Dos novelas contemporáneas sobre el canal de Panamá
Foto: La guerra perdida

Dos novelas contemporáneas sobre el canal de Panamá

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Estas dos novelas toman hoy relevancia, por connotar a lo largo de todas sus páginas que Colombia y Panamá son un solo territorio dividido a la fuerza

En varias oportunidades el presidente Donald Trump ha manifestado su intención, lo señaló así en su discurso de posesión, de apropiarse nuevamente (los Estados Unidos de América) del canal de Panamá. Este tema de soberanía va a ser un punto candente en los próximos días pues el deseo expansionista y la pretensión de ser el país con mayor poder e intervención financiera en el planeta harán acrecentar odios y afectos, propiciar guerras y obligarán a tomar posiciones políticas y económicas en el mundo entero.

Para Colombia el canal de Panamá ha sido un tema de casi un siglo y medio, pues fue dentro de la República de Colombia cuando una compañía francesa dio inicio a la construcción del ferrocarril entre Ciudad Colón y Panamá y a las obras del canal, que en ese entonces era un proyecto de construcción a nivel y no en esclusas, tal vez por el entusiasmo que despertó la construcción del canal de Suez. 

A comienzos de 1900 Estados Unidos propició la lucha por la independencia de Panamá, respaldó a los independentistas con barcos de la marina, sobornó las condiciones del tratado del Canal, compró embajadores y gobernantes y otorgó una ridícula  indemnizaron al país por haber cedido buena parte de nuestro territorio para que luego una firma norteamericana lo construyera y lo explotara por cien años, al cabo de los cuales se lo entregaría a la República de Panamá, como se hizo el 31 de diciembre de 1999. Hoy se pone en tela de juicio el tratado Torrijos-Carter, que posibilitó la entrega de este paso que soñaron, desde Balboa, todos los hombres que se asomaban al istmo y oteaban un hermoso paisaje y un gigante negocio para cualquiera que poseyera estas tierras.

Mucho se ha escrito sobre el tema: ensayos políticos, análisis financieros, proclamas, novelas y poemas. En los últimos años varias novelas colombianas han tocado el tema: Historia secreta de Costaguana, de Juan Gabriel Vásquez y La guerra perdida del indio Lorenzo, de Rafael Baena, entre otras.

La primera, Historia secreta de Costaguana, Alfaguara 2007, narra la historia de José Altamirano y de su padre Miguel a través de la voz del hijo en primera persona, quien como un narrador oral cuenta diferentes episodios personales y colectivos alrededor de las guerras de final de siglo en nuestro país, pero fundamentalmente la novela es la búsqueda de su padre en Panamá, a donde viaja y con los breves datos suministrados por su madre, Antonia de Narváez, lo encuentra y acompaña durante varios años en su labor periodística; presencia las luchas de los independentistas, la construcción del ferrocarril y el derrumbe del primer proyecto de los franceses de construcción del canal, pero con detalle describe las diversas tramoyas de los intermediarios y cónsules norteamericanos para quedarse con el canal de Panamá.

Novela en la que sucede un encuentro con Joseph Conrad (escritor polaco) en su fugaz paso por el Caribe, cuando era un joven aprendiz de marinero quien se inaugura traficando armas para los ejércitos conservadores de Colombia y a quien, años después, José Altamirano visitó en Londres cuando este ya era un novelista importante y aquel, un hombre que huye de la hecatombe de su tierra, del desastre de su vida, buscando un lugar dónde esconderse de sí mismo.

No todo es historia, hay dureza en los acontecimientos que rodean a Eloísa, la única hija de José Altamirano, en la trágica vida de su esposa, en el final de su padre, en su siempre y constante fracaso. Novela excesiva a veces, reiterativa en ese intento por dialogar con el lector a quien está dirigida la voz del narrador, quien parece en algunas oportunidades un vendedor de plaza de mercado que juega con el tiempo y que anuncia y reitera que va a contar un acontecimiento sin decirlo. Lo que es notable es que la novela posee una gran investigación histórica, un conocimiento de la biografía y de la obra de Conrad que sorprende, y hoy la novela es, sin dudas, un material absolutamente valioso para conocer detalles del entorno social, político y mercantil por el que atravesaba la ya República de Colombia que propició y cuyos gobernantes conservadores permitieron la apropiación del canal de Panamá.    

La otra obra mencionada, La guerra perdida del indio Lorenzo, de Rafael Baena, novelista, fotógrafo y periodista (fallecido hace nueve años), fue su última novela (2), que registra con minucia las escaramuzas de las innumerables batallas que libró en Panamá el indio Lorenzo, un liberal “pata al suelo” de un radicalismo natural y de un espíritu combativo y libertario, por lograr la emancipación de sus hermanos. 

