Las Circunscripciones Especiales de Paz: una oportunidad para las mujeres - Razón Pública
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Las Circunscripciones Especiales de Paz: una oportunidad para las mujeres

Escrito por Maria Rios - Beatriz Quintero - Dienellys Meza
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Por primera vez en la historia de Colombia, las mujeres que fueron víctimas del conflicto armado podrán aspirar participar en la política nacional. Pero hay viejas y nuevas barreras que dificultan su llegada al Congreso.

María de los Ángeles Ríos Zuluaga*, Beatriz Quintero García** y Dienellys Meza Lora***

Las nuevas circunscripciones electorales

El uso de la violencia para impedir la participación política durante el conflicto armado puso en riesgo a muchos hombres y mujeres líderes, promovió la formación de alianzas entre partidos políticos y grupos armados y minó la confianza en las instituciones.

Las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CTEP) son una pieza fundamental del Acuerdo de Paz para aumentar la representación política de las zonas más afectadas por el conflicto armado. Gracias a esta figura, las personas reconocidas por el Registro Único de Víctimas de 170 municipios podrán aspirar a ser representantes la Cámara durante dos períodos electorales (2022–2026 y 2026–2030)

Aunque fueron creadas en 2016, el Congreso no había logrado aprobarlas y finalmente en mayo de este año fueron revividas por la Corte Constitucional mediante la Sentencia 150-21.

La Red Nacional de Mujeres

La participación en las CTEP forma parte de la agenda de los movimientos de mujeres en distintas regiones de Colombia. Por eso, algunas integrantes de la Red Nacional de Mujeres nos hemos propuesto explicar su importancia, sus objetivos y las barreras que existen para cumplir dichos propósitos.

Vale la pena mencionar que la Red Nacional de Mujeres es una organización que defiende los derechos humanos de las mujeres, promueve la adopción de medidas legislativas que las favorezcan, el fortalecimiento de sus organizaciones locales o regionales y el aumento de su participación política.

Muchas lideresas de Montes de María –como Dienellys Meza Lora, coautora de este texto– creen que las CTEP les permitirán representar los intereses de sus comunidades y promover medidas que atiendan a sus necesidades.

En departamentos como Chocó, Cauca y Bolívar, muchas mujeres víctimas del conflicto armado ven las CTEP como una oportunidad para ser escuchadas y reparar las consecuencias de la violencia que han sufrido.

Para lograr lo anterior es necesario reconocer las particularidades de cada contexto y las secuelas que el conflicto dejó en la vida de las mujeres. Por ejemplo, en algunos municipios de la región de Montes de María, hay más de 158.000 víctimas del desplazamiento masivo provocado por la guerrilla, los paramilitares, los narcotraficantes y el Estado.

El informe “Los Montes de María bajo fuego” elaborado por la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) revela que durante el conflicto armado hubo 18 masacres en Carmen de Bolívar, 7 en Ovejas, 6 en San Onofre, 6 en San Jacinto y 6 en María la Baja.

Por su parte, el informe “Basta ya” del Centro Nacional de Memoria Histórica relata que los grupos armados de la región, especialmente los paramilitares, usaron la violencia sexual para lograr cuatro objetivos:

  • Atacar a las dirigentes de la comunidad;
  • Destruir el círculo afectivo de sus enemigos;
  • Castigar conductas “transgresoras”;
  • Afianzar las identidades de los paramilitares y crear cohesión entre ellos.

Obstáculos para la participación de las mujeres

Muchas lideresas de Montes de María –como Dienellys Meza Lora, coautora de este texto– creen que las CTEP les permitirán representar los intereses de sus comunidades y promover medidas que atiendan a sus necesidades. Sienten que finalmente podrán expresar su sentir, darles visibilidad a las violencias que han experimentado y reclamar el apoyo y reconocimiento estatal que les ha sido negado durante años.

Para garantizar que las CTEP amplíen y profundicen la democracia, el Estado debe ofrecer garantías a las mujeres que desean participar. De lo contrario, las mujeres seguiremos siendo excluidas del ejercicio político.

Sin embargo, también identifican tres barreras que podrían dificultar su llegada al Congreso:

  • La falta de experiencia y formación política. Las pocas que han trabajado con algún partido político no pueden postularse por las exigencias de la normatividad definida para las CTEP;
  • La organización de las mesas de votación. El hecho de que las mesas estén ubicadas en las zonas rurales representa un gran reto porque los corregimientos están bastante dispersos y el transporte no es de fácil acceso. Además, el desplazamiento forzoso ha obligado a muchas mujeres a irse a territorios donde no podrán ejercer su derecho al voto;
  • La inseguridad que caracteriza los períodos electorales. Muchos políticos están dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de influenciar las votaciones. Además, aún hay grupos armados que representan una amenaza para la ciudadanía, especialmente para las mujeres.

La primera y la última barrera no son productos de la creación de las CTEP. Se trata de barreras que han dificultado la participación política de las mujeres durante muchos años.

Para garantizar que las CTEP amplíen y profundicen la democracia, el Estado debe ofrecer garantías a las mujeres que desean participar. De lo contrario, las mujeres seguiremos siendo excluidas del ejercicio político. Es momento de romper el ciclo de exclusión y discriminación del que hemos sido víctimas durante siglos.

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