Del Plan Colombia al Paz Colombia… ¡y el gringo ahí! - Razón Pública
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Del Plan Colombia al Paz Colombia… ¡y el gringo ahí!

Escrito por Diana Rojas

El Presidente Juan Manuel Santos y el Presidente norteamericano Barack Obama, en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

Diana Marcela RojasQué hizo y qué no hizo el Plan que ahora se celebra, por qué hay tanto interés en celebrarlo, para qué serviría en su nueva fase, qué tan probable es la nueva ayuda y que podemos esperar de Estados Unidos. Un resumen escueto de los hechos.   

Diana Marcela Rojas*

El dinero y el  apoyo

El ostentoso despliegue diplomático y mediático que acompañó la visita del presidente a Washington para conmemorar los quince años del Plan Colombia era perfectamente previsible. Desde el comienzo de su gobierno, Santos ha buscado la continuidad del respaldo de Estados Unidos a la estrategia de pacificación que se gestó bajo el gobierno de Andrés Pastrana, se prolongó con la política de seguridad democrática de Uribe y se mantiene hasta hoy en el proceso de La Habana.

Pero, ¿por qué este apoyo resulta tan importante?, ¿qué ha hecho el gobierno de Estados Unidos para merecer semejantes muestras de deferencia y gratitud por parte de la dirigencia colombiana?

Pues en primer lugar debe recordarse que el Plan Colombia fue la estrategia del Estado colombiano para enfrentar en el terreno militar el avance de la guerrilla en extensas zonas de la geografía nacional. Aunque el Plan fue concebido inicialmente como una intensificación de la lucha antinarcóticos, pronto adoptó la forma de una estrategia contrainsurgente legitimada por la lucha global contra el terrorismo que el presidente George W. Bush declarara después del 11 de septiembre.

Con una ayuda calculada en cerca de 10.000 millones de dólares para el conjunto del Plan,  durante varios años Colombia se convirtió en el principal receptor de ayuda estadounidense en América Latina. Pero este monto representa apenas entre el 5 y el 10 por ciento del costo total de la estrategia contra-guerrillera: el 90 por ciento lo hemos pagado los colombianos.

Más allá de los recursos otorgados sin embargo, el respaldo de Estados Unidos ha sido clave en términos políticos y militares:

  • Además de darle credibilidad a la estrategia de Colombia contra las guerrillas en el ámbito internacional, el espaldarazo de Washington fue decisivo para consenso entre las élites nacionales y para legitimar la política de pacificación ante la ciudadanía.
  • En el plano militar, el Plan Colombia aseguró que el programa de modernización de las Fuerzas Militares incluyera el acceso a la tecnología, el armamento, la información de inteligencia y la asesoría sobre el terreno de la primera potencia militar del mundo. Sin esto no hubiese sido posible desarrollar la ofensiva contrainsurgente de los últimos años.

Por lo demás-  y aunque la mayor parte de los recursos se dedicó al apoyo militar- una parte se orientó hacia programas de desarrollo alternativo y fortalecimiento institucional; y desde   2010 la ayuda (cuyos montos empezaron a disminuir de manera sustancial) ha ido siendo dedicada a financiar más programas de carácter económico y social.

¿Bueno o malo?

El Plan Colombia hizo posible la modernización de las Fuerzas Armadas del país
El Plan Colombia hizo posible la modernización de las Fuerzas Armadas del país
Foto: Globovisión

Tras quince años de funcionamiento el balance del Plan Colombia es ambivalente, pues depende de si el vaso se ve medio lleno o medio vacío.

Por un lado, el proceso de paz que está cerca de culminar en La Habana es en buena parte un resultado del debilitamiento de las FARC en el campo militar y político. La disminución de algunos de los índices de violencia, así como la recuperación de las condiciones de seguridad en distintas regiones de Colombia son avances no menos destacables. Y además la imagen internacional del país ha cambiado de manera favorable.

El respaldo de Estados Unidos ha sido clave en términos políticos y militares.

Por otro lado sin embargo los factores que contribuyen a perpetuar el conflicto armado en Colombia siguen presentes:

  • La lucha contra las drogas sigue siendo una guerra fallida que alimenta diversas formas de violencia;
  • Las llamadas bandas criminales (“BACRIM”) son producto del reciclaje de guerrillas y paramilitares;
  • Las fallas institucionales y las prácticas políticas corruptas siguen siendo causando  ineficiencia y debilidad del sistema democrático;
  • Las condiciones de subdesarrollo, pobreza y desigualdad se mantienen como  sustrato del malestar de gran parte de la población.

