
La Reforma Laboral ya es una realidad: Este es el balance del cambio
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Se puede afirmar que esta reforma constituye un avance significativo en la mejora de las condiciones laborales en el país, y un paso modesto hacia la formalización del empleo en Colombia.
El Congreso de la República aprobó la esperada Reforma Laboral y dio vía libre a uno de los proyectos más ambiciosos del gobierno Petro para transformar las condiciones del trabajo en Colombia. Con esta aprobación, solo falta la sanción presidencial para que la reforma se convierta en Ley de la República.
Una de las primeras reacciones ante esta aprobación provino del presidente Gustavo Petro, quien anunció el desistimiento del polémico decreto presidencial para llevar a cabo una consulta popular, uno de los mecanismos que había impulsado su gobierno para hacerle frente a la reforma laboral de 2002, promovida por el expresidente Álvaro Uribe.
El texto aprobado por el Congreso conserva la mayoría de los elementos clave del proyecto original presentado por el Gobierno y que habían sido parte de la consulta. Entre los temas que prevalecen se encuentran los derechos laborales restaurados, nuevas regulaciones para adaptarse a las realidades del mundo laboral actual, y medidas orientadas a la formalización del empleo.
¿Cuáles son los puntos principales de la reforma?
Los puntos clave de la reforma pueden resumirse en tres ejes principales: recuperación de derechos laborales perdidos, nuevos derechos y adaptaciones a las realidades actuales del trabajo, y fomento del empleo formal.
- Recuperación de derechos laborales perdidos
Varios de los derechos que se habían perdido con la reforma laboral de Uribe en 2002, que modificó el Código Sustantivo del Trabajo de 1950, han sido restaurados. Entre ellos se destacan:
- Jornada nocturna: La jornada nocturna se mueve de las 9:00 p. m. a las 7:00 p. m. (aunque antes de la reforma Uribe estaba fijada a las 6:00 p. m.).
- Recargos dominicales y festivos: El recargo por trabajo dominical y festivo se incrementará gradualmente del 75% al 100% original.
- Contratos de aprendizaje: Estos contratos vuelven a ser considerados relaciones laborales, lo que implica que deben ser remunerados con al menos el salario mínimo y estar sujetos a las contribuciones de seguridad social.
- Nuevos derechos y adaptación a las realidades del trabajo
La reforma también introduce nuevas disposiciones para adaptar el marco laboral a las nuevas dinámicas de trabajo en Colombia:
- Jornada máxima: Se establece un límite 8 horas de trabajo diarias, manteniendo el máximo de la jornada semanal de 42 horas fijado por la Ley 2101 de 2021.
- Licencias menstruales: Se incluirá una licencia para personas con endometriosis, un paso importante hacia la equidad de género en el entorno laboral.
- Regulación del trabajo agropecuario: Se abre la puerta para brindar garantías laborales específicas para los trabajadores del sector agropecuario, un paso crucial para mejorar sus condiciones.
- Cuota de personal con discapacidad: Las empresas con más de quinientos empleados deberán contratar un porcentaje mínimo de personas con discapacidad, lo que impulsa la inclusión laboral.
Con la flexibilización del mercado laboral en las últimas décadas y el auge de los contratos a término fijo, la reforma pone límite a la renovación de estos contratos, al establecer que no podrán exceder cuatro años. Esta medida busca revertir la tendencia y devolver al contrato a término indefinido su estatus como norma general.
En cuanto al trabajo en plataformas digitales, la reforma ofrece dos alternativas legales para regular este sector: trabajadores dependientes subordinados y trabajadores independientes autónomos; en ambos casos las plataformas estarán obligadas a aportar a la seguridad social de sus trabajadores.
- Fomento del empleo formal
Por último, la reforma incluye medidas orientadas a la formalización del empleo:
- Incentivos para microempresas: Se ofrecerá a las microempresas la posibilidad de realizar pagos a la seguridad social de manera parcial y así acceder a créditos especiales si demuestran formalizar a sus trabajadores.
