Juan Diego Duque, autor en Razón Pública
Foto: X: Senado

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El gobierno ha optado por negociar al por menor los votos de los congresistas, pero con esto se han fracturado los partidos y se ha deteriorado la calidad de nuestra democracia.

Juan Diego Duque*

Partidos fracturados

La turbulencia en el Partido Conservador, que se reflejó en la renuncia anunciada y después retractada de su  director, Efraín Cepeda, es otra muestra de las dificultades que  ha encontrado el gobierno para avanzar con sus reformas sociales en el Congreso.

Tanto o más que el contenido polémico de las reformas de salud, de pensiones y laboral, lo que llama la atención es la estrategia gubernamental para asegurar los votos, una táctica que ha suscitado controversia y ha revelado serias divisiones dentro de los partidos políticos al apoyar o no las propuestas del primer gobierno de izquierda.

Además del Partido Conservador, esta situación se extiende al Partido Liberal, al Partido de la U y a la Coalición del Centro Esperanza, particularmente la Alianza Verde. Todos han experimentado divisiones internas sobre si apoyar o no las propuestas del gobierno.

Le recomendamos: El Pacto Histórico: ¿de una coalición a un partido político?

La estrategia gubernamental y las fracturas partidistas

Ante el fracaso de la estrategia inicial del presidente Petro de negociar directamente con los jefes o jefas de los partidos —a la manera de las democracias parlamentarias europeas — hemos pasado a una estrategia de negociaciones fragmentadas. Ante la falta de consenso interno de los partidos, el gobierno ha optado por negociar los votos  “al menudeo» de votos, ofreciendo puestos y promesas de proyectos regionales a cambio del apoyo en el Congreso.

la mayoría de los políticos buscan beneficios para sus respectivas “maquinarias” y no les interesa discutir a fondo el contenido de reformas que no afecten de manera evidente a esas maquinarias: ellos y ellas no tienen incentivos para crear colectivos programáticos.

Este giro estratégico refleja un cambio hacia las tácticas utilizadas por administraciones anteriores, como las de Santos y Uribe, pero también muestra un problema más hondo en el sistema de partidos: una disposición de los partidos a sacrificar sus principios programáticos a cambio de prebendas burocráticas que revela la naturaleza fragmentada, la debilidad organizacional y la poca disciplina de los principales partidos.

El cuadro siguiente presenta el número de congresistas según partido y posición acerca de las reformas de salud y de pensiones:

Se observa un apoyo irrestricto de los partidos de gobierno, como el Pacto Histórico y el Partido Comunes, como también la tajante oposición de Cambio Radical y el Centro Democrático. Por eso las principales divisiones corresponden al Partido Conservador, el Partido de la U, el Partido Liberal y el Partido Alianza Verde, lo cual implica luchas internas y falta de liderazgo.

El dilema de los partidos

La situación anterior muestra el dilema que encuentran los partidos colombianos: ¿deben ceder ante los incentivos selectivos que ofrece el gobierno, o mantenerse unidos en defensa de una visión coherente sobre los grandes temas nacionales?

La respuesta a esta pregunta se complica debido a la prevalencia de las relaciones clientelistas que condicionan la votación de las reformas en curso y sacrifican la identidad y cohesión de los partidos en el Congreso.

Así pues, han tenido poco éxito las reformas políticas de 2003 y 2009 que trataron de fortalecer las organizaciones partidistas, disminuir la fragmentación y fomentar la disciplina interna.

Dentro de los partidos prevalecen las redes de poder basadas en el “‘amiguismo”—nivel de cercanía y familiaridad con el líder respectivo—y encabezadas por senadores(as) regionales que representan intereses locales más que ideologías políticas.

La escogencia de los candidatos se basa en la capacidad de movilizar apoyo electoral mucho antes que en la constatación de posiciones programáticas o ideológicas. Por eso la mayoría de los políticos buscan beneficios para sus respectivas “maquinarias” y no les interesa discutir a fondo el contenido de reformas que no afecten de manera evidente a esas maquinarias: ellos y ellas no tienen incentivos para crear colectivos programáticos.

Los partidos con bases ideológicas débiles o ambiguas se convierten en conglomerados de políticos que tratan de maximizar beneficios materiales, cuotas burocráticas, contratos o proyectos de inversión que alimenten sus redes de poder. Pero con esto pasan a un segundo plano los debates sustantivos sobre el modelo de país.

