Nicaragua, Colombia y la amenaza ecológica para el mar Caribe - Razón Pública
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Nicaragua, Colombia y la amenaza ecológica para el mar Caribe

Escrito por June Marie Mow
June Mow San Andres asesores

June Mow San Andres asesores

June-MarieEl Archipiélago de San Andrés, Providencia y Canta Catalina y la costa nicaragüense de la Moskitia están en los planes de grandes compañías petroleras. Se trata de proyectos que podrían destruir el ecosistema marino.

June Marie Mow*

Desastre en ciernes

La Cuenca del Gran Caribe está amenazada de destrucción por el interés de empresas petroleras cuyas exploraciones pueden causar un desastre ambiental.

Los arrecifes coralinos son el ecosistema más complejo, diverso y económicamente valioso en el mundo: cubren una quinta parte de la superficie de la tierra y son habitados por el 5 por ciento de especies conocidas y 25 por ciento de todas las especies marinas. En el Caribe está el 10 por ciento de los arrecifes del mundo.

Poe su parte, la Reserva de Biosfera Seaflower es hábitat del 75 por ciento de los ecosistemas de arrecifes de Colombia, a los cuales debemos la existencia de las islas, cayos y playas de Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Se constituyen en la perfecta barrera natural para reducir la energía de las olas frente al cambio climático y ambiental.

Este mundo maravilloso se enfrenta a una probabilidad de daño o pérdida debido a los proyectos de explotación petrolera de Colombia y de Nicaragua.

Aunque la Ley del Plan Nacional de Desarrollo de Colombia prohíbe la exploración y explotación en ecosistemas de arrecifes coralinos, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) no ha desistido de los planes de exploración y explotación de hidrocarburos offshore, en el marco de las concesiones ya otorgadas al Consorcio Ecopetrol, YPF y Repsol.

Por su parte, Nicaragua ha difundido ampliamente sus proyectos de largo aliento para la zona económica exclusiva que antes pertenecía a Colombia: pesca sin ningún tipo de control, explotación de hidrocarburos y construcción del canal interoceánico. 

June Mow San Andres mar
Foto: Manuel Vieda Costa Isleña. 

Proyectos destructivos

Especialmente hay cuatro proyectos de explotación de recursos petroleros que representan una gran amenaza para el ecosistema marino:

  • Desde 2010 el gobierno de Ortega puso en marcha el proyecto Petroleum Promotional Folder of Nicaragua para la explotación petrolera en aguas del Caribe.

El Ministerio de Energía y Minas de Nicaragua (MEM) está ofreciendo hasta 55 bloques de explotación de petróleo en 65 mil kilómetros cuadrados del territorio marítimo del Caribe. Esta gran extensión podría ser explotada a través de diferentes modalidades de contratación, ya sea en concesión, en producción compartida o cualquier otra modalidad de uso común.

El gobierno de Nicaragua ya firmó un contrato para la exploración de la costa Caribe con la empresa estadounidense MKJ Exploraciones Internacionales S.A. La compañía terminó el estudio sísmico hace un par de años y está todo listo para perforar pozos exploratorios en sus 1,8 millones de hectáreas de concesiones.

  • Managua también aprobó el estudio de impacto ambiental de Infinity Energy Resorces para iniciar la perforación en 1.4 millones de hectáreas de petróleo y gas, licenciados en el Mar Caribe nicaragüense.

· También la región de La Mosquitia está en el radar de varios países: se menciona en el proyecto Petroleum Promotional Folder of Nicaragua como el área más importante de exploración offshore del Caribe; la ANH de Colombia ha expresado su interés en la explotación de  gas biogénico y termogénico, y la petrolera Honduras Texas Oil adelanta una labor de prospección en las mismas zonas.

· Colombia y Nicaragua tienen planes de exploración y explotación de hidrocarburos en Quitasueño, el Complejo Arrecifal más grande del Archipiélago, a unas 65 millas náuticas de la isla de Providencia.

“En el patio de nuestra casa”

¿Qué cambiaría para los habitantes insulares si Colombia no hace nada y Nicaragua y las empresas petroleras desarrollan su industria petrolera en el Caribe?

Para el gobierno de Nicaragua y para las empresas petroleras la riqueza está en los recursos naturales no renovables. Por el contrario, para los habitantes de las islas lo importante son los recursos marinos vivos representados en los sistemas de arrecifes más extensos y productivos del hemisferio occidental. Esta riqueza es comparable al bosque húmedo tropical en cuanto a biodiversidad y servicios que prestan a la región y a la humanidad.