Esta novela no narra el éxito; como lo dice su título, relata las pérdidas y, entre tantas, las anteriores a la separación de Panamá. La novela reconstruye el paisaje social, político y económico que condujo a la independencia de ese territorio a través de una extensa carta que Vicente Orduz (terrateniente santandereano que se sumó al radicalismo liberal) escribe a su sobrino. Relata la historia del indio Lorenzo, un héroe anónimo, un líder natural de un grupo de indios armados con palos, machetes y nueve escopetas de fisto que se atreven a desafiar, con el sistema de guerrillas y la propuesta dada por Orduz, el narrador en primera persona de esta historia, a conformar el primer escuadrón de caballería armada según los consejos de guerra brindados en los textos del general Antonio Maceo (héroe independentista cubano). Obviamente, el indio dio la vida defendiendo su tierra, las ideas libertarias y de igualdad.

Foto: El canal de Panamá

El exceso de detalles sobre las escaramuzas de los diversos bandos liberales con nombres de generales y personal de tropa, lugares, caminos, pequeñas poblaciones y conversaciones casi de mensajería para adquisición de armas y pertrechos; el planeamiento de emboscadas y estrategias de batalla hacen que la novela se extienda hasta la monotonía del recuento y la reiteración del camino acumulado de las batallas fracasadas de Lorenzo. No se trata de una novela que estimule la ficción, su propósito es dar cuenta de la investigación del autor sobre el cúmulo de batallas del indio Lorenzo, que se suman a la lista en otras obras Rafael Baena sobre el tema: Tanta sangre vista, Vuelvan caras carajo, La bala vendida, entre otras. 

La importancia de las novelas de Baena sobre las batallas del siglo XIX está ahí, en la recuperación histórica, y, para utilizar sus palabras, cuando le preguntaban por qué había escrito novelas históricas, respondía siempre que “a los hijos hay que explicarles la violencia y que los orígenes de la guerra de hoy están en las guerras de ayer, en la fundación misma de la patria”.   

Estas dos novelas toman hoy relevancia, por connotar a lo largo de todas sus páginas que Colombia y Panamá son un solo territorio dividido a la fuerza, los mismos hombres lucharon y murieron por la misma causa; la historia de las guerras en el XIX y comienzos del XX son escenarios que hacen posible la explicación de las actuales; pretender el canal por parte del gobierno norteamericano es un exabrupto sin precedentes al cual nuestros países deben dar respuesta por ser un aspecto de soberanía mayor.

Le recomendamos: De sobremesa: Los ríos de hace más de cien años: Viaje por Colombia en 1912, de Carl H.

Acerca del autor

Carlos Luis Torres
Carlos Luis Torres Gutiérrez
ctorres@razonpublica.org |  + posts

*Escritor, Magíster en Literatura latinoamericana, librero.

5 comentarios

Carlos Luis Torres Gutiérrez

Escrito por:

Carlos Luis Torres Gutiérrez

*Escritor, Magíster en Literatura latinoamericana, librero.

5 comentarios de “Dos novelas contemporáneas sobre el canal de Panamá

  1. Muchas gracias por su artículo, en Colombia no ha sido muy comentada la novela de Rafel Baena, desafortunadamente.
    Fui su compañera de vida y fiel testigo de su escritura final en una batalla contra la muerte. La novela fue presentada por él en diciembre y a los 10 murió en casa. Luego publicamos su novela póstuma Memorias de derrotas.

    Agradecida,
    Amalia Carrillo.

    1. Amalia, que bueno saber de ti. Te pensé leyendo la novela de Rafael, lamentablemente en este artículo se suprimió una nota a pie de página que hice sobre la presentación de la novela en Luvina. Por favor escribe a mi email (carlosluistorresg@gmail.com) para restablecer nuestro contacto. Abrazos.

  2. Luvina (Archivos)
    Muere Rafael Baena, diciembre 14 de 2015
    El pasado viernes 4 de diciembre, Rafael Bahena conversó en Luvina con su amigo Camilo Jimenez. Habíamos aplazado esta presentación varias veces debido a su estado de salud. …por tratarse de este sitio que me gusta… nos dijo al entrar. Conversó sobre su novela “La guerra perdida del indio Lorenzo” aparecida con el sello Penguin Randon House hace pocos meses; habló sobre sus novelas pasadas; sobre su oficio de periodista; sobre la historia y la novela histórica, sobre la veracidad y la verdad. Firmó libros, dejó una nota para Luvina en el cuaderno registro de escritores, se despidió de mí en la puerta y me regaló una sonrisa al subirse al auto que le llevo a su residencia después de la última conversación pública. (Prometemos recordarlo). (Carlos Luis Torres)

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