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Vigilar a los próximos alcaldes

Escrito por Lilian Andrea Castro
Panorámica del centro de Bogotá.

Panorámica del centro de Bogotá.

Lilian CastroEn medio de la complejidad de la vida urbana –pero también de la ineficiencia y la corrupción de las administraciones- los programas ¿Cómo Vamos? son decisivos para ejercer el control ciudadano. ¿En qué consisten, qué pueden mostrarnos, para qué sirven?*

Lilian Andrea Castro Villarreal**

Universidad de Ibagué

Una forma de control ciudadano

La participación ciudadana, como actuación voluntaria de personas y grupos que tratan de  intervenir en los procesos de cambio político y social, constituye un medio para la formulación, discusión y adopción  de los acuerdos sobre la convivencia y el desarrollo en un territorio.

Uno de los principales ámbitos de participación es el control ciudadano, que permite  vigilar y evaluar las acciones del sector público y limitar el poder del Estado es decir, verificar si los actores públicos cumplen sus funciones y con esto generan una mejor calidad de vida.

Los programas ¿Cómo Vamos? son iniciativas de control ciudadano para lograr gobiernos más efectivos y más transparentes, así como ciudadanías más informadas y más responsables, mediante el monitoreo de la calidad de vida en los contextos urbanos.

La información que producen estos programas se difunde a través de los medios locales y nacionales para inspirar y sustentar el debate ciudadano y para ubicar debidamente los problemas en las agendas públicas.

El contexto urbano

Panorámica de Medellín.
Panorámica de Medellín.
Foto: Augusto Serna

La población de Colombia que reside en las cabeceras municipales aumentó de 39 por ciento a 75 por ciento en 50 años. Hoy tenemos 63 ciudades con más de cien mil habitantes.

Estos sencillos hechos significan que las oportunidades y los problemas de los colombianos son de carácter cada vez más urbano, y que a medida que crecen las ciudades sus estructuras, tejidos y procesos se vuelven más complejos. La magnitud de las aglomeraciones demográficas y productivas ha dado lugar a una concentración del poder económico y político en estos territorios. Pero si bien existen más recursos, también han aumentado las necesidades, las expectativas y el reconocimiento legal de los derechos urbanos. La desigualdad, la segregación territorial y los conflictos sociales tienden a ser más intensos, o cuando menos más visibles. Nuevos enfoques y herramientas de administración, nuevas regulaciones y nuevos desafíos (por ejemplo los del cambio climático, los de poblaciones desplazadas, los de la “tecno-urbe”…) se suman cada día al instrumental y a las preocupaciones de los gobiernos locales.

Cada vez es más clara la necesidad de administraciones capaces, diligentes y eficientes  

Por esas varias y contundentes razones, cada vez es más clara la necesidad de administraciones capaces, diligentes y eficientes  para la ordenación del territorio, la garantía de la convivencia, la regulación de las actividades urbanas y la provisión de los servicios básicos y sociales que establecen la Constitución y las leyes. También por eso se hace más importante la vigilancia activa de los ciudadanos.     

La condición primera y principal para ser parte de las decisiones y para que éstas sean acertadas es disponer de información confiable y oportuna. El seguimiento o “monitoreo” de la calidad de vida permite que las administraciones identifiquen y cuantifiquen las necesidades de la ciudad, pero también permite que los ciudadanos exijan la atención seria de esas necesidades.

La labor de seguimiento presupone una evaluación cuidadosa de las variables, los parámetros y las metodologías de medición y calificación de la gestión urbana. En este aspecto son muchos los avances y – especial- el creciente consenso sobre la necesidad  de incluir la dimensión subjetiva vale decir, las percepciones, expectativas y valoraciones de los propios ciudadanos.

Medición y comparabilidad

De esta manera en las ciudades de Colombia donde funciona el programa ¿Cómo Vamos? hoy se tienen en cuenta más de 200 indicadores objetivos y subjetivos sobre 16 dimensiones de la calidad de vida. Los indicadores objetivos reflejan resultados de la gestión pública y permiten ver avances o retrocesos en la entrega de bienes y servicios. Los indicadores subjetivos se establecen a partir de encuestas de percepción e informan sobre el acceso, calidad y satisfacción con el uso de esos bienes o servicios.  

El programa ¿Cómo Vamos? surge en un momento “dorado” de la historia urbana colombiana. Ante la falta evidente de rendición de cuentas durante la larga crisis de la ciudad capital (crisis que José Salazar explicó en Razón Publica) Bogotá ¿Cómo Vamos? inició su labor poco después de promulgarse la Constitución de 1991 y toda vez que esta dispuso la elección popular de los alcaldes y la presentación de su plan de gobierno como requisito para  inscribir su candidatura.  

