Reforma a la Salud: en riesgo el derecho a la atención
Foto: Cámara de Representantes

Reforma a la Salud: en riesgo el derecho a la atención

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La reforma a la salud en Colombia genera preocupación por la falta de claridad en responsabilidades, precarización laboral y una transición arriesgada en el sistema.

Si la reforma se aprobará mañana, su salud estaría en riesgo

La Reforma a la Salud vuelve a discutirse en el Congreso de la República. Durante el primer debate del texto, en la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes, ya se aprobaron 21 artículos, es decir, el 36% de la reforma. Lo anterior deja ver que esta vez hay un factor diferencial: el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, ha resultado ser más “efectivo” que su predecesor, Luis Fernando Velasco, para el trámite de reformas. 

El pupitrazo limpio parecería ser imparable, lo cual genera una gran preocupación, ya que en el hipotético caso de que la reforma se aprobará mañana, justo después de que usted leyera esta columna de opinión, su derecho a la salud estaría en riesgo.

Con la salud de la gente no se juega. Estamos hablando de la vida y en este aspecto la improvisación es completamente inaceptable. A continuación, cada uno de los puntos de por qué la reforma a la salud, tal y como está, pone en riesgo su salud:

  • Evitar que usted se enferme parece un trabajo en equipo donde nadie tiene clara su parte. Tal como está planteada la Reforma a la Salud, la responsabilidad de que usted no se enferme recae en tres pilares: el Centro de Atención Primaria en Salud (CAPS), al que usted debería inscribirse; la Gestora, antes conocida como EPS, que lo representa dentro del sistema; y el ente territorial, es decir, la Secretaría Municipal, Distrital o Departamental de Salud de su lugar de residencia. 

Ninguno de estos tiene funciones específicas claramente definidas. Actualmente, esta labor corresponde, en teoría, a las EPS, pero no la cumplen. Si en el pasado un encargado no cumplía con la función, no podemos esperar mucho cuando ahora la responsabilidad recae sobre tres entidades, y ninguna tiene claro cuál es el papel que le corresponde.

    • El encargado de pagarle al hospital o clínica por la atención en salud que usted requiera no está preparado. En el texto, las EPS ya no manejan los dineros de la salud, lo cual es bueno y esta función debe asumirla la Administradora de los Recursos de Salud (ADRES), lo que se conoce como el famoso giro directo. Sin embargo, a corte de diciembre de 2023, ADRES era una entidad únicamente con trescientos empleados. El propio Gobierno ha reconocido que, para que ADRES pueda estructurar y realizar el pago a todos los hospitales y clínicas del país, necesita fortalecerse y contratar al menos 6.000 empleados. Esto es un trabajo que toma tiempo y el Gobierno pretende hacerlo en menos de un año.
    • Los trabajadores de la salud que lo atienden seguirán precarizados. Lamentablemente, el gobierno del “cambio”, que prometió garantías laborales a todos los trabajadores de la salud, se olvidó de su promesa. En el texto se propone un régimen especial para los trabajadores de la salud donde se dan garantías laborales, mejoras salariales según nivel de estudio y antigüedad, entre otros beneficios, pero únicamente para los trabajadores del sector público. Es decir, aquellos que en este momento trabajan en hospitales o clínicas privadas, las cuales representan el 90 % de las Instituciones Prestadoras de Salud en Colombia, se quedan por fuera.
  • No hay una adecuada transición entre los modelos del sistema de salud. Cuando usted tiene que mudarse, o tiene un trasteo, sabe que tiene que planearlo y además le toma un tiempo. Lo mismo debería suceder con el sistema de salud: en un eventual cambio, este debe de hacerse de forma progresiva. Sin embargo, en la Reforma a la Salud, prácticamente esto empezaría de un día para otro, para algunas cosas se establecen tiempos muy cortos, en otros no hay, y falsamente se refieren a que muchos cambios se harán progresivamente. Tristemente, ya tenemos una experiencia cercana de lo que ocurre con una transición improvisada entre sistemas de salud: el caso del régimen del magisterio, donde más de 800 000 afiliados sufrieron interrupciones en los servicios. Este hecho fue grave y sería catastrófico si se repitiera en el Sistema General de Seguridad Social en Salud, que cubre a casi 50 millones de personas.

El Gobierno ignoró el proyecto de Reforma a la Salud construido por el gremio médico y de profesionales de la salud

Los gremios médicos y de profesionales de la salud, en conjunto con la bancada independiente del Congreso, le presentaron al país una propuesta alternativa de Reforma a la Salud. 

Después de una larga puja y presión para que su proyecto fuera acumulado con el proyecto de ley del Gobierno, lo lograron, pero, lamentablemente, el resultado fue decepcionante. En este proceso de acumulación, los Congresistas a cargo del proyecto de Reforma a la Salud del Gobierno debían compararlo con el de los gremios médicos, de tal forma que tomarán en cuenta lo mejor de ambos y así lograr un único proyecto. 

Sin embargo, para los congresistas Alfredo Mondragón, María Eugenia Lopera, Jorge Alexander Quevedo y Camilo Ávila, encargados del proyecto de ley del Gobierno, de los 49 artículos que contenía el proyecto de reforma propuesto por los gremios médicos, únicamente tomaron en cuenta tres. Uno de ellos corresponde a aspectos relacionados con la definición de términos, otro se refiere al Registro de Talento Humano, y el último —pero el más importante— es la creación de un Examen Nacional Único de Residencias Médicas, que favorece la garantía de transparencia y meritocracia en el acceso a los posgrados de especializaciones médico-quirúrgicas en el país.

Lamentablemente, artículos en los que se establecían funciones claras para cada actor del sistema de salud, un estudio independiente para definir la metodología de cálculo de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), nuevas fuentes de financiamiento, una transición ordenada y sensata entre sistemas, y otros de gran importancia, quedaron por fuera.

Foto: Alcaldía de Bogotá la responsabilidad de que usted no se enferme recae en tres pilares: el Centro de Atención Primaria en Salud (CAPS), la Gestora, y el ente territorial.

Lo que nos queda

Sin duda alguna nuestro sistema de salud necesita urgentemente una reforma, aunque se lograron avances históricos como una cobertura en salud a más del 95% de la población, las fallas desde la concepción del actual modelo hacen más de treinta años y los problemas que generó, por ejemplo, la destinación indebida de recursos de la salud o la concentración de servicios de salud en las grandes ciudades,  demuestra que la salud no puede seguir operando por el mismo camino. 

Por otra parte, es decepcionante que, desde el actual Gobierno, que en el pasado abogaba por un cambio en el sistema, cuando tiene las posibilidades de hacerlo realidad, entregue al país una propuesta poco clara, concertada con las EPS y otros poderosos sujetos de la salud, dejando de lado, por ejemplo, la iniciativa de los gremios médicos y los profesionales de la salud.

Quienes siempre hemos estado en la posición de defender el derecho a la salud continuaremos haciendo llamados y advertencias; así mismo, proponiendo para lograr el mejor sistema de salud para las colombianas y los colombianos.

Acerca del autor

Andres Salcedo Pinzon
asalcedo@razonpublica.org | + posts

*Médico y estudiante en la Maestría de Salud Pública en la Universidad del Rosario.

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Andres Salcedo Pinzon

*Médico y estudiante en la Maestría de Salud Pública en la Universidad del Rosario.

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