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Las reformas en salud, simples retoques

Escrito por Sergio Isaza
Sergio Isaza Villa

Sergio Isaza VillaLas reformas del año pasado y el Plan de Beneficios que acaba de anunciarse traen algunos avances, pero el Sistema mantiene su lógica perversa: despilfarros, menos camas para niños, médicos menos autónomos y con menos formación; un servicio de poca cobertura y calidad que engullirá 43 billones de pesos este año.

Sergio Isaza *

La promesa<

En enero de 2011, el Congreso aprobó la Ley 1438 que reformó el Sistema de Salud y Seguridad Social y recientemente el gobierno presentó el nuevo Plan Obligatorio de Salud (POS) o Plan de Beneficios para 2012.

El presidente Santos reconoció la inequidad del SGSSS y asumió el compromiso de que “ese plan de beneficios será universal, equitativo, único e integral y no va a excluir ninguna enfermedad, lo cual quiere decir que todos los colombianos serán atendidos por cualquier enfermedad, pues el sistema que impera hoy no permite que los colombianos con cierto tipo de enfermedades sean atendidos”.

Según informes de prensa, este año el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) recibirá cerca de cuarenta y tres billones de pesos (43’000.000’000.000) o sea, aproximadamente 22.052 millones de dólares o un 6,5 por ciento del PIB.

Un fracaso declarado

A pesar del Plan de Beneficios, la inequidad continuará mientras persista la intermediación financiera con ánimo de lucro a cargo de las Empresas Promotoras de Salud (EPS) privadas. Tras 18 años de actividad, las EPS fracasaron rotundamente en su misión y han demostrado ser innecesarias para el funcionamiento del sistema.

Van tres ejemplos que demuestran tal afirmación:

  1. El año pasado, para apaciguar las protestas ante la crisis, el Ministerio de la Protección Social se comprometió a entregar un billón de pesos (1'000.000'000.000, un millón de millones) — aproximadamente 513 millones de dólares — a una parte de la red pública de hospitales para salvarlos de una quiebra inminente causada por las obligaciones no honradas por parte de las EPS.
  2. El gobierno abonó a la deuda que tiene con CAPRECOM (la EPS estatal del régimen subsidiado) ciento veinte mil millones de pesos (120.000'000.000) — aproximadamente 62 millones de dólares. Pero no se los entregó a la entidad, sino que pagó mediante un encargo fiduciario a algunos hospitales de la red pública parte de lo que esta EPS aún les debe, por temor a que ese dinero se perdiese, como ya ha ocurrido.
  3. Desde los inicios de la ley 100 de 1993, el Congreso, las Fuerzas Militares, ECOPETROL y los maestros de educación pública funcionan con regímenes especiales del SGSSS, que actúa directamente, sin planes discriminatorios y sin utilizar las EPS como intermediarias.

Feria de despilfarros

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Tras 18 años, las EPS fracasaron rotundamente en su misión y han demostrado ser innecesarias para el funcionamiento del sistema.

Al destaparse el escándalo de la quiebra del sistema se demostró que muchas EPS privadas se habían ido apropiando indebidamente de gran parte de los dineros de la salud para aumentar su patrimonio, destinándolos a actividades lucrativas como obras civiles privadas, hoteles de lujo, canchas de golf, equipos deportivos, exportación de capitales o apoyo a campañas políticas de congresistas, todas ellas ajenas a su naturaleza.

Mientras tanto, la EPS pública del régimen subsidiado (CAPRECOM) se utilizaba para apoyar campañas de políticos regionales de dudosa ortografía.

Lo anterior se hizo a sabiendas de que se trata de recursos parafiscales con destinación específica para la salud y cuyo uso para otros propósitos transgrede la legislación vigente.

El verdadero escándalo

Este año el Sistema General de Seguridad Social en Salud  recibirá cerca de cuarenta y tres billones de pesos o sea, aproximadamente un 6,5 por ciento del PIB.

A casi un año de la denuncia oficial presidencial no hemos visto la primera condena. Pero sí se han cerrado camas hospitalarias pediátricas por su “baja rentabilidad”, debido a los ínfimos precios que imponen las EPS desde su posición dominante a hospitales y clínicas, privados y públicos, bajo la mirada permisiva del gobierno y sin ningún control ni reglamentación.

Esto significa que el sistema se niega a atender a los niños. Y pensar que más del 90 por ciento de la atención pediátrica corresponde a Atención Primaria en Salud (APS), programa bandera de la ley 1438 y del presidente Santos.

Estos hechos demuestran que hasta ahora, en la práctica las promesas han sido sólo aspavientos. Eso de que “el capital humano más importante de un país son los niños”, no pasa de ser una frase de cajón gritada a los cuatro vientos, cual cuña publicitaria, por el mandatario de turno o sus ministros.

Pese a todo, el gobierno persiste en mantener la intermediación. ¿Por qué?

El médico no “opina”

Por otra parte el artículo 105 de la ley 1438 de 2011 define la autonomía médica como “la garantía de que el profesional de la salud pueda emitir con toda libertad su opinión profesional con respecto a la atención y tratamiento de sus pacientes con calidad, aplicando las normas, principios y valores que regulan el ejercicio de su profesión, el derecho a opinar acerca de las enfermedades y sus respectivos tratamientos” (énfasis añadidos).