Existen excepciones, congresistas que se distinguen por su independencia del clientelismo, apoyados principalmente por votantes urbanos que valoran las agendas ideológicas sobre el intercambio de favores. Se autodenominan usualmente como los senadores(as) elegidos(as) por el voto de opinión, o voto libre.

Ante el fracaso de la estrategia inicial del presidente Petro de negociar directamente con los jefes o jefas de los partidos —a la manera de las democracias parlamentarias europeas — hemos pasado a una estrategia de negociaciones fragmentadas.

Foto: Efraín Cepeda - El anuncio de la renuncia de Efraín Cepeda a la presidencia del Partido Conservador expone una fragmentación que no es exclusiva de este partido, sino que se extiende a otros como el Liberal, la U, y la Coalición del Centro Esperanza.
Aunque suelen actúan como individuos y no como representantes de un partido, estos pocos congresistas han sido fundamentales en los debates basados en principios acerca de las reformas; pero sus esfuerzos se han visto opacados por la estructura del poder político que favorece el personalismo sobre la colectividad.

Hacia una democracia más fuerte

Esta crisis en el Congreso destaca la necesidad de que los partidos adopten posiciones serias en relación con las propuestas de reforma que para bien o para mal implicarían grandes cambios en la vida de la mayoría de las y los colombianos.

Dejar atrás la práctica de negociar votos por favores no será por supuesto una tarea fácil, porque implica todo un cambio en la cultura política, la reunión de militantes que compartan visiones de país, claridad en la organización y una consciencia de las graves consecuencias negativas del clientelismo.

Solo así podremos robustecer la democracia colombiana, asegurando que las decisiones legislativas reflejen visiones coherentes en lugar de intereses personalizados. Tal vez como más lo han intentado algunos partidos en los extremos ideológicos de la izquierda y la derecha en el país, pero sin los radicalismos que los caracterizan.

Lea en Razón Pública: Gobierno vs. Congreso: ¿qué pasará con las reformas?

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Juan Diego Duque

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Juan Diego Duque

*Candidato a Doctor en investigaciones de Conflicto y Paz, Universidad de Uppsala, Suecia. https://www.katalog.uu.se/profile/?id=N19-1492

Foto: Facebook: María José Pizarro

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Los resultados de las elecciones locales y regionales muestran un panorama desfavorable para el Pacto Histórico. ¿Cuál es el motivo de estos resultados?

Juan Diego Duque*

La importancia de estas elecciones

En un artículo de febrero de 2023, analicé los resultados legislativos de 2022 para dar pistas sobre la continuidad y los cambios del Pacto Histórico como una fuerza política regional en Colombia.

Esta coalición se destacó como el grupo con mayor representación en el Senado, ocupando la segunda posición en la Cámara de Representantes, tras el Partido Liberal. Además, logró alcanzar el poder ejecutivo nacional en cabeza del presidente Gustavo Petro. En ese momento, anticipé que pese a su éxito nacional el Pacto Histórico podría no lograr la misma trascendencia en las elecciones locales debido a la falta de control sobre las maquinarias políticas que son determinantes en dichas elecciones.

Recientemente, distintos analistas señalaron razones similares para estas predicciones. El  profesor Yan Basset sugirió que las elecciones locales son diferentes y, en lo local, el Pacto no tiene liderazgos importantes, en parte por las maquinarias. El senador Ariel Ávila sostuvo que las élites regionales estaban regresando al control local, un fenómeno que han denominado «atrincheramiento de las élites», quienes son los dueños de las maquinarias.

El Pacto logró convencer con ideas, pero su sistema político y organizativo todavía necesita mucho trabajo local para consolidarse.

Las elecciones territoriales tienen una importancia fundamental para las agrupaciones políticas, ya que determinan su extensión y fuerza en lo local. La cantidad de alcaldías y gobernaciones que obtienen en estas elecciones sienta las bases políticas para desarrollar proyectos políticos desde lo local hasta lo nacional.

Además, estas elecciones son cruciales para proporcionar eficiencia al gobierno nacional al garantizar que los alcaldes y gobernadores compartan las prioridades del gobierno central y tengan la voluntad política para ejecutar sus políticas. También son cruciales para establecer las bases electorales de futuras elecciones nacionales.

