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Salario mínimo: ¿es tan alto como dice el Gobierno?

Escrito por Daniel Ossa
Salario Mínimo Si el salario mínimo no aumenta a par con la productividad, significa que quienes ganan esta suma no están recibiendo sino una pequeña parte del producto total de la economía.

Daniel OssaEn medio del paro nacional, esta semana comenzó la reunión para concertar el reajuste del salario mínimo. Esta vez las presiones van a ser más intensas, y los trabajadores tienen buenos argumentos. Estas son las cifras.

Daniel Ossa*

El reajuste

En este, como en años anteriores, los técnicos del Gobierno nacional afirman que el salario mínimo es demasiado alto. Como los salarios son un costo para las empresas, explican que las altas tasas de desempleo e informalidad se deben en gran medida a ese exceso de costos.

Por lo tanto, el Gobierno sugerirá un aumento moderado del salario, igual o apenas por encima de la inflación del 2019, ya que este es el piso establecido por la sentencia C-815/99 de la Corte Constitucional.

Para entender mejor los reclamos de la gente en las calles, y la respuesta de los técnicos del Gobierno, hay que ver ciertos aspectos de la situación con más detalle

¿Qué tan alto es el mínimo?

Según dicen los gremios y, con ellos, los voceros del gobierno, el salario mínimo colombiano, como proporción del salario medio y promedio, está muy por encima de todos los países de la OCDE. El salario mínimo en Colombia representa el 88,5% del salario mediano, mientras que el promedio de la OCDE se encuentra alrededor del 51%, como señala esta institución en su informe sobre Colombia 2019.

Defensoría del Pueblo Una familia necesita que ambos padres devenguen entre $909.100 y $1’217.300 para cubrir las necesidades más básicas.

Foto: Defensoría del Pueblo
Una familia necesita que ambos padres devenguen entre $909.100 y $1’217.300 para cubrir las necesidades más básicas.

Pero esa medición no es un indicador claro de qué tan alto o bajo sea el salario mínimo. Al tratarse de una proporción, es posible que el numerador sea demasiado alto, como también que el denominador sea demasiado bajo. O sea que el salario mínimo de Colombia sea en efecto muy elevado o que su salario medio sea demasiado bajo en relación con aquellos países de la OCDE.

El salario mínimo no es muy alto en comparación con el resto de la región.

Se necesitan entonces comparaciones de otro tipo para ver realmente qué tan alto es el salario mínimo en Colombia. Al compararnos con América Latina se encuentra que el mínimo colombiano, en dólares y ajustado por capacidad adquisitiva, está levemente por debajo del promedio. O sea que al revés de lo que dicen los gremios y el gobierno, el salario mínimo no es muy alto en comparación con el resto de la región.

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Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo. Elaboración propia

Así mismo, cabe preguntarse en qué medida este salario cubre las necesidades básicas. Según estimaciones de la fundación WageIndicator, asociada con la Universidad de Ámsterdam, el salario mínimo colombiano actual de $828.116 (más el subsidio de transporte y menos los aportes a seguridad social) no cubre la canasta de consumo de un adulto con un hijo.

Según sus estimaciones, una familia de dos padres y dos hijos necesita que cada uno de los padres devengue entre $909.100 y $1’217.300 para cubrir las necesidades más básicas. O sea que una madre soltera con dos hijos se enfrenta a una situación más crítica, pues sus ingresos están muy por debajo de lo necesario para cubrir gastos de comida, arriendo, transporte, salud, y educación de los niños.

Le recomendamos: Medias verdades sobre el salario mínimo

¿Qué tanto ha aumentado el mínimo?

Según datos de la CEPAL, entre 2000 y 2018 el salario mínimo en Colombia ha tenido un crecimiento acumulado en términos reales de 23,76%, uno de los que menos ha aumentado en el conjunto de América Latina.

Fuente: CEPAL. Elaboración propia.

Visto en un plazo más largo, el panorama es todavía más crítico. En términos reales (es decir, descontando la inflación), el salario mínimo colombiano ha aumentado apenas 13,43% durante los últimos treinta años.

