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Justicia transicional y paz territorial: las lecciones de Timor Oriental

Escrito por Johannes Langer

Delegaciones de paz del Gobierno Nacional y de las Farc.

Johannes Langer saskia_nauenberg ¿Cómo impulsar procesos de reconciliación y de justicia restaurativa en las regiones a partir de las prácticas culturales locales? El ejemplo de este país del Sudeste Asiático  puede servirle a Colombia para hacer realidad los acuerdos de La Habana.

Johannes Langer*  – Saskia Nauenberg**

Una paz descentralizada

El gobierno y las FARC están a punto de firmar un acuerdo de paz. Aunque esto será un logro trascendental, hay que recordar que el resultado de las negociaciones solo será un primer paso en el camino hacia la paz duradera. Como ha explicado la Oficina del Alto Comisionado, el proyecto de paz territorial que surgió de las conversaciones de La Habana tiene como objetivo promover una paz “sostenible, transformadora, enraizada en las regiones y construida desde la base”.

Colombia no es el primer país que proyecta la consolidación de una paz localizada y descentralizada. Entre 2002 y 2004, Timor Oriental puso en marcha un proceso de reconciliación comunitaria (PRC) diseñado por la Comisión para la Acogida, la Verdad y la Reconciliación de ese país, después de 24 años de violencia causada por la invasión y ocupación de la isla por parte de Indonesia.

El PRC se estableció para lidiar con los delitos menos graves y fomentar la convivencia en las comunidades rurales. Una revisión del PRC de Timor Oriental puede ayudar a una mejor aplicación del enfoque de justicia transicional propuesto para promover la paz territorial en Colombia.

La justicia restaurativa

Conmemoración de la masacre de Dili, ocurrida en 1991.
Conmemoración de la masacre de Dili, ocurrida en 1991.
Foto: Wikimedia Commons

Las discusiones sobre justicia transicional en Colombia se han referido principalmente a los máximos responsables de violaciones graves de los derechos humanos. Sin embargo, a la par de los comandantes que ordenaron esos crímenes graves, hay miles de excombatientes que participaron en delitos menores, propios de un conflicto prolongado, como decir el robo o el tráfico de drogas.

Estos delitos ponen de manifiesto la complejidad de la guerra: en algunos casos, niños y jóvenes fueron secuestrados y obligados a unirse a las FARC y, posteriormente, colaboraron en delitos contra el Estado. Estas personas son, por tanto, víctimas y perpetradores: ¿Cuál sería el mejor enfoque para procesar sus crímenes?

Hay miles de excombatientes que participaron en delitos menores.

Timor Oriental enfrentó retos similares. Mientras que algunos perpetradores y cabecillas del conflicto eran responsables de delitos graves, otros se involucraron en el mismo por presiones externas. Hubo individuos que cambiaron de bando o que colaboraron y resistieron al mismo tiempo, y otros cuya participación fue un asunto de supervivencia.

El proceso de reconciliación comunitaria en Timor Oriental fue concebido como una forma de justicia restaurativa, en lugar de la usual justicia retributiva. Mientras la justicia retributiva implica un enfoque punitivo donde un juez envía a prisión al autor de un crimen, la justicia restaurativa utiliza otros medios de sanación y reparación del daño.

Por ejemplo, el PRC estableció un mecanismo local donde voluntariamente podían participar los perpetradores de bajo nivel en un proceso para hacer frente sus delitos con el fin de reintegrarse en la comunidad. El PRC fue muy innovador en cuanto al uso de métodos tradicionales y de un simbolismo culturalmente apropiado, incluyendo una ceremonia de reconciliación llamada nahe biti bot o “desenrrollar la estera”, tradicionalmente empleada para iniciar procesos de deliberación comunitaria.

De acuerdo con la tradición timorense, el despliegue de la estera simboliza la apertura del espacio para oírse mutuamente. Los líderes espirituales de la comunidad se sientan en la estera vestidos con el traje tradicional y mastican betel. En estas ceremonias y en presencia de toda la comunidad, los perpetradores debían confesar los crímenes cometidos durante el conflicto. Acto seguido, la comunidad y los autores de los delitos menos graves llegaban a un acuerdo sobre las responsabilidades del pasado violento. Luego la comunidad procedería a avergonzar públicamente a los perpetradores por sus acciones.

Todos los participantes en las audiencias debían permanecer en el lugar hasta alcanzar un acuerdo sobre cómo compensar a las víctimas y sobre cómo restablecer las relaciones armoniosas y el orden social en la comunidad. La estera vuelve a ser enrollada cuando la disputa en cuestión es resuelta. Una vez logrado este acuerdo, se realizaba una ceremonia ritual donde la comunidad en su conjunto celebraba el proceso de reconciliación con una fiesta.