En ese sentido, el Pacto Histórico se fragmentó en el proceso de selección de candidatos, proceso caracterizado por disputas internas y desacuerdos entre los diversos grupos que conformaban la coalición. La prensa informó en varias ocasiones sobre la falta de consenso interno en las candidaturas oficiales, lo que los privó de candidaturas únicas en varios municipios y departamentos.

Esta fragmentación interna también se manifestó en el sistema político en general, con la aparición de nuevas bancadas en las elecciones, lo que no solo mostró divisiones dentro de los sistemas políticas existentes, sino una proliferación de micro partidos.

Foto: Facebook: Óscar Sánchez - El triunfo de Óscar Sánchez Guerrero, electo gobernador de Amazonas, es sorprendente, pues en este departamento los partidos tradicionales solían tener control.

Le recomendamos: Las elecciones regionales no pintan bien para el Pacto Histórico

La fragmentación del Pacto Histórico

Según las cifras de candidaturas del Pacto Histórico en los departamentos para la gobernación, que es un cargo de gran importancia y que gestiona importantes recursos, la coalición avaló a 14 candidatos, como se ve en el cuadro 1.

Sin embargo, en once de estos departamentos, grupos políticos que también formaban parte de la misma coalición presentaron sus propios candidatos. Un ejemplo extremo de esto se dio en Arauca, donde se presentaron candidaturas respaldadas por cinco grupos diferentes de la coalición del Pacto Histórico. En otros 17 departamentos donde la coalición no presentó candidaturas, bancadas o movimientos políticos afiliados a la coalición también presentaron candidatos a gobernador. Esta fragmentación provocó la división del voto de izquierda y de los movimientos alternativos.

La fragmentación interna y la incapacidad para unificar sus bases afectaron los resultados electorales para el Pacto Histórico, que se presentó en las elecciones como una «coalición dividida». Apenas lograron ganar dos gobernaciones: Nariño y Amazonas. Nariño es históricamente una región de izquierda, mientras que el triunfo en Amazonas fue sorprendente, ya que en esta zona las bancadas tradicionales solían tener el control.

Sin embargo, hubo informes periodísticos que sugirieron que el candidato del Pacto en Amazonas formó alianzas con las élites tradicionales del Partido Liberal por razones relacionadas con la protección de la Amazonía. Esta estrategia también se usó en algunas alianzas locales en las elecciones a la Cámara.

Entender la derrota del Pacto

A excepción de estas dos victorias, la coalición del Pacto Histórico sufrió una pérdida significativa, tal como se había anticipado. Los indicadores clave para entender esta pérdida son:

  1. la posición de los candidatos del Pacto en las elecciones,
  2. el porcentaje de votos obtenidos en cada elección y
  3. la diferencia entre los votos para la Cámara del Pacto Histórico y los votos para las gobernaciones.

Primero, en cuanto a la posición de los candidatos, la mayoría de las candidaturas, 11 de 14, ocuparon el tercer, cuarto o quinto lugar en las elecciones, lo que indica que no fueron competitivas, ya que la mayoría no logró llegar al segundo lugar en la contienda.

Cuadro 1. Resultados electorales de gobernaciones para el Pacto Histórico

Depto Candidato del Pacto Histórico % Votos Votos Posición Votos

Cámara

Diff Votos Diferencia porcentual
Amazonas Oscar Enrique Sanchez 45,30 % 14256 1ro 2659 11597 436,1 %
Arauca Manuel Calderon 7,96 % 8618 3ro 6444 2174 33,7 %
Boyacá Jose Giovany Pinzon 8,53 % 59016 3ro 75681 -16665 -22,0 %
Caquetá Oscar Conde Ortiz 3,53 % 6177 4to 19782 -13605 -68,8 %
Casanare Joel Olmos Cordero 0,55 % 1260 4to 19824 -18564 -93,6 %
Cauca Juan Diego Castrillón 20,26 % 110357 3ro 129003 -128646 -14,5 %
Cundinamarca Yorly  Liliana García 6,68 % 84331 3ro 181802 -97471 -53,6 %
Guaviare Jose Olarte Palomino 12,96 % 2092 3ro 2210 -118 -5,3 %
Huila Paulino Galindo Yustres 2,63 % 13341 4to 68879 -55538 -80,6 %
La Guajira Wilder Navarro Quintero 2,56 % 8346 4to 21128 -12782 -60,5 %
Nariño Luis Alfonso Escobar 51,67 % 357845 1ro 133434 224411 168,2 %
Putumayo Darnel Mauricio Mora 6,21 % 8984 4to 34831 -25847 -74,2 %
Quindío Luis Carlos Serna Giraldo 4,64 % 11348 5to 28245 -16897 -59,8 %
Valle Ferney Humberto Lozano 12,57 % 209097 2do 412677 -203580 -49,3 %

Fuente: Los datos son de la Registraduría Nacional del Estado Civil y compilado por el autor.

