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El discurso de las FARC: de la confrontación a las urnas

Escrito por Paola Chaves

Líderes guerrilleros de las FARC

Paola_ChavesDurante varias décadas las FARC han predicado la lucha de clases, pero ahora tendrán que replantear su discurso -y su identidad- si quieren tener espacio como partido político. Y esto no les será fácil.     

Paola Chaves*

La nueva batalla

Es largo el camino que han recorrido las FARC desde la Primera Conferencia Nacional Guerrillera que tuvo lugar en Marquetalia en 1965, cuando aún se denominaban Bloque Sur, hasta la Décima Conferencia que comenzó este sábado 17 de septiembre.

En un mundo totalmente diferente de la selva, donde las redes sociales juegan un papel fundamental, donde los ciudadanos opinan y debaten de manera abierta (aunque no necesariamente informada o profunda), y donde el populismo es la norma, la guerrilla, que ha sido tan impopular en Colombia, va a tener un reto enorme para atraer simpatizantes y fuentes de financiamiento cuando se convierta en partido político.

Cambiar una identidad basada en los principios de la guerra implica un gran reto

En este artículo analizaremos los puntos más impopulares del discurso de las FARC que se han mantenido a lo largo del tiempo, y que generan mayor rechazo en el electorado. Para esto utilizaremos como fuente principal los textos de las tres últimas (Séptima a Novena) conferencias de las FARC, a la espera de ver cómo estos puntos cambian o se mantienen en la Décima Conferencia.

El lenguaje guerrerista

Líderes guerrilleros de las FARC en el 2010.
Líderes guerrilleros de las FARC en el 2010. 
Foto: Globovisión

Las FARC fueron en sus inicios una organización guerrillera netamente rural, compuesta por campesinos y trabajadores agrícolas sin tierra, con la presencia de algunos “comisarios” o delegados políticos comunistas. Por esto, el programa agrario de las FARC fue proclamado tempranamente, en 1964. Sin embargo, a partir de la Séptima Conferencia, en 1982, las FARC se propusieron crear un gran ejército para tomar el poder por medio de las armas. Su discurso militar se fortaleció y el grupo creció. En esta conferencia la guerrilla tomó el nombre Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC-EP).

De esta manera el Informe Central a la Séptima Conferencia da prioridad al plan militar inmediato, que implicaba escalar las acciones ofensivas a través de:

  1. Más armas. “Es urgente y vital la consecución de armamento. (…) En este sentido la conferencia autoriza al Secretariado de Estado Mayor Central para que adelante todas las gestiones pertinentes”;
  2. Fortalecer la presencia militar en las ciudades. “Nuestra estrategia militar tiene que ir en la dirección precisa, donde se están anudando todas las contradicciones de la sociedad. Y esas contradicciones no se dan de la misma manera y con la misma intensidad en todas partes, sino en las grandes ciudades colombianas y en las poblaciones de gran densidad humana”;
  3. Expansión numérica. “En medio de la pelea, ir haciendo crecer el Ejército del Pueblo, que en el curso de dos años, a partir de ahora, tenga por lo menos 15.000 hombres”.

La Séptima Conferencia ha sido catalogada como la más importante del grupo, ya que implantó muchas de las prácticas más rechazadas por los colombianos, como el secuestro (al cual ellos llamaron “retención económica”) y el impuesto a los cultivos de coca. En ese momento el lenguaje fue más guerrerista que político, y recurrió a palabras como “pelea” y “guerra” para definir sus acciones, incluso con más frecuencia que “revolución”.

Aunque ya pasaron más de 30 años desde la Séptima Conferencia, el discurso guerrerista ha sido una de las principales líneas ideológicas de este grupo. La idea es que, “la existencia del movimiento guerrillero es una respuesta del pueblo colombiano a la violencia de la oligarquía”. Por lo tanto son víctimas y tienen que utilizar una estrategia militar para conquistar el poder.

Esta idea estuvo vigente hasta hace poco, como lo muestra una entrevista de la BBC a Rodrigo Granda en 2012 cuando empezaron los diálogos de paz: Nosotros hablamos no de secuestro, sino de retenciones de carácter económico. ¿Quiénes le impusieron la guerra a nuestro pueblo? Fueron los poderosos. ¿Quiénes tienen el dinero de nuestro pueblo? Son los poderosos. Entonces, ante esa gente, que impuso la violencia y la guerra, el pueblo tiene el derecho y el deber de conseguir la plata para poder comprar armas, para poder comprar alimentos, medicina y todo. Ningún Estado del mundo nos financia. Nosotros tenemos que financiar un ejército”.

El discurso militar es muy importante en las filas de las FARC pues es el aspecto más exitoso de la organización, ya que es la guerrilla más grande en Colombia y con más territorio bajo su control. Por eso cambiar una identidad basada en los principios de la guerra implica un gran reto para este grupo. Pasar de soldados a líderes políticos no es un paso que se puede dar tan fácilmente.