Bajo estas circunstancias, el Plan Colombia debe ser valorado en sus justas proporciones, como uno de los programas necesarios para poner fin a nuestra guerra, pero no como  la panacea que algunos quieren presentar y para la cual en efecto no fue concebido.

Ahora, Paz Colombia

Durante el encuentro de hace unos días en Washington, el presidente Obama anunció la prolongación del Plan en una nueva etapa que se denominaría “Paz Colombia”. ¿Qué explica esta extensión y cuáles son sus implicaciones?

Entre los círculos oficiales de Washington, el Plan Colombia es generalmente visto como una estrategia exitosa de recuperación de Estados en riesgo y por eso se lo reivindica, sobre todo en un contexto internacional desfavorable, donde las intervenciones de Estados Unidos  en Irak y Afganistán resultaron desastrosas.

Colombia se ha convertido en el ejemplo para mostrar de la intervención estadounidense en el siglo XXI. Además, cuando el mandato de Obama entra en su recta final, el apoyo a la construcción de la paz en un país latinoamericano puede ser presentado como uno de sus legados emblemáticos en la recomposición de las relaciones de Estados Unidos con sus vecinos.

Y por su parte para el gobierno Santos, el apoyo político de la Casa Blanca al proceso de paz es una manera de darle credibilidad y de comprometer a las FARC ante la comunidad internacional. Una vez logrado el acuerdo, se prevé además que Estados Unidos, junto con otros actores internacionales, juegue un papel central en la verificación e implementación de los compromisos.

Es más, hay asuntos que conciernen directamente a la política de Estados Unidos en la  mesa de La Habana como decir  

  • Las solicitudes de extradición de jefes guerrilleros,
  • La erradicación de los cultivos ilícitos,
  • Las denuncias por violaciones de los derechos humanos.

Al prolongar el Plan Colombia el gobierno norteamericano confirma su intención de dar continuidad a los programas que se han venido adelantando con su ayuda en temas como desmovilización y reinserción de los antiguos combatientes, atención a la población desplazada y fortalecimiento de los gobiernos locales en las zonas con presencia de actores armados ilegales.

Colombia se ha convertido en el ejemplo para mostrar de la intervención estadounidense en el siglo XXI.

En ese sentido, el proceso de posconflicto ya tiene un rumbo trazado donde Estados Unidos seguirá teniendo gran influencia.

Aunque los recursos prometidos por ahora (450 millones de dólares) no son enormes, sí son importantes. Junto con ellos, el gobierno Santos espera allegar apoyos económicos internacionales para un proceso que seguramente tomará varios años y será muy costoso.

¿Futuro asegurado?

El Presidente Santos junto al mandatario norteamericano Barack Obama.
El Presidente Santos junto al mandatario norteamericano Barack Obama.
Foto: Presidencia de la República

De todos modos, la aprobación de la nueva ayuda dependerá del Congreso estadounidense y no es seguro que los compromisos puedan mantenerse en los próximos años. Varios factores entran aquí en juego.

  1. Es año electoral en Estados Unidos y las prioridades del gobierno pueden cambiar a partir del 2017.
  2. Aunque el Plan Colombia contó con un respaldo bipartidista, la polarización entre republicanos y demócratas puede afectar la aprobación de más ayudas.
  3. En los últimos años Estados Unidos ha venido recortado la ayuda a programas no esenciales debido a la urgencia de reducir el déficit fiscal.
  4. Estados Unidos se enfrenta hoy a un escenario internacional donde proliferan las crisis que no puede soslayar (la guerra en Siria, el flujo de refugiados, el avance del Estado Islámico, el recrudecimiento de la violencia en México y Centroamérica…), de modo que mantener la ayude se hará más difícil en tanto Colombia sea percibida como un país más estable, de renta media y con perspectivas razonables de crecimiento.
  5. Y a las consideraciones económicas se suman las políticas. Una lección importante que el Plan Colombia vino a confirmar consiste en que la ayuda externa implica  condicionamientos para las políticas y los programas que Washington decida financiar.
  6. Debido en buena parte a esto, Estados Unidos acaba siendo aún más decisivo para dirimir  los asuntos centrales de la vida política nacional y Colombia sigue está sujeta al vaivén de la política de la gran potencia. De modo pues que para bien o para mal, en los años venideros Estados Unidos seguirá siendo un actor central en el conflicto o en el posconflicto de Colombia.

Nota: Para un análisis detallado del tema se puede consultar mi libro: El Plan Colombia: la intervención de Estados Unidos en Colombia 1998-2012. Bogotá, Penguin Random House Grupo Editorial, IEPRI, Universidad Nacional de Colombia, 2015.

 

* Docente e investigadora del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI, de la Universidad Nacional de Colombia.

 

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