Segundo, excluyendo las dos gobernaciones ganadas, el Pacto Histórico obtuvo un promedio de apenas el 7,42 % de los votos en las gobernaciones, lo que representa un porcentaje muy bajo para un grupo político con poder nacional. Algunos departamentos, como Cauca, 20 %, Guaviare, 12 %, y Valle, 12 %, obtuvieron resultados más alentadores en sus candidaturas en comparación con el resto de las gobernaciones respaldadas por el Pacto Histórico.

Finalmente, al comparar los resultados de las elecciones a la Cámara y las elecciones de gobernación, se observa que las votaciones para la coalición aumentaron en Amazonas un 436 %, en Nariño un 168 % y en Arauca 33 %.

En particular, el aumento en Amazonas fue sorprendentemente alto, aunque hubo indicios de que este crecimiento pudo deberse a alianzas regionales con la élite. En Arauca, aunque no ganaron las gobernaciones, se observaron resultados electorales favorables, ya que la izquierda liderada por el Polo Democrático ganó dos alcaldías en Arauquita y Fortul.

Sin embargo, en el resto de los departamentos, el voto por el Pacto disminuyó en un promedio del -52,7 %. Por ejemplo, en Putumayo, que parecía un bastión del Pacto, el voto disminuyó en un 74 %. Este patrón se repitió en departamentos como Caquetá, Cundinamarca, La Guajira, Quindío, Casanare y Huila, donde las disminuciones porcentuales superaron el -50 %.

excluyendo las dos gobernaciones ganadas, el Pacto Histórico obtuvo un promedio de apenas el 7,42 % de los votos en las gobernaciones, lo que representa un porcentaje muy bajo para un grupo político con poder nacional.

Un resultado desfavorable

En definitiva, los resultados de las elecciones regionales de 2023 en Colombia arrojan una imagen no muy positiva para el Pacto Histórico. Pese a su éxito nacional en las elecciones legislativas y presidenciales de 2022, la coalición enfrentó desafíos en su intento por consolidarse como una fuerza política regional. La fragmentación interna y la falta de consenso en la selección de candidatos debilitaron su unidad.

Si bien logró victorias en Nariño y Amazonas, algunas de ellas inesperadas debido a alianzas con élites tradicionales, en general el Pacto Histórico experimentó una disminución en votos en comparación con las elecciones legislativas. El Pacto logró convencer con ideas, pero su sistema político y organizativo todavía necesita mucho trabajo local para consolidarse. Esto plantea interrogantes sobre su capacidad para establecer una presencia sólida en las regiones y sobre su necesidad de abordar las divisiones internas para avanzar en su proyecto político.

Para concluir, el Pacto Histórico también ha liderado la promoción de las mujeres en la política. Sin embargo, solo una candidatura en Cundinamarca de gobernaciones designó a una mujer para liderar los esfuerzos regionales. Esto es una reflexión más amplia que necesita de discusiones internas en el Pacto Histórico quién se ha abanderado de las agendas feministas.

Lea en Razón Pública: ¿Qué pasó con las listas del Pacto Histórico?

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Juan Diego Duque

*Candidato a Doctor en investigaciones de Conflicto y Paz, Universidad de Uppsala, Suecia. https://www.katalog.uu.se/profile/?id=N19-1492

Foto: Facebook: Gustavo Petro

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Las divisiones internas, la ausencia de líderes populares y las redes clientelistas harán difícil el éxito electoral de la coalición oficialista.

Juan Diego Duque*

Elecciones presidenciales vs. elecciones regionales

La coalición del Pacto Histórico encabezada por Gustavo Petro espera aumentar su presencia regional y seguir creciendo como fuerza política, pero las elecciones de octubre no presentan un panorama positivo para esta coalición.

Los resultados de las elecciones presidenciales de 2022 no son transferibles a las elecciones territoriales de octubre de 2023. La principal diferencia consiste en el poder de las clientelas de los políticos tradicionales en su propio territorio. Eso no significa que las clientelas no estuvieran presentes en las presidenciales: sin los múltiples acuerdos y alianzas entre Petro y los partidos tradicionales en las regiones, la victoria del Pacto no habría sido posible.

Pero estos acuerdos y alianzas no son transferibles a las elecciones de octubre. Las nuevas reformas propuestas por la coalición de gobierno han creado divisiones con sus aliados en el Congreso y la caída en popularidad del presidente probablemente afectará las campañas de los candidatos del Pacto.

Puede leer: Las elecciones de 2023: no sabremos cómo les fue a los partidos

El papel de las maquinarias 

Además, hay dos grandes razones por las cuales las maquinarias impedirán el crecimiento del Pacto en las regiones. En primer lugar, el Pacto carece de liderazgos fuertes y populares en los territorios, en parte porque esta forma de hacer política va en contravía de su discurso. En contraste, los partidos tradicionales han cultivado líderes que se valen del intercambio de favores para lograr apoyo electoral. Las investigaciones del senador Ariel Ávila y de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares) han revelado que estos sistemas de poder son dominantes en las regiones y que, a diferencia de lo que ocurre con las elecciones presidenciales, los votantes tienden a votar más por las redes clientelares que por los programas de gobierno.

Estas cifras ponen en evidencia que el comportamiento de los votantes es distinto en las elecciones presidenciales y regionales: en las primeras les conceden más peso a las propuestas programáticas, mientras que en las segundas pesan más los favores, dinero y beneficios que les ofrecen las cabezas de las maquinarias y las redes clientelares.

Foto: Facebook: Gustavo Petro - El Pacto Histórico no tiene liderazgos populares en los territorios; Gustavo Petro es el único líder visible y con capital político para movilizar votantes.
Chocó es un caso revelador en ese sentido, pues en la primera vuelta de las presidenciales Petro obtuvo más del 70% de votos y más del 90% en la segunda. Sin embargo, para la lista de la Cámara de Representantes por el Chocó, el Pacto Histórico obtuvo apenas el 5 % de la votación, mientras que el Partido Liberal, el Partido de la U y Cambio Radical obtuvieron el 90 %. Córdoba, Sucre y la Guajira registran porcentajes similares.

Estas cifras ponen en evidencia que el comportamiento de los votantes es distinto en las elecciones presidenciales y regionales: en las primeras les conceden más peso a las propuestas programáticas, mientras que en las segundas pesan más los favores, dinero y beneficios que les ofrecen las cabezas de las maquinarias y las redes clientelares.

En palabras sencillas, las élites políticas tienen más influencia en las elecciones regionales, y por tanto podemos esperar que tengan un mejor desempeño en las elecciones de octubre que el Pacto Histórico.

En segundo lugar, las mejores votaciones del Pacto Histórico se dieron en las ciudades grandes e intermedias y no en las zonas rurales y apartadas, donde las redes clientelares tienen más poderío. Los territorios urbanos –aquellos que tienen más del 70 % de sus poblaciones en las cabeceras municipales como Bogotá, Medellín y Cali– representan solo el 16 % del territorio colombiano. En esa porción del país es donde el Pacto Histórico tiene más capital político, en parte porque hay más votantes de clase media, educados y con cierto nivel de independencia económica que tienen más libertad para decidir por quién votar. En contraste, en los municipios rurales pesan más las conexiones con los políticos locales y por ende los intercambios de favores son decisivos para movilizar a los votantes.

Diferencias entre territorios

Los resultados de las elecciones a la Cámara de Representantes de 2022 son tal vez el mejor ejemplo del comportamiento electoral de los votantes en las elecciones territoriales, pues como se observa en la gráfica 1, al comparar los resultados electorales del Pacto Histórico y los partidos tradicionales (Liberal, Conservador, Partido de la U, Cambio Radical, Centro Democrático) en municipios urbanos y rurales las diferencias son evidentes.

Gráfica 1. Resultados electorales a la Cámara de Representantes en municipios rurales y urbanos
Fuente: Cálculos del autor basados en los datos de la Registraduría
Estos datos corroboran que el Pacto Histórico, así como otros partidos o movimientos no tradicionales como Alianza Verde, MIRA, Dignidad y Centro Esperanza, obtuvieron alrededor del 19 % de sus votaciones en municipios rurales, mientras que los partidos tradicionales alcanzaron el 40 %. Esta diferencia de 22 puntos porcentuales muestra cuán difícil es para las fuerzas políticas de izquierda obtener alcaldías en los territorios más apartados. Es importante subrayar que estas zonas representan el 84 % del país.

Aunque las elecciones a Cámara no son una foto exacta de lo que ocurrirá en las regionales, sí nos dan indicios importantes al respecto. Es evidente que, para obtener buenos números, el Pacto Histórico tendrá que superar sus divisiones internas y además enfrentar las maquinarias de los partidos tradicionales, incluso en los territorios donde se quedaron con la mayoría de los votos en las presidenciales.

Esta tendencia es aún más clara cuando observamos en qué departamentos el Pacto Histórico logró llegar a la Cámara de Representantes. Claramente, estas curules corresponden en su mayoría a departamentos que tienen ciudades capitales grandes como Bogotá (7 curules), Valle del Cauca (5 curules) y Antioquia (3 curules).  Si bien el Pacto ganó en algunos territorios menos urbanos como Meta (1), Cauca (2) y Putumayo (2), estos son territorios excepcionales con respecto la tendencia en general.

Cuadro 1. Curules obtenidas por el Pacto Histórico en cada departamento en las elecciones de la Cámara de Representantes en 2022

Departamento Curules del Pacto Histórico Total de curules % de circunscripción obtenida por el Pacto
Bogotá 7 18 39%
Antioquia 3 17 18%
Valle del Cauca 2 13 15%
Cundinamarca 2 7 29%
Atlántico 1 7 14%
Santander 1 7 14%
Bolívar 1 6 17%
Boyacá 1 6 17%
Tolima 1 6 17%
Caldas 1 5 20%
Magdalena 1 5 20%
Nariño 1 5 20%
Córdoba 0 5 0%
Norte de Santander 0 5 0%
Cauca 2 4 50%
Huila 1 4 25%
Cesar 0 4 0%
Risaralda 0 4 0%
Meta 1 3 33%
Quindío 0 3 0%
Sucre 0 3 0%
Putumayo 1 2 50%
Amazonas 0 2 0%
Arauca 0 2 0%
Caquetá 0 2 0%
Casanare 0 2 0%
Chocó 0 2 0%
Guainía 0 2 0%
Guaviare 0 2 0%
La Guajira 0 2 0%
San Andrés y Providencia 0 2 0%
Vaupés 0 2 0%
Vichada 0 2 0%
Total 27 161 17%

Fuente: Elaboración propia con datos de la Registraduría

En el Cuadro se observa que el Pacto Histórico fue más exitoso en aquellos departamentos que tienen mayor número de curules.  Algunos estudios han encontrado que los partidos minoritarios tienen más probabilidades de ganar en las circunscripciones donde hay una mayor cantidad de curules; y en efecto, el Pacto Histórico ganó principalmente en aquellos departamentos que tienen entre 5 y 18 curules, como Atlántico, Cundinamarca, Santander, Bolívar, Boyacá y Caldas. Por el contrario, en departamentos que tienen apenas dos curules (cómo Caquetá, Casanare, Arauca y Chocó) los partidos tradicionales obtuvieron más curules.

Aunque las elecciones a Cámara no son una foto exacta de lo que ocurrirá en las regionales, sí nos dan indicios importantes al respecto. Es evidente que, para obtener buenos números, el Pacto Histórico tendrá que superar sus divisiones internas y además enfrentar las maquinarias de los partidos tradicionales, incluso en los territorios donde se quedaron con la mayoría de los votos en las presidenciales.

Es probable que el Pacto logre disputarles el poder a los partidos tradicionales en departamentos como el Meta, Putumayo y Cauca, pero seguramente no tendrá chance de crecer en las zonas más rurales. Establecer alianzas con las maquinarias tendría un costo muy alto, porque implicaría caer en las mismas prácticas que han criticado los partidos alternativos, pequeños y de izquierda desde los albores del Frente Nacional.

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Juan Diego Duque

*Candidato a Doctor en investigaciones de Conflicto y Paz, Universidad de Uppsala, Suecia. https://www.katalog.uu.se/profile/?id=N19-1492

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