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Las lecciones de la caída de Facebook

Escrito por Andres Velasquez

La masiva interrupción del servicio demostró que, paradójicamente, internet está en manos de monopolios. Para remediarlo habría que desarrollar y promover otras aplicaciones menos centralizadas.

Andrés Fernando Velásquez*

¿Por qué ocurrió la caída?

Este 4 de octubre, más de 3.000 millones de usuarios de Facebook, Instagram y WhatsApp no pudieron ingresar a estas plataformas durante cerca de seis horas.

De inmediato surgieron teorías que vinculaban la caída del servicio con las revelaciones de la exempleada de Facebook Frances Haugen, quien filtró documentos internos de la compañía que confirmaban los efectos nocivos de la plataforma sobre la autoestima de muchos adolescentes y la difusión de información falsa o engañosa.

Pero la compañía explicó que la caída había resultado de un error humano y de un error en su sistema anti-fallos que permite la conexión de Facebook con las demás redes de internet. En síntesis, un mantenimiento defectuoso causó la desconexión de varios centros de datos de Facebook y desencadenó el retiro de información crítica del protocolo BGP, encargado de informar y manejar las rutas que van desde y hacia una red específica en internet.

Cuando usamos internet para consultar una página web o revisar el correo, nuestro dispositivo electrónico (teléfono, computador o tableta) envía datos a la dirección correspondiente. Generalmente, esa dirección pertenece a un servidor geográficamente alejado, y por eso los datos que enviamos y recibimos deben viajar a través de distintas redes alrededor del mundo para llegar al lugar indicado.

El protocolo BGP lleva y trae nuestros datos de una red a otra por el camino más inmediato, saltando de red en red hasta llegar a su destino. De hecho, BPG es el responsable del prefijo “inter” en la palabra internet, que literalmente significa redes interconectadas.

El error en el mantenimiento hizo que varios servidores de Facebook actualizaran las tablas que contienen las rutas de sus redes y retiró una parte importante de las direcciones que usa, lo cual dejó sin destinatarios los datos que eran enviados hacia ellas. Como consecuencia, todas las solicitudes de los usuarios se perdieron en un callejón sin salida. También falló un sistema que detecta esta clase de errores antes de que sucedan, lo cual hizo que el error se propagara por toda la red de internet.

Los monopolios

No es la primera vez que sucede este tipo de accidentes.

La red central de internet está compuesta por algo llamado Sistemas Autónomos (AS, por sus siglas en inglés) que generalmente pertenecen a proveedores de internet, gobiernos, universidades o, como en este caso, a gigantes tecnológicos. De vez en cuando, uno de estos sistemas envía datos erróneos al resto de la red provocando caídas de segmentos específicos de internet. Si esto ocurriera con un segmento del gobierno de Bielorusia, el efecto no sería tan masivo como el de Facebook.

Por fortuna, el resto de internet siguió funcionando normalmente, y para quienes usamos servicios alternativos la caída pasó prácticamente desapercibida. Sin embargo, los usuarios de Facebook reclamaron –con razón– que habían quedado completamente incomunicados.

Lo cierto es que muchos usuarios dependen de sus plataformas para distraerse, comunicarse e inclusive para hacer negocios. Esta dependencia se debe a tres razones fundamentales:

  1. El llamado “efecto red” (network effect), en cuya virtud las personas usan Facebook, Instagram o WhatsApp porque las demás personas lo hacen. En palabras sencillas, todos queremos estar en las redes que tienen más usuarios.
  2. Esas empresas invierten mucho dinero y esfuerzo en enganchar a los usuarios para que pasen más tiempo en sus aplicaciones. De hecho, en algunos países ya existen tratamientos especializados para la adicción a las redes sociales.
  3. En países como Colombia, muchos planes de internet ofrecen conexión gratuita a estas aplicaciones, lo cual desestimula el uso de aplicaciones alternativas.

La neutralidad de red es el principio según el cual los proveedores de internet deben tratar todas las redes en forma indiscriminada, sin cobrar tarifas diferenciadas que dependan del contenido, la página web, la plataforma o la aplicación a la que accedan.

Legalmente, Colombia reconoce ese principio, pero en la práctica, las empresas de comunicaciones ofrecen planes que estimulan el uso de ciertas plataformas y centralizan el uso de internet en aplicaciones específicas. Como resultado, cuando estas aplicaciones se caen, la mayor parte de la población queda desconectada del resto del mundo.

En la actualidad, los seres humanos dependemos, en gran medida, del internet, pues lo necesitamos para comunicarnos con nuestros seres queridos, trabajar, estudiar, pagar cuentas, divertirnos y un largo etcétera que puede ser interrumpido por un error como el que describe este artículo.

Alternativas

Originalmente, internet fue diseñado de forma descentralizada. Por eso las demás páginas siguieron funcionando con normalidad cuando se cayeron las aplicaciones de Facebook.

Pero muchas personas desconocen o consideran poco útil el resto de internet debido a la falta de información.

Foto: Flickr - El Estado colombiano debe adoptar una legislación compatible con la neutralidad de la red que permita que Facebook deje de ser la principal alternativa para la mayor parte de la población.

Las caídas de internet ya habían ocurrido y seguirán ocurriendo en el futuro, pero mientras no sean producto de un apocalipsis nuclear, habrá alternativas para esquivarlas y seguir conectados con el resto del mundo.

En realidad, internet es sumamente grande y ofrece muchas opciones menos propensas a las caídas masivas. Por ejemplo, existen redes sociales descentralizadas como Mastodon o Scuttlebutt cuyos servidores están repartidos por el mundo y se comunican de forma horizontal e independiente, no como los de Facebook, que están en el mismo segmento de red. También existen servicios de mensajería como Briar que no tiene servidores centrales. 

Por desgracia, el uso de estas plataformas es difícil para usuarios no avanzados, pero se espera que esto cambie en el corto plazo.

Para lograr la verdadera descentralización del internet, es fundamental enseñarles a los ciudadanos cómo funciona la red y explicarles la importancia de los incentivos que mueven a las empresas o comunidades que prestan estos servicios, pues solo así podrán tomar decisiones informadas sobre sus comunicaciones y el manejo de sus datos.

Por otra parte, el Estado colombiano debe adoptar una legislación compatible con la neutralidad de la red que permita que Facebook deje de ser la principal alternativa para la mayor parte de la población.

Las caídas de internet ya habían ocurrido y seguirán ocurriendo en el futuro, pero mientras no sean producto de un apocalipsis nuclear, habrá alternativas para esquivarlas y seguir conectados con el resto del mundo. Lo importante es conocerlas, aprender a usarlas y promoverlas: así lograremos seguir hiperconectados independientemente de que Facebook o Google queden suspendidos de manera temporal o permanente.

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