Por definición, la autonomía profesional médica implica capacidad para actuar y resolver problemas médicos con fundamento en el conocimiento científico, pero de ninguna manera se limita a opinar.

Así, la verdadera autonomía profesional de los médicos colombianos ha desaparecido por mandato de la ley y el SGSSS quedó sin decisiones médicas autónomas, ya que en adelante estas son apenas “opiniones” que de manera discrecional podrán ser tenidas en cuenta por los entes administrativos y financieros del SGSSS.

Y hay más: según la Regla Fiscal, que reformó la Constitución, si a juicio del gobierno, un tratamiento médico atenta por sus costos contra el interés público, podría no ser llevado a cabo. ¿Dónde quedaron nuevamente la autonomía profesional y, ahora, el derecho fundamental a la salud de las personas?

Degradación del talento

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La verdadera autonomía profesional de los médicos colombianos ha desaparecido por mandato de la ley.

En materia laboral habría que garantizar el trabajo estable y sin intermediación de todos los profesionales y demás trabajadores de la salud, así como su educación continuada a cargo del sistema, para mantener al día los conocimientos y avances científicos, terapéuticos y tecnológicos con el fin de poder atender integralmente, con calidad y seguridad a los pacientes, como debe ser.

Conviene transcribir aquí lo que la propia ley 1438 de 2011 dice al este respecto:

“ARTÍCULO 97°. DE LA POLÍTICA DE TALENTO HUMANO. El Ministerio de la Protección Social, teniendo en cuenta las recomendaciones del Consejo Nacional de Talento Humano en Salud, definirá la política de Talento Humano en Salud que oriente la formación, ejercicio y gestión de las profesiones y ocupaciones del área de la salud, en coherencia con las necesidades de la población colombiana, las características y objetivos del Sistema General de Seguridad Social en Salud. PARÁGRAFO. La Política de Talento Humano en Salud consultará los postulados de trabajo decente de la OIT.”

“ARTÍCULO 98°. DE LA FORMACIÓN CONTINUA DEL TALENTO HUMANO EN SALUD. El Gobierno Nacional establecerá los lineamientos para poner en marcha un sistema de formación continua para el Talento Humano en Salud, dando prioridad a la implementación de un programa de Atención Primaria para los agentes del Sistema General de Seguridad Social en Salud, que deberá implementarse en forma progresiva. Dicho programa contendrá módulos específicos para profesionales, técnicos, tecnólogos, auxiliares de la salud, directivos y ejecutivos de las direcciones territoriales de salud, Entidades Promotoras de Servicios de Salud e Instituciones Prestadoras de Servicios.Concurrirán para este efecto las entidades territoriales, las sociedades científicas, los centros de formación superior y media y los empleadores.”

En la realidad, se pretende suplantar el conocimiento de las especialidades médicas con entrenamiento rápido de médicos generales, aduciendo que Colombia no tiene suficientes especialistas para atender todos los casos.

Absurda “solución” por punta y punta:

Los especialistas deben formarse y distribuirse según las necesidades de cada departamento, en donde deberían existir suficientes centros de atención capaces de resolver contingencias de alta complejidad.

  1. Las facultades de medicina deben proveer a los futuros médicos una formación de pregrado con suficientes conocimientos y habilidades de las cuatro especialidades madres de la medicina (Pediatría, Medicina Interna, Cirugía y Gineco-obstetricia)
  2. El sistema debe estar en capacidad de tomar la decisión más adecuada: tratar directamente a los enfermos o remitirlos a los centros de atención especializada.
  3. Los especialistas deben formarse y distribuirse según las necesidades de cada departamento, en donde deberían existir suficientes centros de atención capaces de resolver contingencias de alta complejidad.

La estructura sigue igual

Los médicos colombianos hemos planteado la necesidad de cambiar el Sistema de Salud, para servirle de veras al paciente y atender su derecho fundamental a la salud. Pero el sistema actual está construido de otra manera: para garantizar la productividad y cubrir los riesgos de la intermediación financiera privada con ánimo de lucro. Por esta razón, la historia del Sistema está repleta de fraudes y retrocesos en términos de indicadores de salud: muertes y sufrimientos evitables, desesperanza injustificada y detrimento del bienestar de los colombianos.

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A casi un año de la denuncia oficial del presidente Santos sobre corrupción en el sector salud, aún no hemos visto la primera condena.

Mientras se mantenga la estructura actual, el propósito declarado de la ley 1438 — desarrollar un sistema eficiente de atención primaria en salud — no pasará de ser otro fracaso.

Algunos discretos avances en lo puramente operativo, pero con múltiples fallas en su diseño estructural — como el Plan de Beneficios o nuevo POS — serán presentados como “grandes éxitos” del gobierno, cuando en realidad ese despliegue propagandístico será tan solo la cortina de humo para distraer la atención del problema de fondo y lograr la aceptación del común de las gentes.

En fin, para no olvidar: el “Plan de Beneficios” no es el sistema de salud, sino solo uno de sus componentes. La equidad del sistema debe nacer de una nueva estructura.

  * Médico pediatra, presidente de la Federación Médica de Colombia, miembro activo de la Sociedad Colombiana de Pediatría, miembro del Departamento de Pediatría de la Fundación Santa Fe de Bogotá y profesor de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes.  

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