Lecciones para Colombia

Una revisión del PRC de Timor Oriental muestra varios ejemplos que Colombia podría aprovechar:

  1. El proceso tuvo una gran concurrencia. Se esperaba originalmente que el PRC recogiera 1.000 declaraciones, pero participaron unas 1.400 personas y muchas otras quedaron en la lista de espera. El número de declaraciones y la amplitud de la participación de la comunidad fueron mucho mayores de lo que la Comisión de la Verdad había previsto. Y los ciudadanos rurales estimaron como muy positiva la celebración del PRC en su comunidad.
  2. El diseño fue adaptado al contexto cultural. El PRC hizo uso exitoso de tradiciones existentes y de elementos simbólicos que permitieron un mayor compromiso con los procesos. En este caso era importante que los perpetradores reconocieran frente a la comunidad local los crímenes que habían cometido, y que este proceso estuviera acompañado por un ritual significativo.
  3. El PRC se centró en crear un camino para que los autores de delitos menores fueran aceptados de vuelta en sus comunidades, lo cual ayudo a fortalecer el tejido social. En la búsqueda de un enfoque restaurativo de la justicia, las ceremonias de reconciliación se enfocaron en la reconstrucción de las comunidades rurales. Los perpetradores fueron obligados a reconocer todos sus crímenes y la discusión posterior se centró en cómo reparar el daño cometido y reincorporar al antiguo perpetrador a la vida civil.

Pero a pesar de todos sus aciertos, también hubo varios problemas con el PRC de Timor Oriental:

  1. Los autores de delitos de mediano y alto nivel fueron excluidos del proceso. Se esperaba que los crímenes más graves recibieran castigos ejemplares a través de un tribunal penal. Sin embargo, la mayoría de los procesos penales nunca tuvieron lugar, y altos oficiales indonesios, responsables de crímenes graves, no fueron condenados. Esto dejó la sensación amarga de un proceso de recuperación que estuvo incompleto: mientras las comunidades habían hecho su parte para reintegrar a los autores de delitos menores, los responsables de alto nivel escaparon a cualquier castigo.
  2. El hecho de que el PRC hubiera sido diseñado únicamente para los delitos menores hizo que los participantes se abstuvieran a menudo de admitir la comisión de crímenes más graves que los excluirían del proceso. De esta manera los perpetradores no siempre proporcionaron información completa sobre sus crímenes y, en algunos casos, las víctimas sintieron que los perpetradores escaparon a su responsabilidad. Por otra parte, en algunos casos, líderes de la comunidad y  personal del PRC tenían relaciones previas con los perpetradores y recibieron incentivos perversos para protegerlos.
  3. El PRC acentúo la reparación del tejido social más que los derechos individuales de las víctimas. Por eso la reparación que el perpetrador tuvo que pagar a menudo se orientó hacia la comunidad en general y no hacia la víctima en particular.

¿Cómo hacerlo aquí?

Palacio de gobierno de Dili, capital de Timor Oriental.
Palacio de gobierno de Dili, capital de Timor Oriental.
Foto: David Stanley

Los éxitos y retos del PRC de Timor Oriental ofrecen lecciones útiles para la paz territorial propuesta en Colombia, incluyendo las siguientes:

  1. Los procesos comunitarios deben incorporar prácticas tradicionales de cada región como un medio para promover el derecho internacional humanitario (DIH). Para algunas comunidades la justicia transicional y el enfoque restaurativo pueden parecer conceptos foráneos; por eso es conveniente apelar a los procesos culturales locales. Pero esto no deberá incluir enfoques tradicionales que contradigan los avances mundiales en materia de derechos humanos (como la desigualdad de género u otras formas de discriminación).

El PRC de Timor Oriental es un ejemplo de cómo las tradiciones culturales pueden apoyar objetivos más amplios de reconciliación, pues este proceso trató de fortalecer grupos históricamente débiles, como las mujeres y los jóvenes. Por eso tienen que seleccionarse bien las prácticas culturales y los grupos que dirigirán las ceremonias para asegurar que el proceso sea auténtico, representativo de la región y ajustado a los estándares de los derechos humanos.

Los procesos comunitarios deben incorporar prácticas tradicionales de cada región.
  1. Un proceso comunitario para delitos menores no es suficiente por sí solo. Necesita el apoyo de otras acciones de justicia transicional, tales como penas severas para los delitos más graves y la reparación individual de las víctimas.
  2. Las víctimas deben estar en el centro del proceso. En el proyecto de Acuerdo Sobre las Víctimas del Conflicto en Colombia, las víctimas son el punto central del enfoque de justicia transicional, y los procesos comunitarios deben seguir este modelo. Mientras que el PRC de Timor Oriental dio prioridad a los perpetradores y a la estabilidad de la comunidad, Colombia debe tratar de poner a las víctimas en el centro de las iniciativas.

El PRC demostró cómo la incorporación de tradiciones culturales puede apoyar las prácticas de justicia restaurativa. Pero estas tradiciones no deben ser glorificadas o idealizadas, y la experiencia de Timor Oriental ayuda a prever las oportunidades y riesgos de este tipo de herramientas.

Solo a través de la aplicación reflexiva de estrategias de reconciliación en las diferentes regiones del país el proceso de justicia transicional colombiano avanzará más allá de la firmas en La Habana hacia una paz verdaderamente transformadora.

 

* Magíster en Ciencias Políticas y en Historia de la Universidad de Viena (Austria) y en Resolución de Conflictos de la American University en Washington DC, profesor asociado del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá.
twitter1-1@global_outlook​

* Candidata a doctora en Sociología de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), actualmente en intercambio académico con el Observatorio para el Desplazamiento Forzado de la Universidad de Cartagena.
twitter1-1@saskianauenberg

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