con el fin de evitar que la epidemia de Zika desemboque en una epidemia de abortos por desinformación o por miedo, la mujer embarazada tiene derecho a recibir la información disponible, tanto sobre la infección como sobre las posibles secuelas a corto y a largo plazo.

El acompañamiento a la madre por un grupo multidisciplinario durante el proceso resulta valioso en un escenario de incertidumbre, donde la falta de información no puede ser un obstáculo o un sesgo para la toma de decisiones autónomas. La madre tiene la potestad de decidir siempre y cuando se mantenga dentro la legalidad.

 

* Médico Cirujano especialista en Ginecología y Obstetricia, especialista en Medicina Materno-Fetal y candidata a Magíster en Bioética.

 

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