Camilo Torres: el legado de un revolucionario - Razón Pública
Inicio TemasEconomía y Sociedad Camilo Torres: el legado de un revolucionario

Camilo Torres: el legado de un revolucionario

Escrito por Juan Biermann

Mural de Camilo Torres Restrepo en el auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, sede Bogotá.

Juan Camilo BiermannAunque se ordenó como sacerdote, este sociólogo fue uno de los ideólogos más importantes de la revolución social en Colombia. ¿Cómo se produjo esta transformación? ¿Siguen vigentes sus planteamientos?

Juan Camilo Biermann López*

Camilo recordado

La atención creciente que desde hace varios meses viene recibiendo la figura de Camilo Torres Restrepo (1929-1966) es motivo de nuevas y de viejas reflexiones que no han perdido vigencia.

La obra Camilo del Teatro La Candelaria, la conmemoración de los 50 años de su muerte y la autorización presidencial para buscar sus restos han revivido las preguntas sobre el alejamiento de Torres de la iglesia católica y su acercamiento a la guerrilla que encabezaba entonces Fabio Vásquez Castaño.

Y esas preguntas adquieren importancia renovada cuando se está hablando de una  negociación en apariencia cercana entre el gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Ruptura con la Iglesia

Camilo Torres ingresó al Seminario Mayor de Bogotá a los 18 años y se ordenó sacerdote poco después de cumplir los 25, en 1954. Semanas más tarde viajó a la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), de donde regresó en 1959 con un título de sociólogo. Entonces fue nombrado auxiliar de la Capilla Cristo Maestro de la Universidad Nacional.

Su primera discrepancia con la jerarquía eclesiástica (el cardenal Luis Concha Córdoba, arzobispo de Bogotá) se dio a mediados de 1962, cuando Torres era docente de la Facultad de Sociología. Tras una manifestación estudiantil, un estudiante había sido acusado de  incitar los desmanes y las directivas de la Nacional procedieron a expulsarlo. Camilo se pronunció públicamente contra la decisión y añadió que al estudiante había sido sancionado por pertenecer al Partido Comunista. El cardenal Concha resolvió entonces que Torres debía abandonar tanto la capellanía como la docencia, aunque poco después lo autorizó a enseñar en la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP).

Los roces entre Torres y Concha se repitieron en los años siguientes, de modo que el sacerdote fue ganando notoriedad pública, hasta llegar a una crisis en 1965. Para entonces  Camilo ya era reconocido como líder de una coalición de sectores de izquierda conocida como Frente Unido del Pueblo. La publicación de la Plataforma Política de este movimiento, en buena parte redactada por Torres, motivó la prohibición cardenalicia de  participar en política y la exigencia de retirarse de la ESAP.

El tema fue motivo de un intenso cruce de cartas (que la prensa siguió con detalle) entre el cardenal y el sacerdote, lo cual de hecho ayudó a difundir los planteamientos de Torres y aponer en primer plano la Plataforma del Frente.  Sobre este documento dijo Concha: “En la plataforma de acción político-social presentada o suscitada por el padre Torres, hay puntos que son inconciliables con la doctrina de la Iglesia”. Torres le respondió: “¿Qué puntos estima Su Eminencia que yo haya suscrito y defendido y que sean inconciliables con la doctrina de la Iglesia?”.

Esa cuestión importante quedó sin resolverse y el conflicto concluyó cuando Camilo  fue reducido al estado laical es decir, cuando le quedó prohibido oficiar misa o realizar  actividades privativas de los sacerdotes católicos.

La Plataforma

El cura Camilo Torres junto a campesinos colombianos.
El cura Camilo Torres junto a campesinos colombianos.
Foto: Wikimedia Commons

Como recuerda Gustavo Pérez en su libro Camilo Torres Restrepo: profeta para nuestro tiempo, una versión preliminar de la Plataforma del Frente Unido apareció en Medellín durante una reunión de Camilo con las Juventudes Conservadoras de Antioquia en 1965. Esta versión fue corregida y presentada en la Universidad Nacional, para acabar publicada en el primer número del semanario Frente Unido en agosto de 1965.

El documento examina las razones que pudo haber tenido el arzobispo de Bogotá para calificarlo como ‘inconciliable’ con la doctrina católica, y al mismo tiempo refleja los puntos o propuestas que el ELN dijo compartir con el cristianismo. Dirigida a “todos los no alineados en los partidos políticos tradicionales”, la Plataforma se presenta como  herramienta para “unificar en objetivos concretos a los sectores populares colombianos”.