- Subsidio a la creación de empleo: Se implementará un subsidio de hasta el 25% del salario mínimo por un período máximo de seis meses, destinado a la contratación de mujeres, jóvenes y personas mayores de cincuenta años, mientras la tasa de desempleo certificada por el DANE supere el promedio de la OCDE.

¿Qué puntos quedaron por fuera?
A pesar de que el texto aprobado incluye muchos de los elementos propuestos inicialmente, también hubo algunos puntos que quedaron fuera de la reforma. A continuación, algunos de los temas más relevantes que no se incluyeron:
- Licencia de paternidad: La extensión de la licencia de paternidad a cuatro semanas fue eliminada en el Senado debido a los costos fiscales, que se consideraron elevados.
- Contratos sindicales: La propuesta del Gobierno de eliminar los contratos sindicales no fue aprobada. El gobierno argumentaba que esta figura legal es usada por parte de algunas empresas para evadir responsabilidades laborales, y en la práctica precariza las relaciones laborales al no contratar directamente a los trabajadores.
Además, algunos temas adicionales introducidos en el Senado no se incluyeron por considerarse regresivos:
- Trabajo por horas: La posibilidad de cotizar por horas y flexibilizar los contratos fue descartada, ya que podría fomentar el subempleo.
- Jornada de cuatro días: La propuesta para reducir la jornada laboral a cuatro días fue rechazada por su potencial impacto en el pago de horas extra.
Las voces de rechazo
Sectores empresariales y gremiales han manifestado su preocupación por el aumento en los costos laborales y sus posibles efectos en el desempleo y la informalidad. Sostienen que medidas como el aumento en recargos dominicales y la limitación de los contratos temporales podrían aumentar la informalidad y el desempleo, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas.
Sin embargo, estas preocupaciones deben analizarse en perspectiva. La mayoría de los cambios aprobados son, en realidad, una restitución de derechos que estuvieron vigentes en Colombia durante más de cincuenta años. Como señalé en un artículo anterior, la reforma de 2002 no logró reducir significativamente los niveles de desempleo o informalidad. Por lo tanto, la afirmación de que un mayor costo laboral necesariamente conduce al deterioro del empleo no encuentra sustento empírico sólido.
Las implicaciones que sí son claras, es que un mayor costo de contratación para las empresas implica una menor tasa de beneficio. En la práctica, esta reforma es una medida de redistribución del ingreso a favor del trabajo, y en perjuicio del capital, lo cual naturalmente genera rechazos de los sectores que se ven afectados.
Por otro lado, aunque las medidas orientadas a la formalización del empleo no abordan de raíz el problema estructural de la informalidad en Colombia, sí representan avances importantes. Incentivos como la cotización parcial para microempresas y los subsidios condicionados a la creación de empleo formal pueden resultar significativos en contextos de alto desempleo. Se trata de herramientas modestas, pero con potencial para generar impactos positivos si se implementan de forma efectiva.
¿Cuál es el balance?
En términos generales, las fuerzas progresistas lograron preservar la mayoría de los puntos centrales de la reforma, especialmente aquellos planteados por el gobierno de Petro y que formaban parte de la consulta popular propuesta. Las principales modificaciones respecto a esa propuesta fueron el ajuste de la hora de inicio de la jornada nocturna, la progresividad en el recargo por trabajo dominical, la limitación de las licencias menstruales a casos con diagnóstico médico y la reducción de la cuota de contratación de personas con discapacidad.
Para la clase trabajadora, la reforma representa una recuperación de derechos perdidos con la reforma de 2002, así como la adquisición de nuevos derechos y regulaciones adaptadas a las dinámicas actuales del mundo laboral.
Aunque la implementación concreta de algunos aspectos dependerá de desarrollos legislativos futuros, como es el caso del trabajo agropecuario y los incentivos para microempresas, puede afirmarse que esta reforma constituye un avance significativo en la mejora de las condiciones laborales en el país, y un paso modesto hacia la formalización del empleo en Colombia.
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Acerca del autor

Daniel Ossa
* Profesor de la Universidad de Denver y PhD en Economía de la Universidad de Utah.
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