El modelo de desarrollo basado en la explotación de hidrocarburos que impulsan los gobiernos de Colombia y Nicaragua tiene altos costos sociales:

  • No tiene en cuenta las condiciones socio-culturales de los habitantes de las islas, quienes no tienen conocimientos, habilidades ni destrezas para convivir con el petróleo.
  • Se basan en proyecciones de corto plazo y en decisiones que se toman fuera del territorio insular.
  • Podría acelerar el aumento del nivel del mar y la acidificación del océano como consecuencia de cambios ambientales y del clima y convertir a las islas en poco tiempo en lugares inhabitables o, literalmente, hacer que algunas desaparezcan.

Algunas de las actividades petroleras de Nicaragua se realizarían en la Reserva de Biosfera Seaflower y muy cerca de las Áreas Marinas Protegidas, en “el patio de nuestra casa”. Son una real amenaza para la comunidad y para estas zonas de importancia mundial.

Los impactos toxicológicos, físicos y socioeconómicos son acumulativos y de largo alcance y atentan contra los sistemas que soportan la vida en las islas, los arrecifes y los ecosistemas asociados. También ponen en alto riesgo la seguridad alimentaria y, por lo tanto, son una amenaza para la seguridad integral de los habitantes insulares.

Cada infraestructura que soporta la actividad petrolera es una amenaza para el turismo y para la pesca.

June Mow San Andres presidente nicaragua
Foto: Presidencia de la República del Ecuador
Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

Operaciones riesgosas

Hay riesgos de todo tipo y en todos los ciclos del proceso de producción petrolera.

Los riesgos para el territorio marino son múltiples: contaminación del aire; polución por ruido; fugas y derrames; contaminación con químicos tóxicos difíciles o imposibles de limpiar[1]; descarga de desechos industriales y escombros; alteraciones de fauna y flora que habita los fondos marinos y reducción de la pesca.

Los riesgos se presentan durante todo el ciclo de producción de hidrocarburos offshore y se agravan porque el océano es un medio excelente para la dispersión de contaminantes.

En cada fase hay riesgos:

  • Los estudios de sísmica duran entre dos y tres semanas y las pistolas de aire bajo el agua causan temblores artificiales en el mar (offshore o mar afuera). El efecto sobre la fauna marina dependerá del comportamiento de cada especie y de su nivel de tolerancia al ruido y de su ciclo reproductivo.
  • Durante los dos meses de perforación de un pozo exploratorio los ecosistemas marinos se convierten en “basurero” y “alcantarilla” de los desechos industriales. Hay sustancias químicas y radioactivas que se producen durante su construcción bajo condiciones oceanográficas y meteorológicas en muchos casos adversas.
  • La fase de producción, que se lleva a cabo si los resultados comerciales son favorables, implica construir más pozos y por lo mismo un mayor volumen de desechos peligrosos.
  • Las plataformas o infraestructura de apoyo causan interferencias a las actividades pesqueras debido al daño a embarcaciones y aparejos para la pesca, con las consecuentes pérdidas de alimentos que son la fuente de proteína natural más importante de los isleños.
  • Los pozos abandonados se convierten en una amenaza debido a las continuas fugas y derrames. Los costos de desmantelamiento son “muy altos” para las “ricas” empresas petroleras, por lo que se opta por dejar las estructuras en el océano.
  • Habrá un mayor tráfico de superpetroleros y buques más pequeños para el transporte de crudo y derivados del petróleo con el aumento de los riesgos para la seguridad del Mar Caribe.

Ninguno de los países de la región tiene la capacidad para evitar daños irreversibles a los ecosistemas marinos y costeros del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Seguramente brillarán por su ausencia programas de inspección oportunos y efectivos a sitios tan remotos tanto de Colombia como de Nicaragua.

En defensa del mar y de la gente

El Estado colombiano debería tomar medidas urgentes para evitar la exploración y explotación de hidrocarburos en el territorio insular.

Es urgente proteger al Mar Caribe contra la contaminación y degradación ambiental. Es importante atender el manejo del alta mar, hasta donde se está ampliando la “frontera” de las actividades humanas y en la cual se han utilizado hasta el agotamiento los recursos marinos.

Las actividades petroleras en alta mar indican que las compañías  están buscando nuevas fuentes de energías fósiles con efectos visibles sobre los ecosistemas coralinos y de alta mar, de los cuales aún poseemos muy pocos o nulos conocimientos.

Lo más importante son las personas: el Estado colombiano es responsable de la seguridad integral de las comunidades insulares, raizales y habitantes insulares, quizás las más vulnerables del país ante los efectos de los cambios ambientales y climáticos.

* Directora Ejecutiva de la Fundación Providence.
@islands2050

[1] Un pozo en producción en el Golfo de México puede arrojar hasta 90.000 toneladas de lodos y líquidos de perforación durante su vida útil.

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