Las víctimas del conflicto, o el nuevo protagonista de la historia colombiana - Razón Pública
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Las víctimas del conflicto, o el nuevo protagonista de la historia colombiana

Escrito por Carlos Rojas
Carlos rojas victimas conmemoracion

Carlos rojas victimas conmemoracion

Carlos Rojas RazonPublicaLas personas afectadas por decenios de violencia ocupan ahora el centro del lenguaje,  de los análisis – como el Informe de Memoria Histórica– de la legislación y de las políticas públicas. Por eso ni la guerra ni la paz podrán ser hoy como antes habían sido.

Carlos Rojas*

 “Si el dolor no nos une,
¿entonces qué nos puede unir?

Pastora Mira

Los daños del conflicto

Una de las virtudes del Informe ¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad que hace poco concluyó el grupo de Memoria Histórica es el énfasis sobre las víctimas y, en particular, la descripción y análisis de los daños que ha causado la guerra a decenas de miles de colombianos durante las últimas décadas.

El capítulo cuarto – al igual que el capítulo quinto, reseñado en la edición anterior de Razón Pública por María Victoria Uribe– se refiere a los impactos del conflicto armado sobre las víctimas. Se trata de un recorrido ampliamente documentado sobre los daños físicos y emocionales que han tenido que padecer hombres, mujeres y niños en todos los rincones de Colombia.

Las víctimas son diversas: incluyen gentes de todas las edades, de todas las regiones y de de todos los orígenes étnicos o sociales. Las muchas formas de la violencia han dejado tras sí una estela de sufrimientos, de silencios y de miedos profundos en una democracia ensangrentada. En el trasfondo hay un Estado precario, casi ausente, e irresponsable.

El capítulo está dividido en cuatro partes donde se clasifican y describen los horrores y las formas como la guerra ha incidido sobre la vida cotidiana. Incluye cuatro apartados: Un entramado de daños e impactos; Las modalidades de violencia; Los impactos según género y edad y Las deficiencias estatales e impunidad

Carlos rojas victimas desplazadas
Foto: Ocha Colombia 
Mujeres desplazadas del Corregimiento del
Aro y veredas cercanas. 

Mirada desde las víctimas

El capítulo hace dos aportes centrales a la comprensión del conflicto armado: extiende y profundiza el análisis de los daños causados por la guerra –usualmente reducidos al número de muertos y las pérdidas materiales- y lo hace desde la perspectiva de las víctimas.

La incorporación de las víctimas es de gran importancia. No se trata solo de añadir una nueva fuente para los historiadores: la mirada de las víctimas cambia la forma de explicar la historia del conflicto, y es probable que esto incida sobre su curso futuro y sobre las negociaciones que intentan darle una solución pacífica.

Tradicionalmente las víctimas han ocupado un lugar secundario en el análisis de los conflictos armados. La victimización y los eventos violentos que afectan a gran parte de la población – casi siempre la más indefensa – son tan antiguos como la guerra misma.  Sin embargo, no siempre aquellos que han sufrido los efectos de un conflicto se han reunido bajo una misma categoría, como ocurre con el concepto de “víctimas”. Tampoco se había considerado que la perspectiva de esas personas fuera relevante para comprender un conflicto.

Mientras hoy en día se habla de las víctimas como los protagonistas del conflicto, no hace muchos años se habría pensado que los protagonistas eran otros, los gobernantes o los líderes de grupos armados ilegales.

La aparición de la víctima implica una reorganización del discurso y del sistema de relaciones, donde todos los otros actores han de dialogar con ella y ella a su vez puede hablar desde su propia – y diferente- posición.

La palabra “víctima”

En el lenguaje corriente y en los medios de comunicación es cada vez más frecuente el uso de la palabra “víctima”. Por ejemplo, una búsqueda en el archivo digital de El Tiempo reporta que en 1990 se registran 588 apariciones, mientras que en 2000 el término aparece 2.598 veces y en el 2010 aumenta a 6.762. En este medio de comunicación el uso de la palabra se multiplicó casi doce veces en veinte años. Esto es un indicador de los cambios y del lugar central que  hoy ocupan las personas en las políticas públicas.

Hay un desplazamiento en el vocabulario con el cual se les asigna un espacio central a las personas afectadas por el conflicto armado. Bajo la palabra víctima se agrupa un conjunto de sujetos que antes se hallaban dispersos: secuestrados, lesionados por minas antipersonales, asesinadas, viudas, huérfanos, desaparecidos, desplazados, niños combatientes.

El término permite agrupar como unidad de análisis a todas las personas que anteriormente tenían estatus diferentes, que eran sujetos diferentes ante la ley y podían tener intereses diversos, incluso contrarios. 

Carlos rojas victimas afrocolombianos
Foto: UNHCR/Acnur Las Américas 
Desplazados de poblaciones vulnerables. 

En el derecho internacional

En el campo de la ley, la figura de la víctima produjo en los años 1940 una nueva rama del derecho conocida como “victimología”. No obstante, en el derecho internacional la aparición de la víctima es más reciente. Se considera que su nacimiento como figura legal ocurre en 1985, cuando la ONU emite la  Declaración sobre los principios fundamentales de justicia para las víctimas de delitos y del abuso de poder.

