PIPE 2: productividad y el empleo según Santos - Razón Pública
El Presidente Santos durante el lanzamiento del Plan del Impulso a la Productividad y el Empleo 2.0 (Pipe 2).

PIPE 2: productividad y el empleo según Santos

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El Presidente Santos durante el lanzamiento del Plan del Impulso a la Productividad y el Empleo 2.0 (Pipe 2).

Alvaro MorenoAnunciado con bombos y platillos, el Plan es sin embargo una mala re-edición del PIPE 1 y del modelo de exención de impuestos para los más ricos.

Álvaro Martín Moreno Rivas*

De Roosevelt a Santos

Hegel dijo que todos los grandes hechos y personajes de la historia aparecen por lo menos dos veces, pero Marx añadió en El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte que “la primera vez lo hacen como tragedia y la segunda vez como comedia”.

Por eso no deja de ser inquietante que las circunstancias de los planes “de Impulso a la Productividad y el Empleo” (PIPE 1.0 y PIPE 2.0) bajo gobiernos de Santos tengan tantas similitudes con la del el primer y el segundo New Deal del presidente Franklin Delano Roosevelt en Estados Unidos.

  1. Roosevelt llegó al poder después de un largo período de prosperidad bajo la tutela de gobiernos de la derecha republicana. Santos alcanzó su primer mandato después de ocho largos años de uribismo y de recuperación económica.
  2. Durante los primeros 100 días de su gobierno, Roosevelt adoptó medidas de austeridad fiscal y reducción de gasto público. Santos hizo lo mismo al aprobar la regla fiscal y disminuir el presupuesto de 2015 en 6 billones de pesos.
  3. Los dos mandatarios enfrentaron grandes movilizaciones y protestas sociales, le dieron prioridad a las ayudas a los sectores industrial, agrícola, de infraestructura y de vivienda.
  4. Roosevelt se manifestó contra la prohibición del alcohol en Estados Unidos. Santos lo hizo contra la lucha antidrogas.
  5. El primer New Deal se concentró en la recuperación económica y en el apoyo a los sectores mas afectados por la crisis, mientras que el PIPE 1.0 respondió a los avatares de los choques económicos externos.
  6. El segundo New Deal tuvo menos obstáculos y se propuso consolidar una serie de reformas y programas sociales. El PIPE 2.0, como dice el gobierno, “no es un plan de crisis, sino un plan para optimizar los recursos y potenciar las oportunidades”.
  7. Al final del New Deal Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, que significó  el retorno de la derecha al gobierno de Norteamérica. Al final del PIPE 2.0 se espera que se firme la paz, y es bien posible que entonces regrese al poder la derecha uribista con todo su ímpetu.

Buenas intenciones

El Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas.

El Presidente Franklin D. Roosevelt forma la TVA Act que hacía parte del New Deal.
Foto: Wikimedia Commons

La destorcida de los precios del petróleo y de otras materias primas, unida al dogma de la “austeridad”, llevaron al fin de la “prosperidad” colombiana de la primera década del siglo.

Por eso, cuando los signos de desaceleración fueron evidentes el gobierno nacional prendió las alarmas. El anuncio en febrero de este año de la reducción del gasto público en 6 billones de pesos se reflejó negativamente en los flujos del ingreso y el empleo. De surte que ahora el PIPE 2.0 busca subsanar en parte la “salida deflacionista” del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

El PIPE 2.0 tiene un sesgo regresivo a favor de los más ricos.

Este programa se anunció con bombos y platillos como una gran “movilización” de 16,8 billones de pesos. Se espera que con dichos recursos el crecimiento se mantenga en 3,5 por ciento este año y se creen un poco más de 300 mil empleos. También se afirma (sin explicar cómo) que las medidas sectoriales y transversales del PIPE 2.0 permitirán un crecimiento de la productividad industrial en un 15 por ciento.

Aunque el gobierno presenta en detalle los montos asignados a cada uno de los sectores, es importante mostrar las cuentas claras del PIPE 2.0. El Cuadro siguiente presenta una clasificación diferente de los montos de inversión:

Cuadro 1 (billones de pesos)

Inversión redistributiva

Inversión con externalidades

Inversión en industria

Total de inversión

6,383

9,5

0,969

16,85

Fuente: cálculos propios

Según el gobierno, el PIPE 2.0 es una iniciativa que privilegia la equidad y el gasto público con importantes externalidades positivas (carreteras e infraestructura educativa). La distribución de los recursos es la siguiente:

Colombia no necesita otros cuatro años de “confianza inversionista”.
  • El 38 por ciento beneficia a los sectores más pobres del país,
  • El 56 por ciento representa externalidades, y
  • Solo el 5 por ciento son recursos dirigidos a apoyar iniciativas del sector privado.

No cuadran las cuentas

El Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas
El Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas
Foto: Ministerio de Hacienda

Sin embargo, la mayor parte de los analistas no se ha tomado el trabajo de hacer la aritmética desagradable del PIPE 2.0. Por ejemplo, el gasto tributario -subsidios directos para los empresarios del sector privado- no se parece para nada al rigor de la “austeridad” que el ministro Cárdenas se autoimpone cuando se trata de negociar recursos para la  salud pública o la educación.

El siguiente Cuadro hace una aproximación al cálculo de los subsidios tributarios:

Cuadro 2. Subsidios tributarios al sector privado

(billones de pesos)

Arancel “0” por dos años mas (2015-2017)

Beneficio* tributario por innovación

(2016 y 2017)

Beneficio tributario a hotels

Beneficios arancelarios para inversiones en sector minero

Descuento de pago por incapacidad

Total Subsidios tributarios

1,4

7,7

Nd

nd

0,03

9,13

* Estimación propia (se asume que el 1 por ciento de la inversión en 2016 y 2017 la realizaron empresas innovadoras).

Las cifras hablan por sí mismas. El PIPE 2.0 tiene un sesgo regresivo a favor de los más ricos. Los subsidios tributarios que se pueden estimar representan el 54 por ciento de la  inversión total del PIPE 2.0. Y si se suman las transferencias directas del Cuadro 1 destinadas a los empresarios, la cifra asciende al 60 por ciento.

Las dos casillas vacías en el Cuadro 2 exigen que el ministerio de Hacienda haga públicas sus estimaciones, pues sin información completa no es posible el “rendimiento de cuentas”.

Colombia no necesita otros cuatro años de “confianza inversionista”. El modelo de crecimiento sustentado en la inversión extranjera y la minería no garantiza un patrón virtuoso y sostenible de crecimiento con equidad.

El uso del ahorro externo no solo desplaza el ahorro nacional, sino que produce la enfermedad holandesa. La explotación de los recursos mineros y energéticos sobre la base de relajar las normas ambientales y reducir “flexiblemente” las regalías, condena a la sociedad colombiana a mayor desigualdad, al deterioro ambiental y a la concentración del poder y la riqueza.

Más bien, Colombia necesita una combinación entre el primer y el segundo New Deal de Roosevelt. Es decir un programa de obras públicas que garantice el pleno empleo con estabilidad de precios y una reforma del sistema de seguridad social que nos lleve hacia  un verdadero Estado de Bienestar en Colombia.

Solo así “la comedia” puede ser convertida en algo serio.  

 

* Profesor asociado de la Universidad Nacional de Colombia y profesor investigador de la Universidad Externado de Colombia.

 

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Álvaro Moreno

Escrito por:

Álvaro Moreno

* Profesor asociado de la Universidad Nacional de Colombia.

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