Hoy el programa está presente en Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Cali, Cartagena, Ibagué, Manizales, Medellín, Pereira, Valledupar y Yumbo. Se ha conformado una red para el intercambio de conocimiento y de buenas prácticas, como un espacio para el aprendizaje desde otras ciudades y para encontrar forma mejores de elevar la calidad de la vida  urbana. Los seis informes comparados que hasta ahora se han elaborado dejan ver retos comunes a todas las ciudades en materia de movilidad, de calidad de los servicios públicos, de seguridad ciudadana, de espacio público, de calidad de la educación y la salud, y de buen gobierno.

Cuando se acercan las elecciones regionales de octubre, los ciudadanos y –muy en especial- los aspirantes a alcaldías, concejos y juntas administradoras harían bien en estudiar la información que recopilan y proveen estos observatorios, con datos y percepciones establecidos mediante métodos rigurosos. Para apreciar las funciones y lo usos de estos programas en sus propias voces:

  • “Somos memoria de ciudad…Señalamos los retos más importantes que deben enfrentar los alcaldes” (Medellín Cómo Vamos).
  • “Promovemos el conocimiento de la comunidad en los temas públicos” (Yumbo Cómo Vamos).
  • “Somos puente de información entre la sociedad civil y el sector público” (Cartagena Cómo Vamos).
  • “Presionamos para que los candidatos den respuestas concretas a problemas específicos de la ciudad” (Manizales Cómo Vamos).
  • “Promovemos que la ciudad se construya entre todos” (Cali Cómo Vamos).
  • “Los Cómo Vamos jugamos un rol muy importante…ya que desde el momento en que los futuros alcaldes y alcaldesas son precandidatos, incidimos en la elaboración de los programas de gobierno entregando información de calidad” (Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos).

Mucho por atender y resolver, Ibagué ¿Cómo Vamos?

Parque Bolívar de Ibagué
Parque Bolívar de Ibagué
Foto: Edgar Jiménez

Este Programa es el resultado de una alianza entre la Universidad de Ibagué, el periódico local El Nuevo Día y la Cámara de Comercio de Ibagué, que desde 2010 viene haciendo el seguimiento de indicadores objetivos y subjetivos sobre problemas, avances y pendientes de esta ciudad de aproximadamente 542.876 habitantes.

Aunque los problemas siguientes se registran en todas las ciudades cubiertas por ¿Cómo Vamos?, el análisis comparativo muestra que ellos son más severos, más persistentes,  o se perciben con mayor intensidad en el caso de la capital del Tolima:

-Insatisfacción con la salud. Si bien la cobertura del régimen subsidiado en salud se acerca al ciento por ciento, la satisfacción con la atención recibida no supera el 49 por ciento, y tan solo el 40 por ciento considera que se le garantiza la salud como derecho. Ibagué es la ciudad donde esta percepción es más preocupante.

-Desempleo juvenil. De manera persistente Ibagué ha presentado tasas altas de desempleo e informalidad. Para 2013 (promedio anual) la tasa de desempleo fue del 13,8 por ciento, y la de informalidad del 58,6 por ciento. Estas cifras hacen de Ibagué la ciudad con mayor informalidad dentro de la red de programas ¿Cómo Vamos?, bien por encima del promedio nacional. Los más afectados son los jóvenes, pues su tasa de desempleo ascendió al 22 por ciento en 2013, un valor comparable al de Pereira y que solo superan Cali y Yumbo.

Más de 200 indicadores objetivos y subjetivos sobre 16 dimensiones de la calidad de vida. 

-Insatisfacción con la calidad educativa. La tasa de cobertura en educación entre los grados 0 y 11 está alrededor del -todavía insuficiente- 86 por ciento. Pero el reto principal en este campo es la calidad en el sector público, pues la satisfacción con la educación recibida es del 61 por ciento: Ibagué ocupa el último lugar entre las once ciudades  ¿Cómo Vamos?

Tanto los indicadores objetivos como la percepción ciudadana indican en su conjunto que  Ibagué no avanza. Por el contrario, retrocede en muchos aspectos. Todavía más preocupante: los mandatarios se resisten a analizar la información recolectada de manera independiente, rigurosa y abierta al escrutinio público, y prefieren apelar aludir a fuentes  no documentadas. O simplemente desestiman las cifras y deciden al calor de sus cálculos  políticos.

La ciudadanía tiene derecho a la atención eficiente de las necesidades urbanas en aspectos  como la movilidad, la seguridad, la educación, la salud, los servicios domiciliarios, el medio ambiente o el respeto por lo público. Por eso cabe insistir en la importancia de que los aspirantes a conducir la vida de nuestros centros urbanos reconozcan el valor y consulten los resultados de encuestas serias y estudios técnicos para formular, adelantar y evaluar el progreso de sus planes de gobierno y de las ciudades a las cuales han prometido servir.

Y los electores deben tomar buena nota de la manera como sus candidatos tomarán las decisiones de las cuales dependerá su bienestar.

 

* Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad de Ibagué. Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor.

**Politóloga, coordinadora del programa ¿Ibagué cómo vamos?

 

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