En el ámbito internacional, la aparición del concepto víctima se dio con el juicio que Israel llevó a cabo contra Adolf Eichmann. A diferencia de los juicios de Nuremberg -que se basaban fundamentalmente en evidencia documental- este juicio se convirtió en un evento público donde las pruebas más importantes fueron los testimonios de las víctimas.

Otro hito en el avance de la figura en el derecho internacional fue la creación de la Corte Penal Internacional (CPI). La idea de un tribunal penal internacional de carácter permanente surgió en los años 50, después de los juicios de Nuremberg y Tokio. Sin embargo, en el mundo polarizado de la Guerra Fría fue imposible concretar esta iniciativa.

Solo desde 1998 la comunidad internacional -con muy pocas excepciones-  fue aceptando los Estatutos de Roma que establecieron la CPI, la cual empezó a funcionar en La Haya en julio de 2002. Hay que destacar tres rasgos importantes de esta instancia judicial: 

  1. La Corte tiene jurisdicción sobre crímenes masivos a los cuales se les atribuiría un carácter político, como el genocidio, los crímenes contra la humanidad y los crímenes de guerra.
  1. El tribunal puede iniciar procesos penales contra Estados o personas que incurran en hechos de victimización masiva, aunque éstos no se encuentren penalizados por el sistema judicial nacional.
  1. El funcionamiento de la Corte se organiza alrededor de la figura de la víctima; de hecho se trata de la primera corte internacional que permite a las víctimas intervenir en el proceso y demandar reparación.

De Uribe a Santos

Durante la última década las víctimas han ido ganado espacio en la legislación que en Colombia ha servido de marco a las negociaciones con grupos armados ilegales. En este recorrido pueden distinguirse tres momentos:

· Durante el primer gobierno de Uribe (2002-2006) la presión nacional e internacional a favor de las víctimas impidió que avanzara la propuesta de marco legal para las negociaciones con los grupos paramilitares conocida como el Proyecto de Alternatividad Penal (2003).  Esta propuesta pretendía logar la paz a costa de la justicia.

· La primera versión de ese proyecto debió ser modificada para incorporar una definición de las víctimas y de sus derechos y se convirtió en la  Ley  de Justicia y Paz (2005). Fue una ley muy controvertida, pero incluía por primera vez a las víctimas como sujeto legal. Según algunos analistas, la ley  proveía  beneficios a los excombatientes, más que a garantizar de derechos de las víctimas.

· Las críticas a la Ley de Justicia y Paz llevaron a tramitar durante el gobierno Santos la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (2011), que si bien produjo la desaparición de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, también mantuvo el Grupo Memoria Histórica (GMH).

Se trata de un avance sustancial, de un giro en la ley y en la política. El conflicto con los rostros humanos de quienes lo han padecido.

Múltiples lógicas

Por otra parte, con el nuevo rol asignado a las víctimas se ha beneficiado la investigación. Ya no se intenta explicar el conflicto mediante un esquema básico bipolar que sólo percibe a las víctimas y a los victimarios como bandos opuestos y claramente delineados. Se ha comprendido que el mundo de las víctimas es complejo y en él hay múltiples lógicas:

  • Muchas víctimas se han visto afectadas por bandos contrarios, como las familias de policías y militares secuestrados y las víctimas de acciones del Estado.
  • Hay víctimas que se convierten en victimarios, como los guerrilleros y paramilitares que fueron reclutados por la fuerza siendo niños. De hecho, tanto los grupos guerrilleros como los paramilitares se denominaron inicialmente grupos de autodefensa y han invocado algún acto de victimización para justificar sus acciones bélicas.
  • También hay victimarios susceptibles de convertirse en víctimas, como la guerrillera Irma Franco, desaparecida tras salir con vida del Palacio de Justicia en 1985.

Los distintos grupos de víctimas pueden tener intereses encontrados y no deben ser vistos por los analistas como un grupo homogéneo.

La hora de las víctimas

Las víctimas no son sólo un objeto de conocimiento histórico ni deben convertirse en un estandarte de intereses políticos.

Las víctimas han adquirido el estatus de sujeto de derecho, social y político y ahora  no se pueden omitir en la explicación del conflicto ni en los proyectos para darle fin. Son, además, un sujeto particularmente orientado hacia la memoria, de ahí la explosión de producción testimonial en Colombia durante los últimos 15 años.

La era de las víctimas marca el fin de las soluciones de perdón y olvido. Por eso, de cara al actual proceso de paz, quizá uno de los mayores retos sea buscar la forma de hacer concesiones políticas que, a su vez, respeten los límites que imponen los derechos de las víctimas a ser reconocidas, a reclamar justicia y esperar reparación.

* Candidato a PhD de la Universidad de Nueva York (NYU), y estoy trabajando en una tesis sobre testimonios de víctimas del conflicto armado en Colombia. 

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