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Sudáfrica, lecciones de vida

Escrito por Carmen Socorro Ariza

carmen socorro arizaEl mundial de fútbol nos deja una gran lección: en la lucha por un mejor futuro, todos somos responsables.

Carmen Socorro Ariza *

Escrito en Steve Bikostraat

A medida que el color rojo sangre español y el naranja fosforescente holandés se han ido desvaneciendo en medio de un guayabo negro, ha vuelto la calma. Por eso, en medio de las sombras del verano, decidí ver una película que tenía reservada para la ocasión sobre la vida de Steve Biko, Cry Freedom, dirigida por Richard Attenborough y protagonizada por Denzel Washington.

Steve Biko. El nombre quizás a muchos no le diga nada, como no me decía a mí nada antes de venir a vivir a una calle que lleva su nombre: Steve Bikostraat. Cuando llegué, me sentí obligada a investigar sobre él. Descubrí que era uno más de los muchos activistas sin nombre, o con nombres casi olvidados, de la lucha por la liberación negra y la eliminación del Apartheid en Sudáfrica. Biko me recordó que fueron muchísimos los que, al lado de Nelson Mandela, lucharon por la igualdad y la emancipación negras. Una interminable lista de hombres y mujeres que, junto con sus familias, lo sacrificaron todo en aras de alcanzar la igualdad y poner las bases para la construcción de una nación en la que todos pudieran vivir en paz e identificarse como sudafricanos. Dentro de poco se pondrá en cartelera una película sobre Nelson Mandela y el día histórico en que, gracias a un partido de fútbol, blancos y negros sudafricanos clamaron al unísono por Sudáfrica.

Al ritmo de las vuvuzuelas

Quizá sea esta la primera lección, y por eso haya sido tan importante para Sudáfrica el Mundial de Fútbol. Más que la eliminación de la pobreza o la erradicación de los males que los acosan y acosarán (no se hizo Roma en un día), para los sudafricanos el mundial significó, primero, demostrarse a sí mismos, y luego demostrarle al mundo que, con contratiempos o sin ellos poco a poco han ido cerrando heridas profundas y construyendo una nación digna para todos los sudafricanos, sin distinción de ningún tipo. Eso, más que el fútbol, fue lo que vi. Esas fueron las imágenes con las que me emocioné y vibré, y las que deseo que queden grabadas en mi memoria y en la memoria colectiva.

Ver esas imágenes y vibrar con los sudafricanos al ritmo de sus vuvuzuelas me hizo volver a creer en que Colombia también podrá lograrlo. Además, como símbolo de esa esperanza, allí estuvo Shakira en primera fila. Quizá ya no necesitemos de tantas víctimas inocentes como las que dejaron tras de sí las luchas contra el apartheid. Quizás ahora, con los adelantos tecnológicos, sea más fácil que aparezcan hombres y mujeres que, como Steve Biko o Mandela, emprendan una lucha pacífica, respaldada tan solo por la inteligencia y la razón.

La lucha es de todos

Frente al jurado que lo acusaba de provocador y de incitar al racismo contra los blancos, Steve Biko pidió que predominara el deseo de alcanzar una nación justa y equitativa para todos, "en la que la confrontación se haga con ideas, razones y hechos y no con violencia", en la que prime el bien común y no los intereses privados. ¿Difícil? Tal vez. Pero se necesita una decisión unánime. Para llevar a cabo su misión, estos hombres contaron con la participación de sus familias, de sus amigos, de la gente del común, que decidieron acompañarlos y protegerlos a expensas de su propio bienestar y seguridad. De lo contrario su lucha no hubiese sido por el bien común sino por la gloria individual, y seguramente nunca hubiese llegado a un buen fin. Al lado de Biko, como un estandarte, siempre estuvo su esposa, lo mismo que, junto a Mandela, estuvo siempre la esposa de Mandela. Ese fue un acto responsable. ¿Si no se es responsable de la familia y del entorno íntimo, ¿cómo se puede ser responsable de todo un pueblo? Quien no controla su casa no podrá controlar una nación o un Estado.

Amanecerá y veremos

La lucha de los sudafricanos fue comparable con la que vimos en el mundial de fútbol. Los equipos que llegaron al final lo hicieron jugando como un solo hombre. Es muy diciente que los primeros en salir por la puerta de atrás hubiesen sido los que para poder estar en el mundial tuvieron que valerse de jugadas sucias. No voy a decir los nombres que todos conocemos. Pero sí quiero señalar que la copa no podía caer en mejores manos. Basta con escuchar por quince minutos las emisiones de la televisión española para ver cómo, según ellos, este triunfo será la redención de España. Amanecerá y veremos. ¿Cuántas veces se nos dijo en Colombia que íbamos a pagar la deuda externa con un mero cinco-cero?

*Carmen Socorro Ariza-O. Licenciada en Español y Literatura. Profesora de ELE (Español Lengua Extranjera). Ha impartido conferencias y cursos especiales de español y literatura para diferentes instituciones en Holanda. Lectora de Razón Pública.

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