Si bien entre 2000 y 2018 se registró un aumento real de 23,76%, éste ha sido apenas una recuperación de la caída que sufrió entre 1987 y 1998. Recuperación que se debe a la ya mencionada sentencia de la Corte Constitucional que obliga a reajustar el salario en por lo menos el monto de la inflación de cada año (o sea, por lo menos, a conservar su valor real).

Puede leer: Salario mínimo: cómo embolataron el aumento

La productividad

Los reajustes del salario mínimo tambien deben tener en cuenta cómo se ha comportado la productividad de los trabajadores.

La productividad se define como la cantidad de bienes o servicios producidos por cada factor de producción (capital, trabajo, recursos naturales) en un periodo, en este caso, el valor producido por trabajador. Así, cuando la economía crece, los salarios deberían aumentar al mismo ritmo para que no se deteriore la distribución del ingreso.

En este sentido cabe resaltar que, si bien la Ley 278 de 1996 señala que la productividad debe tenerse en cuenta para el reajuste del salario mínimo, la cifra de productividad presentada por el gobierno ha sido errónea en la mayor parte de los últimos años. Por eso existe una brecha acumulada entre el aumento de la productividad y el salario mínimo que ronda el orden del 13% para el periodo 2001-2016.

Fuente: Departamento Nacional de Planeación. Elaboración propia.

El reajuste del salario mínimo por debajo de la productividad se traduce en un deterioro de la distribución del ingreso. Los trabajadores que ganan un salario mínimo están recibiendo una menor proporción del producto total de la economía.

Este hecho se puede ver claramente al comparar el salario mínimo con el ingreso per cápita. Mientas que en el 2001 el salario mínimo representaba cerca del 5,2% de ese ingreso, en 2016 pasó a representar un 3,9%. O sea que la parte de la torta social que les corresponde a los trabajadores que ganan un salario mínimo ha sido cada vez menor.

Fuente: Banco de la República. Elaboración propia.

Lea en Razón Pública: Salario mínimo y productividad: ¿quién tiene la razón?

La verdadera discusión del mínimo

En conclusión, el salario mínimo no es tan alto como lo quieren hacer ver los gremios, el gobierno y la OCDE, ni en términos regionales, ni en términos de satisfacción de las necesidades básicas de las familias colombianas. Es notable que su crecimiento en el último par de décadas es uno de los menores de la región.

Además, visto desde una perspectiva de más largo plazo, su aumento real no ha sido significativo. Esto es especialmente cierto en relación con la productividad, respecto de la cual existe una brecha acumulada. Los trabajadores que devengan un salario mínimo han recibido una proporción cada vez menor los beneficios del crecimiento económico.

Ministerio del Trabajo Como todos los años, es probable que el gobierno diga que el salario mínimo es demasiado alto.

Foto: Ministerio del Trabajo
Como todos los años, es probable que el gobierno diga que el salario mínimo es demasiado alto.

El Gobierno debería entonces atender los reclamos de la gente en las calles. Hay suficiente margen para aumentar el salario mínimo por encima del criterio adoptado en los últimos años. Para empezar, debería tomarse el parámetro correcto de productividad para evitar que la brecha mencionada siga creciendo.

Por último, si la preocupación del Gobierno es el nivel de empleo debido al costo que implica para las empresas, se debe recordar que el salario tiene un doble papel en la economía. Es, por supuesto, un costo, pero es también la fuente principal de la demanda. Las empresas no sólo necesitan bajos costos, también necesitan quién compre sus productos. Cualquier análisis estaría incompleto si no se incluyen ambas caras de la moneda.

Inclusive, para llevar la discusión del desempleo y la informalidad a otro nivel, el papel de Colombia en la economía global tendría que estar en el centro del debate. Ser un país periférico cuya principal actividad económica es la extracción de recursos naturales implica generar poco valor agregado y poco empleo bien remunerado.

Sin estas reflexiones, insistir en que el alto índice de desempleo e informalidad se da por un alto salario mínimo es un sin sentido que nos hace daño a todos.

*Doctorando en economía, University of Utah

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