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Bogotá: la inseguridad ciudadana en tiempos de pandemia

Escrito por Carolina Ortega Christian Alvarez
christian alva
Christian Alvarez

Tras la mejora en los indicadores que acompañó a la cuarentena en Bogotá, las tasas delictivas volvieron a aumentar y se ha agravado la sensación de inseguridad. Esta es la situación.

Carolina Ortega Contreras*
Christian Álvarez Gómez**

Un problema que revive

Tras el reclamo que Claudia López le hizo a su secretario de Seguridad, Hugo Acero, por la inseguridad en el antiguo Bronx, el tema de seguridad ha vuelto a estar en boca de la ciudadanía.

Durante el confinamiento disminuyeron los delitos, pero en cuanto las medidas empezaron a relajarse y volvimos a una “nueva normalidad”, los delitos volvieron a aumentar en Bogotá.

En un artículo anterior de Razón Publica habíamos anticipado un aumento de delitos y la innovación de algunas modalidades delictivas como respuesta a la crisis económica. El Distrito no está reactivando eficazmente las actividades económicas de la ciudad y no está respondiendo a las nuevas modalidades delictivas.

Aún quedan varias preguntas sobre la delincuencia y los hechos violentos que han ocurrido recientemente en Bogotá:

● ¿Coinciden los resultados de seguridad objetiva con la percepción de seguridad en la ciudad?;
● ¿El riesgo percibido por los ciudadanos es el resultado de la constante información en medios de comunicación y redes sociales, o se debe a situaciones de seguridad no atendidas de manera adecuada?

Seguridad objetiva y subjetiva

La seguridad objetiva puede definirse como la probabilidad estadística que tienen las personas de ser víctimas de alguno o de varios tipos de delitos, y se mide a través de las tasas de criminalidad (es decir, el número de delitos registrados durante un cierto período, sobre el total de personas que en principio podrían ser víctimas de ese tipo de delitos).

La seguridad subjetiva es la percepción de seguridad de las personas y el temor a la delincuencia, que suelen ser medidos a través de las encuestas de opinión.

Según la encuesta de Latinobarómetro, en 2018 Honduras fue el país de América Latina donde una mayor proporción de personas (28%) manifestó no temer ser víctimas de un delito; Chile, con un 7%, fue el país con menor proporción de personas que no sentían temor. Pero estos resultados contradicen las cifras objetivas: Honduras es uno de los países con las tasas más altas de homicidios del mundo (42 casos por cada 100 mil habitantes), mientras que Chile registra una tasa de 3,6.

Estos datos muestran que la percepción de seguridad no está relacionada “con la ocurrencia del fenómeno, sino con la posición relativa de la persona respecto de él en su entorno, el punto de partida y la velocidad de evolución de éste”, como dicen Curbet y Gómez Buendía.

Foto: Alcaldía de Bogotá - Durante los dos primeros meses del año, el homicidio, los delitos sexuales, la violencia intrafamiliar, los hurtos en diferentes modalidades aumentaron.

Inseguridad en Bogotá

Las cifras de seguridad en Bogotá durante los primeros nueve meses de mandato de Claudia López no son satisfactorias. En enero y febrero aumentaron los homicidios, los delitos sexuales, la violencia intrafamiliar y los hurtos en distintas modalidades en relación con el mismo período de 2019.

A partir de marzo disminuyó la delincuencia debido a la cuarentena. Según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) “la mayoría de los delitos analizados registraron fuertes caídas durante las primeras semanas de aislamiento social respecto a (sic)las tendencias precuarentena”.

El estudio concluye que (…) “la variación en las dinámicas criminales puede estar asociada a (sic) los drásticos cambios ocurridos en otras dinámicas sociales durante este período. En primer lugar, la limitación de la movilidad por el temor al contagio y la imposición de medidas de aislamiento social han reducido las posibilidades de interacción entre potenciales víctimas y victimarios. Los cambios en los patrones sociales de movilidad y consumo también pueden haber generado disrupciones en las cadenas de valor criminales al modificar los incentivos y las oportunidades de cometer ciertos delitos”.

Aunque había limitaciones a la movilidad, algunos delitos como el homicidio y el hurto de bicicletas aumentaron a partir de mayo, como se ve en el gráfico.

Fuente: Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia (2020)

Aunque la Alcaldía Distrital dijo que la disminución de ciertos delitos fue consecuencia de una buena gestión de la seguridad, la tendencia se mantuvo durante los seis meses siguientes.

La situación es más complicada si se tiene en cuenta que los policías deben perseguir a los delincuentes y además deben atender casos de tránsito, problemas de convivencia entre vecinos, Transmilenio; y además deben adelantar actividades de prevención.

La inseguridad es un problema multicausal que no se soluciona con más policías o con aumento de las penas.

Sin embargo, la historia demuestra que, si el gobierno local no se articula efectivamente con la Policía, difícilmente se alcanzan los resultados esperados en materia de seguridad y convivencia.

El manejo político-mediático de las protestas tras el asesinato de Javier Ordóñez, hizo evidentes los roces entre Claudia López y la Policía que pueden arruinar los esfuerzos en materia de seguridad.

¿Percepción de (in)seguridad?

De acuerdo con la última encuesta de Bogotá Cómo Vamos, el 28% de los ciudadanos se sintieron seguros durante el confinamiento se sintieron seguros; un 49% se sintieron inseguros, y un 23% ni seguros ni inseguros.

Algunos expertos afirman que cuando se difunden noticias constantes sobre resultados operativos, los ciudadanos no las perciben como prueba del buen desempeño de la Policía. Por el contrario, suponen que la actuación creciente de la Policías se debe a que la criminalidad está aumentando. Y eso aumenta su sensación de riesgo.

A lo anterior se suma la violencia policial que en efecto ocasiona que las personas se sientan indefensas y temerosas.

¿Cómo mejorar la percepción de seguridad?

Según la literatura y la experiencia internacional, son varias las acciones que podría o habría de emprender la administración distrital para aliviar la sensación de inseguridad:

● Primero y, sobre todo, reducir la inseguridad objetiva o la criminalidad mediante programas, proyectos novedosos y –principalmente– buena gestión diaria;
● Segundo, dar prioridad a la percepción de inseguridad de los ciudadanos, empezando por entender la realidad social;
● Tercero, aumentando la presencia en territorios con mayores niveles de inseguridad percibida y real –lo cual implica policías y equipos administrativos en esos territorios–;
● Cuarto, integrar el trabajo de diversas instituciones y ofrecer servicios asociados con el control de la delincuencia que acerquen la labor de los policías a la ciudadanía;
● Quinto, aumentar los incentivos para quienes se involucren en instancias de participación para la seguridad, de tal forma que los esfuerzos se sostengan en el tiempo.

Es momento de “construir sobre lo construido” en materia de seguridad ciudadana para mejorar la legitimidad de la administración local y, sobre todo, disminuir los crímenes y el miedo de las bogotanas y bogotanos.

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