Los líderes de las FARC tendrán que trabajar intensamente para reconstruir el discurso y la identidad de su organización; y cada uno de sus miembros tendrá la tarea de reconstruirse como agente político. Este será un proceso complejo y doloroso, en el cual la reconciliación y el perdón jugarán un papel fundamental. Pero este proceso ya se está dando: pedir perdón a las víctimas de Bojayá y a los diputados del Valle del Cauca son pasos en esa dirección.

Proyecto bolivariano

En la Octava Conferencia de las FARC, en 1993, se adoptó un ‘nuevo’ lenguaje revolucionario bolivariano, basado en los escritos de Simón Bolívar y probablemente influenciado por la creación de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar en 1987.

Ese será el lenguaje con el que se seguirán comunicando las FARC. Además, se dejará de lado la palabra “guerra”, que será reemplazada por la palabra “lucha”. En esa misma Conferencia se revisó y amplió el Programa Agrario de las FARC, tal vez para fortalecer sus ideales políticos.

Una posible explicación para el uso del lenguaje bolivariano es la necesidad de tener una ideología más propia y menos eurocentrista que el comunismo marxista, así como un deseo de adoctrinamiento más fuerte desde el Secretariado al resto de los miembros de las FARC, para que no solo sean combatientes o soldados sino verdaderos agentes políticos, así en las conclusiones de la conferencia se enuncia: “Desarrollar una intensa campaña educativa que dote a todos nuestros combatientes de elementos fundamentales del Ideario Patriótico Bolivariano y del marxismo-leninismo, como herramientas principales del trabajo ideológico interno y del trabajo con la población”.

Aunque la Octava Conferencia habló de la “educación política”, esta se redujo por entero a la ortodoxia revolucionaria: “Estudio individual controlado a través de resúmenes y discusiones (…). Para todos los ingresos debe haber un curso básico político y militar, donde se enseñen los fundamentos de la vida guerrillera, estatutos, reglamentos, normas de comando de las FARC-EP, política de combinación de todas las formas de lucha, qué son y por qué luchan las FARC-EP, terminología básica, etc.”. Los temas de estudio del momento para el grupo guerrillero fueron:

  • Trabajo de masas,
  • Comunicaciones,
  • Cooperativismo,
  • Inteligencia de combate,
  • Propaganda, y
  • Pensamiento bolivariano.

En principio, el lenguaje revolucionario podría encontrar simpatizantes en algunos sectores, pero en el contexto colombiano se asocia con la guerra. Además, la mayoría de la gente ya tiene un prejuicio muy marcado en relación con el famoso enemigo de la derecha: el “castro-chavismo” que ha sido estigmatizado como el culpable de la situación en Venezuela. Por otro lado, este lenguaje da una sensación de estancamiento debido a que no ha cambiado desde hace 50 años. 

Los buenos, los malos y los bobos

Miembros del bloque Efraín Guzmán, octubre de 2015.
Miembros del bloque Efraín Guzmán, octubre de 2015. 
Foto: Facebook de las FARC

El lenguaje de las FARC describe la realidad desde la dicotomía, es decir, clasifica la realidad según dos categorías opuestas: buenos o malos, conmigo o contra mí. No existen los grises sino las polaridades.

Los buenos son el pueblo, pero solo el que ellos dicen representar: rural, obrero, pobre. Los malos son la oligarquía colombiana. Además, están los cómplices: el resto de los colombianos. En la Novena Conferencia de las FARC, 2007, también hubo un enfoque marcado en los medios de comunicación como enemigos, por ser “una gran prensa adocenada”.

Aunque es cierto que el lenguaje de la Octava y la Novena Conferencias fue menos guerrerista e incluyó el tema de la paz como una meta, a lo largo del tiempo el pensamiento dicotómico ha permanecido. Analicemos, por ejemplo, la entrevista de la BBC a Granda en 2012: “La violencia tiene justificación cuando desde el Estado y los poderosos la emplean contra su pueblo. El no levantarse en armas contra un Estado que ejerza la violencia contra su pueblo es sencillamente cobardía”.

El lenguaje de las FARC describe la realidad desde la dicotomía

Como se ve, esta estrategia discursiva es bastante agresiva con el resto de colombianos, los mismos donde buscarán simpatizantes una vez se conviertan en partido político. Aunque las FARC no serían el único partido político en Colombia con un pensamiento dicotómico, éste no es precisamente el discurso más apropiado para des-escalonar la violencia y mostrar sus intenciones de paz.

En el escenario del posconflicto, el discurso radical con tintes de elitismo intelectual y las referencias a los ciudadanos colombianos como cobardes o controlados por los medios deberán desaparecer. Antagonizar con los demás agentes políticos no podrá seguir siendo una bandera de las FARC si quieren sobrevivir como partido político.

 

* Comunicadora social, candidata a doctorado en Comunicación Estratégica de la Universidad de Wageningen en los Países Bajos.

 

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