La Plataforma comienza por invoca siete motivos, entre los que cabe resaltar dos:

  • “6. Actualmente las mayorías rechazan los partidos políticos y rechazan el sistema vigente, pero no tienen un aparato político apto para tomar el poder”;  
  • “7. El aparato político que se organice debe buscar al máximo el apoyo de las masas, debe tener una planeación técnica y debe constituirse alrededor de los principios de acción más que alrededor de un líder, para que se evite el peligro de las camarillas, la demagogia y el personalismo.”

Una segunda parte se ocupa de los objetivos. En la versión de agosto de 1965 se mencionan diez principales:

  1. Reforma agraria, basada en el principio de que la “propiedad de la tierra será del que la esté trabajando directamente”.
  2. Reforma urbana para que “todos los habitantes de casas en las ciudades y en los pueblos serán propietarios de la casa donde habitan”.
  3. Planificación nacional al servicio de la industrialización por sustitución de importaciones.
  4. Política tributaria con “un impuesto progresivo a los que reciban rentas superiores a las requeridas por una familia colombiana promedio para vivir decorosamente” (cinco mil pesos en 1965).
  5. Nacionalizaciones extendidas a los “bancos, compañías de seguros, hospitales, clínicas, centros de fabricación y distribución de drogas [medicamentos], los transportes públicos, la radio, la televisión y la explotación de los recursos naturales”.
  6. Relaciones internacionales, pues “Colombia tendrá relaciones con todos los países del mundo […] en condiciones de equidad y mutuo beneficio”.
  7. Seguridad social y salud pública, con “un plan integral y progresivo que garantice gratuitamente el derecho a la salud y a la atención médica […] y contemple todos los aspectos relacionados con desempleo, invalidez, vejez y muerte”.
  8. Política familiar, donde se afirma que “habrá sanciones para los padres de niños abandonados”.
  9. Fuerzas Armadas, de modo que el “presupuesto militar será adecuado a su misión sin afectar las necesidades de salud y educación de los colombianos”.
  10. Derechos de la mujer,  que “participará en pie de igualdad con el hombre en las actividades económicas, políticas y sociales del país”.

Acercamiento al ELN

Camilo Torres (centro) acompaña a estudiantes durante una marcha estudiantil.
Camilo Torres (centro) acompaña a estudiantes durante una marcha estudiantil. 
Foto: Wikimedia Commons 

En mayo de 1965, en una entrevista para la Gaceta Tercer Mundo, Torres sostuvo que “Mientras la clase dirigente minoritaria pero todopoderosa se une para defender sus intereses, los dirigentes de izquierda se atacan entre sí, producen desconcierto en la clase popular y representan, en forma más fiel, los criterios tradicionales, sentimentales, especulativos y de colonialismo ideológico”.

A este fenómeno no fue ajeno el propio Frente Unido. Las diferencias internas no se hicieron esperar y se agudizaron frente a la coyuntura electoral. La opción de Camilo por la abstención distanció a grupos como el Partido Comunista y a otras agrupaciones políticas que tenían interés en participar en los comicios.

Fue entonces cuando el ELN se acercó a Camilo a través de Jaime Arenas, un líder estudiantil que le sirvió de puente con Vásquez Castaño. Convencido de que Vásquez no mentía al afirmar que la Plataforma del Frente Unido y los principios del ELN tenían mucho en común, Torres accedió a visitarlo ‘en el monte’.

Tras esta experiencia y ante las fisuras dentro del Frente Unido y las muchas amenazas que recibió de quienes lo calificaban de comunista, a finales de 1965 Torres decidió abandonar su vida pública, pasar a la clandestinidad e incorporarse al ELN. Esta incorporación se hizo oficial en la proclama del 7 de enero de 1966, cuarenta días antes de su muerte.

Sus ideas hoy

Muchas cosas han cambiado desde la aparición de la Plataforma del Frente Unido, no solo en el país sino en la Iglesia y en el ELN. Baste notar por ejemplo que para entonces un tema como el narcotráfico no tenía la relevancia que después ha tenido.

Pero la Plataforma sigue teniendo vínculos con el presente. Teniendo en cuenta que el ELN sigue enarbolando como propio el legado de Torres, vale la pena preguntarse hasta dónde  esta guerrilla está interesada en retomar los objetivos que planteó la Plataforma en su eventual negociación con el gobierno colombiano.

Programación de la semana de Camilo Torres Universidad Nacional

 

* Historiador e investigador del Centro de Pensamiento Camilo Torres Restrepo de la  Universidad Nacional de Colombia. juanbiermannlopez@gmail.com

 

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies