El ritmo que nos une: la copa América, la selección y la nación
Foto: Facebook: Selección Colombia

El ritmo que nos une: la copa América, la selección y la nación.

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Luego de un conjunto de semanas repletas de pasión y deleite futbolístico, Colombia llegó a la final de la Copa América, pero perdió frente a Argentina. No obstante los logros de la selección son constantemente opacados por el comportamiento de los aficionados.

Alejandro Villanueva*

“La bandera de la patria es la camiseta de la selección nacional de fútbol. No hay lugar en el mundo donde el hombre pueda sentirse más contento que en un estadio de fútbol.”

 —Albert Camus

Copa América

Nada más pertinente que la frase de Camus, ex arquero y filósofo francés, quien ha desnudado a la sociedad contemporánea desde los enfoques más sensibles y aparentemente más irrelevantes a través de sus textos. 

Aún hoy, donde la globalización mantiene gran incidencia e influencia sobre las decisiones que toman los ciudadanos en distintos contextos, especialmente en los económicos.

Un torneo de fútbol tan antiguo como la Copa América, que data desde 1916, sigue siendo el torneo deportivo que más llama la atención, desata pasiones y muestra diversas facetas de los países del nuevo continente.

No se puede olvidar que desde principios del siglo XX las prácticas deportivas y futbolísticas acercaron a las nuevas naciones latinoamericanas a diversos proyectos modernos. 

En Suramérica hay un aliento que impulsa ese espíritu deportivo latente, que obliga a estar expectantes e, incluso, a paralizar cada nación. Argentina, Uruguay y Brasil son los países que más han conquistado la copa, pero eso no quita que los otros países tengan ese destello de luz y pasión futbolística. Incluso en Ecuador, que es el único país del sur que no ha ganado, disfruta de este deporte. 

En los últimos 30 años el torneo no sólo se ha disputado en países de Suramérica. Quizá por distintos intereses estratégicos y económicos el certamen, y otros de la FIFA, han tenido como sede a Estados Unidos. 

Sede huésped

En esta oportunidad Estado Unidos fue el huésped de la Copa América 2024. Hay que destacar que en este país el fútbol no tiene los mismos niveles de afición y de inversión económica que el béisbol, el fútbol americano, el baloncesto o el hockey.

Por eso no hay muchos estadios diseñados exclusivamente para el fútbol. De hecho, muchos escenarios deportivos fueron adaptados para la importante competencia. 

El torneo inició con un excelente nivel deportivo, físico, atlético, técnico y futbolístico por parte de los seleccionados sudamericanos hegemónicos como Brasil Uruguay y Argentina.

A estos se le sumó el alto nivel deportivo y competitivo del seleccionado nacional de Colombia, quienes demostraron un cambio generacional que ha hecho devolver la esperanza a los aficionados de la tricolor.

En el transcurso del torneo las emociones fueron creciendo en los millones de aficionados latinoamericanos en todo el mundo. Para el caso Colombiano las expectativas de obtener por segunda vez el título de la Copa América fueron muy altas y vibrantes.

Aún más cuando para algunos críticos la Copa América obtenida en la ciudad de Bogotá en el año 2001 no reviste de gran importancia porque la selección gaucha no asistió a este certamen. Además que, aparentemente, la selección brasilera jugó con los futbolistas menos importantes de la época.

De tal manera que la Copa América fue, para aquellos colombianos expatriados por la violencia, la pobreza y la exclusión, la oportunidad perfecta para sentirse más cerca de muchos otros colombianos.

Foto: Facebook: Selección Colombia

Distintos medios de comunicación, directores técnicos y ex futbolistas de distintas nacionalidades difundieron esta perspectiva al inicio de la convocatoria, añadiéndole más presión y responsabilidad al equipo colombiano.

El desempeño de la tricolor creció con el paso de los partidos y eso ocasionó que a los estadios asistieran cada vez más personas. No solo por todos los que viajaron para ver a la selección sino porque Estados unidos tiene la mayor cantidad de migrantes colombianos en el mundo. 

De tal manera que la Copa América fue, para aquellos colombianos expatriados por la violencia, la pobreza y la exclusión, la oportunidad perfecta para sentirse más cerca de muchos otros colombianos.

La emoción brotó cuando apareció un seleccionado colombiano casi invencible. En las semifinales Colombia venció a Uruguay un gol por cero. Sin embargo, la nota importante se constituyó en una violenta gresca protagonizada en la tribuna por los jugadores uruguayos y los aficionados colombianos. 

Esto causó todo tipo de reacciones a nivel mediático, pero muy pocas a nivel de la organización del torneo, es decir, de la CONMEBOL. La situación violenta no tuvo una incidencia más allá de las noticias superficiales y los memes, pero no se tomó ninguna medida adicional de cara a la final. 

El incidente 

La CONMEBOL debía entender que el último partido tenía otros tintes. Era un desafío para los colombianos vencer a Argentina, la actual campeona mundial. Además, por la condición migrante de los colombianos, la selección estaba de local.

Miami fue una extensión de la casa de la selección Colombia, Barranquilla. Más de 100,000 personas se encaminaron para ser los espectadores de un triunfo que no llegó. 

En Colombia el país entero se paralizó, incluso el gobierno nacional que declaró el día después del partido como una fecha cívica. En las calles del país se respiró un ambiente cercano a un 31 de diciembre.

Ya durante el transcurso del partido la algarabía se escuchó en toda Colombia, como una extensión de lo que sucedía en el Hard Rock en Miami. No obstante, tanta emoción desbordó el sistema de seguridad del lugar, muchas personas con boleta, boleta falsificada o sin boleta se acercaron a las cercanías del estadio con la intención de entrar. Esto ocasionó que muchos con boletas legales se quedaran por fuera y otros, colados, disfrutaran del evento.

La CONMEBOL y las autoridades estadounidenses no estuvieron a la altura del evento, no pensaron que algo de este calibre iba a suceder. Por eso, el inicio del partido se retrasó, el ingreso al estadio estuvo plagado de altercados e inconvenientes, y, en últimas, la final de la copa se empañó. 

Es fundamental comprender que el fútbol desde hace muchas décadas nos define como nación y la nación colombiana tiene una nueva identidad gracias a este deporte.

De cara al mundial

Es fundamental comprender que el fútbol desde hace muchas décadas nos define como nación y la nación colombiana tiene una nueva identidad gracias a este deporte. 

El ejercicio de la ciudadanía, en especial de las ciudadanías deportivas, deben estar enfocadas a demostrar la dignidad, fuerza, determinación y honestidad de quienes ostentamos la categoría de hinchas del fútbol, deportistas y sobre todo la dirigencia del fútbol nacional.

Quien lidera la Federación Colombiana de Fútbol debe comprender que debe ser un embajador de paz y convivencia, para que este tipo de circunstancias no vuelvan a ocurrir. 

El fútbol da nuevas oportunidades, seguramente este no será el final de la selección colombiana. Ya habrá otros certámenes a los que acudir y poder disfrutar. Ojalá, tanto los aficionados como los organizadores del evento tomen cartas sobre lo que ocurrió en esta final para que no se repita. 

Seguramente Colombia volverá a ser un protagonista en el siguiente torneo, quizá la Copa Mundial 2026. Es necesario que todos los responsables puedan enmendar las equivocaciones ocurridas en Miami de cara a la alianza del próximo mundial entre México, Estados Unidos y Canadá.

Acerca del autor

Alejandro Villanueva
Alejvi@razonpublica.org.co | + posts

*Magister en Sociología, doctor en Deporte y doctorando en Educación.

11 comentarios

Alejandro Villanueva

Escrito por:

Alejandro Villanueva

*Magister en Sociología, doctor en Deporte y doctorando en Educación.

11 comentarios de “El ritmo que nos une: la copa América, la selección y la nación.”

  1. Excelente el análisis del profe Villanueva, nos permite entender no solo el contexto histórico de la copa americana si no también la perspectiva política desde el Poder Blando en el deporte por parte del hegemon y luego no adentra en la visión de cara mundial.

  2. Aquí es donde se pregunta uno, ¿Qué tan buena es esta fiebre? Finalmente es una enfermedad, ¿No?, aunque la pasión y el fervor siguen tan latentes, es importante resaltar como una variable de este tema tan eufórico, que tan propios y respetuosos son estos espacios, victorias y/o pérdidas que hacen que un pueblo siga generando violencia al entorno de este ritual que debe ser de gozo. A pesar de la «tusa futbolera», el colombiano sigue esperanzado (seguimos), en qué se pueda ganar sin que la violencia y la trampa opaquen el momento, que vuelva ese»toque, toque».

    Me quedé con ganas de leer más!

  3. Alejandro, un gusto leerte desde Los Ángeles , California. Es importante el análisis que realizas desde la nación y el deporte, siendo el fútbol una práctica que nos reúne y se ha convertido en parte importante de nuestra identidad. La camiseta y las banderas de la Selección Colombia hicieron presencia en cada estadio y ciudad de los Estados Unidos en los partidos en los que participó en la Copa América. Asimismo, las pantallas gigantes en los restaurantes colombianos se convirtieron en una posibilidad de reunión y convivencia en clave de fútbol. Sin embargo, hasta estos lugares también llegó la violencia y empañaron la fiesta que se estaba viviendo. Allí toma más relevancia el concepto que plantea Alejando Villanueva: las ciudadanías deportivas, sumadas a un contexto de globalización y migración en donde la Selección Colombia se convierte en uno de los pocos símbolos que nos conectan con nuestro país estando lejos del mismo. Quizás sería necesario extender un poco la crítica a los reprobables actos de los dirigentes de la Federación Colombiana de Fútbol, en cabeza de Ramón Jesurun; pues desde allí se genera un mensaje hacia los aficionados que asisten a este tipo de eventos deportivos. Para finalizar, es un gusto leer a un autor que conoce tan de cerca el deporte y lo estudia con pasión.

  4. El fútbol es al opio, como la violencia es a la adicción. Hay que enfrentar realidades, Colombia no ha podido superar su propia idiosincracia en cuanto a los temas de conflicto se refiere. Con la firma del postconflicto, se pudo llegar a la ruta esperada para que la sociedad y el deporte sufrieran esa anhelada transformación social, cultural y sobre todo, mental. Los colombianos debemos y es un ejercicio imperante, construir paz desde la paz, no la paz desde la violencia y así, muy probablemente el fútbol como estandarte del deporte en Colombia y en el mundo, no se vea ensombrecido por una jauría de desadaptados sociales que dejaron en entre dicho una vez más la imagen del colombiano.

  5. Una visión muy acertada soportada en un análisis que desde el contexto nos permite percibir una realidad de la sociedad contemporánea al rededor de el fútbol que ha transitado de ser el deporte más cercano y popular a la gente a una sumatoria de intereses económicos desde la fifa y demas federaciones inscritas en ella para llevar este deporte a un desarraigo desde el sentimiento popular y su esencia superada por ejemplo por el fenómeno desbordado de las apuestas que han desvirtuado a los propios futbolistas en su compromiso y mistica con esta practica.

  6. Excelente analisis, amigo mío, debemos buscar la manera que está hermosa fiesta donde nos unimos como colombianos termine en desmanes dónde como colombianos quedamos mal por un grupo de desadaptados que no han comprendido que el fútbol es una fiesta donde se uno un país al rededor de 10 deportistas que nos representan como país.

  7. Esto quiere decir que ese fútbol show se ve afectado por los intereses de la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), pero también hay que recordar que la vida nos ha permitido vivir momentos como aquel 5–0 enfrentando la misma selección Argentina en 1994 y ser campeones de la Copa América del 2001, por supuesto no vivimos de viejas glorias, pero hoy debo decirles que esos instantes son los que nos permiten a muchos caminar pensando que un día, en medio de ese fútbol show, puede darse otra sorpresa, imagínense si ustedes estaban emocionados ayer con el partido y no vivieron ni lo del 94, ni lo del 2001, como estaría esa parte del país que si la vivió y que le permite tener una mayor creencia, a que hay cosas que aun teniendo todo en contra pueden pasar, de aquellos y aquellas que lo vivimos y hacemos lo posible en nuestro día a día para que este país sea mínimamente más tolerante, y que nos resistimos a asumir que la guerra es el camino.

  8. Esto quiere decir que ese fútbol show se ve afectado por los intereses de la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), pero también hay que recordar que la vida nos ha permitido vivir momentos como aquel 5–0 enfrentando la misma selección Argentina en 1994 y ser campeones de la Copa América del 2001, por supuesto no vivimos de viejas glorias, pero hoy debo decirles que esos instantes son los que nos permiten a muchos caminar pensando que un día, en medio de ese fútbol show, puede darse otra sorpresa, imagínense si ustedes estaban emocionados ayer con el partido y no vivieron ni lo del 94, ni lo del 2001, como estaría esa parte del país que si la vivió y que le permite tener una mayor creencia, a que hay cosas que aun teniendo todo en contra pueden pasar, de aquellos y aquellas que lo vivimos y hacemos lo posible en nuestro día a día para que este país sea mínimamente más tolerante, y que nos resistimos a asumir que la guerra es el camino.

  9. En la 48 edición de este torneo, será recordada por las controversias que se presentaron como los graves problemas de seguridad en la final Colombia – Argentina.
    Parte de los aficionados Colombianos, un aproximado de 8000 qué ingresaron malintencionadamente a la fuerza, acabaron por opacar la fiesta q vivimos los residentes en nuestro pais, al ver tanta deshonestidad, se siente uno avergonzado e indignado por tal representación, entre las últimas noticias informan q cerca de 7000 hinchas podrían ser deportados y sancionados con multas, e incluso cárcel, desde mi punto de vista, me parece que sería una gran lección por parte de las autoridades a estos vándalos, no hay otro nombre para los que dañen el bien ajeno.

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